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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2017

El pasito de la paz en Colombia

Jos Javier Capera Figueroa
Rebelin


La historia de la violencia en Colombia sigue tomando otros rumbos, nosotros que nacimos en medio de las balas, sufrimos el dolor de las vctimas y si fuera poco llegamos al punto de cegarnos al naturalizar las masacres, las desapariciones y en el mayor de los casos la violencia misma. Ahora presenciamos un camino ms fuerte en medio de las vicisitudes que ha trado consigo el proceso de paz entre el Estado y la guerrilla de las Farc.

Empecemos por reconocer el gran valor que constituye el silencio de los fusiles un gran paso que facilit la negociacin en medio de un cese al fuego entre ambas parte, la garanta de los veedores internacionales encargados de apaciguar los calores y revivir el frio de las conversaciones, pero lo ms importante la esencia que constituyen la paz desde las regiones un elemento que puso a pensar la sociedad colombiana. Los dilogos que estamos presenciando y el desarme que ha sucedido, es el resultado de un proceso de larga duracin que todava continua, y aunque algunos sectores radicales han buscado diversas estrategias para apaciguarlo slo queda seguir el camino de la paz en la tierra del contradictorio macondo.

En efecto, fueron siete aos donde el gobierno de Santos empez por hacer contactos/acercamientos en secreto se saba que gran parte del imaginario en Colombia, no aceptara de forma tajante algn tipo de conversacin con la guerrilla de las Farc, pero como dice el dicho las cosas no se dicen, se hacen por s mismas y as fue como se dio rumbo al ltimo acontecimiento que estamos viviendo la dejacin de armas y la materializar de otro punto del acuerdo por construir la paz que tanto merecemos esta generacin.

Es necesario sealar que no es el mejor acuerdo de la historia y que sectores poderosos son los ms grandes opositores, algunos habitantes de las grandes ciudades enceguecidos por la violencia y en su defecto la inconformidad que presencian comunidades indgenas, afros y minoras polticas frente a la implementacin de los mismos, en particular el asunto de la consulta previa en materia poltica, econmica, social, territorial son los retos que debemos seguir pensando para fortalecer nuestro momento histrico por y en la paz.

Sin embargo, no se puede dejar a un lado ciertos avances muy concretos que han resultado hasta el momento con la dejacin de las armas por parte de la guerrilla de las Farc:

  1. Est llegando a su fin la confrontacin blica que dejo ms de 7 mil secuestrados, 6 mil soldados victimas de minas antipersonas, 2 mil muertes selectivas y como en todo escenario de conflicto armado sueos descompuestos, tejidos familiares destruidos y sentimientos de venganza, odio, dolor y resentimiento que habita en los corazones y vidas de algunos colombianos.

  2. El pasado es de hierro y el futuro de arena escriba William Ospina, ya no podemos hacer nada con lo sucedido slo queda aprender de lo vivido, el camino contina y tenemos la necesidad de asimilar el presente y por qu no pensar en el futuro. As pues, lo reiteran la guerrilla de las Farc al dejar 7.132 armas, es decir, una por combatientes, lo que significa la proporcin de 1:1, un dato que en pocos procesos de paz ha sucedido, es el trasfondo de un compromiso poltico entre ambas partes sin dejar a un lado las caletas que faltan por localizar y contabilizar.

  3. En medio de las dificultades y el incumplimiento de ambas partes (Estado- Farc) en particular con la ruta de la socializacin de los acuerdos y la incorporacin de la zonas de transicin y algunos proyectos que estn ligados a indgenas y afros guerrilleros, pone en tela de juicio el tipo de justicia, la autonoma de los territorios y el proceso de armona o re-encuentro con sus familias un aspecto que genera parte de los conflictos intertnicos de estos momentos. Al mismo tiempo, no se puede desconocer la voluntad de estos grupos que han respaldado la paz de forma crtica y auto-crtica.

En ltimas, el camino sigue por construir la paz desde abajo y con los de abajo, no se puede seguir pensado en un proceso que desconozca las regiones, sus necesidades, demandas y proyectos locales. Es el momento de dar el salto y decirle al centro del pas, a las elites y a los grandes sectores econmicos que desde la periferia se piensa, reflexiona y se propone otros caminos para fortalecer este escenario de paz que vivimos, el cual no significa una necesidad o una opcin sino una realidad, ya para atrs ni un paso todo adelante por una Colombia en paz con justicia social y dignidad al servicio de los familias, las vctimas, las mujeres y los oprimidos de nuestros tiempos.

Post-scriptum:

1) la corrupcin sigue tomando vuelo en las ciudades, cada gamonal con su teja, su tamal o su ponchera slo queda esperar que los amigos de la guerra, no se apoderen y echen para atrs el avance de la paz.

2) Un aspecto curioso de las iglesias ciertos pastores y sacerdotes cristianos dicen que los problemas de Venezuela son producto de las obras de satans desde cuando los culebreros tiene derecho a usar el evangelio para hacer politiquera.

3) La organizacin sindical Aspu- UT se esconde con su retrica politiquera, ya se sabe que el rector, el sindicado y la gobernacin han negociado los puesto que se avecinan para este segundo semestre al interior de la Universidad del Tolima, lastima por los aseadores, vigilantes, personal de servicio entre otros son los ms afectado producto de esta masacre laboral.

Jos Javier Capera Figueroa es Politlogo de la Universidad del Tolima (Colombia), Analista poltico y columnista del Peridico el Nuevo Da (Colombia) y del portal de ciencias sociales rebelin.org (Espaa).

Blog del autor: http://josecaperafigueroa.blogspot.com.co/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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