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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-07-2017

El pais que es punta de lanza de la agresion contra Venezuela

Renn Vega Cantor
Rebelin


Hay que invadir militarmente a Colombia para apoderarse de las riquezas de Venezuela. Paul Coverdale, Senador de los Estados Unidos y ponente del Plan Colombia, 1999.

Estimados compaeros y compaeras de Buenos Aires:

Les escribo desde un pas que exhibe los peores indicadores de terrorismo de Estado y de violacin de los derechos humanos en Sudamrica. En ese pas en donde se han asesinado a 3000 dirigentes sindicales en los ltimos 30 aos (un promedio de cien por ao), y apenas hace cuatro das fue asesinado Mauricio Fernando Vlez, vicepresidente del sindicato de trabajadores de la Universidad del Valle.

En ese pas han sido asesinados unos doscientos dirigentes sociales y populares en los ltimos dos aos, como es el caso del lder de la poblacin afrodescendiente Bernardo Cuero, asesinado el 7 de junio.

En ese pas est en marcha un feminicidio abierto contra las mujeres pobres y trabajadores, 400 de las cuales han sido asesinadas en el primer semestre del 2017, como expresin del machismo clerical que aqu impera. Uno de esos casos se present en diciembre de 2016, cuando un individuo perteneciente a las clases dominantes, de nombre Rafael Uribe Noguera, un hombre de bien, como dicen los medios de desinformacin, quien con sevicia secuestr, viol, tortur y asesin a la nia Yuliana Samboni, hija de una familia de desplazados de una comunidad indgena del Cauca.

En ese pas, segn denunciaba Amnista Internacional a finales de abril de 2017, se presenta una ola de asesinatos de indgenas. El 19 de abril fue asesinado Gerson Acosta, gobernador del Resguardo Kite Kiwe, en el municipio de Timbio, Cauca, a pesar de contar con medidas de proteccin del Estado.

En ese pas fueron asesinados ms de 500 defensores de Derechos Humanos en los ltimos 10 aos, 80 de ellos en el 2016. En promedio cada cuatro das es asesinado un defensor de derechos humanos.

En ese pas fueron asesinados 107 ambientalistas en el 2016, algo que no resulta sorprendente si tenemos en cuenta que este mismo pas es uno de los ms biodiversos del planeta, y sus variadas riquezas naturales estn en la mira de grandes empresas transnacionales, que suelen financiar a sicarios y asesinos paramilitares.

En ese pas se presenta la mayor cantidad de desplazados internos de todo el mundo, puesto que segn informaciones del Consejo Mundial para Refugiados, hasta diciembre de 2016 se haban expulsado a 7,2 millones de personas de sus tierras y lugares de residencia, superando a pases como Irak, Siria, Sudan o Libia.

En ese pas han sido asesinados ya cuatro miembros de una insurgencia desmovilizada, apenas haban salido de la crcel (recordemos que el actual presidente de ese pas continuamente anunciaba el dilema de La crcel o la muerte, pero ahora parce haberse actualizado el eslogan con el dicho de Primero la crcel y luego la muerte), adems han sido asesinado ocho familiares de ex guerrilleros, como parte de una campaa de exterminio en marcha. El primer insurgente asesinado fue Luis Alberto Ortiz Cabezas, en Tumaco, el da donde fue vilmente ultimado en abril de 2017, solo quince das despus de haber salido de la crcel.

En ese pas, el 10% de la poblacin ms rica gana cuatro veces ms que el 40% ms pobre.

En ese pas, segn el ndice de Theil (que mide la distribucin de la renta, o la desigual distribucin de la riqueza), pas de 0,807 en 2000, a 0,831, en 2013. Tan desigual es este pas que el afamado economista Thomas Piketti dejando de lado la diplomacia que caracteriza a cierto tipo de acadmicos cuando hablan del lugar al que son invitados, sostuvo a comienzos de 2016 que este pas es uno de los ms desiguales del mundo.

En ese pas, segn una Comisin de Expertos en tributacin nombrada por el propio gobierno, sus verdaderos dueos, los grandes supermillonarios, evaden anualmente unos 30 billones de pesos, mediante exenciones o deducciones.

En ese pas, la corrupcin del sector pblico y privado alcanza tal magnitud que en un solo negociado, el de la Refinera de Cartagena, los sobrecostos de su modernizacin alcanzaron la cifra de 4 mil millones de dlares, una cifra que corresponde a algo as como a 1,5 veces el costo de ampliar el canal de Panam, una de las obras de infraestructura ms costosas de Amrica Latina.

