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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2017

Postextractivismos en Colombia: entre la violencia y la paz

Eduardo Gudynas
Rebelin


En Colombia, al igual que en otros pases latinoamericanos, se han expandido los llamados extractivismos, tales como la explotacin de minerales o hidrocarburos. Con ellos se desencadenaron todo tipo de impactos sociales y ambientales, y la conflictividad ciudadana se dispar. Es bajo esas circunstancias que se han planteado alternativas que buscan ir ms all de los extractivismos, para no seguir repitiendo la historia de alimentar los mercados internacionales con materias primas mientras quedan en nuestras tierras todos sus efectos negativos.

Ese tipo de exploraciones recibe la denominacin de posextractivismos. Es un conjunto de propuestas que por un lado cuestionan a los extractivismos, sea en sus impactos locales como en los efectos en otros mbitos, como la poltica o la cultura, y por el otro lado postulan abandonar ese tipo de desarrollo, presentando medidas que sean concretas, efectivas y replicables. Esto permite una transicin hacia una verdadera erradicacin de la pobreza, la calidad de vida y la conservacin de la naturaleza.

Los debates sobre los extractivismos surgieron en los pases andinos, a inicios de la dcada de 2010, especialmente en Per. Estaba claro que emprendimientos como la minera o el fracking, no se podan resolver por meros ajustes tecnolgicos. Son necesario cambios ms profundos en cmo se entiende la economa, la poltica y hasta la cultura.

No sorprende que como en Colombia se repite toda la problemtica de los extractivismo, en ciertos momentos asomaron debates sobre alternativas para poder superarlos (1). Pero los antecedentes del pas, y su actual coyuntura, hace que se enfrenten particularidades distintas a lo observado en el resto de Amrica del Sur.

En este breve artculo se comparten algunas ideas sobre postextractivismos, intentando considerar esas particularidades, y que por cierto no pretende agotar la cuestin sino llamar la atencin sobre la importancia avanzar en ese esfuerzo.

El empuje extractivista colombiano

En Colombia se promueven los extractivismos, tanto sobre minerales como hidrocarburos, pero tambin en la agricultura. Recordemos que los extractivismos son un tipo de apropiacin de recursos naturales, caracterizado por grandes volmenes o intensidad, y por destinarse sobre todo a exportarlos como materias primas (2).

En efecto, las materias primas han representado ms de la mitad de las exportaciones colombianas, alcanzando mximos en el orden del 85% del total en los aos 2012 a 2014. Esta es una condicin muy similar a la de otros pases andinos, como Per o Bolivia.

Esa canasta de materias primas exportadas est concentrada en unos pocos productos; por ejemplo en 2015, el 37% de las exportaciones fueron petrleos, y le siguen el carbn con el 12%. Esto genera mucha dependencia, aunque la situacin colombiana es menos grave que la de otras naciones, como Ecuador o Venezuela, donde es todava ms concentrada y por ello son ms vulnerable a la globalizacin.

Estos extractivismos generan una enorme variedad de impactos directos que se expresan localmente. Incluyen contaminaciones de todo tipo, con los casos icnicos del mercurio en la minera ilegal o el carbn de El Cerrejn, deforestacin, afectacin del agua, reconfiguracin de territorios, etc. A ellos se suman impactos sociales, como prdida de medios de vida tradicionales, desplazamientos, y por supuesto distintos tipos de violencias (3).

Si bien estos impactos son bien conocidos en Amrica Latina, el caso colombiano es particular porque cuenta con una de las mejores sistematizaciones, y que adems fue producida por una agencia estatal independiente, la Contralora General de la Repblica (4). Sus cuatro volmenes cubren prcticamente toda la problemtica, y por lo tanto no tiene ninguna seriedad insistir en que los extractivismos no tienen impactos o que la denuncia de sus efectos es una exageracin de activistas sociales o ambientales.

En paralelo se encuentran los llamados efectos derrame de los extractivismos. Estos responden a cambios en las polticas pblicas para favorecer algn proyecto pero con efectos que se derraman a todo los sectores y en todo el territorio. El instrumento de licencias ambientales express se ha vuelto un ejemplo internacional de un efecto derrame extractivista, ya que para atraer a algunos inversores se termina reduciendo y debilitando el control y gestin ambiental en todo el pas y en todos los sectores.

