Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2017

A propsito del libro El marxismo de Gramsci, de Juan Dal Maso
Afinidades electivas: Trotsky y Gramsci (IV y ltima)

Nicols Gonzlez Varela
Rebelin


Moderno Prncipe [1] y Nuevo Prncipe [2] (moderno Principe; nuovo Principe) es, como sabe todo lector atento de Gramsci, en el lenguaje espico que usaba en la crcel fascista, la organizacin poltica de clase, el partido revolucionario que crea una voluntad colectiva. Gramsci lo define con claridad: el sujeto poltico par excellence en la Modernidad burguesa es el partido poltico (partito politico). [3] Pero no el partido como mera categora sociolgica, ni en su representacin abstracta, sino el partido entendido como Voluntad histrica colectiva revolucionaria que puede incluso fundar estados. [4] Y ste a su vez es definido ms adelante como la nica va en la Modernidad para superar el momento econmico-corporativo (recordemos que es el nivel ms elemental de la conciencia tico-poltica de clase). DM analiza (cap. VI) la evolucin gramsciana y la genealoga de su nueva forma-Partido, desde el Consejismo y la polmica con Bordiga, hasta las crticas profundas a las condiciones de bolchevizacin forzosa de los partidos comunistas de Occidente, el lecho de Procusto de las 21 condiciones, medida implementada a hierro y fuego por la dupla Bujarin-Stalin.

Sintomtico es el uso que hace Gramsci de la idea leninista de que todo partido poltico moderno posee una Nomenclatura de clase, que hay que develar y exponer bajo la crtica materialista. Para Gramsci la forma-Partido surge a partir de la transicin del Estado absolutista al moderno-burgus, como necesidad imperiosa de neutralizar, eliminar y aniquilar formas autnomas e incontrolables de las clases subalternas (autonomie delle classi subalterne), aunque muchas vuelven a renacer, pese a la accin punitoria estatal, bajo configuraciones hbridas en forma de asociaciones, centros sociales, sindicatos, etc. Por eso Gramsci considera a los partidos en la Edad burguesa como una suerte de trama privada del mismo Estado. [5]

En la Poltica moderna, burguesa, las funciones directivas pasan de los grandes individuos a organismos colectivos, cambio morfolgico decisivo, por lo que el Moderno Prncipe es el medium privilegiado a travs del cual viene ejercitada una doble funcin: 1) de una parte la accin autnoma de la clase; y 2) se ejecuta la Hegemona de la clase dominante-dirigente a travs del Estado. Para algunos interpretes, como Joaqun Miras, Moderno Prncipe en el Gramsci maduro significara no tanto la forma-Partido revolucionaria sino un sujeto social organizado que auto protagoniza y auto dirige su praxis poltica (sic). [6] En cambio, DM define as al Moderno Prncipe gramsciano: es un Organismo que implica una subversin tanto de las relaciones econmicas y sociales como del sistema de creencias e ideas dominantes, creando una Voluntad colectiva nacional-popular sera el Organismo que expresa el Movimiento histrico de constitucin de la clase obrera como clase autnoma, revolucionaria y hegemnica. (p. 135). Gramsci no habla nunca de sujeto social como sinnimo de Moderno Prncipe, es ms, remarca que muchas veces la historia de un partido puede no ser la de un determinado grupo (sujeto) social. En cambio Gramsci utiliza el trmino elemento social complejo, sin embargo recurre al concepto de Organismo, como bien seala DM, en el que ya se inici la concentracin de una Voluntad colectiva reconocida y afirmada plenamente en la Accin. En la Democracia liberal los partidos son los sujetos polticos fundamentales de las luchas por la Hegemona, les llama Escuelas de la Vida estatal. Gramsci subraya siempre que Moderno Prncipe, puede traducirse de manera cristalina en el lenguaje moderno como partido poltico. [7]

