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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-07-2017

Estrategias de la guerra meditica (Parte 4)

Blanca Montoya
Rebelin


Slo la juventud tiene la pasin, la carga y el amor para iniciar una verdadera revolucin social, seal Chvez en un acto pblico... Ya las corporaciones mediticas se haban percatado de esta afirmacin.

Dentro de las clases medias los jvenes y las mujeres por distintos motivos son objetivos bien definidos dentro de las estrategias mediticas para convertirlos en aliados que defiendan y hasta den sus vidas por las corporaciones y el neoliberalismo.

A finales de los aos 70 del siglo pasado la derecha emple sus estrategias para anular la pasin, la carga y el amor de la juventud, o bien para pervertirla y dirigirla a la defensa de las corporaciones. As como el joven tiende a probar cosas nuevas y a cambiar el mundo con un espritu crtico tambin es cierto que est en una etapa en la cual la manipulacin resulta ms fcil: est apenas formando su identidad y necesita pertenecer a un grupo, est cambiando y desea un cambio, est ensayando el ejercicio del pensamiento abstracto sin que ste surja de la experiencia, pasa de un sentimiento de indefensin a uno de prepotencia, est ubicndose en el mundo, hay un yo en formacin que va a definir su personalidad. Estos procesos han sido influenciados y direccionados para convertir a los jvenes en voceros y soldados de la guerra meditica del neoliberalismo.

Independientemente de que el propio sistema limita las oportunidades de estudio y trabajo, bajo las instrucciones del FMI y el Banco Mundial, a las que deban tener derecho, la poltica educacional fue incorporando la ideologa de derecha y omitiendo materias en las que los jvenes podran fincar su identidad histrica y culturalmente; aquellos que han tenido acceso a la educacin superior fueron y son influenciados por una plantilla de profesores tocados por el neoliberalismo. En 1976, Milton Friedman, economista que inici la ola de este capitalismo salvaje en Chicago, gana el premio Nobel de Economa y esta teora no slo permea la sociedad a travs de los medios de comunicacin sino que muchos estudiantes de Amrica Latina fueron becados para acudir a la Escuela de Chicago. En las universidades privadas y pblicas se comienzan a infiltrar profesores y propagandistas que convencen a los jvenes de esa panacea. Todo esto concatenado a los cnones que se dictan dentro de la cultura imperial y que tienen una exposicin masiva en la sociedad como son el consumismo, el individualismo, la frivolidad y la competitividad que arrasa con el otro. En los aos 60 hubiese sido impensable que la UNAM fuese indiferente a los graves problemas que azotan a Mxico y que no participara activamente con los movimientos sociales para lograr un cambio.

El amplio sector de la juventud que queda sin oportunidades de estudio o trabajo en la etapa de experimentar cosas nuevas fue aprovechada por el neoliberalismo para anular su fuerza al mismo tiempo que para iniciar el gran negocio que ahora sostiene en parte a los bancos imperiales. En los aos 80, el neoliberalismo provoca que el Estado mexicano comience a debilitarse mientras que los crteles de las drogas proliferan y los controles estatales disminuidos van contaminndose con el crimen. La droga y el dinero llega y parte de ello se queda en nuestro pas en vez de continuar su camino hacia el norte que ya estaba plagado de adictos desde que en la Guerra de Vietnam en 1964, proveyeren a los soldados de drogas para aumentar su agresividad y para que fuesen capaces de disparar a nios en las calles segn sus propios testimonios.

Las drogas han estado presentes en todas las pocas y todas las culturas, sin embargo la variedad, la facilidad para conseguirlas fue creciendo. Se aprovecharon de la necesidad del joven de sentirse indestructible, de ser inmune a los problemas de los dems, de la curiosidad de experimentar cosas nuevas, de pertenecer a un grupo o de aliviar la depresin, para alejarlos de la lucha social a la que por naturaleza el joven se siente atrado. Y, como siempre, hicieron de esto un negocio fenomenal, porque no slo se vendieron drogas sino las armas que los crteles requieren para sus luchas internas y externas.

La juventud amorosa y crtica al sistema de desigualdad y represin de la poca de los 60 y 70 fue cooptada por las drogas y entonces su lucha fue apaciguada, se convirti en una fuerza inofensiva que si bien promova el amor, lo haca pasivamente, sin presentar combate, slo se manifestaba a travs de la msica, la cual fue tambin capitalizada convirtindose en una industria que obtuvo enormes ganancias. Ahora nuestra cultura promueve valores que aumentan el consumo de drogas: la bsqueda de un placer efmero; el consumismo que determina la identidad por lo que se tiene y no por lo que se es; la competitividad que significa ser superior al otro; y el individualismo que impide la socializacin y que en el joven est en una etapa sustancial por todos los procesos de maduracin que est experimentando.

