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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2017

Trump: discurso duro, pero el deshielo contina

Miguel ngel Ferrer
Rebelin


A mediados de junio de 2017, en la ciudad de Miami, el presidente de Estados Unidos anunci, frente a lo ms granado de la contrarrevolucin cubana en el exilio, el fin del deshielo en las relaciones entre la isla y Washington. Fue un discurso grandilocuente y de gran hostilidad hacia Cuba, pero que no concuerda bien a bien con los hechos. Da la impresin de ser un discurso de compromiso, sin conviccin. Un clsico texto de segundas intenciones.

A pesar de la palabrera brutal y calumniosa contra Cuba, lo cierto es que Donald Trump no ha ido muy lejos en la marcha atrs. Para empezar, no se cierra la embajada de EU en La Habana, es decir, no se cancelan ni se rompen las relaciones diplomticas entre ambos pases. Pero, adems, no se prohben los vuelos comerciales ni los cruceros y tampoco se restituye la poltica de pies secos, pies mojados que permita a los cubanos entrar sin visa a EU. Dicho en otras palabras, se conserva lo ms significativo de las reformas del presidente Obama.

La razn de esta notoria divergencia entre palabras y hechos se encuentra en los clculos polticos personales de Trump. El presidente necesitaba mostrar su agradecimiento al ncleo duro del exilio de Miami (encabezado por los congresistas de origen cubano Marco Rubio y Mario Daz Balart) por el apoyo recibido en la lucha para conquistar la Casa Blanca. Y qu mejor para mostrar esa gratitud que hacerlo con desplantes verbales gratos al auditorio, aunque finalmente con escasa miga. Un clsico mucho te quiero, perrito, pero pan, poquito. O tambin mucho ruido y pocas nueces.

Otra razn para esta conducta ambivalente de Trump es su necesidad de aliados en el Congreso para evitar o posponer el juicio poltico o impeachment con el que sus demasiados adversarios amenazan al locuaz presidente. Y en esta tarea resultar decisivo el auxilio de Marco Rubio y de Mario Daz Balart, pues como bien se sabe, el procedimiento del impeachment puede durar varios meses. Y alargarlo algunos ms, con el concurso de sus amigos Rubio y Daz Balart, sera algo as como oro molido para Trump. Y si pueden evitarlo, pues mucho mejor.

Pero esa necesidad de mostrar gratitud y de hacer o conservar aliados tampoco poda llevar a Trump a desmantelar por completo la apertura de Obama hacia Cuba. Ese deshielo implica un buen ambiente para los negocios en suelo cubano de los empresarios estadounidenses. Y no iba Trump a malquistarse con esos grandes (y medianos y pequeos) capitales por complacer a los dos ultrarreaccionarios congresistas de origen cubano que en realidad no representan a nadie ni a nada, salvo su particular negocio de vivir del anticastrismo ms trasnochado.

Se sabe que ms del 80 por ciento de las aportaciones financieras del gobierno de EU a la contrarrevolucin cubana no llega a la isla, sino que se queda en Miami en manos de los profesionales del anticastrismo que llevan dcadas viviendo como sultanes gracias a esas ayudas a la democracia.

Muy mal les salieron las cuentas a Rubio y Daz Balart. Y todava est por verse si lo poco conseguido por ellos para frenar o entorpecer el deshielo entre La Habana y Washington no se desdibuja o se pierde, que es lo ms seguro, en los meandros de la inconsistencia y de la realpolitik trumpianas.

www.economiaypoliticahoy.wordpress.com
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Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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