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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-07-2017

El poder no es una mala palabra: notas para un comentarista

Pedro Monreal
El Estado como tal (Blog)


Asumir que la poltica no gira alrededor de la cuestin del poder pudiera expresar desconocimiento, intencin de encubrir la realidad, o ambas cosas.

Un comentarista de mi texto La concentracin de la riqueza: discusin doctrinal o cuestin de poder? (16-6-2017, ver aqu), identificado como Ral Fernndez, parece considerar que la preocupacin expresada recientemente por parlamentarios cubanos respecto a la concentracin del poder y la riqueza no es un hecho de la poltica, es decir, relativo al ejercicio del poder, sino que es algo asociado a un sentimiento, es decir, la expresin de un estado de nimo.

El comentario completo es el siguiente:

Felicito este atculo de Iroel. Es un tema sobre el que se debe divulgar y debatir ms. Saldrn as a la luz los ejemplos que se ponen aqu ms muchos otros en el intento de introducir de contrabando ideas de apariencia revolucionaria. La cantidad de dinero que se emplea, particularmente en Estados Unidos pero tambin en Europa, para fabricar teoras y publicar estudios de investigacin social con conclusiones previamente encomendadas, es descomunal. Estaramos hablando de cientos de millones de dlares. Es tanto que no faltan voluntarios dispuestos a contratarse. Por eso no es sorprendente que aparezcan contra Cuba tantos artculos, seminarios y pseudo debates, todos dirigidos a erosionar la Revolucin, lo que ella significa, su legado histrico, las ideas del socialismo y, muy concretamente, el papel del Estado y del Partido Comunista. Recientemente se public en Rebelin un trabajo de aparente corte acadmico en que se toma por los pelos la fuerte y genuina preocupacin de los legisladores cubano ante el peligro de la concentracin de la riqueza en el proceso de actualizacin del modelos socialista. Se esgrime en el texto que dicha preocupacin responde a una cuestin de poder poltico, o sea, al papel del Partido en la sociedad. Opta por ignorar que la preocupacin refleje un sentimiento legtimo de la poblacin o de un sector mayoritario de la poblacin por el privilegio econmico que entraa tal concentracin de la riqueza, por el hecho de que siempre ser a costa de la desventaja de la mayora. Olvida que tal preocupacin acompaa al gnero humano desde que existe la sociedad de clases. Se fabrica en el artculo una falsa dicotoma cuyo blanco es promover una contradiccin poltica entre el papel del Partido en la sociedad y el futuro de Cuba. (Comentario expresado en La Pupila Insomne, 27-6-2017, 3:03, en relacin con un texto de Iroel Sanchez titulado Centrismo y Tercera va, slo etiquetas?, ver aqu)

No me detengo en las cuatro primeras oraciones del prrafo, que directamente comentan el texto de Snchez, sino en el resto del comentario que se refiere a mi artculo, aunque sin identificarlo explcitamente.

Probablemente Fernndez quiso decir que los parlamentarios cubanos, es decir, polticos elegidos, toman en cuenta las opiniones del pueblo, pero eso es precisamente un componente del funcionamiento del poder poltico en un sistema como el cubano. Sin embargo, no queda claro si es eso lo que Fernndez quiso decir. Lo que escribi es que analizar el poder poltico, como hice en mi texto en vez de abordar los sentimientos-, significa que he fabricado una falsa dicotoma.

Es conveniente, esclarecer que el plano en el que he abordado el tema es el plano de la poltica, apoyado en consideraciones de Economa Poltica. El enfoque psicolgico (los sentimientos) pudiera ser interesante, pero no es el plano en el que he ubicado mi breve texto.

Si a Ral Fernndez, o a otros lectores, les interesa hacer la discusin en el plano de los sentimientos, a m eso me parece muy bien, pero solamente llamo la atencin acerca de dos cosas. Primero, que es una ingenuidad (o una distorsin) analtica soslayar el factor poder en la evaluacin de la actual realidad cubana. Analizar cuestiones del poder nada tiene que ver con fabricar una falsa dicotoma sino que es crucial para entender la realidad de la sociedad tal y como es. El poder es un tema legtimo del anlisis.

En segundo lugar, en vez de asumir poses de arbitraje acadmico y de sembrar sospechas polticastradas por los pelos, Fernndez pudiera hacer una utilizacin ms efectiva de su tiempo en el contexto de una discusin sobre la concentracin de la propiedad y la riqueza- si enfocase su posible contribucin en la cuestin central de esa discusin: la necesidad de adoptar una visin integrada del funcionamiento del poder concentrado en el PCC con una acumulacin econmica que, inevitablemente, incluir formas capitalistas de produccin.

El comentario de Fernndez no permite conocer lo que piensa al respecto, pero ese es un problema poltico muy concreto que expresa una contradiccin muy real. El papel de la empresa privada ya ha sido aceptado por el Partido Comunista de Cuba (PCC) y es poltica de Estado porque se ha considerado que pudiera ser un factor que permitira dinamizar la economa, aumentar el bienestar de la gente, y consecuentemente pudiera ser un factor de legitimacin poltica del PCC y del Estado socialista en Cuba.

Uno de los retos evidentes que nada tiene que ver con sentimientos- es que el funcionamiento de la empresa privada entraa tendencias hacia la concentracin de la riqueza y de la propiedad. Ello a su vez pudiera tener un impacto en la desigualdad, pero sobre todo en la cuestin del poder: una concentracin de poder econmico en el sector privado pudiera llegar a convertirse en un factor antagnico para la concentracin del poder poltico del PCC.

La discusin esencial no es entonces sobre lo que pudiera preocuparle al gnero humano (que sin dudas tambin es importante) sino acerca de cmo lograr que una emergente clase capitalista pudiera funcionar polticamente en favor de un sistema poltico donde el poder se concentra en el PCC, en vez de que esa clase capitalista pudiera llegar a ser capaz de transformar su creciente riqueza y propiedad en un instrumento para retar polticamente el poder del PCC.

Asumo que la discusin sobre la concentracin de propiedad y riqueza que se produce en el pas es esencialmente acerca de eso, es decir, que es una discusin poltica enfocada en el tema del poder. No tiene sentido andarse por las ramas con cuestiones relativas al sentimiento. El poder no es una mala palabra. Existe, funciona y puede ser analizado. Si alguien se empease en entender la Cuba de 2017 soslayando el problema del poder, le deseo mucha suerte con eso.

Fuente: http://elestadocomotal.com/2017/06/27/notas-para-un-comentarista-el-poder-no-es-una-mala-palabra/



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