Este protagonista no puede ser un partido en abstracto, de una clase en abstracto, en un Estado en abstracto sino un determinado partido histrico, que se mueve en un ambiente histrico preciso, en una combinacin de fuerzas sociales caracterstica y bien definida por el anlisis concreto de la situacin concreta. Estamos en el segundo grado de las relaciones de fuerzas, que Gramsci identifica con la relacin de las fuerzas polticas (evaluacin del grado de homogeneidad, de autoconciencia y de organizacin alcanzado por los diversos grupos sociales, que incluye la misma nomenclatura de clases de los partidos). Recordemos que este segundo grado es a su vez subdividido por Gramsci en momentos que se relacin con la autoconciencia poltica colectiva, una suerte de pequea fenomenologa de la conciencia de clase, que va del nivel ms abstracto y elemental, el Econmico-corporativo, pasando por el de Solidaridad de Intereses, hasta el ms maduro y complejo: la fase ms estrictamente poltica, que seala el trnsito neto de la estructura a la esfera de las superestructuras complejas, es la fase en la que las ideologas germinadas anteriormente se convierten en partido. Por eso en Gramsci la funcin dirigente de la forma-Partido est vinculada, s o s, a la elaboracin-construccin de la Hegemona. Por ello, el partido poltico es entendido por Gramsci como la primera clula en la cual se pueden encontrar ya resumidos los grmenes de la Voluntad colectiva, que tienden a devenir histricamente universales y totales. [8] La vida interna de las organizaciones, la forma de vida partidaria, es una suerte de anticipacin de su proyeccin ampliada en la sociedad. DM introduce la discusin sobre la idea gramsciana de la forma-Partido en tanto Partido-Polica (p. 135), es decir: en tanto prevalece la mera funcin coercitiva, la funzione di polizia. Aparentemente esto demostrara cierta adhesin de Gramsci a la bolchevizacin forzosa que promovi Bujarin-Stalin e incluso justificara ex post el monolitismo en la forma-Partido, que transmitira la idea de un partido menos abierto a la autoactividad de las bases, por un lado, y por otro, una homogeneidad terica de la clase obrera que no se corresponde con su real heterogeneidad. Obviamente como el mismo prrafo de Gramsci lo hace notar, aqu la funcin de tutela de un cierto Orden poltico y legal, de administracin pblica en el sentido ms amplio (tal es lo que se entiende por Partido-Polica, y debemos decir para el lector poco atento que la idea de Polica se entiende en Gramsci en su sentido hegeliano, como lo subraya en fragmentos anteriores y posteriores) [9] se refiere a que el Partido poltico posee el Poder estatal, que es un fundador o reformador de estados. La funzione di polizia de un Partido en el Poder tiene que ver entonces no con el significado habitual de vigilancia represiva, sino con el concepto de Estado ampliado o alargado, [10] serie de funciones que debe ejercer el Estado como universal, la intervencin desde el Estado (Hegel y Gramsci estn pensando en el Poder ejecutivo) como una necesidad externa que debe velar no solo por la seguridad de las personas, no solo por la lucha contra el delito, sino por la regulacin del mercado, la reproduccin ampliada (educacin, etc.) y las soluciones de los problemas sociales que genera la Economa liberal propia de la Sociedad Civil. Gramsci (y Hegel) utiliza el trmino en un sentido amplio e histrico, como institucin pblica ejecutiva ligada al Bienestar general, y no el uso moderno restrictivo de institucin de seguridad pblica dedicada a la prevencin, deteccin y castigo del crimen. No hay que entender el trmino Polizia en Gramsci como el tpico y obvio aparato represivo del Estado moderno (lo que nos llevara a extravos interpretativos comunes entre los comentaristas). En el fragmento de 1933 es evidente que Gramsci est analizando el sentido de esta funzione di polizia hegeliana pensando en la deriva totalitaria de la URSS, no en si impera el Centralismo Democrtico o la autoactividad de las bases en la vida interna: La funcin de polica de un Partido puede, por lo tanto, ser progresista y regresiva: es progresista cuando tiende a mantener en la rbita de la legalidad a las fuerzas reaccionarias desposedas y a elevar el nivel de la nueva legalidad a las masas atrasadas. Es regresiva cuando tiende a comprimir las fuerzas vivas de la historia y a mantener una legalidad superada, antihistrica, que se ha vuelto extrnseca.

