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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2017

Tctica y estrategia para nuestro pueblo
Siempre hay una luz en la tempestad

Kilapan
Revista Nuestra Amrica


Somos una organizacin de lucha, y en nuestras filas se estudia para aumentar, para afinar la capacidad de lucha del militante y de toda la organizacin; para comprender mejor cules son las posiciones del enemigo y la nuestra; para poder adecuar mejor al militante a nuestra accin de cada da.

Antonio Gramsci.

Actualmente el pueblo Chileno enfrenta una dura crisis, el capitalismo depredador ha logrado no slo saquear los recursos de la patria, sino que tambin ha generado una grave crisis de desorganizacin en el seno de la clase trabajadora y en la izquierda.

El pueblo a nivel transversal ha desaparecido de los espacios polticos y ya no confa en su propia fuerza, esto a su vez se ha profundizado por posiciones que con un moderado discurso, han buscado plasmar las inquietudes del pueblo en esculidos programas parlamentarios y no as, en la creacin de fuerza popular.

A travs del siguiente texto buscaremos responder a cmo se explica esta situacin a partir de las actuales dinmicas de la lucha de clases y a travs de un contexto mundial e internacional. En funcin de eso plantearemos como debe responder no slo nuestra organizacin poltica, sino tambin la izquierda revolucionaria y el pueblo.

I KIE

LA ARREMETIDA DEL CAPITALISMO

Posterior a la cada de los proyectos socialistas ms potentes a nivel mundial se produce uno de los tantos debacles para la izquierda. La incertidumbre golpea fuerte y profundamente a distintos sectores socialistas: por una parte, una tibia y acobardada izquierda que se apresura en la tesis de la renovacin poltica y asegura una parte de la nueva torta del poder para si, y por otra parte, la izquierda ms consecuente que salvo contadas excepciones, sufrir derrota tras derrota y quedar desamparada y acorralada frente a la fuerza del imperio Yankee.

Desde entonces hasta la fecha, la situacin se ha mantenido ms menos en condiciones similares, por una parte ha asentado un bloque duro en el poder mundial, este grupo que gira en torno a la OCDE, est compuesto por Estados Unidos, la Unin Europea, Israel y a su cola una inmensa cantidad de pases con importante poder regional quienes han logrado establecerse y consolidar el control geopoltico, militar, econmico e inclusive social en las zonas que antes les eran lejanas y que configuraban lo que Guevara llamaba el tercer mundo, hablamos de Amrica Latina, frica e importantes sectores de Asia.

Por otra parte y a una gran distancia se encuentra el segundo bloque, tambin capitalista e imperialista, el BRICS, compuesto por Rusia, China, India, Brasil y Sudfrica, las cuales son Naciones con economas robustas pero an emergentes, un alto PIB, gran Poblacin y Territorio. Si bien hay coordinacin en todos los mbitos entre estas naciones, salvo alguno que otro acuerdo econmico, tienen bastante poco peso a nivel poltico Latinoamericano.

Lo que si importa y realmente marca profundamente a la lucha de los pueblos latinoamericanos, es la presencia de Estados Unidos, imperio que ha ido estrechando lazos con los gobiernos locales y que se ha visto beneficiado de los continuos triunfos de la derecha latinoamericana, la que ha logrado pasar a la cabeza con la victoria de Macri en Argentina, PPK en Per y el gobierno provisorio de Temer en Brasil. Esto sumado a la crtica y frgil situacin que viven Venezuela y Colombia, ha permito a la burguesa ir controlando, dominando y poniendo a raya a las fuerzas populares. Dicha situacin es lo que actualmente genera un complejo escenario para los Gobiernos progresistas tales como Bolivia y Ecuador, los que sumados a la an valiente Cuba, se ven rodeados por el avance tal cual guerra de posiciones de EEUU.

