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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2017

Siria y Venezuela, similitudes que forjan peligros e interrogantes

Sergio Rodrguez Gelfenstein
AVN


A quien le interese el tema y tenga tiempo para investigarlo le recomiendo que lea los medios de comunicacin serios y decentes que todava quedaban en enero de 2011 cuando comenz la llamada "primavera rabe". Casualmente yo estaba en Argelia, invitado por la Academia Diplomtica de ese pas para dictar unas conferencias sobre Amrica Latina, de manera que pude vivir el fenmeno en su nacimiento, sobre todo porque me encontr con un diputado colombiano que estaba en Argel y deba viajar a Tnez justo ese da 14 de enero cuando el autoritario presidente de ese pas, Abidine Ben Ali dimiti. Le aconsejamos al parlamentario del pas vecino que interrumpiera su travesa y regresara a Bogot, ante el riesgo, posteriormente comprobado que significaba el inicio de las revueltas.

Lo cierto es que la tal "primavera rabe" involucr a alrededor de 20 pases de la regin, en torno a las cuales la mirada de la prensa y de la opinin pblica occidental construy distintos entramados a partir de la cercana, lealtad y subordinacin de sus gobiernos a Estados Unidos y Europa. As, mientras en Arabia Saudita, Kuwait, Bahrin, Kuwait, Emiratos rabes, Catar y Jordania, entre otros, eran revueltas para protestar contra mermadas condiciones de vida que los gobiernos deban solucionar; en Libia, Siria y Argelia eran revoluciones democrticas en contra de gobiernos autoritarios y represivos que deban ser derrocados. As lo hicieron en Libia, el final es conocido: la desaparicin de un Estado, hoy "controlado" por tribus y terroristas de distinto pelaje que pugnan por apoderarse del petrleo y de la mayor reserva de agua del norte de frica. En Siria no han podido, hay que decir que en el primer caso Rusia y China dejaron que Estados Unidos y la OTAN actuaran a su libre albedro, sin importarle la suerte de ese pueblo y de ese pas, pecaron por inocentes o por omisin. Respecto de Siria, la mayor parte de la humanidad agradece que no dejaron a las fuerzas coloniales e imperiales actuar de la misma manera.

Pero volviendo al tema, recuerdo que en Siria todo comenz con marchas pacficas exigiendo democracia que muy pronto devinieron en acciones violentas de grupos radicales, las cuales dieron paso a la creacin de una "oposicin moderada" que no pudo resistir la competencia por la reparticin de los recursos provenientes de Occidente y de las monarquas sunnitas rabes para terminar confundindose con Al Qaeda y el Estado Islmico al ocupar territorios y desatar un odio y una furia que violenta los principios bsicos de cualquier civilizacin: la occidental cristina y la musulmana. En fin, tras un corto y acelerado recorrido transitaron de marchas pacficas de oposicin al gobierno a grupos terroristas que amenazan la estabilidad global.

Sin embargo, Estados Unidos logr su objetivo al crear al Talibn y Al Qaeda para expulsar a la Unin Sovitica de Afganistn, y al Estado Islmico para desestabilizar el Medio Oriente, ocupar Siria y amenazar con una invasin a Irn. Las tres organizaciones se le "fueron de las manos" y hoy se ve obligado a hacer una gran propaganda, tratando de demostrar que las est combatiendo, cuando ha quedado demostrado que en alianza con Israel y las monarquas sunnitas rabes, las arma, las apoya, las financia y les da entrenamiento. Alguien podra pensar que eso es un contrasentido sin fundamento, pero las acciones de Estados Unidos contra el terrorismo no han sido fundamentales ni decisivas, solo lo mnimo suficiente para demostrar una supuesta voluntad de enfrentarlas. De mostrar una realidad distinta se encargan los medios de comunicacin, especialistas en construir escenarios de "posverdad". En cualquier caso, el propsito estadounidense de generar escenarios de conflicto que legitimen su presencia militar y creen condiciones para la intervencin en los asuntos internos de aquellos pases que desobedezcan el mandato imperial, fue alcanzado ampliamente.

Toda esta reflexin viene a mi memoria al analizar la situacin de Venezuela, que resulta inevitable tras poner la mirada en el espejo sirio: marchas de manifestantes por democracia que devienen en violencia inicialmente focalizada pero que se va generalizando, ya a la cual de no ponrsele coto llevaran inevitablemente a un conflicto de proporciones superiores, incluso tal vez similares a las de Siria. Arabia Saudita, como Colombia, actuando ambos en su papel de soporte de bases militares de Estados Unidos en sus regiones, (mientras las organizaciones internacionales dan "vuelta la cara" respecto de sus brutales violaciones de derechos humanos), incubaron en su seno ejrcitos terroristas para agredir a otro pas. Las organizaciones regionales (Liga rabe y Consejo de Cooperacin del Golfo) por un lado y OEA por el otro, dieron el basamento diplomtico que legaliza tales acciones.