Pero lo sorprendente de Gramsci es que la deriva burocrtica-autoritaria de un Partido en el Poder es inversa a lo que sugiere el candoroso sentido comn: lo que proporciona el criterio discriminante no es ni su estatutos ni la retrica de su Ideologa ni el carcter traidor de sus dirigentes sino es su rol concreto y objetivo: cuando el Partido es progresista funciona internamente de modo democrtico (en el sentido de un centralismo democrtico), cuando el Partido en su rol es regresivo funciona de modo monoltico (en el sentido de un centralismo burocrtico). Gramsci concluye que en este segundo caso es puro ejecutor, no deliberante: entonces es tcnicamente un rgano de Polica y su nombre de Partido poltico es una pura metfora de carcter mitolgico. No era ya en los aos 1929-1933 el Partido Bolchevique un mero nombre metafrico que apelaba a un mito fundacional? El sustitucionismo y monolitismo del que habla DM nace para Gramsci de la funcin objetiva del Partido en el Estado, que termina reaccionando, invirtiendo y configurando de manera negativa sobre la forma-Partido. Una suerte de Ley de Bronce de los partidos de izquierda en el Poder al mejor estilo Michels

Finalmente DM enfoca su mirada sobre la cuestin del Estado en Gramsci (Cap. VII) y sus posibles reflexiones sobre la deriva totalitaria en la URSS. Obviamente debido a la censura Gramsci menciona pocas veces literalmente las siglas URSS, [11] salvo en contextos casi anecdticos; en cambio aparece en multitud de ocasiones el trmino Russia. [12] Precisamente el fragmento que cita DM no contiene ni el trmino URSS ni el de Rusia sino esotricamente el de Bessarione (aka Stalin) y el de Davidovici (aka Trotsky). [13] Para Gramsci el punto en el que se establece la divergencia fundamental entre Stalin y Trotsky se concentra en cmo se interpreta exactamente la combinacin de fuerzas nacionales que la Clase internacional deber dirigir y desarrollar segn las perspectivas y las directivas internacionales; o sea: el Proletariado ruso solo demostrar ser una Clase dirigente (classe dirigente) en cuanto, gracias al anlisis materialista de las relaciones de fuerza, sea capaz de establecer una exacta combinacin de las clases nacionales (que deber no slo dirigir sino ampliar y desarrollar). Es decir: la exacta composicin de lo nacional con lo internacional (punto de diferencia esencial entre Stalin y Trotsky) no es otra cosa que el contenido esencial de la propia Hegemona, en la cual se anudan las exigencias de carcter nacional, y es desde este punto de vista crtico como debe juzgarse tanto la solucin del Socialismo en un solo pas como la variante Revolucin permanente internacional. El Nacionalismo mecanicista carece de toda perspectiva cosmopolita universal; el mal o abstracto Internacionalismo puede llevar a la inaccin al nivel nacional, y, en caso de toma del Poder, a un Napoleonismo liberador anacrnico y antinatural (como la invasin a Ucrania y la fracasada a Finlandia y Polonia, o, aunque Gramsci no las llego a ver, las posteriores guerras de fronteras de Stalin entre 1939 y 1941). La frmula gramsciana, equidistante de las dos posiciones, sera algo as: punto de partida nacional con perspectiva internacional. Gramsci no es el que prioriza el plano nacional, sino que lo hace la propia y objetiva lgica del Capital.

El libro finaliza con un breve racconto de las desventuras de Gramsci en Amrica Latina, ya suficientemente mapeadas desde el trabajo de Jos Aric, [14] pero no tomando en cuenta el primer gramsciano latinoamericano de talla: el peruano Jos Carlos Maritegui, marcado a fuego por el Gramsci ordinovista. [15] Resulta de gran valor el intento de DM de analizar internamente el concepto general gramsciano de Occidente enfrentado a Oriente, distincin acuada por Lenin hacia 1913, [16] encontrando cuatro niveles vlidos de aproximacin histrica, en una gradacin que incluso permitira llegar a la comprensin de la peculiaridad latinoamericana (p. 175). DM concluye de manera correcta que hablar de una condicin occidental-gramsciana solo tiene sentido, sin que se caiga en una extrapolacin anacrnica y libresca, si reconocemos el carcter de precariedad de los supuestos Estados ampliados latinoamericanos. Un punto a destacar por DM es la problemtica categora Nacional-popular, un concepto que aunque presente en los Quaderni desde su inicio, una nocin reconstruida y fijada como esencial por el Togliattismo, [17] una hipostatizacin que le ha dado una jerarqua excepcional que careca en el propio Gramsci. Sin dudas Nazionale-Popolare es una de las herramientas hermeneticas ms tiles a la hora de vulgarizar y distorsionar a los Quaderni. [18] Para esta distorsin ideolgica valen las propias palabras de Gramsci: la repeticin mecnica de un esquema de anlisis surgido en un contexto histrico y poltico completamente diferente denota una propensin a la abstraccin y al dogmatismo.