Esta arremetida se hace ms visible mediante los cambios de gobierno en los pases Latinoamericanos, pero lo que realmente sucede es que la burguesa ha logrado configurar avances sistemticos en la disputa por el control poltico. Ha logrado socavar a potentes movimientos sociales, tener un control abrumador de los recursos, exterminar y eliminar a las guerrillas revolucionarias en resistencia, asentar constituciones capitalistas y validar una forma de dominacin y control, que se manifiesta en el Chile post transicin de la dictadura.

II EPU

RESISTE EL PUEBLO TRABAJADOR

Chile ha sido uno de los pases que ha experimento de manera ms brutal y desarrollada la ofensiva del capitalismo a la cual antes nos referamos. La dictadura militar logr en corto tiempo cazar y exterminar las organizaciones revolucionarias y a los mejores hijos e hijas de nuestra patria. Barri con los cuadros polticos al mismo tiempo que gener mediante diversos mtodos una dispersin no slo en la izquierda, sino tambin en el seno de la clase. Los trabajadores y trabajadoras fueron despojados de sus herramientas de organizacin de base, tales como cordones territoriales o industriales, mientras que, las herramientas restantes se burocratizaron e institucionalizaron, tales como la CUT y los sindicatos en general. Es la castracin moral e intelectual del pueblo trabajador y las clases subalternas.

Se reforz el Parlamento como la nica figura capaz de hacer poltica en el pas y mediante el puo de hierro de la concertacin se privatizaron absolutamente todos y cada uno de los recursos naturales y se mercantilizaron los derechos universales, los que a su vez se concentraron cada vez en un menor nmero de manos. Llegamos a un punto en el cual la burguesa ya saque casi completamente la patria, abusando sistemticamente y pauperizando a la clase en todos y cada uno de los sectores productivos y sociales populares; perdimos educacin, vivienda, salud, etc. A cambio de la perdida de autonoma poltica y de nuestra dignidad se nos entrego en modo de recompensa una Democracia Representativa o una Democracia Tutelada como seal Jaime Guzmn, la cual ha gobernado ajena y soberanamente.

Tan as es, que parte importante de las luchas emprendidas contra el capitalismo se han visto agotadas y socavadas no por la falta de animosidad del sector en lucha, sino ms bien por la institucionalizacin de estas, por el encauzamiento en la legalidad burguesa del proceso poltico abierto por el pueblo. Es decir, desde la valiente lucha en las trincheras en la cual la clase tiene fuerza y control, tales como asambleas y jornadas de movilizacin, se entreg esta misma fuerza a las manos de la burguesa.

Estos elementos, sumado al profundo miedo a luchar que instal la dictadura y la desconfianza en la poltica como forma de solucionar hasta los problemas ms urgentes, permitieron a la burguesa abrazar al movimiento social, cooptarlo e incorporarlo dentro de los mrgenes del renovado sistema capitalista. Es a partir de aqu que la burguesa disfruta de una moral desbordante, vigoroza,la que les permite enfrentar cada huelga y cada manifestacin con total seguridad y por tanto disponer con absoluta firmeza de hasta las ms increbles y duras formas represivas.

A su vez, nuestro pueblo estuvo mucho tiempo con la moral por el piso, habiendo soportado humillaciones y transgresiones horribles, desde los casos de corrupcin hasta la muerte de nuestros hermanos, como Marcos Cuadra, Juan Pablo Jimenez, Rodrigo Cisternas, Macarena Valds y tantas otras. Esto sumado a la alienacin y a la enajenacin dejaron la consciencia de la clase en una abrumadora y nociva posicin, donde esta no slo se estanc, sino que se retrajo, se abri as an ms el paso al machismo, la homofobia y el racismo que vemos incluso inmersos dentro de la izquierda revolucionaria.

El sector revolucionario, al cual adscribe nuestra joven organizacin, ha sido duramente golpeado durante el ltimo tiempo, lo paradjico de esto, es que estos golpes no se producen desde otros sectores polticos ni sociales, de hecho se gestan a la interna de las organizaciones polticas; los casos de acoso y abuso sexual han estallado en el sector y han mostrado lo atrasados que estamos. El dogmatismo, la rigidez, la falta de discusin poltica, el caudillismo, el sectarismo y el egocentrismo han permitido que el machismo, el autoritarismo y tantos otros problemas que arrastra la clase trabajadora, se nutran y se desarrollen con mucha firmeza al interior de nuestras incipientes organizaciones. Es decir, a la izquierda revolucionaria le ha sobrado discurso, pero le ha faltado consciencia, tica, moral revolucionaria.

