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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2017

El ciclo progresista contina en Argentina

Ricardo Orozco
Rebelin


El pasado mes de junio, la expresidenta de la Repblica Argentina, Cristina Fernndez de Kirchner, anunci, ante una audiencia que superaba los treinta mil simpatizantes, que la necesidad de hacer frente a las polticas econmicas del gobierno de Mauricio Macri introduca el imperativo de aglutinar a la ciudadana y a los movimientos opositores al rgimen gubernamental en turno dentro de una misma plataforma desde la cual se articulase la movilizacin que, hasta el momento, cada uno de los sectores inconformes con el macrismo haba llevado a la prctica en solitario.

De cara a las prximas elecciones de octubre, en las que el sistema poltico argentino se juega la constitucin de la mitad de la cmara de diputados y un tercio del Senado, as como diversos cargos provinciales y municipales en quince provincias, la plataforma lanzada por Fernndez de Kirchner, Unidad Ciudadana, consigui consolidar, en el momento, tanto a diversos movimientos sindicales cuanto a un conjunto de cinco partidos (Compromiso Federal, Frente Grande, Kolina, Nuevo Encuentro y Partido de la Victoria) tradicionalmente opositores a los sectores conservadores de derecha en el pas.

En trminos electorales, el que el frente encabezado por Fernndez de Kirchner haya aglutinado a cinco de las principales fuerzas partidistas de la nacin dentro de una misma agenda programtica en general congruente y operable desde los diversos espectros ideolgicos que les son propios a cada uno de los cinco institutos polticos no representa una simple jugada de afinidades en los credos polticos que profesan. Por lo contrario, la decisin en torno a la conformacin del bloque es indicativa de la conciencia que se tiene en Unidad Ciudadana sobre las fortalezas de cada instituto poltico, por un lado; y por el otro, de los rditos que cada uno sumar al frente para consolidarlo como la principal fuerza electoral en el camino hacia los prximos comicios presidenciales.

Por ello, no debe pasarse por alto que, de los movimientos polticos que conforman Unidad Ciudadana, el grueso de su constitucin se concentra, de un lado, en tener presencia de base dentro de algunas de las provincias que representan el principal peso progresista del pas (Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Crdoba, Misiones y Neuqun); y del otro, en aglutinar a la mayor cantidad de partidos, nacionales y provinciales, de izquierda; mismos que, en coalicin electoral, dieron a Fernndez de Kirchner sus dos victorias presidenciales, y le permitieron mantener la presencia de su plataforma de gobierno en espacios clave para su instrumentacin en la forma de polticas pblicas.

Aqu, no obstante, el nico dato que hace ruido es que el Partido Justicialista no se encuentra dentro de la coalicin. Y es que si bien es cierto que el grueso de los polticos y simpatizantes ciudadanos que conformaban la estructura de ese instituto se adhirieron, de facto, a Unidad Ciudadana, tambin lo es que, para no haber sido convocado a formar parte del frente amplio kirchnerista, las trabas que las lites y las dirigencias del justicialismo colocaron a la expresidenta y sus simpatizantes debieron de ser lo suficientemente insalvables como para forzar la ruptura. No sobra sealar, en este sentido, que tan slo la escisin de la corriente Evita interna al justicialismo y una de las principales movilizadoras de fuerzas de base de Cristina Fernndez en sus dos mandatos presidenciales del kirchnerismo implica ya la puesta en cuestin de la fortaleza que son capaces de adquirir ciertos movimientos socio-electorales cuando stos actan en favor de las polticas neoliberales macristas con bandera de izquierda moderada, o progresista.

Como eleccin de medio trmino, los comicios de octubre sern la primera vez que el macrismo intente refrendar en las urnas su gestin al frente del gobierno nacional: su derrota en las boletas no nicamente representara una fuerte resistencia institucional en lo que resta de su gestin, al momento de hacer valen su programa de gobierno, sino que, adems, implicara un fuerte debilitamiento de su capacidad logstica, financiera y de movilizacin de bases electorales para las contiendas electorales de 2019.

Y es que si las posiciones que se conquisten en diputaciones, senaduras y puestos provinciales y municipales son fundamentales para mantener en funcionamiento continuo a los aparatos electorales tanto del oficialismo como de la oposicin, la verdadera derrota para el gobierno de Macri, en particular; y para el amplio conjunto de actores que militan en la derecha conservadora, neoliberal, en general; se materializar en el grado y la profundidad con la que los sectores populares se articulen unos a otros, a partir de la experiencia comicial apalancada por Unidad Ciudadana, para oponerse a las reformas estructurales que el gobierno de Mauricio Macri an no termina por cristalizar.

En efecto, la lucha poltica en los comicios ser importante para ambos extremos de la ecuacin que se disputan su lugar dentro del aparato de gobierno argentino. Sin embargo, la batalla de la ciudadana por recuperar, mantener o mejorar las condiciones de vida en las que se desenvuelve su cotidianidad ser an ms decisiva para marcar la agenda que se deber de seguir en lo sucesivo. Despus de todo, la gestin de Macri al frente del gobierno federal no ha sido una de las ms respaldadas por los sectores populares del pas en cualquier materia.