DM no intenta desincrustrar el concepto del Togliattismo de su calcificacin neostalinista (que groseramente colocaba el acento semntico sobre popular para su uso poltico en la batalla democrtica antifascista y fundamentar el Realismo literario perifrico al PCI) sino relacionarlo con la idea general del Jacobinismo gramsciano. Giacobinismo [19] es otro trmino polmico no tanto por su distorsin va el PCI sino por su compleja evolucin, por su tortuosa gentica en el interior del pensamiento gramsciano. Para Gramsci Giacobino tena en su origen dos significados que finalmente se separaron: 1) el histricamente establecido, es decir un determinado partido de la Revolucin francesa; y 2) un mtodo general de gobierno y de accin de partido caracterizado por la extrema energa, decisin y resolucin, dependiendo de la creencia fantica en la bondad del programa del partido y de su mtodo. [20] Poco a poco en el lenguaje poltico de la Modernidad el trmino jacobino se redujo al segundo significado, o sea: a una suerte de hombre poltico enrgico, resuelto y fantico, persuadido de la virtud taumatrgica de sus ideas. Gramsci, como buen fillogo, critica este uso impropio, des-historizado, le denomina etiqueta literaria e intelectualista, y propone una nocin compleja que gira en torno a un modelo de revolucin burguesa completa y triunfante (con una poltica de alianzas determinada). As es usado como paralelismo negativo en su anlisis del Partito dAzione (Mazzini-Garibaldi) y de la Revolucin Pasiva italiana. Su Antijacobinismo juvenil nunca le abandonar, que le har inmune a toda tentacin totalitaria o deriva liberal de izquierda, yace latente a los largo de los Quaderni: a pesar de todo, los jacobinos permanecieron siempre en el terreno de la Burguesa. Est demostrado por los acontecimientos que marcaron su fin como partido de formacin demasiado determinada y rgida y la muerte de Robespierre: no quisieron reconocer a los obreros el derecho de coalicin, manteniendo la ley Chapelier, y como consecuencia tuvieron que promulgar la ley del maximum. Destruyeron as el bloque urbano de Pars y el Termidor consigui el predominio. [21] Para DM Gramsci interpreta el Jacobinismo como el partido de la Revolucin en accin, que impulsa el proceso revolucionario ms all de sus estrechos lmites de clase, que moviliza a las masas populares (urbanas y rurales) y que se propone fundar un nuevo Estado (p. 185). DM se centra en el uso metahistrico-metafrico de Jacobinismo [22] referido a los partidos revolucionarios durante la transicin. No hay que olvidar que en la cristalizacin conceptual en los Quaderni se efectua un complejo proceso de interconexin conceptual (Gerratana), [23] en la cual quedan interrelacionados bajo la rbrica Giacobinismo tanto el Moderno Prncipe, el Pueblo-Nacin de la poca burguesa, una determinada Voluntad popular-nacional e incluso la forma histrica del Marxismo en su variante rusa, el Leninismo, como paradigma estratgico de la Guerra de Movimiento. En este sentido es que DM puede hablar del Jacobinismo como metfora imaginada de una Voluntad colectiva popular-nacional (y no a la inversa!), smbolo de una Voluntad colectiva. A su vez, Gramsci deconstruye la frmula de la Revolucin Permanente de 1848-1850 como una expresin cientficamente elaborada de la experiencia jacobina de 1789 hasta el Termidor (Q 13, 7), y que precisamente pertenece fatalmente a una etapa histrica objetiva ya transitada, escribe Gramsci: La frmula es propia de un periodo histrico en el que no existan todava los grandes partidos polticos de masas ni los grandes sindicatos econmicos y la sociedad estaba an, por as decirlo, en un estado de fluidez en muchos aspectos: mayor atraso en las zonas rurales y monopolio casi completo de la eficiencia poltico-estatal en pocas ciudades o incluso en una sola (Pars para Francia), aparato estatal relativamente poco desarrollado y mayor autonoma de la sociedad civil respecto a la actividad estatal En el periodo posterior a 1870, con la expansin colonial europea, todos estos elementos cambian, las relaciones organizativas internas e internacionales del Estado, se vuelven ms globales y masivas y la frmula del 48 de la Revolucin permanente es elaborada y superada en la ciencia poltica en la frmula de Hegemona civil. La solucin al dilema que planteaba el debate estratgico trgico en la URSS no es ni Socialismo en un solo pas, ni el renacimiento de la frmula cuarentiochesca Revolucin permanente ni siquiera un Neojacobinismo de tinte leninista sino el concepto de Hegemona, que permite la inaudita concentracin de fuerzas para el combate en un contexto de Guerra de Posiciones en el Occidente desarrollado. Pero acaso Trotsky no llam mentecatos de la ofensiva a los que seguan sosteniendo la Guerra de Movimiento como estrategia abstracta y anacrnica en el Comitern?

