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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2017

La economa colaborativa bajo la lupa de la UE

Clara Roig
La Vanguardia

El Parlamento Europeo sienta las bases para regular las plataformas colaborativas, que deben distinguir a los profesionales y garantizar los derechos de los trabajadores y de los usuarios


El crecimiento de plataformas como Uber ha generado conflictos con la administracin local, los sectores tradicionales y los usuarios o consumidores. (Toby Melville / Reuters)

Airbnb, Uber o Blablacar son plataformas que nacieron de la revolucin digital y de la crisis econmica en formatos de economa colaborativa. Sin embargo, su rpido crecimiento y expansin en un mercado desregulado y fragmentado, ha derivado en conflictos con la administracin local, los sectores tradicionales, los trabajadores y los propios usuarios o consumidores.

Escndalos como el de la propietaria del piso de la Barceloneta que tuvo que alquilar su propio piso en la plataforma Airbnb para recuperarlo del inquilino que lo estaba usando como piso turstico. Las huelgas del taxi y la demanda contra Uber al Tribunal de Justicia Europeo o las manifestaciones de trabajadores de Deliveroo pidiendo ms derechos laborales.

Este tipo de conflictos han hecho presin en las instituciones europeas para establecer un marco legislativo comn, y el Parlamento Europeo ha dado su primer paso con una resolucin aprobada en el pleno de junio. Ahora, la poltica toma protagonismo frente a la magistratura, asegur el eurodiputado italiano y ponente del informe Nicola Danti en rueda de prensa en Barcelona. Antes el marco jurdico estaba excesivamente fragmentado a nivel nacional, regional y local, puntualiz.

La resolucin de la Eurocmara establece unos principios generales en los que las administraciones locales pueden referenciarse para legislar en cada caso. La comunidad local tendr un rol activo en esta batalla y las plataformas debern responder bajo este marco jurdico y dialogar con las autoridades locales, explic Danti.

Para el Parlamento Europeo, es importante que las plataformas, que en algunos casos se han convertido en grandes multinacionales, asuman su responsabilidad y su rol activo en la creacin de la oferta y la demanda, algo que va ms all del simple intermediario. Por ello, deben aceptar una contribucin fiscal, responsabilizarse frente a los consumidores, garantizar los derechos de los trabajadores y ser transparentes con los datos y el uso de algoritmos que ayudan a puntuar a los proveedores.

La economa colaborativa: de particulares a profesionales

El trmino de economa colaborativa es difuso y cambiante y muchas veces se usa en casos que en realidad son muy diferentes. La Comisin Europea lo emplea para referirse a modelos de negocio que facilitan servicios y bienes de consumo mediantes plataformas digitales a menudo ofrecidos entre particulares. Sin embargo, los modelos entre particulares o P2P (peers to peers en ingls), que tiene sus inicios en iniciativas donde no haba transacciones monetarias como Wikipedia o Coachsurfing, ha derivado en actividades lucrativas como Airbnb y en plataformas que conectan a empresas o profesionales con consumidores como Glovo o Deliveroo (economa bajo demanda o B2C, business to consumers).

Segn Yochai Benkler, profesor de Harvard experto en economacolaborativa y autor de La riqueza de las redes, la tecnologa ha permitido bajar los costes de transaccin, lo que ha derivado en dos modelos en competencia. Por una parte, una transformacin ultra liberal que va desde la desregulacin fiscal hasta la prdida de derechos sociales y labores. Y por otra parte, un modelo de organizacin social que pone en comunicacin a gente que colabora y coopera para alcanzar un objetivo comn.

La tecnologa no crea su propio destino, sino que interacta con nuestra cultura y nuestras instituciones, coment Benkler en una conferencia en Barcelona el pasado lunes 26 de junio. Europa, gracias a su historia cooperativista sobre todo en Espaa e Italia, tiene la oportunidad de aprovechar este momento para desarrollar una economa verdaderamente colaborativa, asegur.

Los principales derechos a garantizar

La principal cuestin a determinar segn el informe del Parlamento Europeo es si las personas que ofrecen los servicios son o no son profesionales. En caso de serlo, estas tienen que someterse a las mismas normas que en los sectores tradicionales. Para distinguirlos, hay ciertos parmetros como la habitualidad de la actividad, el tiempo y el horario o la estructura empleada.