En ese pas, donde se presume mucho de practicar la libertad de prensa, cinco grandes grupos econmicos son propietarios de los principales medios de comunicacin (radio, televisin y prensa escrita).

El pas del que les habl es COLOMBIA, cuyo presidente ha sido galardonado el ao anterior con el NOBEL DE LA PAZ, lo cual en verdad debera leerse como el NOBEL DE LA MUERTE, lo cual no es raro que ocurra por los nefastos antecedentes de ciertos personajes que han recibi tal premio (Barack Obama, Henry Kissinger, Simon Perez, entre otros notables criminales de guerra).

Pero nada de lo anteriormente mencionado es noticia para los grandes conglomerados mediticos, ni tampoco parece preocupar a cierta intelectualidad biempensante que ha retomado, para referirse al caso venezolano, la teora de los dos demonios a la hora de intentar explicar la violencia que all se ha desatado en las ltimas semanas.

Es bueno preguntarse, por qu razones ese pas, Colombia, no aparece nunca mencionado como el paraso de la desigualdad, la antidemocracia y la injusticia en el continente y por qu razones no existe una solidaridad con el sufrido pueblo colombiano por parte de intelectuales y vedettes acadmicos algunos de los cuales desde Europa y otros lares nos suelen visitar con relativa frecuencia. Lo llamativo es que muchos de esos mismos intelectuales y usamos un trmino completamente desprestigiado, porque como deca Eduardo Galeano esa nocin separa el corazn de la razn, o el pensamiento del sentir se pronuncien con tanta beligerancia contra el gobierno Venezolano, pero nunca nombren al rgimen criminal y al terrorismo de Estado imperante en Colombia.

Y existe un hecho adicional que hace ms preocupante el silencio sobre lo que sucede en Colombia en donde el terrorismo de Estado no ha dejado de operar, a pesar del discurso sobre la paz y es que precisamente este es uno de los pases que se han convertido en punta de lanza de esa doble tenaza que amenaza a la revolucin bolivariana: la intervencin imperialista de los Estados Unidos y la subversin interna de los golpistas abiertos y disfrazados.

En efecto, hasta un ciego puede ver el papel activo del bloque de poder contrainsurgente que domina a Colombia (formado por su Estado y sus clases dominantes) en el saboteo que soporta Venezuela, y un papel relevante en diversos planos: poltico, econmico, meditico y
militar. Econmico, por los procesos de contrabando, que desangran a la economa venezolana y que hacen llegar productos a muy bajo costo al territorio colombiano (principalmente petrleo), que enriquece a diversos grupos, entre ellos paramilitares. Poltico, porque es clara la abierta intervencin del Estado colombiano, empezando por el actual gobierno, en los asuntos internos de Venezuela, con su apoyo a la mal llamada oposicin, y respaldando a la desprestigiada OEA. Esa intervencin poltica se ha renovado recientemente con la reunin entre Juan Manuel Santos y Donald Trump, donde con cinismo se anunci que seguiremos trabajando sobre situacin de Venezuela, que quiere decir seguiremos interviniendo y saboteando al gobierno legtimo del vecino pas. En el caso de Juan Manuel Santos, su intervencionismo es ms vergonzoso, si tenemos en cuenta la contribucin de Venezuela al desarrollo de los dilogos con las FARC.

Meditico, porque la prensa colombiana, controlada por los dueos de este pas, libra desde siempre una campaa de calumnia, mentira y desprestigio contra el proceso venezolano, como parte de una matriz meditica orquestada desde el corazn del imperio, donde los medios colombianos cumplen un papel central. Leer un diario de este pas, escuchar una emisora de radio o ver un canal de televisin cuando se refieren a Venezuela es asistir a un coctel repleto de todo tipo de infundios, que llegan a planos de un realismo mgico invertido, que de no ser por el objetivo criminal que persiguen solo causaran risa. De cundo ac medios de desinformacin como RCN, Caracol, El Espectador, El Tiempo o la Revista Semana se preocupan por los nios que sufren hambre y desnutricin en Venezuela, como si en Colombia no estuvieran muriendo de inanicin nios indgenas en la Guajira y negros en el Choco?

Militar, porque desde hace aos hay grupos paramilitares de origen colombiano operando en territorio venezolano, con un claro y abierto respaldo de los jefes paramilitares (conocidos polticos) que actan impunemente desde Colombia, donde adems se refugian una gran parte de golpistas (Carmona el breve, golpista del 2002 recibi asilo poltico en este pas) y de criminales, incluyendo los de cuello blanco, que han delinquido en Venezuela, pero que aqu son presentados como perseguidos polticos.

Tan abierta y beligerante es el papel que cumplen el bloque de poder contrainsurgente en Colombia como punta de lanza de la agresin contra Venezuela, que ac un tema de discusin permanente est referido a lo que en forma vulgar se ha denominado como castro-chavismo, hasta el punto que cualquier reflexin crtica y aqu no abundan, puesto que la intelectualidad es igualmente funcional a ese paradigma contrainsurgente que odia a los venezolanos pobres y mulatos y admira a los millonarios y oligarcas es inmediatamente descalificada y rechazada. Por algo, debido al papel de quinta columnas del imperialismo estadounidense que han desempeado las clases dominantes de Colombia y sus intelectuales orgnicos, a nuestro pas se le conoce en el mundo como el Can de Amrica Latina o el Israel de Sudamrica!
Esa postura del rgimen santista y de los crculos dominantes en la poltica colombiana y en sus medios de desinformacin, nos avergenza como latinoamericanos, mxime cuando conocemos algo de la historia trgica de nuestro continente y cuando vemos que hoy se vuelve
a poner en marcha el guion golpista y contra-revolucionario que en anteriores ocasiones ha funcionado en pases como Guatemala (1954), Repblica Dominicana (1963-1965), Chile (1973), Nicaragua (1990), cuyo costo ha sido sangriento para millones de habitantes pobres de esos pases.

Hoy es evidente lo que est en juego y lo que interesa a los intervencionistas y a sus socios internos, en Colombia, Venezuela y ms all: eliminar un proyecto que, con todas sus limitaciones y contradicciones, se ha atrevido a tocar intereses estratgicos. Lo que hoy se llaman Derechos Humanos, Democracia, Libertad por parte de los Estados Unidos, la OEA, los gobiernos abyectos de Colombia, Mxico, Argentina, Brasil, as como de la mal llamada oposicin venezolana son simplemente eufemismos para no nombrar en forma directa el inters supremo: EL PETROLEO VENEZOLANO. Este es, y dejmonos de volteretas analticas innecesarias, el verdadero objetivo de lo que quieren derrocar el rgimen constitucional en Venezuela, como tambin lo ha sido en Irak o en Libia, lugares en los que se repiti la misma cantaleta, la cual condujo a la terrible violencia, que en esos lugares ha dejado miles de muertos y el caos generalizado.

Si llegase a imponerse la tal oposicin, responsable principal del desangre que hoy viven los hermanos venezolanos, uno tendra que ser muy ingenuo, iluso e ignorante de los elementos bsicos de la historia de nuestro continente, para creer que esto va a representar un avance democrtico para Venezuela y el continente. Dejmonos de engaos y mentiras, lo que se va a imponer va a ser una terrible dictadura, as sea de apariencia civil, a la colombiana, cuyo objetivo es el de desmontar los avances sociales que, en medio de dificultades se han alcanzado en el pas vecino, pero sobre todo eliminar del escenario poltico e histrico a los sectores populares, que es el gran logro de Rafael Chvez. De ah el odio contra el chavismo, por el carcter plebeyo de su composicin social, tras el cual alumbra otro tipo de democracia, que va ms all de la democracia liberal, con sus fetiches institucionales que tanto deslumbran a ciertos intelectuales de Europa y a algunos de sus mulos de estas tierras.

Eso es lo que est en juego y por eso en este momento trascendental no podemos andar con medias tintas ni con compromisos abstractos con la democracia liberal o con los Derechos Humanos, como si no hubiera que respetar la decisin de ampliar esa democracia con la participacin soberana de la gente, para que le apueste a nuevos caminos que desde dentro ayuden a encontrar salidas a la encrucijada que hoy vive la revolucin bolivariana. Eso solo lo decidir el propio pueblo venezolano desde las calles y sus sitios de trabajo y organizacin. Eso es lo que debemos respaldar y por lo mismo rechazar la intromisin violenta y fascista que desde Washington, Bogot o los barrios ricos de Caracas se realiza a diario, a costa del dolor y la sangre de los venezolanos humildes. Lo que deseamos es una ampliacin de la senda popular que se abri en Venezuela en 1998, con la participacin soberana de los sectores plebeyos. Esto es trascendental para el futuro inmediato de los proyectos anticapitalistas en nuestra Amrica, de ah la importancia de lo que acontece en estos momentos en la tierra de Simn Bolvar y de Hugo Chvez.

Bogot, junio 25 de 2017

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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