El trabajo tiene un valor inestimable, el de lanzar de manera pionera y valiente un debate, DM con precisin habla de interseccin y contrapunto entre Trotsky y Gramsci, que en lengua espaola jams tuvo lugar, ni del campo gramsciano ni del trotskista. Adems de colocar en las exactas coordenadas el lugar de esta productiva investigacin de las afinidades entre estos dos grandes prcticos-tericos de la Poltica y la Revolucin, ambos sufriendo un sino comn de herencia disputa y malentendida. Se trata, en suma, de la revitalizacin de la teora crtica, de volver a establecer una prctica liberadora-transformadora, y en ella tienen un especial significado tanto Trotsky como Gramsci, ya que intentaron una re-elaboracin creativa del Marxismo despus de su degeneracin, vulgarizacin y fractura.

Notas:

[1] Aparece por primera vez en la reflexin gramsciana en el Quaderno 5, 127, B (noviembre-diciembre de 1930), devendr ttulo propio de rbrica recin en el Quaderno 8, 21, A (enero-febrero de 1932).

[2] La temtica sobre una nueva forma-Partido, il nuovo Principe, aparece recin en el Quaderno 4, 10, de los aos 1932-1935, sintomticamente en el fragmento Marx e Machiavelli.

[3] Vase: Q 5, 127.

[4] Gramsci dixit: non il partito come categoria sociologica, ma il partito che vuole fondare lo Stato; en: Q 8, 21.

[5] Trama privata dello Stato, en: Q 1, 47.

[6] Joaqun Miras entrevistado por Salvador Lpez Arnal, sobre su participacin en la jornada de estudio sobre Gramsci, que se celebr en Salamanca en mayo de 2017, en la Facultad de Geografa e Historia, on-line en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=226943

[7] Gramsci dixit: potrebbe tradursi in lingua moderna partito politico; en: Q 5, 127, B, de Noviembre-Diciembre de 1930.

[8] Gramsci dixit: La prima cellula in cui si riassumono dei germi di volont collettiva che tendono a divenire universali e totali (Q 13, 1, es de los aos 1932-1934).

 

[9] Por ejemplo, en el fragmento Hegel y el Asociacionismo (Q 1, 47 , 1929-1933). Recordemos que para Hegel: la Polica es una institucin pblica que pude definirse por sus funciones de intervencin en el Sistema de Necesidades (Economa Poltica) de la Sociedad Civil, que debe ejercer el Estado como Universal; es un momento dentro de la Eticidad; por ejemplo: velar por la seguridad de las personas, la lucha contra el delito, la regulacin del mercado, la educacin y las soluciones de los problemas sociales que genera la Economa propia de la Sociedad Civil, etc. En sus palabras: La prevencin contra la contingencia que subsiste en aquellos sistemas y el cuidado del inters particular en cuanto Inters comn mediante la Polica y la Corporacin El tercer momento es el de la reconquista del Universal, ahora ms concreto, por parte de la Polica, es decir, de la poltica del Estado vuelto hacia el Bien de todos los ciudadanos y el de la corporacin como rgano de accin y formacin hacia la universalidad del Estado para la clase formal o burguesa, volcada hacia la particularidad.; vase: Hegel, G. W. F.: 231 Rechtsphilosophie (1821) y: 533 Enzyklopdie (1830). Obviamente los mismos traductores del trmino hegeliano caen la mayora en el error de reducir el concepto a Autoridad pblica con uso de la fuerza, incluso un marxista maduro como Herbert Marcuse.