III KLA

DESPIERTA EL PUEBLO TRABAJADOR

A pesar de esto y a pesar de que nuestra dignidad estuvo por el piso ms de 40 aos, creemos que hoy estamos iniciando un nuevo ciclo poltico, felizmente disfrutamos de una nueva animosidad y conviccin de lucha en nuestro pueblo, la que si bien an no se recupera ni se recompone totalmente, se empieza a gestar en la clase, la que se organiza y se desarrolla superando el atraso histrico.

Hoy el pueblo sin lugar a dudas comienza a levantar la cabeza, hay una chispa innegable en el seno del pueblo, chispa que ha prendido en los 2000 con la irrupcin de la CAM y las huelgas forestales, que ha avanzado al 2006 con la revolucin pingina y que ha reavivado el 2011 con el movimiento estudiantil y con jornadas de protestas de no ms afp del ao 2016, chispa que habita en las nuevas generaciones, en las secundarias que se movilizan contra los casos de acoso y abuso en sus liceos, chispa que prende en las feministas que se agrupan en torno al ni una menos.

Esta chispa que es alimentada por las nuevas organizaciones revolucionarias que han seguido atentamente los aprendizajes del MIR, FPMR y MJL, logra atisbar la resistencia de nuestro pueblo y prender su moral, al mismo tiempo que dota de experiencias a la incipiente izquierda revolucionaria que emprende nuevas luchas y que comienza el proceso de rearme y rearticulacin y con este, la disputa del poder poltico.

Comienzan a aparecer las organizaciones polticas de la clase a lo largo y ancho del territorio, se generan instancias de confluencia y discusin transversales en la clase e irrumpen movimientos sociales cada vez ms avanzados, experiencias regionales tales como Aysn y Freirina en el 2012 y ms tarde Chilo en el 2016, al mismo tiempo que expresiones sectoriales como las de Pescadores y Portuarios en los ltimos aos, configuran una clase que cuestiona, cada vez ms, las aristas del entramado modelo de dominacin y que generan niveles importantes de lucha que ponen presin y acorralan en cierta medida a la clase dominante. Es a travs de estos procesos de movilizacin ascendente que hemos visto en los ltimos aos, mediante los cuales el pueblo ha logrado desarrollarse y organizarse.

En los siguientes puntos y con los elementos antes nombrados, buscaremos responder a las siguientes preguntas: Cmo obtenemos las consecuciones de nuestras demandas dentro del sistema capitalista?Cmo logramos transformar esa chispa en movilizacin?De que forma debe intervenir la izquierda revolucionaria Chilena?

IV MELI

LA FUERZA SOCIAL REVOLUCIONARIA

La clase trabajadora actualmente tiene a su enemigo en frente, es sencillo de identificar pues este ha dispuesto ya sus fuerzas, las tiene ordenadas y alineadas y es ms, las ocupa cotidianamente con el objetivo de amedrentar e inmovilizar a la clase. Estas fuerzas estn constituidas fundamentalmente por: un parlamento burgus firme, gruesos ingresos econmicos, control de los medios de produccin y comunicacin, de los recursos naturales y sociales, un robustecido y adoctrinado cuerpo militar y la gobernacin y administracin casi absoluta de la poblacin chilena. En el Wallmapu en cambio se produce otra situacin, donde el adoctrinamiento ideolgico y poltico no ha logrado asentarse y con esto las instituciones son ms dbiles que en el resto del territorio nacional, pero se compensa con altos y permanentes niveles de represin.

Ahora, miremosnos a nosotros y nosotras, de nuestro lado, que tenemos? Con que fuerzas enfrentamos a la burguesa? Cmo golpeamos al capitalismo?

 

El problema de la organizacin es sin lugar a dudas el mayor problema actual de la clase trabajadora en nuestro pas. Para enfrentar al enemigo de clase necesitamos desarrollar las fuerzas de clase, es decir, lograr la articulacin orgnica del movimiento de masas, al mismo tiempo que dinamizar la lucha de clases, es decir superar la atomizacin, la fragmentacin, la dispersin y la desorientacin, avanzando en los niveles de lucha y de compromiso y entrega de nuestro pueblo con la revolucin.

Pero para esto, para configurar y consolidar nuestras fuerzas, necesariamente requerimos de unificar los sectores del pueblo ms avanzados, lo cual se har real a medida que sea una unidad organizada, un esfuerzo por construir un instrumento de articulacin del movimiento de masas, de manera horizontal, democrtica, inclusive alegal, solidaria, desde las bases y asentada en los territorios y las organizaciones naturales de la clase trabajadora.

Este instrumento de articulacin deber transitar por distintos procesos, en una primera instancia deber servir para la discusin, el debate y el anlisis de una izquierda anticapitalista dispersa, al mismo tiempo que avanzamos en los niveles de coordinacin y articulacin desde niveles bsicos a medios y avanzados. Ser con este instrumento que podr la izquierda revolucionaria configurarse como una alternativa real y tangible para nuestro pueblo, con una tctica, con un programa.

Esta unidad de la clase y de sus sectores ms avanzados, es mediante la prctica poltica, el trabajo poltico coordinado y conjunto, estableciendo no slo coordinaciones ms globales ni nacionales, sino tambin coordinaciones locales, territoriales y regionales que involucren a anillos cada vez ms amplios, superando a los actuales sectores que ejercen y desarrollan la lucha de nuestro pueblo. Este rearme del tejido social, implica el surgimiento de la Fuerza Social Revolucionaria, es decir una fuerza de clase dinmica en la cual se asientan los elementos de conciencia y organizacin para la revolucin.

Creemos que los elementos que nombrbamos; la articulacin de las fuerzas de clase, el rearme del tejido social y la configuracin de la fuerza social revolucionaria son trascendentales puesto que permiten y constituyen los primeros pasos de la construccin de los rganos de poder revolucionario, es decir, espacios de distinto orden y tipo en los cuales es el pueblo quien tiene el poder poltico.

Vemos necesario ir avanzando progresivamente en el desarrollo de estos espacios de poder revolucionario o poder dual, a medida que combatimos la tarea de ir revirtiendo la correlacin de fuerzas en favor de los y las trabajadoras, acumulando fuerzas dispuestas a la confrontacin contra el capitalismo. Esto no es espontneo, ser fruto de intensos procesos de lucha y aprendizajes de la clase, en los cuales esta ir adquiriendo experiencia y fogueandose contra el enemigo, volvindose as cada vez ms gil, verstil y vivaz frente a los cada vez ms altos niveles de represin.

V KECHU

MOVILIZACIN RADICAL Y LUCHA DE MASAS

Planteamos ya un elemento, el problema de la organizacin de la clase. Ahora respondemos el resto de las preguntas. Cmo esta organizacin se materializa en ganadas concretas para el pueblo? O de otra forma, Cmo la organizacin se convierte en avances reales para la lucha poltica y no es simplemente en organizar por organizar?

Tal como mencionbamos anteriormente, el bloque en el poder cuenta con toda una cancha dispuesta a su favor, su parlamento, sus instituciones y sus leyes orquestan un modelo de dominacin en el cual el pueblo no tiene cabida. Si bien el parlamento est supuestamente abierto a que las capas populares se vean representadas en este, mediante la eleccin de sus gobernantes, aqu empieza y termina todo el ejercicio de participacin poltica del pueblo; en sentirse representado mediante un papel que se ingresa en las urnas una vez cada 4 aos. Es decir, no hay experiencia para el pueblo, dinamismo, movimiento, es por el contrario: rigidez, cristalizacin y mecanismo de dominacin.