Una presentacin mnima del postextractivismo para Colombia

Los postextractivismos buscan enfrentar estas situaciones. Se los puede concebir como un cuestionamiento a los extractivismos que nutre la exploracin de alternativas a ellos. La particularidad es que esas alternativas se expresan en medidas concretas, efectivas, replicable y entendibles por la opinin pblica. Su meta es una erradicacin real de la pobreza, asegurar la calidad de vida de las personas y conservar la naturaleza (5).

Por un lado se presentan medidas de urgencia ante aquellos emprendimientos que producen los los impactos ms graves en el ambiente, la salud y la calidad de vida en las comunidades, y para los cuales no existen soluciones tecnolgicas disponibles. Estos deben ser clausurados, ms all de cualquier beneficio econmico o comercial.

En este frente se dispone de un amplio abanico de instrumentos, muchos de los cuales se inician con un efectivo cumplimiento de las exigencias y normas actualmente vigentes. Es que muchos extractivismos son posibles por no cumplir esos requerimientos, sea por controles inadecuados, faltas de sanciones, redes de corrupcin, etc.

Por otro lado se proponen cambios sustanciales en las dimensiones econmicas y productivas. En una etapa inmediata se apunta a reducir los extractivismos en las exportaciones, los que no deberan superar el 50% del comercio exterior total, y tampoco pueden estar concentrados en uno o dos productos. Dicho de otro modo, debe disminuir el volumen de recursos naturales extrado.

Ante estas ideas postextractivistas surgen inmediatamente todo tipo de cuestionamientos. Unos insisten en que esas medidas son incompatibles con la vida moderna, y otras alertan que provocara gravosas prdidas econmicas. Por ejemplo es comn escuchar que la minera es indispensable para la vida actual, proveyendo los metales que se encuentran en todo tipo de productos. Se da un paso ms, y se afirma que cualquier alternativa postextractivista nos obligara a regresar a la edad de piedra.

La respuesta ante esos cuestionamientos es que confunden minera con extractivismo. El postextractivismo no est en contra de la minera ni de otros usos de los recursos naturales, no postula una naturaleza intocada. Su objetivo est en una apropiacin que sea indispensable y no dispendiosa, y por ello debe estar especficamente enfocada en asegurar la calidad de vida de las personas y terminar con la pobreza, y no en el mero consumismo. Es por esta razn que la definicin de extractivismo es clave, y no cualquier uso de los recursos naturales, ni siquiera aquellas con impactos ambientales, cumplen esa condicin. Pero adems, los mayores sectores extractivos de Colombia no estn enfocados en la calidad de vida de los colombianos sino en nutrir una demanda global, que esencialmente satisface las necesidades del consumismo del norte.

Lo que es presentado como un xito exportador en verdad es una prdida neta de patrimonio. En efecto, usando los nuevos indicadores fsicos de la balanza comercial (exportaciones de materia medidas en toneladas contra las importaciones), se observa que Colombia registra un dficit desde 1990. Hacia 2011, el pas tena una prdida neta de unos 100 millones de toneladas por ao, lo que implica un gravoso comercio desigual: el pas debe exportar 5 toneladas de materias primas para importar una tonelada de manufacturas u otros bienes con valor agregado (6).

Las medidas econmicas y productivas para el postextractivismo se dividen en varios grupos. Unas buscan hacer visibles para la economa los costos de los extractivismos en las dimensiones sociales y ambientales, los que usualmente termina pagando toda la sociedad. Esto tiene varias consecuencias, tales como una correccin de los precios de los commodites que se exportan, que sern muchos ms caros.