[10] Gramsci dixit: In questo senso, interi partiti politici e altre organizzazioni economiche o di altro genere devono essere considerati organismi di polizia politica di carattere repressivo e investigativo (Q 9, 133); si variantes significativas, lo mismo puede leerse en el Texto C: Q 13, 27).

[11] Hay dos menciones explcitas a la URSS en los Quaderni: en Q 2, 124, un texto C de los aos de 1929-1933 a propsito de la mortalidad infantil y en el Q 10, 1, un texto B de los aos 1932-1935, con un proyecto sobre un ensayo sobre Benedetto Croce, en la cual el enfrentamiento Italia fascista-URSS tendra el mismo sesgo ideolgico en un contexto de Revolucin pasiva que el enfrentamiento entre Alemania de Kant-Hegel con la Francia revolucionaria napolenica.

[12] Casi cien menciones de Russia en los Quaderni, la primera en el Q 1, 25 (1929-1930) y la ltima en el Q 28, 1 (1935).

[13] Se trata del conocido fragmento Machiavelli, en el Q 14, 68 (1932-1935); para referirse espicamente a Trotsky en los Quaderni, Gramsci utiliza indistintamente tanto Leon Davidovici, Leone Davidovich, Davidovi como Bronstein: sintomtico que las menciones totales a Trotsky en los Quaderni sumen diecisiete mientras las referidas a Stalin tan solo dos.

[14] Jos Aric: La cola del diablo. Itinerario de Gramsci en Amrica Latina, Punto Sur, Buenos Aires, 1988.

[15] Vase: Fernanda Beigel: Una mirada sobre la otra: el Gramsci que conoci Maritegui, en: Estudios de Sociologia, Araraquara, 18/19, pp. 23-49, 2005.

[16] Lenin diferencia las revoluciones en Occidente y Oriente a partir de modos o maneras en el que se estructura el Estado con respecto a la Poltica y la Economa, por ejemplo en el artculo: Destino histrico de la doctrina de Karl Marx, Pravda, N 50, 1 de marzo, 1913; ahora en: Obras Completas, tomo XIX, Akal editor, Madrid, 1976.

[17] Vase la reconstruccin filolgica y textual: M. B. Luporini, Alle origini del nazionale popolare, en: Antonio Gramsci e il progresso intellettuale di massa, a cura di G. Baratta, A. Catone, Unicopli, Milano , 1995, p. 47.

[18] Vase la voz: Nazionale-Popolare, por Lea Durante, en: Le parole di Gramsci. Per un lessico dei Quaderni del carcere; a cura di Fabio Frosini e Guido Liguori, Carocci editore, Roma, 2004, pp. 150-169; pese a la popularidad y vulgarizacin del concepto, hay solo dos menciones en los Quaderni al trmino nazionale popolare.

[19] Hay ochenta y seis menciones a Giacobinismo en los Quaderni, pero si sumamos trminos cercanos o derivados, como Giacobina-Giacobine-Giacobini-Giacobino, llegamos a 212 referencias con respecto a Jacobinismo.

[20] Gramsci dixit: uno quello proprio, storicamente caratterizzato, di un determinato partito della rivoluzione francese [...] con un programma determinato [...] e che esplic la sua azione di partito e di governo con un metodo determinato [...] caratterizzato da una estrema energia, decisione e risolutezza, dipendente dalla credenza fanatica della bont e di quel programma e di quel metodo (Q 19, 24 ) .

[21] Fragmento 24 titulado: El problema de la direccin poltica a la formacin y desarrollo de la nacin y del Estado moderno en Italia, en el Quaderno 19.

[22] Intuicin desarrollada por Leonardo Piaggi en: Giacobinismo e societ di massa in Gramsci, en: AA.VV., Il modello politico giacobino, a cura di M. L. Salvadori, N. Tranfaglia, La Nuova Italia, Firenze, 1984, p. 225 y ss.

[23] Vase: Gerratana, Valentino, Gramsci. Problemi di metodo, Editori Riuniti, Roma , 1997, p. XII y ss .

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter