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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2017

El Plan Cndor judicial

E. Ral Zaffaroni
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Sin los Falcon ni las sirenas, sin zonas liberadas y sin secuestros, se extiende por el Cono Sur una operacin Cndor judicial. Una prisin poltica como la de Milagro Sala y sus compaeros, ms bien parece anacrnica, fuera de poca y, justamente por eso, es un escndalo y una vergenza internacional para todos los argentinos, porque compromete la imagen misma de nuestra Nacin.

En lugar de esas medidas obsoletas por propias de etapas anteriores del colonialismo, se expande ahora por el Mercosur una nueva tctica en la consabida estrategia de neutralizar a quien pueda ofrecer alguna seria resistencia electoral al avance del totalitarismo corporativo que sufren nuestros pases, lo que, al mismo tiempo, es funcional para el desprestigio de la poltica, objetivo no menor para que su lugar sea ocupado por los chiefs executives officers de las transnacionales.

Se trata de eliminar de toda contienda electoral y por vas judiciales a cualquier lder o dirigente popular capaz de ganar una eleccin a los candidatos de las corporaciones o a otros vendepatrias parecidos, empeados en endeudarnos con singular y nunca antes vista celeridad.

Para eso bastan algunos jueces obedientes, cuyas motivaciones saben manipular los servicios de inteligencia y los gerentes y agentes de las corporaciones, en especial mediticas, y que pueden ser miedo, servilismo, prebendas, promesas o esperanzas de ascensos cupulares, comodidad, aspiracin poltica o simple afn de estrellato.

Son conocidos los casos de Cristina, con una alucinante imputacin de traicin a la Patria, que pasa por alto la letra clara y expresa de nuestra definicin constitucional; por una operacin a trmino que acab beneficiando a los amigos del oficialismo y perjudic al Banco Central por imprudencia del actual ejecutivo (en el mejor de los casos); o por un imaginario sobreprecio en el alquiler de un hotel.

No menos absurdo es el caso de Lula, interrogado por un departamento de reducidas dimensiones en un balneario de menor prestigio, que nunca estuvo a su nombre ni visit, pero que responde al impulso del monopolio meditico ms fuerte de Sudamrica, creador de una estrella judicial favorita.

Menos conocido es como est operando este Plan Cndor judicial en el caso de Fernando Lugo, el ex-presidente del Paraguay. La justicia electoral de Paraguay ha decidido que cualquier fuerza poltica que propugne la eleccin de Fernando Lugo como candidato a presidente incurre en propaganda maliciosa, con la extraa particularidad de que an Lugo no present su candidatura.

Es decir, que no se ha impugnado su candidatura, porque no la ha presentado, pero por las dudas, se condena a todo el que pretenda que llegue a ser candidato. Para eso, la justicia electoral se atribuy indebidamente la competencia para interpretar la Constitucin, lo que, por cierto, hizo de una manera muy singular: el art. 229 de la Constitucin paraguaya dice que el presidente no podr ser reelecto en ningn caso.

La lectura racional de esa disposicin permite entender que se refiere al presidente en ejercicio, pero la curiosa interpretacin de la justicia electoral paraguaya es que quien fue una vez presidente no podr serlo nunca ms en su vida. En otras palabras: Lugo es, para la justicia de su pas, un incapaz a perpetuidad.

Pero de los despropsitos de este nuevo Plan Cndor no se salva nadie, ni Jos (Pepe) Mujica, que vive en una chacra y nadie le pudo encontrar un peso, ni siquiera bien habido. El personaje preocupa al nuevo totalitarismo de los executives, debido a su popularidad nacional e internacional, sin que las reiteradas manifestaciones del Pepe en el sentido de que no quiere volver a la presidencia consigan calmarlos.

La cuestin empez con la publicacin de tres panfletos llamados libros, de esos que escriben periodistas y que al poco tiempo se venden al por peso en las libreras de viejo, que vinculan a Mujica con asaltos cometidos por ex-tupas en los aos noventa, que fueron por cierto aprehendidos y condenados en su momento. A los libros de los periodistas se sumaron las declaraciones de un ex-polica, jefe del equivalente a nuestra seccin robos y hurtos en tiempos de la dictadura, cuyo segundo fue condenado, precisamente, por torturas a tupas.

Este fue el material con el que la minora opositora pretendi crear una comisin investigadora en el Senado, desbaratada por el discurso del propio Mujica, que ni sus enemigos se animaron a responder. Pero con esos mismos elementos se insta a una fiscal para que reabra las causas cerradas hace dcadas.

Est dems decir que al nuevo totalitarismo corporativo transnacional y a sus aliados locales les importa muy poco el dao que este Plan Cndor pueda hacer a la democracia, sino que, por el contrario, es eso lo que buscan, o sea, el desprestigio de la poltica.

Pero al mismo tiempo estn provocando un desprestigio ms profundo an respecto de la justicia. No slo nadie tomar en serio en el futuro las decisiones de jueces que se prestan a reemplazar funcionalmente a los bales de los Falcon, sino que corre el riesgo de extender la duda respecto de la totalidad de los jueces.

Ser difcil convencer a nuestros Pueblos de que an hay jueces en nuestros pases. Y ms an: si los jueces deben decir el derecho, la desconfianza corre el riesgo de extenderse al derecho mismo, a la propia institucionalidad.

Los genocidas de los Falcon del viejo Cndor diezmaron a una generacin de sus futuros dirigentes ms inquietos ante la injusticia social, pero este nuevo Cndor intenta destruir la confianza no slo en la poltica, sino en las instituciones bsicas de nuestras repblicas y en el derecho mismo.

Debemos tener extremo cuidado con esto, porque cuando se desprecia el derecho no queda otro camino que el de la violencia. Por suerte, nuestros Pueblos son intuitivos y pacficos, aunque conscientemente no crean mucho en el derecho porque sus promesas fueron casi siempre estafatorias, saben que el camino de la violencia es una trampa y que, al final, los muertos son siempre los que estn de su lado. Nuestra principal tarea debe ser la de reforzar esta conviccin.

E. Ral Zaffaroni. Profesor Emrito de la UBA.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/48398-el-plan-condor-judicial



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