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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2017

Un largo y tenso camino hasta el 30 de julio

Aram Aharonian
Rebelin


A la derecha opositora venezolana le queda este mes de julio para cumplir con el objetivo de sacar de golpe a Nicols Maduro del gobierno. Tras declarar que, amparados en el artculo 350 de la Constitucin, la oposicin desconoce al gobierno, hace odos sordos al llamado a la Asamblea Nacional Constituyente, y se prepara para impedir que tenga lugar la eleccin de los constituyentes el 30 de julio.

Sern das de incremento de la tensin, donde se debern sortear numerosos obstculos para llegar al da 30, en el marco de una oposicin sin poltica, sin conduccin, arrastrada por los sectores ms violentos a desconocer al gobierno constitucional, en medio de una cada notable en su proyeccin meditica internacional. El (pen) ltimo intento parece ser una fuerte ofensiva contra la Fuerza Armada, en busca de quebrar su unidad interna y desacreditarla ante la ciudadana, llamndola a facilitar el derrocamiento de Maduro.

Existe la pretensin de segmentar a la Fuerza Armada hasta lograr la confrontacin interna que podra desembocar en el estallido de una guerra civil que justificara la intervencin armada extranjera Alerta: hay una siniestra colocacin del tema en el desarrollo del proceso de rebelin armada de la derecha que avanza a travs de diversas formas de luchaDa la impresin de que el signo del momento es la proliferacin de la traicin, analiza el exvicepresidente Jos Vicente Rangel.

Cul es la alternativa que enfrenta la oposicin? Grupos opositores amenazan con impedir el voto, sabotear las elecciones, intimidar a los electores. La vicepresidenta del Consejo Nacional Electoral, Sandra Oblitas, record que es un contrasentido de la derecha pretender configurar una democracia tratando de impedir al derecho a la participacin, lo que es delito. Y una pregunta que nunca han respondido: cul es proyecto, las propuestas, las ideas, los principios, en caso de lograr el objetivo de salir de Maduro y del chavismo?

La violencia cotidiana

Curioso: en el imaginario de la violencia peligrosamente comienza a tomar cuerpo la eliminacin del enemigo a nombre de la democracia y en aras de la paz, seala la sociloga Marycln Stelling. Se consolida en el pas la cultura del miedo, el odio y la violencia, suerte de tringulo que se sustenta tanto en una praxis con consecuencias palpables como en narrativas polticas que se propagan y dominan nuestra vida.

La violencia es parte de la cotidianeidad venezolana, de la mano de las elites se edific un perverso discurso sobre el miedo, el odio, la violencia, siempre poniendo la responsabilidad en el otro, en lo ajeno y lo desconocido como catalizador de los miedos, aade la sociloga. Y hoy tiene un ingrediente importado, la mano de obra de paramilitares colombianos, mano de obra sobrante en un pas que habla de pacificarse.

El dilogo est herido de muerte y es la Conferencia Episcopal la que le da la extremauncin, pese a que el primer domingo de julio el papa Francisco hizo un nuevo llamamiento para que se ponga fin a la violencia y se encuentre una solucin pacfica y democrtica a la crisis.

Este ltimo mes, hubo un aumento de conflictos: uno, choques institucionales entre el Ejecutivo, la Asamblea Nacional y la Fiscal General; dos, intentos de injerencia y desestabilizacin sin demasiado xito desde la Organizacin de Estados Americanos (OEA); tres, el constante terrorismo comunicacional; cuatro, una nueva ola de ataques a la economa, y cinco, una escalada de la violencia, el terror callejero y el ataque sobre los cuerpos de seguridad del Estado,

En las ltimas semanas los ataques han sido particularmente contra la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), esperando el goteo de oficiales que saltaran la tranquera (talanquera). Hubo un ataque a la base militar de La Carlota en Caracas, focos de violencia en los alrededores del Palacio de Miraflores y los escenarios de destrozos de comercios privados e instituciones pblicas (sanitarias, educativas) en algunas ciudades (Barquisimeto, Maracay), con amplsimo despliegue de la prensa hegemnica internacional.

La oferta del gobierno ha sido primero el dilogo con mediacin internacional y luego una Asamblea Nacional Constituyente y elecciones regionales como vas para la paz y la construccin colectiva, lo que ha generado en ciertos sectores polticos el efecto contrario.

En el mbito oficial, el apoyo firme a la convocatoria oficial convive con crticas, deslindes y hasta deserciones. En la oposicin se potencia la confrontacin y surgen nuevas formas de beligerancia en torno a una suerte de cruzada liberadora, con fines polticos e ideolgicos, econmicos, sociales y psicolgicos y las reservas de petrleo del pas

Esa ltima semana de junio

Y en la ltima semana de junio, los ataques arreciaron: El martes 27, se produjo un ataque desde un helicptero, robado en la base area de La Carlota, de alto impacto simblico, que dej abiertos muchos signos de interrogacin. El ataque fue al Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia (15 disparos), y al Tribunal Supremo de Justicia (cuatro granadas de origen colombiano y fabricacin israel, de las cuales una no estall.), a pocas cuadras del palacio de Miraflores.

Esa ha sido una demostracin importante de que este gobierno no es todopoderoso, que no tiene el apoyo militar con el que quiere intimidar, amedrentar y llenar de pnico a la resistencia. Sepan que el Gobierno est cado hace rato. Solo falta la estocada final. Mi proteccin principal no son las armas, sino Dios, seal en su cuenta de twitter Ocar Prez, el piloto del helicptero que sembr el terror en la capital.

La oposicin us las redes sociales para crear el imaginario de la cercana del objetivo final, mientras el gobierno pudo confirmar de que s, se trata de un intento de golpe de Estado. La derecha mostr que puede sembrar el terror durante varios das, asaltar cuarteles, linchar chavistas en la demostracin ms patente del odio social y racial, asesinar a decenas de personas- endilgndole la culpa al gobierno-, mantener movilizaciones diarias con su cuota de muertos (ms de 80 al trmino de junio), armar barricadas en barrios populares, sin obtener la reaccin de las fuerzas policiales ni armadas, que quiz es lo que buscan en aras de una guerra civil.

Ese mismo martes, cuando se cumplan 44 aos del golpe cvico-militar en Uruguay y del Tacnazo en Chile (dominada sublevacin militar dos meses antes del golpe contra Salvador Allende), la Asamblea Nacional en desacato (con amplia mayora opositora) pretenda nombrar treinta nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, mientras del ex- ministro y sindicado como agente de la CIA, Miguel Rodrguez Torres presentaba una rueda de prensa en la sede de la Fiscala General.

El abogado y activista por los Derechos Humanos Juan Martorano se pregunta dnde queda la seguridad en el pas cuando una aeronave perteneciente a un cuerpo de seguridad es robada, sobrevuela el espacio areo, ataca, huye y no hay reaccin inmediata por parte del Estado. Y si ingresarn en nuestro espacio areo territorial aviones enemigos desde bases militares de Colombia o Guyana y atacaran nuestra Patria? Existen planes de actuacin ante estos supuestos?, contina.

Pero pese a los llamados permanentes y la aceleracin de la violencia, no ha logrado quebrar al chavismo de las barriadas populares ni la unidad militar. Y el anunciado goteo de oficiales hacia la oposicin no lleg.

El mircoles 28, la Sala Plena del Tribunal Supremo de Justicia aprob por unanimidad las medidas cautelares solicitadas por Pedro Carreo (prohibicin de salida del pas y de gravar sus bienes y congelar sus cuentas bancarias) en la demanda de antejuicio de mrito contra la Fiscal General, Luisa Ortega Daz, por la presunta comisin de faltas graves en el ejercicio de su cargo.

Esta decisin se produjo luego de que la Fiscal General desconoci y llam a desconocer las sentencias 469 y 470 del TSJ que comprometen sus atribuciones y pidi a los ciudadanos acogerse al artculo 333 de la Constitucin venezolana para restablecer su vigencia frente a cualquier acto de fuerza o derogacin.

Gradualmente, y en la medida que el gobierno sigue atacando a la Fiscal Luisa Ortega Daz, sta comienza a verse como una lder nacional, entrando en la eventual puja de candidatas mujeres como Cilia Flores (esposa de Maduro) y la excanciller Delcy Rodrguez.

Requiem por el dilogo

Mientras el papa Francisco insiste en el dilogo, el jueves 29 el arzobispo de Caracas, cardenal Jorge Urosa Savino, pidi al Gobierno que recapacite, que deponga esa actitud de querer implantar en Venezuela un sistema totalitario marxista y ahora tambin militar y que desista de estar utilizando recursos legales para desmantelar el Estado. Todo eso es reprochable e intolerable y no es el camino que desea la mayora del pueblo venezolano.

Al culminar la misa en la iglesia Nuestra Seora del Carmen, Urosa expres que es sumamente grave lo que sucede: se podra hablar de una guerra del gobierno contra el pueblo:

Pero el dilogo, paradjicamente, se encuentra bajo fuego cruzado y sometido a la estrategia del desgaste ante un conflicto domstico con resonancia e injerencia internacional, que incluye presiones diplomticas, econmicas, mediticas, psicosociales.