Como ya se mencion, la farndula, la prensa, la televisin, la radio, el cine y el internet estn absolutamente invadidos de modelos que ponderan los valores que rigen en la ideologa neoliberal: el dinero, la fama, el individualismo, la mentira, el racismo y la frivolidad. Los superhroes son entes que nada tienen que ver con mitos nacionales propios de nuestra cultura sino con historias y caractersticas fenotpicas extranjeras que poseen poderes que vencen a los todos los dems. Los jvenes inmersos en esta cultura beben de esta fuente justo en el momento evolutivo en que se conforma su personalidad. Esto da lugar a otra gran industria, la de los superhroes a quienes los nios, la nias y los jvenes les rinden culto. Videojuegos, juguetes y disfraces forman parte de la mayora de los elementos que componen el entretenimiento de los nios, nias, adolescentes y hasta de adultos constituyendo un gran negocio.

Jvenes, que dentro de la cultura del odio, reciben reiteradamente mensajes que descalifican y satanizan a cualquier sistema alternativo al neoliberalismo, son utilizados en contra de los pueblos que luchan por emanciparse como carne de can. La falta de pensamiento abstracto, la propaganda y las drogas permite que un sector de la juventud particularmente agresiva y provista de vestuarios y smbolos medievales se lance a asesinar a sus semejantes para defender el poder de las corporaciones pretendiendo calificarlo de causa justa. As ha ocurrido en varios pases como Yugoslavia, Ucrania y ltimamente en Venezuela donde un funcionario cooptado por la CIA se autonombra guerrero de Dios y la meditica internacional lo nomina guerrero de la libertad, quien vestido de Warface se roba un helicptero y lanza granadas y disparos al Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela que est en pleno centro de la ciudad, poniendo en riesgo la vida de nios y nias que estaban en una estancia infantil y de civiles. Hay jvenes mercenarios infiltrados en pases que no obedecen el mandato imperial cuya funcin es atacar a la poblacin y crear una desestabilizacin que permita la intervencin militar para derrocar a sus gobernantes e impedir que tumben el sistema neoliberal. Hay jvenes opositores a las tendencias revolucionarias de sus propios pases que, financiados por el imperio, viajan por todo el mundo como propagandistas que denuestan de sus gobiernos y atacan a quienes los defienden, es decir, extranjeros que van a agredir la libertad de expresin de los nacionales, incluso en pases de derecha como Espaa y Mxico. Es decir, que las estrategias comunicacionales de la guerra meditica ya no slo utilizan los medios de comunicacin, sino tambin el boca a boca mediante brigadas de jvenes viajeros.

El mundo acadmico inmerso en la cultura neoliberal y mediatizado constituye tambin una fuerza inhibidora del cambio social. La mayora de los acadmicos, afectados por el individualismo, el alma burguesa, el complejo de superioridad y el miedo a perder sus privilegios, tienden:

a) a dictar ctedras y publicaciones que pretenden ser objetivas pero que son en pro del sistema,

b) a ser extremadamente crticos con pases revolucionarios sin tener idea ni haber experimentado lo que representa la lucha social,

c) a emitir juicios que no contemplan el proceso de pensamiento al que nos hemos referido anteriormente,

d) a formar grupos de poder, intrigar unos contra otros y meter el pie a quienes amenazan sus puestos,

e) a adular a los poderosos mientras se muestran soberbios y pedantes con los dems.

Incluso dentro de los simpatizantes con las revoluciones hay quienes tienen un brillante discurso de izquierda pero dirigido a los intelectuales y a quienes tienen poder poltico, no al pueblo, cuestin que no por eso deja de tener cierta utilidad; por ejemplo, hay comunicadores tericos que ofrecen su corazn pero son incapaces de pasar un mensaje porque ello no les rinde una entrevista, una conferencia o un proyecto; carentes de la humildad y la sencillez con las que se presentan, no son solidarios ni aptos para comunicar a dos personas de la patria grande que coinciden en la causa que ellos mismos propagan. Nadie se salva de las personalidades que el sistema nos impone, ni de los vicios y pecados del atraso moral en el que todos estamos.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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