Se asume que ese aumento har caer las exportaciones, con menores ingresos econmicos. El postextractivismo responde que esto se compensa desde varios frentes. Por un lado, los commodities que se sigan exportando sern mucho ms caros. Por otro lado, la reduccin de la extraccin tambin supone menores gastos (del Estado y la sociedad) en cubrir los costos de los impactos, como el dao a la salud o la prdida de suelos. Adems, es necesaria una reforma tributaria. En la actualidad, el estado captura una proporcin muy baja de la renta minera y petrolera, las empresas gozan de muchos beneficios (como las deducciones por inversiones, por depreciacin de activos, etc.), y son conocidos los casos de subfacturacin para evadir varios tributos como se ha mostrado para el carbn (7). Esto hace que otro componente sea una reforma tributaria que apunte a impuestos justos y efectivos.

Otras medidas que operan en el mismo sentido atacan los subsidios que el Estado otorga a los extractivismos. Es que casi siempre se olvida que los extractivismos gozan de asistencias financieras directas, reducciones o devoluciones de impuestos, energa o agua barata, etc. La informacin que se acumula en varios pases muestra que el Estado termina financiando a mineras y petroleras. Ante esto, el postextractivismo plantea desmontar esos subsidios, y utilizar buena parte de esos fondos en sostener una diversificacin en otros sectores productivos.

En el caso de Colombia, como en otros pases, existen enormes oportunidades para diversificaciones en la agricultura, pero enfocadas en prcticas orgnicas o ecolgicas. Con ello se consume menos energa y agua, se producen alimentos ms sanos, y a la vez requiere mano de obra adicional (lo que servir para tomar a trabajadores que deban dejar emprendimientos extractivistas). Una reformulacin de la agropecuaria de este tipo adems permitira romper con la creciente problemtica colombiana de tener que hacer exportaciones extractivistas para poder importar alimentos, cumpliendo as otra meta del postextractivismo (asegurar la calidad de vida).

Estas medidas se deben complementar con otras, espcialmente en el terreno de la integracin regional y la globalizacin. No pueden ser descritas en detalle aqu, pero al menos queda asentado que son parte esencial de los postextractivismos.

Insistencia conservadora y el papel de las empresas

El postextractivismo en Colombia debe abordar al menos dos aspectos clave que le son propios: por un lado, estn insertados en polticas conservadoras desde hace mucho tiempo, y por otro, han proliferado bajo la violencia armada, y ahora bajo el proceso de paz. Cualquier alternativa debe atender esas particularidades.

Comenzando por la primera de esas cuestiones, el gobierno de Alvaro Uribe sent bases para extractivismos de inspiracin neoliberal, mientras que las administraciones de Juan Manuel Santos, si bien introdujo algunos cambios instrumentales, representa a los llamados extractivismos conservadores reajustados. En estos pueden haber cambios, como incorporar ciertas formas de responsabilidad empresarial y un discurso verde, pero no se abandona el protagonismo del mercado.

Bajo polticas conservadoras y con extractivismos en manos de empresas privadas, es comprensible que muchos postularan que la mejor alternativa era recuperar el papel del Estado apostando, por ejemplo, a mineras o petroleras estatales. Se miraba empresas estatales como PDVSA de Venezuela o Petrobras de Brasil, todas ellas bajo gobiernos progresistas (las administraciones Chvez y Lula respectivamente).

Esa es una opcin que permitira lidiar con algunos problemas, como contener la subordinacin del Estado a los intereses de las corporaciones transnacionales, o lograr que queden en el pas las ganancias del extractivismo. Sin duda es una idea que sigue teniendo muchas adhesiones polticas.

Pero el problema es que bajo ese esquema no se detienen los extractivismos ni sus consecuencias. Esta es una de las advertencias claves de la reflexin sobre postextractivismo. Es que all donde se ensay un extractivismo progresista, con mayor presencia estatal, podra haber habido algunas ventajas econmicas (lo que es discutible), pero se mantuvieron buena parte de los impactos locales ambientales, sociales y territoriales propios de los extractivismos. Las empresas estatales petroleras no tuvieron mejor desempeo ambiental y de todas maneras para operar se asociaron a corporaciones extranjeras. Desde el punto de vista de las comunidades locales, los impactos son los mismos, ms all de si el responsable es una compaa estatal, nacional o extranjera. La propia esencia del extractivismo, por el tipo de apropiacin que hace de los recursos naturales, impone todas esas consecuencias.

Lo mismo ocurre con los efectos derrame, ya que las empresas estatales de todos modos deben vender los recursos naturales extrados en el mercado global, lo que les obliga a competir bajo las reglas y dinmicas del capitalismo. Entonces, ellas tambin buscan medidas como las licencias ambientales express o recibir subsidios desde el gobierno.

El anlisis comparado internacional muestra que ese extractivismo estatista repiti problemas anlogos a los observados en Colombia. Por ejemplo, en Bolivia, la administracin de Evo Morales ha rebajado las exigencias ambientales y sociales, y subsidia la exploracin y explotacin de hidrocarburos dentro de reas protegidas y territorios indgenas.

Los extractivismos se pueden instrumentalizar bajo dos estilos, unos ms conservadores y otros ms progresistas, y no se niegan esas diferencias, ni que el balance de costos y beneficios sea distinto. Pero lo que se subraya que todo ellos siguen siendo extractivismos, desencadenando impactos similares. Existe un ncleo central de ideas, conceptos y polticas que permanece incambiado, en elementos tales como la apropiacin masiva de la naturaleza y la subordinacin como exportadores de materias primas.

Es importante agregar aqu una nota de precaucin. Es que el mal desempeo de los progresismos en varios terrenos no debe anular sus aciertos en otros, ni ser convertido en una excusa para regresar a un extractivismo todava ms conservador. Esas tensiones estn presentes en Colombia donde ante la debacle del rgimen de Nicols Maduro en Venezuela, no falta quienes la aprovechan para criticar las intervenciones estatales y reclamar ms libre mercado. Eso abre las puertas a reforzar todava ms los extractivismos conservadores.

Considerando todo esto, el horizonte de los postextractivismos no est en elegir entre distintos tipos de extractivismos, sino en ir ms all de esas ideas compartidas por todos ellos. Dicho de otro modo, es una alternativa a cualquier tipo de extractivismo, sea conservador o progresista.

Esto hace que los postextractivismos promuevan una regulacin social tanto del mercado como del Estado. Esta posicin no siempre es fcil de entender, especialmente en los pases donde prevalecieron por dcadas perspectivas conservadoras y neoliberales. Sin duda es importante recuperar las regulaciones de la sociedad sobre el mercado, colocndole lmites, transparentando las reales transferencias de dinero, sealando las externalidades, etc. En esa tarea hay roles importantes para el Estado, e incluso para empresas estatales. Pero tambin hay que reconocer que los ensayos de empresas estatales al estilo progresista escapaban a la regulacin social, abusaban de pagos a las comunidades locales para ganar sus favores, o bien se enfrentaban a ellas. Los postextractivismos tambin defendern empresas estatales, pero bajo una estructura y dinmica distinta, y siempre bajo regulacin ciudadana.

Alternativas bajo la violencia y la paz

El otro componente clave para el caso colombiano es su larga historia de guerra interna, con todas sus consecuencias en la vida poltica nacional, y el proceso de paz que ahora ofrece todo tipo de oportunidades.

Los extractivismos conservadores se implantaron bajo la guerra, y como esa era una problemtica apremiante, comprensiblemente muchos sostenan que la prioridad era buscar la paz y se deba dejan para despus temas el ambiente o el ordenamiento territorial. El proceso de paz ofrece las condiciones para adentrarse en toda esta problemtica con ms energa, libertad y pluralidad, y esto abre oportunidades para transiciones postextractivistas.

Si bien las consecuencias del conflicto armado no se han perdido, e inevitablemente afectarn los debates postextractivistas, es posible compartir algunas ideas. En primer lugar, debe apuntarse que la cuestin ambiental no ha sido plenamente incorporada en los planes de paz, como ha sido sealado por varios analistas. Los postextractivismos deben remontar esto ya que cualquier alternativa debe atender las cuestiones ecolgicas.

En segundo lugar, el conflicto armado gener muchos daos ambientales pero a la vez impidi el avance de la apropiacin de los recursos naturales en distintas reas. Hoy existe un riesgo real, tambin sealado por varios analistas, que el acceso del Estado a territorios que antes estaban en manos de las FARC, desencadene un aumento de la presin extractiva. Hay muchas razones para esto, destacndose que el gobierno necesitar fondos para sostener la desmovilizacin y puede buscarlos en rubros como minera o petrleo. A su vez, las empresas ahora estaran dispuestas a ingresar en esos sitios en la medida que se consolide la paz. De la misma manera, no debera sorprender que grupos desmovilizados busquen en la minera aluvial u otros extractivismos una va para sostenerse econmicamente.

Es ms, si se toman en cuenta las experiencias de otros pases, no sera raro que alguna autoridad estatal comience a justificar los extractivismos como necesarios para la paz bajo la conocida excusa de sus supuestos rditos econmicos. Entonces, los debates sobre postextractivismos debern ser muy afinados para no quedar atrapados bajo etiquetas como las de impedir la pacificacin.

Todo esto abre opciones para exploraciones, concesiones o emprendimientos mineros y petroleros, o por el avance agropecuario, sobre los pramos y otras zonas andinas, en la Amazonia, el Choc y otras regoines. En muchas de esas zonas estn ubicadas reservas forestales, reas protegidas o son tierras en manos de comunidades indgenas. Se ha advertido que ms del 90% de los municipios con prioridad en el posacuerdo, tienen alguna figura de proteccin o de regulacin, y que en los municipios ms afectados por el conflicto, en el 80% ya hay ttulos mineros otorgados (8). Esto explica enormes riesgos sobre la biodiversidad y las comunidades locales (especialmente indgenas y campesinos), y mayores efectos derrames como la desterritorializacin.

Pero ms all de esas cuestiones, hay otra todava ms compleja. Las herencias polticas y culturales del conflicto y la propia tnica de los gobiernos conservadores han hecho que varios sectores sociales aceptaran como natural un alto nivel de violencia y repetidos incumplimientos de los derechos humanos. El Estado ha ejercido controles militarizados, y persisten hostigamientos a lderes locales, y la cifra de asesinatos es escandalosa (26 homicidios de lderes defensores de la tierra en 2015; la tercer cifra ms alta del mundo; 9).

Los extractivismos no slo avanzan bajo estas condiciones de violencia, sino que las aprovechan para implantarse en contra de la resistencia local. Hay extractivismos como la megamineria a cielo abierto o el fracking, donde la violacin de derechos no es una consecuencia sino una condicin previa y necesaria para poder implantarlos.

Bajo condiciones de violencia se vuelve muy dificultoso, riesgoso, y hasta imposible plantear opciones alternativas. Este es un enorme escollo para las alternativas, ya que presentarlas y discutirlas necesita de un marco democrtico y de la salvaguarda de los derechos de las personas que las postulan. Cualquier avance en una agenda postextractivista requiere desmontar esa naturalizacin de la violencia, y desde all surgen sus medidas de emergencia que protejan a los grupos locales y sus lderes, y el apoyo a la democratizacin de las decisiones.

Las oportunidades para los postextractivismos

Frente a esas severas restricciones tambin hay muchas oportunidades. Comencemos por sealar que la movilizacin ciudadana frente a los extractivismos se ha potenciado en todo el pas, y existe un creciente consenso sobre sus impactos negativos. Todo esto alimenta la necesidad de buscar alternativas.

Las iniciativas ciudadanas de promover consultas locales son otro aporte sustantivo. Ellas contribuyen a democratizar el debate y las decisiones, y a su vez ejemplifican una de las medidas propias del postextractivismo. El papel de la Corte Constitucional tambin debe ser valorado, demostrando las consecuencias positivas que tiene un ejercicio independiente y concreto de la justicia. Estos componentes pueden potenciar transiciones basadas en las justicias ambiental y ecolgica.

A su vez, en el pas hay innumerables iniciativas ambientales y sociales locales que han florecido incluso bajo el conflicto, y que en condiciones de paz no slo representan ejemplos de alternativas posibles sino que se podran ampliar y replicar (10).