Marchas y contramarchas; armas, destruccin y represin; involucramiento de la poblacin civil en calidad de combatientes y vctimas; linchamientos, crmenes y bajas humanas. Se acude a la descalificacin del enemigo y la interpretacin de los hechos para beneficio de la propia causa, con estrategias adversas a cualquier intencin de dilogo y convivencia, seala Stelling.

Cuando se demoniza al enemigo -a quien se odia y teme- se le despersonaliza y reconocen menos derechos y, en casos extremos, se legitima su exterminio. Es una grave situacin de vulnerabilidad que se refleja en la vida cotidiana, en el mbito privado y el pblico, una suerte de condena a la que ni el dilogo parece escapar.

La OEA, el gobierno de Trump

Por su supuesto, el reiterado anuncio del presidente Nicols Maduro sobre su disposicin al dilogo, la ratificacin del ministro de Defensa Padrino Lpez y la designacin de un nuevo Estado Mayor Superior, junto con la cifra oficial de que en 79 das de protestas solo haban participado en todo el pas 600 mil personas y las divergencias en la oposicin sobre la violencia desatada, son minuciosamente analizadas en el departamento de Estado y el Comando Sur de Estados Unidos, financistas y alentadores de la crisis en Venezuela.

Sobre todo tras el fracaso del secretario de Estado Rex Tillerson, quien le asegur al presidente Donald Trump que el tema de Venezuela se terminaba en la ltima asamblea de la Organizacin de Estados Americanos (OEA): as se lo haban comunicado el secretario general Luis Almagro y el anfitrin de la reunin y canciller mexicano, Luis Videgaray.

Sorprende la cantidad de veces que Estados Unidos ha sido derrotado en la OEA buscando los votos contra Venezuela, para lo cual ha usado todo los medios y recursos que se pueden imaginar, amenazas e intimidaciones, seala el director del diario ltimas Noticias, Eleazar Daz Rangel.

El almirante Kurt Witt, jefe del Comando Sur, asegur en abril a la comisin de Servicios de Guerra del Senado que exista una importante relacin entre su comando y la oposicin venezolana, y que los hechos vandlicos que se producan en Caracas y otras ciudades, as como las acciones armadas, no slo eran conocidos a bordo del portaaviones de la IV Flota sino que desde all le estimulaban. Existe sin duda una importante articulacin, aunque parece debilitada, ante lo cual Trump pide apoyo a la Unin Europea.

Para Washington, el problema mayor, que pareciera difcil de dilucidar por ahora, es quin es el jefe o el referente de una oposicin fragmentada, que no ha sido capaz de garantizarle la toma de las reservas petrolferas. Y por eso se estudia obviar a la anrquica dirigencia de la Mesa de Unidas Democrtica y buscar algn outsider- militar o empresarial-, que no est salpicado por las sucesivas equivocaciones de una oposicin que lleva 18 aos sin lograr ms que desestabilizacin.

Los escenarios de la oposicin

Para Luis Vicente Len, director de Datanlisis y sempiterno guionista de la oposicin, hay tres escenarios. Uno, que el Gobierno logre preservar el poder, aunque el pas siga por el barranco, donde la crisis y la convulsin social continan, se acenta la represin, y si bien el tiempo deteriora la economa, tambin desgasta a la oposicin, que se muestra confundida y agotada, encerrada en una batalla focalizada que pierde a diario y, sin embargo, repite una y otra vez en el mismo lugar y de la misma forma.

Segn Len, el segundo escenario es la implosin con negociacin tutelada, con un liderazgo que supere a los dems y canalice la energa hacia la masificacin de la protesta, generando la ingobernabilidad por la protesta lo que conducira a la fractura del chavismo, donde los militares presionan el cambio para rescatar la estabilidad. Se negocia la reestructuracin de las instituciones, pero se preservan cuotas de poder chavista y militar para cohabitar de manera integrada en un gobierno de transicin.

El tercer escenario, con un gobierno que no responde a las necesidades del pueblo y una oposicin formal que a veces se muestra perdida y sin claridad sobre su propio objetivo y forma de lucha, es que se concrete alguno de los movimientos conspiradores que existen en el entorno militar venezolano, produciendo una ruptura y un cambio, pero por la va de un golpe de Estado militar, sin negociacin ni contemplacin.

Ms all de las especulaciones y las salas de situacin, de los declamativos analistas y expertos, el imaginario colectivo mundial est saturado de mentiras y manipulaciones sobre lo que realmente sucede en Venezuela. Qu pasara si los fundamentalistas religiosos que colocan bombas y ejecutan actos terroristas en Europa, fueran presentados por la prensa hegemnica trasnacional (la internacional del terror meditico) como sensibles y patriotas hroes, como hoy hacen con los opositores venezolanos?

Hay una realidad virtual generada por esta guerra de cuarta generacin- que consume el mundo, y hay una realidad real que sufren a diario los venezolanos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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