Adems de esto, est el hecho de que el entramado sistema burocrtico burgus est tan avanzado, que imposibilita mejoras dentro del sistema mismo y es ms, en la medida que el pueblo lograse obtener consecuciones de sus demandas a travs de la va parlamentaria, este mismo parlamento y sus instituciones se vern reforzadas, popularmente legitimadas y por tanto no se cumplir uno de los objetivos ms claros de la izquierda anticapitalista, que es acabar con el rgimen de dominacin burgus. Por otra parte, est el hecho de que los avances que puede lograr el pueblo mediante el parlamento tienen un techo, un lmite, el cual encontr Salvador Allende y por lo cual fue asesinado; es decir, la burguesa puede entregar concesiones siempre y cuando estas mismas le sirvan para mantener el poder poltico; en caso de que este modelo peligrase, la burguesa no ha dudado jams histricamente ni tampoco dudar en defenderse con todas sus armas y herramientas.

Estas premisas antes nombradas tienen una nica excepcin, existe la posibilidad de que el parlamento y las instituciones de dominacin sirvan para la lucha revolucionaria, lo cual es en la medida que una apuesta al parlamento sea parte de un programa, una tctica y una estrategia revolucionaria para el poder, en la cual se conciba el parlamento no como la prioridad, ni siquiera en segundo nivel, sino simplemente como una forma, un mtodo de plantear elementos. Aqu, ya sea en el proceso de elecciones o bien en la gobernacin si se llega a obtener, podr servir para la lucha revolucionaria si permite visibilizar las luchas del pueblo, pero no es revolucionaria en si.

Pero, incluso en este caso, el cual es extremo y no se condice de ninguna forma con la realidad Chilena actual, la que tiene como prioridades los elementos que mencionbamos en el punto anterior, es que debemos recordar las palabras de Miguel Enrquez:

Ni por las elecciones los trabajadores conquistarn el poder, porque la burguesa no est dispuesta a acatar las mayoras parlamentarias. Ni toda la fuerza del pueblo se expresar en los resultados electorales. Sabemos que las elecciones nunca resuelven por si mismas los problemas de las clases, slo los plantean

Contrariamente a la lucha parlamentaria, creemos que la nica forma de obtener ganadas profundas y no marginales, es poniendo en jaque al estado, logrando movilizar a franjas amplias del pueblo a travs de distintas formas y herramientas, arrinconando al aparato de dominacin y no dndole ninguna salida, salvo su subordinacin frente a la fuerza social o popular.

Esto corresponde a lo que denominamos movilizacin radical de masas, tctica que consiste en la movilizacin de amplios sectores sociales, de carcter radical en el sentido en que cuestiona y golpea frontalmente, no slo sobre elementos superficiales sino que hiere cada vez ms en las abiertas y profusas heridas del capitalismo.

Este elemento tctico creemos que se sustenta a travs de al menos 6 puntos:

1. Ir amarrando y configurando un programa del pueblo, es decir avanzar en la lucha reivindicativa y generando una decantacin de sus elementos que permita que sean interiorizados por el seno de la clase trabajadora. Estos elementos son lo que constituirn un programa para las luchas del pueblo sobre el cual trabajaremos y avanzaremos a travs de los instrumentos de articulacin orgnica antes nombrados.

2. Avanzar en mayores niveles de intensidad de confrontacin.

Con mucha audacia y creatividad debemos aumentar a niveles de mayor intensidad, compromiso y duracin de los procesos de la lucha poltica, al mismo tiempo que acertamos golpes cada vez ms profundos que desangren al sistema.

3. Ir dotando(nos) continua y permanentemente de experiencias y aprendizajes a la clase trabajadora y a sus fuerzas a travs de la lucha directa

4. Ampliar los escenarios de lucha, llevando estas fuera de las instituciones y por fuera de los lugares y espacios en que actualmente se concentra la fuerza poltica de la burguesa. Debemos lograr movilizar a regiones y a potenciales movimientos sociales hasta ahora descolgados del movimiento de masas.