Finalmente, asoman desde distintos sitios otros componentes propios de los postextractivismos incluso ms radicales. Por ejemplo, la demanda de moratorias mineras o petroleras se ha debatido en pases vecinos como Ecuador y Per, pero parecera alejada al estado del debate actual en Colombia. Pero es interesante observar cmo diferentes analistas llegan casi a esa conclusin en el pas. Por ejemplo en un reciente intercambio sobre las consultas ante la minera (11), M. Hofstetter (Uniandes) hace en parte una defensa de la minera (confundiendo extractivismo con minera) pero admite una moratoria en la minera de oro, una extraccin innecesaria. Juan Camilo Crdenas (tambin de la Uniandes) le replica, y lo interesante es que afirma que m ientras no hagamos una contabilidad correcta de todos los costos, es mejor esperar. Esos dos componentes, la clarificacin de los costos y las moratorias en algunos tipos de emprendimientos, son medidas centrales en los postextractivismos.

Tambin existen varias propuestas de marcos genricos para incorporar el ambiente en el proceso de paz, las que brindan muchos insumos para los postextracivismos (12). Pero es necesario insistir en una de las particularidades en esta perspectiva, su insistencia en medidas concretas, entendibles y replicables. Por ello es necesario ofrecer algunas precisiones.

La primera es que muchos sin duda estaran de acuerdo con amplios llamados como cambiar la matriz exportadora, y de hecho el postextractivismo tiene el mismo reclamo. Pero en lo que insiste es en precisar con creciente detalle cmo puede lograrse esas metas, cmo seran sus polticas pblicas, sus planes de accin, y sus instrumentos de gestin. Es que no es raro que los llamados genricos por la justicia resulten simpticos, pero ante esa falta de precisin buena parte de la opinin pblica escoge no arriesgarse y recae una y otra vez en los extractivismos. Por esto los postextractivismos tienen que ofrecer medidas concretas, siempre que sea posible referidas a sus implicancias econmicas o a ejemplos concretos, y tienen que ser entendibles por el pblico.

La segunda se enfoca en articular con precisin los instrumentos con estrategias y polticas. Es que en muchas ideas alternativas se ofrecen sobre todo instrumentos en forma aislada, sin evaluar si su aplicacin no genera polticas implcitas que al poco tiempo sern una traba. Por ejemplo, es comn presentar como alternativa a los extractivismos los planes de ordenamiento territorial, y sin duda son muy valiosos, pero no aseguran un trnsito postextractivista. Es que pueden haber consultas ciudadanas donde un ordenamiento territorial legitime, pongamos por caso, una minera intensa (y existe evidencia sobre esto en pases vecinos). Por lo tanto, no basta con presentar al ordenamiento territorial, sino que ste debe derivarse de planes de accin que a su vez respondan a mandatos en polticas pblicas como es la salvaguarda de los derechos de la naturaleza.

Otro ejemplo comn es presentar como alternativa a los extractivismos instrumentos como pagos por servicios ambientales, cuantificar el capital natural y otras herramientas de la llamada economa verde. Por ejemplo, la propuesta de Naciones Unidas para incorporar el ambiente y el ordenamiento territorial en el proceso de paz tiene aciertos notables (como fortalecer la institucionalidad ambiental o revisar la participacin estatal en las rentas mineras), pero termina reclamando promover modelos de desarrollo local sostenible y crecimiento verde que tambin se basen en el uso sostenible del inmenso capital natural de la nacin. De manera muy similar, la reciente propuesta de desarrollo rural y paz, tiene varias ideas compartibles, pero al abordar las iniciativas econmicas cae otra vez en asumir que pueden haber tecnologas sostenibles para los extractivismos y en los mercados verdes.

Ante este tipo de propuestas, el postextractivismo las analiza con detalle. Insiste en que instrumentos pagos por servicios ecosistmicos o ideas como capital natural no son neutros. Si se los aplica y se los usa, se genera una poltica pblica que acepta la mercantilizacin de la naturaleza, y esto desemboca en que ms temprano que tarde se volver imposible cumplir con los mandatos de conservacin, se recae en las clsicas tensiones entre economa y ecologa, y persistirn los extractivismos.

