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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2017

De Washington hacia Cuba, manos truncas

Istvn Ojeda Bello
Progreso Semanal


Las medidas anunciadas por Donald Trump el pasado 16 de junio tal vez traigan la inversin de los papeles y le toque al Capitolio mantener abierta la senda de la distensin entre Estados Unidos y Cuba. Hasta el momento en el Congreso estadounidense cualquier intento de desmontar siquiera una minscula parte del bloqueo estadounidense a la Isla fracas. Sin embargo, la misma tarde del grotesco show de Miami el congresista republicano Jeff Flake exhort al liderazgo senatorial a apoyar su iniciativa bipartidista que eliminara las prohibiciones de los viajes de los estadounidenses a la Mayor de las Antillas.

La reversin de la Administracin Trump a la ruta emprendida por su predecesora en pos de un mejor clima con Cuba vuelve (ms) relevante la cuestin del delicadsimo balance de prerrogativas entre Ejecutivo y Legislativo, dos de las tres ramas de poder que, junto a la Judicial, componen el aparato estatal en ese pas.

Hasta los aos 90 las rdenes ejecutivas fueron el principal mecanismo de implementacin de las polticas que buscaban el aislamiento de la Revolucin Cubana. Esto colocaba al presidente norteamericano al timn de los procesos.

A mediados de los aos 90 eso comenz a cambiar con la aprobacin, primero del Acta para la Democracia en Cuba en 1992, y luego en 1996 de la Ley para la Libertad Cubana y Solidaridad Democrtica. La primera conocida por el nombre de su patrocinador, el representante demcrata por Nueva Jersey, Robert Torricelli, sac de las manos presidenciales varias prerrogativas que en materia comercial haban sido empleadas para tensar o relajar las relaciones con Cuba. De eso se percat quien ocup la Oficina Oval entre 1993 y 2001, Wiliam Clinton.

Apoyar el proyecto de ley (Torricelli) era una buena poltica del ao electoral en Florida, pero socav cualquier oportunidad que podra tener si ganaba un segundo mandato de levantar el embargo a cambio de los cambios positivos dentro de Cuba, opinara luego en su autobiografa.

Cuatro aos despus el Congreso aprob el Acta para la Libertad Cubana y Solidaridad Democrtica, fruto de la iniciativa conjunta del senador por Carolina del Norte, Jesse Helms, y el representante por Illinois, Dan Burton. El texto interpuso una serie de condiciones que debera cumplir Cuba antes comenzar siquiera algn tipo de entendimiento con su vecino del Norte.

Adems de otras objeciones de ndole estratgica, Richard Nuccio, uno de los cerebros de la poltica de la Administracin Clinton al respecto, le seal que alteraba el balance de poder entre el Ejecutivo y el Legislativo en detrimento del primero.

La combinacin de ambas leyes, hasta cierto punto, at las manos de Obama en sus negociaciones con La Habana y ahora le ha servido a Trump para pretender echar abajo las acciones del anterior gobierno.

Equilibrio de intereses

Los vaivenes descritos nos advierten que la relacin Ejecutivo-Legislativo dentro de Estados Unidos es crucial para comprender la conformacin de polticas internas y hacia el exterior de ese pas. La idea ms socorrida es que el nexo entre ambos se estableci bajo la doctrina de la divisin de poderes. Y s que lo es, al menos conceptualmente. Cada uno es diferente, aunque con nexos de mutua dependencia. En la Constitucin de 1787, explica la doctora Soraya Castro Mario, se incluy el principio de chequeo o balance o freno y contrapeso, mediante el cual ninguna rama podra imponerse a las dems, como resultado de su funcionamiento cotidiano.

Desde Miami Trump apel a los diversos intereses entrecruzados para intentar poner al Congreso a su favor. Es una tctica tan vieja como la existencia misma del pas, cuya conformacin ocurri en medio de propsitos en ocasiones encontrados.

Analizando la gnesis del sistema poltico norteamericano el historiador Howard Zinn opinaba que los Padres Fundadores de la nacin habran estado muy preocupados por evitar las alteraciones sociales y eventualmente las revoluciones que pusieran de cabeza su obra. En consecuencia, Zinn expona que la Constitucin an vigente es el resultado de sopesar los intereses de los sectores que haban dirigido la rebelin contra la metrpoli britnica.

Cuando se entrev el inters econmico que yace en las clusulas polticas de la Constitucin sugera, el documento se convierte no ya en el trabajo de hombres sabios que intentan establecer una sociedad decente y ordenada, sino el trabajo de ciertos grupos que intentan mantener sus privilegios, a la vez que conceden un mnimo de derechos y libertades a una cantidad suficiente de gente como para asegurarse el apoyo popular. En ese sentido, no ya la historia de Estados Unidos, sino la de toda la humanidad, ha sido tan cclica como la rueda.

En momentos dispares y emparentados en el afn de cumplir sus programas de gobierno, tambin sobre Cuba, Obama y Trump han buscado el apoyo de un sector social u otro, representado en las dos cmaras congresionales.

Con la economa en recesin el ex mandatario demcrata explot a su favor los deseos de los estados agrcolas y portuarios de explorar cualquier opcin que les permitiera expandir sus exportaciones. En esas condiciones vieron con buenos ojos la posibilidad de restablecer, en alguna medida, los nexos comerciales con Cuba, un pas cuya cercana geogrfica lo hace parte de su mercado natural.

Trump acaba de moverse en funcin de otro propsito: tener contentos a los legisladores de origen cubano, reducido, pero esparcido por puestos claves dentro de la maquinaria congresional y a quienes cree necesitar en su afn de eludir un juicio poltico en su contra por la supuesta implicacin de Rusia en su asenso al poder.

Atenidos a las filiaciones polticas supuestamente seran los demcratas los nicos interesados en mantener los cambios hechos por Obama con respecto al archipilago antillano, mientras que a los republicanos les tocara apoyar las intenciones de Trump de echarlo todo abajo.

Visto desde el plano de las gobernaciones dicha percepcin parecer corroborarse pues mientras el gobernador de Florida, el republicano Rick Scott interpuso serias objeciones a los intentos de Obama de restablecer limitadamente las relaciones comerciales bilaterales, dos demcratas, el gobernador de Virginia, Terry McAuliffe y su colega de Luisiana, John Bel Edwards, estn claramente a favor de hacer negocios con La Habana. Pero ni siquiera esas actitudes habra que achacarlas a la fidelidad partidista sino a la presin de sus respectivos entornos polticos. As lo demuestra que el proyecto de Ley de Libertad para Viajar a Cuba presentando incluso antes del anuncio de Trump tenga el apoyo de por lo menos 52 legisladores de uno y otro partido.

Dentro del sistema poltico estadounidense se configura una correlacin de fuerzas que en la prctica privilegia a los intereses individuales o territoriales por encima de las lealtades partidistas y eso lo tienen muy claro todos sus componentes. El tema Cuba no ha hecho sino transparentar el complejo y a menudo impredecible tablero de poderes que tiene lugar a orillas del Potomac.

Fuente: http://progresosemanal.us/20170703/washington-hacia-cuba-manos-truncas/



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