5. Profundizar y asentar la lucha por el socialismo, la lucha ideolgica en el movimiento de masas, esto a travs de ir instalando conceptos, siendo pedaggicos con nuestro pueblo.

6. Trabajando la conciencia de nuestro pueblo, combatiendo la enajenacin y la alienacin de forma cotidiana, logrando que nuestro pueblo avance y nazca lo que el Che llamaba El hombre y la mujer nueva.

VI KAYU

NO HAY FRONTERAS EN ESTA LUCHA A MUERTE

A modo de sntesis y de esfuerzo por esbozar lneas estratgicas para la lucha, las cuales claramente no estarn definidas por nuestro sector en una etapa tan incipiente del desarrollo de nuestras fuerzas, planteamos los siguientes elementos desde el guevarismo y que vienen a estar constituidos dentro del Mensaje a los pueblos del mundo a travs de la tricontinental del Che.

En primer, todo carcter de la lucha a nivel estratgico debe estar sobre la base de que ser mediante un conflicto prolongado, el cual permita que nuestras fuerzas no seas inmovilizadas o exterminadas al mismo tiempo que permite el desarrollo de estas, y vaya que lo necesitamos. Es decir, la lucha por el socialismo no se dar a travs de un golpe potente sino que ser un proceso de lucha ascendente, inicialmente mediante numerosas y pequeas acciones, en las cuales el imperialismo ir sufriendo derrota tras derrota frente a una clase que se ir desarrollando y volvindose cada vez ms articulada y organizada.

En segundo lugar, este nivel de la lucha ser internacional; es ms, la revolucin socialista nicamente podr triunfar si logra desarrollar una lucha a nivel mundial, desatar la lucha a niveles continentales, en la cual el enemigo no pueda responder frente a los numerosos e incansables golpes. Los actores de esta lucha sern los explotados del mundo, aquellas regiones que constituyen el submundo o tercer mundo, es decir los pases que poseen mayoritariamente economas serviles al mercado mundial, de dependencia, quienes son los dominados por los bloques internacionales y no los dominantes. Hablamos entonces de una lucha que se desate fundamentalmente en Amrica Latina, Asia y frica, los mancillados por el capitalismo, quienes Franz Fanon llam Los condenados de la tierra. Dice el Che mediante el mensaje a travs de la tricontinental:

El campo fundamental de la explotacin del imperialismo abarca los tres continentes atrasados, Amrica, Asia y frica. Cada pas tiene caractersticas propias, pero los continentes, en su conjunto, tambin las presentan.

Esta confrontacin debe ir logrando: i) Desarrollar la cohesin de la clase, la conciencia y la solidaridad entre los pueblos y la lucha internacionalista. ii) Golpear la moral enemiga, darle miedo y terror hasta el punto en que su capacidad de respuesta se vea duramente minada. iii) Acertar golpes dolorosos para el capitalismo, el control de sus zonas de inters, el bloqueo de rutas comerciales, etc.

Citamos final y nuevamente al Che, el mayor cuadro poltico concebido en Nuestra Amrica, sntesis de un proceso y momento histrico. Ejemplo de revolucionario y a partir del cual agarramos el nombre de Guevaristas, pero que en ninguna forma constituye el inicio ni el final del Guevarismo, corriente del marxismo que se gesta en Latinoamerica y que se nutre desde las primeras luchas indigenistas contra el capitalismo y la monarqua espaola, hasta las luchas actuales de nuestro pueblo contra la dominacin.

Hay que llevar la guerra hasta donde el enemigo la lleve: a su casa, a sus lugares de diversin; hacerla total. Hay que impedirle tener un minuto de tranquilidad, un minuto de sosiego fuera de sus cuarteles, y an dentro de los mismos: atacarlo donde quiera que se encuentre; hacerlo sentir una fiera acosada por cada lugar que transite. Entonces su moral ir decayendo.

Hay que hacer la revolucin!

Unidad en la lucha: Camino de Victoria

Kilapan, Izquierda Guevarista de Chile

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