No es coincidencia que este sea el principal conflicto con los pisos tursticos de Airbnb y las licencias de transporte en Uber. En Espaa, los conductores de un vehculo que presta servicios deben ser profesionales y por tanto tener una autorizacin de taxi o una licencia VTC (vehculo de arrendamiento con conductor). Tras una demanda del sector del taxi por competencia desleal, un juzgado de Madrid puso medidas cautelares a Uber y en Espaa la plataforma no opera entre particulares sino como prestador de servicios de transporte. Ante una posible regulacin europea, el portavoz de Uber pide que responda a los beneficios de los ciudadanos y no est solamente determinada por restricciones que sigan protegiendo los intereses de ciertos sectores.

La segunda cuestin son los derechos laborales, ya que las plataformas que contratan a profesionales o trabajadores suelen ofrecer condiciones laborales con pocas garantas. Segn la Eurocmara, hay que diferencia entre autnomos y dependientes, la misma terminologa que se usa en los sectores tradicionales. Por ejemplo, Glovo, un servicio de mensajera bajo demanda (B2C), tiene contratados 2.000 trabajadores autnomos a nivel global que pueden escoger sus objetivos y su horario laboral. En caso que la plataforma tenga control sobre el trabajador, como denuncian los trabajadores de Deliveroo, estos deben ser trabajadores dependientes como establezca la ley laboral de cada pas.

La ltima cuestin para determinar si las plataformas son economa colaborativa es el uso de datos abiertos y que la comunidad de usuarios tenga un rol importante en el funcionamiento de la plataforma. Wallapop ofrece compra y venta de objetos de segunda mano en la que hay transaccin monetaria entre usuarios pero por los que la plataforma no obtiene dinero. Los ingresos, por lo tanto, provienen de los extras. En ella, los usuarios puntan a los otros usuarios para determinar su credibilidad y alertar de productos o usuarios fraudulentos. Estamos muy contentos con la colaboracin que hacen los usuarios con la lucha contra la estafa y el fraude. Ellos son los primeros interesados en tener una plataforma sana, comenta la portavoz de Wallapop para LaVanguardia.es.

Promocin de las plataformas europeas

Aunque el objetivo fundamental del informe es regular un sectordesregularizado, el Parlamento Europeo tambin quiere promocionar las iniciativas europeas. Solamente una de las diez grandes plataformas colaborativas es europea, Blablacar, que se desarroll en Francia, el pas donde estos modelos son ms populares (un 36% de usuarios los usan, frente a un 19% en Espaa).

Hay miles de pequeas plataformas locales europeas que realizan una funcin social importante, explic el eurodiputado Nicola Danti. Sin embargo, estas plataformas, a falta de estabilidad y un marco jurdico comn, no pueden crecer ni exportarse porque no tienen capital de riesgo.

Esto es lo que les est pasando a cuatro jvenes emprendedores de Barcelona con un proyecto de curas y atencin a gente con dependencia. Ivn Lombardero es el coordinador del proyecto y el encargado del plan de negocio y asegura que estn paralizados. Hasta que no sepamos los lmites que tenemos en un sector tan delicado, cul es nuestra responsabilidad en caso de negligencia y cundo los proveedores son profesionales, no podremos avanzar, comenta para Lavanguardia.es. Ivn y sus compaeros tienen claro que quieren mantener un modelo colaborativo, pero que tambin deben hacerlo sostenible y por tanto encontrar una manera de obtener ingresos. Para ello,

Ivn pide ayudas pblicas para consolidar los proyectos colaborativosdurante los primeros aos. Si se crea una red fuerte para darle sentido al modelo colaborativo y cooperativo, vamos a poder avanzar y todo el mundo saldr beneficiado, argumenta.

Para muchos, Barcelona es la Silicon Valley europea. En esta ciudad se han desarrollado iniciativas como Glovo o Wallapop, que ya tienen presencia internacional. Cuando lanzamos nuestra iniciativa no haba un ecosistema tan potente, afirma Agustn Gmez, uno de los fundadores de Wallapop, pero haba un talento joven en mvil como en ninguna otra parte del mundo. A partir de aqu, se han creado otras iniciativas que ahora podrn desarrollarse en un marco jurdico europeo ms claro y especfico.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/internacional/20170704/423871666686/economia-colaborativa-ue.html



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