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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-07-2017

Elogio de la independencia

Jaime Richart
Rebelin


Dos grandes personajes del pensamiento del siglo XX, Chomsky y Foucault, reflexionan en 1971 en Pars ante las cmaras de televisin acerca del sistema sociopoltico occidental, acerca de la naturaleza humana y acerca de los poderes que sustentan el poder poltico...

Pues bien, pese a ser y tenerles yo a ambos por dos colosos de las ideas, el uno lingista y el otro siclogo y filsofo, se ve que las ideas sociales y las relativas a la alta poltica, aun alumbradas por dos grandes pensadores, pueden no resistir el paso del tiempo. Sobre todo en una poca como la nuestra en la que el vrtigo se apodera de todo, todo se presta a revisin y todo est o se pone en cuestin. Tiempos, los nuestros, afectados por la circunstancia inslita de haber transcurrido casi un siglo continuado sin guerra en el continente europeo y en general en occidente; tiempos en que el pensamiento, vindose libre de ese temor, est, por un lado, atemperado por esa paz prolongada y por otro escorado hacia la decadencia; tiempos en los que a nuestra vista se ofrecen amplias perspectivas de la Historia y del presente que hasta ayer no nos eran manifiestas, y durante los que se han ido abriendo ventanas a una nueva lucidez.

Interesante aquel coloquio. Muy interesante. Lo que ocurre es que aquella msica ahora suena un poco a retrica, de la buena pero retrica al fin y al cabo, y la letra, a un tanto trasnochada. Contemplar el mundo, la sociedad y el individuo a la luz de su larga historia y considerar luego a la naturaleza humana sujeta a ms ajustes cambiantes de los pensados hasta ahora, debe ser un ejercicio intelectivo necesario para estudiar hoy da las relaciones sociales y la poltica desde otros ngulos, y por supuesto esa economa poltica espantosamente enrevesada. Y es que vale la pena dicho ejercicio, aunque slo sea por las posibles modificaciones en la naturaleza humana del occidental, efecto del acontecimiento que es esa larga e indita paz, y por el impacto que el individuo y la sociedad han recibido de las nuevas tecnologas, y especialmente de la confianza forzosa y hasta cierto punto peligrosa que han debido depositar en ellas. Pero por razones obvias, ni Foucault ni Chomsky pudieron prever semejantes contingencias.

Lo que en cambio s hubieran debido evaluar y no se cuestionaron es la influencia en los comportamientos individuales y colectivos, de la extensin territorial de un pas, de su demografa y de su densidad de poblacin. Ellos daban por sentado que es la misma actitud frente a la realidad social y poltica la de un francs o un estadounidense, que la de un dans o un esloveno. Hablaban como si tales datos no influyesen en la idiosincrasia de los pueblos, siendo as que influyen tanto como la riqueza o la pobreza, el clima o la historia...

Y ello es as porque, como no poda ser de otro modo, ambos aplican en la charla de 1971 los fundamentos del pensamiento poltico tradicional, por definicin progresista (el conservador es marginal por la injusticia social estructural que encierra), compuesto de ideas aplicables a Estados extensos o muy extensos y de alta demografa. Estados compuestos, en la mayora de los casos, de una poblacin heredera de viejos o no tan viejos imperios, de antiguas conquistas y de posteriores colonizaciones en los que la grandeur francesa y America son respuesta a un orgullo patritico sin ms valor que el que queramos otorgar a la idea de imperio. Idea a su vez acuada en la ms vieja idea todava de que cuanto ms grande es una nacin ms poder (de quin?), ms hegemnica (sobre quin?), ms felicidad (de quin?), mejor en definitiva (para quin?). Una rancia simplificacin, que en Espaa cobra el ms alto nivel de estupidez en el dicho popular: "caballo, grande, ande o no ande".

En efecto, Foucault y Chomsky teorizan sobre una sociedad ms justa, difcil en las naciones grandes a las que ellos pertenecen, y tambin sobre la ndole de los individuos que las pueblan y sobre la marca de pases grandes, como USA, Francia, Alemania, Gran Bretaa (Excluyo a China deliberadamente porque China es, justo, al menos en origen, el reverso de la configuracin de un pas bajo la "libertad de mercado y su pedagoga que tanta nocividad ocasiona. Pues la importancia de la educacin en el socialismo real dirigida a que el individuo adquiera una potente responsabilidad tanto de s mismo como en relacin a la comunidad a que pertenece, establece la distancia suficiente respecto a la educacin impartida en las sociedades del libre mercado basada esencialmente en la competicin como para que ambos sistemas constituyan dos universos diferentes).

El sentimiento de la grandeur y el orgullo de ser americano, por ejemplo, imprimen carcter a toda una nacin con unos efectos en la colectividad que en un pas reducido en principio no tienen sentido. Dinamarca, Noruega, Suecia, Portugal o Eslovaquia... naciones pequeas, carecen de delirios de grandeza pero por ello mismo se organizan mejor. Son sociedades ms equilibradas y ms justas; sociedades donde el rico y el opulento existen, pero suele ser un raro espcimen que no cierra filas con los de su status para protegerse entre s y de paso ejercer eventualmente opresin sobre otros..

Por otra parte, las naciones pequeas no tienen pretensiones ni aspiraciones invasoras. Estn al abrigo de los problemas que se dan en las grandes y no han de temer a su vez invasiones que no sean comerciales. Cuanto ms reducidos son una sociedad y el Estado en que se vertebra, ms autogobierno real, ms simetra social, ms igualdad, ms felicidad.

As pues, en lugar de esforzarnos en imaginar otra sociedad ms justa y feliz a travs del idealismo o del discurrir utpico y habida cuenta que nuestro sistema demoniza al socialismo real, ante nuestros ojos se nos ofrece la experiencia modlica sociopoltica de los pases nrdicos y de otros pases pequeos en extensin y en poblacin. Por lo que las reflexiones de Chomsky y Foucault en estas justas televisivas del ao 1971 sobre las condiciones reinantes, pierden fuerza y potencial al no tener en cuenta esta variante de la postmodernidad, que tambin es postmodernidad del pensamiento. Del mismo modo que carecen ya de sentido las nociones economicistas de crecimiento y expansin al ser precisamente la causa directa de los estragos irreversibles del planeta.

Y termino. Un pas pequeo podr tener sentimientos patriticos y nacionalistas tan acendrados como los de un pas grande, pero a menos que surja un iluminado carece de afanes expansionistas y bsicamente centra todas sus energas en mantenerse independiente mejorando constantemente su organizacin interna y domstica.

Pues bien, como un territorio se transforma en nacin cuando la conciencia de vivir juntos se convierte en voluntad poltica, cuando eso ocurre a pesar de la fuerza centrpeta, hacia el centro, que el Estado pueda ejercer sobre el territorio, los problemas y dificultades posteriores que esa nacin natural pueda ir luego encontrando, sern holgadamente superados por el entusiasmo que genera el vehemente deseo de libertad, de autogobierno y de independencia: el mismo denuedo que una nacin pone en su reconstruccin despus de una guerra devastadora...


Jaime Richart, Antroplogo y jurista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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