Y lo cierto es que el descontento social del cual se vale Unidad Ciudadana para capitalizar su estrategia electoral no es para menos. De continuarse con la tendencia hasta ahora observada el poltica econmica, uno de los principales flagelos a las condiciones de vida de los argentinos seguir siendo la prdida de su poder adquisitivo, acentuada, por un lado, gracias a un rgimen sostenido de incrementos en el costo de diversos servicios ofrecidos por el Estado gas, electricidad, etc.; y, por el otro, a una poltica de congelamiento de los salarios que, slo en la mejor de las negociaciones logr alcanzar la promesa de pasar de los ocho mil ochocientos sesenta a los diez mil pesos mensuales para julio de este ao cinco mil doscientos pesos por debajo del mnimo requerido para obtener la canasta bsica.

Pero no slo eso. Una inflacin de alrededor de veintiocho puntos porcentuales es un acelerador de la desigualdad y del empobrecimiento que hace sentir sus efectos de manera general, en cualquier consumidor de la economa argentina aunque no signifique lo mismo para un trabajador que gana el mnimo que para un empresario que especula en la bolsa con los precios de los comodities. No obstante, no es la mayor de las agresiones que el macrismo ha cometido en contra de los ciudadanos argentinos. Y es que, la realidad de Argentina da muestra de diversas crisis paralelas a la reduccin del poder adquisitivo, a veces efecto suyo, a veces su detonador que se concentran en sectores muy particulares.

El caso de las centrales sindicales, en general; y de los sindicatos gubernamentales, en particular; es un claro ejemplo de polticas especficas que se han concentrado en desmantelar algunas de las ms preciadas conquistas laborales de los trabajadores. Desde profesionistas del sector salud, hasta trabajadores del ramo de justicia; pasando por el educativo, el de transportes, de alimentos etctera; los sindicatos se han mantenido como una de las principales resistencias a los despidos masivos, a la judicializacin de la protesta social, a la reduccin de salarios y prestaciones laborales, o a la eliminacin de las mismas, como en el caso de las ms de ciento setenta mil pensiones no contributivas canceladas, en tan slo dos aos.

El cuarenta y siete por ciento de los infantes, de cero a diecisiete aos de edad, en situacin de pobreza extrema, que contabiliza la UNICEF; las asociaciones ambientalistas y los grupos de comunidades indgenas en contra de los proyectos extractivos, en materia minera, o los conglomerados de campesinos que se ven despojados de sus tierras por empresas transnacionales dedicadas al desarrollo de cultivos transgnicos; por ejemplo, son otros de los sectores que se han visto ms afectados por polticas pblicas que, desde el dogmatismo del declogo formulado en el Consenso de Washington, se justifican afirmando que son en favor de la libertad, la igual, la democracia y el progreso econmico.

De cara a esos estratos, el endeudamiento pblico del Estado, por un monto de dos mil setecientos cincuenta millones de dlares, a travs de un bono gubernamental a cien aos que, con el pago de intereses al valor actual se terminara de pagar en catorce aos lo que slo significa que los otros ochenta y seis aos se seguiran pagando alrededor de doscientos millones de dlares de manera gratuita, altruista parecen encadenamientos efmeros al dogma neoliberal para las siguientes generaciones.

No sorprende, por lo anterior, que la agenda programtica de Unidad Ciudadana se encuentre, en principio, en sintona con la agenda de gobierno que Fernndez de Kirchner propuls desde su primer mandato al frente de la federacin: con la recuperacin del salario y los empleos perdidos, el control de la inflacin, la regulacin del sistema tributario, la consolidacin de la produccin nacional, el congelamiento de los precios en los servicios del Estado, la recuperacin de los sistemas de previsin social y la retraccin del endeudamiento pblico como principales banderas electorales dentro de un proyecto de quince puntos. Y es que, el arrastre popular que Cristina Fernndez tiene no se explica si no es por lo directas, rpidas y abruptas que han sido las reformas que el gobierno de Macri ha implementado para desmantelar todo lo que dos presidencias de Cristina construyeron.

Reducir todo el descontento a argumentos que los exponen como meros resabios del kirchnerismo o expresiones anacrnicas, opuestas al progreso econmico de la Argentina, no resulve ni explica nada. Basta con observar el cambio que hizo Cristina en la presentacin de su plataforma electoral, con un estilo muy parecido al que Obama desplegaba en sus reuniones con ciudadanos, y que dan la impresin de bajar a la poltica al terreno de lo comn, de lo comunitario en lo que se desenvuelve la cotidianidad del vulgo, para advertir que no es tanto el kirchnerismo como la amplitud de las conquistas sociales argentinas lo que se encuentra en juego.

Finalmente, no queda ms que sealar que el movimiento que encabeza Cristina Fernndez no se lee en singular. Es necesario observar que en Venezuela la corriente que se identifica con el ciclo de la izquierda progresista latinoamericana se encuentra en el proceso de constituir una Asamblea Constituyente; en Ecuador, la continuidad de la Alianza PAS, aunque ms moderada y cargada hacia la centro-derecha que en los tiempos de Rafael Correa, contina con la agenda de gobierno de ste; y, sobre todo, en Brasil, Luiz Inacio da Silva se perfila para posicionarse al frente del Partido de los Trabajadores, con la mira puesta en un tercer periodo presidencial.

Si se leen en singular, estos eventos no dicen mucho, salvo aquello que tienen de particular en la coyuntura de sus espacios-tiempos nacionales especfico. Pero v istos en conjunto, y, adems, como parte de aquello que en la primera dcada del siglo XXI se caracteriz por implementar un proyecto progresista comn, se entiende la fortaleza que adquieren en determinados intersticios.

Publicado originalmente en: https://columnamx.blogspot.mx/2017/07/el-ciclo-progresista-continua-en.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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