Los gobiernos feudales reaccionarios (Arabia Saudita, Emiratos rabes, Catar, Kuwait y Turqua) apoyaron la rebelin en Medio Oriente y las administraciones neoliberales de Amrica Latina (Mxico, Colombia, Chile, Per, Argentina, Panam y Brasil) hacen lo propio contra Venezuela. Qu tienen en comn?: la subordinacin vergonzosa a Estados Unidos, al mismo tiempo que ste les permite todo tipo de desmanes en contra de sus pueblos: quebrantamiento de las constituciones, transgresiones a la democracia que ellos mismos inventaron, violacin de los derechos humanos, alianzas con el narcotrfico, aplicacin de modelos neoliberales a ultranza, represin a sus pueblos, todo lo cual, es desconocido porque, -una vez ms- los medios de comunicacin se encargan de ocultarlo.

Si seguimos el desarrollo de las acciones en Siria y las tratamos de proyectar en Venezuela, tendremos que decir que pareciera que la violencia se instal como forma de hacer poltica, la cual como muestra el drama de Siria, se sabe cundo comienza, pero no cuando termina. En este escenario, a los primeros cien muertos se les conoce el nombre, cuando se llega a mil, ya se cuentan por decenas, y cuando se llega a diez mil, cien mil o ms, nadie se preocupa por fijar cifras exactas, solo el nmero de ceros que conlleva una informacin difusa que ya a nadie importa. En Siria los medios de comunicacin, dicen que son entre 350 mil y 400 mil muertos.

En esa lgica, los primeros "exiliados" que llegan son recibidos como hroes en los pases vecinos que apoyan la violencia, pero despus, cuando resulta una marea incontrolable que adems amenaza con daos a la seguridad nacional y a la integridad de cada pas, el asunto se vuelve ms complejo. En nuestro entorno, me pregunto que pasara si los 6 millones de colombianos que viven en Venezuela retornan a su pas o que Chile, Panam, Argentina y Per por mencionar algunos, que enfrentan fuertes mutaciones identitarias por algunas decenas de miles de venezolanos que han llegado a sus ciudades, reciban a varios cientos de miles que generen influencias de todo tipo en sus sociedades y sus mercados.

Y que pasara si en Venezuela se produjera un cambio de gobierno por va de la fuerza, el cual sin titubear comenzar a desarrollar medidas neoliberales, las que seran indudablemente tambin, resistidas por el pueblo o por una parte importante de l que vio como sus vidas cambiaron en los ltimos aos, nos preguntamos, tendr fuerza ese gobierno para ordenar la represin?, durar ms de un ao como Temer?, que se tambalea slo doce meses despus de haber accedido ilegalmente al poder. Y todo esto en el pas que tiene las mayores reservas de petrleo del mundo? Qu pasara con el mercado energtico? Alguien se ha preguntado, si las fuerzas armadas venezolanas, en este escenario, se prestarn nuevamente para reprimir al pueblo como en el pasado y como recientemente ha ocurrido en Brasil.

O situmonos en el escenario sirio y trasladmoslo aqu: Estados Unidos con el apoyo de la ultra derecha logr crear un ejrcito paramilitar en Colombia, el cual intentar tomar una parte del territorio de Venezuela para crear un Estado paramilitar entre los dos pases, el cual, -por supuesto- se le "ir de las manos a Estados Unidos". Aunque con ello, la potencia norteamericana habr logrado el mismo objetivo que en el Medio Oriente cual es generar inestabilidad para legitimar intervenciones, en este caso tendr que valorar que no obstante anuncie la lucha contra el terrorismo, tales acciones amenazarn la estabilidad poltica y social de Colombia y de toda Amrica Latina, regresando a un pasado que se crea enterrado para siempre. Qu harn las FARC y el ELN en estas condiciones? Qu har la izquierda latinoamericana ante esta situacin cuando le habrn entregado en bandeja de plata, un instrumento de unidad y lucha continental? Me pregunto, si no volveremos a ver, - en el mejor de los casos-, en los muros de los pases de la regin desde el Ro Bravo hasta la Patagonia la consigna que moviliz a millones durante el siglo pasado: "Yanquis, go home" y se pondr nuevamente de moda quemar banderas de Estados Unidos. Lo peor, no quiero ni imaginarlo. Habremos regresado cincuenta aos atrs y habr que volver a empezar de nuevo, pero la paciencia de los pueblos es infinita, no s si la de los capitales que veran mermadas ostensiblemente sus ganancias.

Y todo esto, porque Estados Unidos no quiere o no puede inducir a la oposicin venezolana a aceptar las reglas democrticas, esperar a las elecciones de 2018 y que sea el pueblo el que decida qu futuro quiere. Es poco lo que perdera, se podran salvar muchas vidas y habra mucho por ganar.


Fuente original: http://www.avn.info.ve/node/401703


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