Instrumentos como los pagos por servicios ecosistmicos pueden ser positivos en un inicio, pero no permiten dar otros pasos adicionales para salir de los extractivismos. Usar instrumentos propios de entendimientos polticos de una naturaleza como conjunto de bienes y servicios que pueden ser transados en los mercados es justamente la base de los extractivismos. Por ello, es un instrumento que en el mediano plazo violara un mandato central del postextractivismo que es asegurar la proteccin de la Naturaleza.

Los postextractivismos hacen este ejercicio una y otra vez, evaluando si cada instrumento permite avanzar hacia alternativas ms profundas y abarcadoras. A su vez, su racionalidad es inversa, ya que se parte de los mandatos y principios en las polticas y desde all se derivan planes de accin con sus instrumentos. Siguiendo con el ejemplo, el postextractivismo tiene como uno de sus pilares la proteccin de la naturaleza (entendida como derechos propios en sta), y ese es un mandato independiente de si alguien puede pagar o no por ello.

Como puede verse, los postextractivismos son un campo en pleno nacimiento, dando sus primeros pasos, aunque descansa sobre una rica diversidad de saberes y experiencias, desde las comunidades locales a las reflexiones acadmicas. No es un mero ejercicio intelectual, sino que es un esfuerzo necesario y urgente para lidiar con el avance de los extractivismos y todos sus impactos.

Referencias

1. Un ejemplo muy reciente es Pineda Ruz, F. Minera y petrleo: las consultas populares y el futuro de Colombia del siglo XXI. Las 2 Orillas, 15 junio 2017.

2. Una biblioteca con artculos, reportes y libros sobre extractivismos, incluyendo sus definiciones e impactos, se puede encontrar en: www.extractivismo.com

3. Un ejemplo de los impactos y conflictos en Prez-Rincn, M.A. y colaboradores. Caracterizando las injusticias ambientales en Colombia: estudio para 115 casos de conflictos socio-ambientales, Cinara, Univalle, Cali, 2016.

4. Minera en Colombia. Volumen 1: Fundamentos para superar el modelo extractivista. Vol. 2: Derechos, Polticas Pblicas y Gobernanza. Vol. 3: Daos ecolgicos y socio-econmicos y consideraciones sobre un modelo minero alternativo. Vol. 4: Control pblico, memoria y justicia socio-ecolgica, movimientos sociales y posconflicto. Contralora General de la Repblica, Bogot, 2013.

5. Una biblioteca con textos y otros recursos sobre postextractivismo est disponible en: www.transiciones.org

6. Samaniego, P. y colaboradores, Commercial and biophysical dficits in South America, 1990-2013, en Ecological Economics, 2017.

7. Ver por ejemplo el detallado anlisis de Rudas Lleras, G. y J.E. Espitia Zamora, Participacin del Estado y la sociedad en la renta minera, en Minera en Colombia, Vol. 1, 2013.

8. Morales, L. La paz y la proteccin ambiental en Colombia: propuestas para un desarrollo sostenible. Dilogo Interamericano, Washington, 2017. ONU. Consideraciones ambientales para la construccin de una paz territorial estable, duradera y sostenible en Colombia, Bogot, 2014.

9. Global Witness, En terreno peligroso, Global Witness, Londres, 2016.

10. Ejemplos de iniciativas ambientales bajo el conflicto en Guerra, sociedad y medio ambiente, M. Crdenas y M. Rodrguez B. (eds), Foro Nacional Ambiental, Bogota, 2004.

11. No ms minera! O s?, M. Hofstetter, La Silla Vaca, 27 marzo 2017. Cul minera? Respuesta a Marc Hofstetter, Juan Camilo Crdenas, La Silla Vaca, 3 abril 2007.

12. Un ejemplo es Rodrguez Garavito, C., y colaboradores. La paz ambiental. Retos y propyestas para el posacuerdo. Documentos 30, DeJusticia, Bogot, 2017.

13. Estas propuestas estn citadas en la referencia 8.

La primera versin de este artculo se public en Palabras al Margen (Colombia), no 108; 1 julio 2017.

Eduardo Gudynas es investigador principal en el Centro Latino Americano de Ecologa Social (CLAES), en Montevideo. Twitter: @EGudynas

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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