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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2017

El croman que todos llevamos dentro

Jorge Majfud
Rebelin


Aunque las religiones y los partidos polticos poseen mltiples dimensiones existenciales, una de ellas es el impulso tribal que est ms desnudo en las competencias deportivas, sobre todo en las ms populares, es decir, aquellas donde dos tribus, casi siempre representadas por un ttem (la mascota) se enfrentan en una batalla simblica por el territorio y por la presa (el baln), como lo es el ftbol, tanto en su versin estadounidense como en su versin ms civilizada que aqu llaman soccer o ftbol de mujeres y que el resto del mundo llama ftbol.

Este impulso primitivo, que estructura la vida contempornea, bsicamente se podra resumir en dos: (1) la necesidad de pertenecer a un grupo y (2) la complementaria necesidad de atacar al grupo adversario. La dinmica defensa-y-ataque resulta en una cultura de Partidos (partidos en dos) donde hasta la ms radical pluralidad de ideas y practicas terminan, tarde o temprano, reagrupndose en dos grupos antagnicos. Si esos grupos son partidos polticos participando en elecciones, generalmente se repartirn los votos de forma ms o menos equilibrada. Si uno de ellos saca un diez o veinte por ciento de ventaja en una eleccin en un sistema tradicional de democracia liberal, en la prxima, invariablemente, la ventaja se reducir o se invertir.

Algo tan simple se sublima en nuestra civilizacin de diferentes maneras: los programas televisivos con contenido poltico pueden luchar por cierta objetividad, pero de una forma o de otra (a veces de forma explcita e intencional, como Fox and Friends o Democracy Now! ) van a reforzar los intereses ideolgicos, narrativos de un determinado grupo atacando al otro sin que haya necesariamente un inters real y concreto (econmico, por ejemplo) que sera la primera explicacin del pensamiento marxista. Dimensin que no est excluida, sino que interacta y se superpone al impulso tribal. Ello explica la pasin de los militantes y votantes aun cuando su partido o su religin lo estn perjudicando psicolgica y materialmente. As, la lanza y el garrote fueron reemplazados por la narrativa proselitista, por lo menos desde las primeras religiones que prescriban el celo teolgico y tribal en beneficio de unos pocos.

Tarde o temprano, las disputas sociales tienden a dividirse en dos posiciones antagnicas. Hay tesis y anttesis, pero no sntesis.

El pensamiento corporativo tiene sus efectos en la propia dinmica tribal. Por lo general es una corporacin ideolgica donde los beneficiados no son la mayora o aquellos grupos que la defienden con pasin --y en ocasiones con sus vidas, como es el caso de las guerras y de los conflictos civiles.

Esta dinmica puede tener, en el mejor de los casos, una justificacin en la accin: si los poderes estn desbalanceados, si el objetivo de mi grupo es destronar o erosionar el poder del adversario, podra suceder que pretender aparecer como neutral criticando a unos y a otros por igual, resulte artificial y en favor del ms fuerte. Lo que a veces se ve como traicin bien puede ser una forma razonable de pragmatismo. Slo resta saber si es justo o injusto y queda por determinar de qu lado estamos, si le quitamos poder al dbil o al poderoso.

Veamos un ejemplo concreto e ilustrativo. La derecha conservadora de Estados Unidos, antes representada en el partido Demcrata del Sur, desde hace varias dcadas se ha reagrupado e identificado con el partido Republicano. Cul sera el perfil razonable de un conservador estadounidense? En primer lugar, sera un hombre o mujer religiosa, un cristiano protestante, para ser ms exactos. Pero como los conservadores han estado de una forma u otra en el poder poltico, hay otros actores: las grandes corporaciones (como las compaas cuyo primer y normalmente nico objetivo son las ganancias a cualquier coste) y los lobbies poderosos como la Asociacin Nacional del Rifle. (Dejemos de lado las hipcritas y lacrimgenas donaciones de estas corporaciones, como McDonalds, la Coca-Cola o las tabacaleras.)

Por razones de intereses tenemos, por lo menos, tres grupos: las Iglesias dueas de Dios, los grandes negocios y lobbies como la ANR. Considerando el espritu de partido (o impulso tribal) esos grupos y cualquier otro grupo que se integre por compartir intereses econmicos y de poder comenzarn a defenderse unos a otros y, poco a poco, irn compartiendo sus principales causas. De esa forma, se llega al aparente absurdo de que cunto ms religiosa es una persona en Estados Unidos, cuanto ms seguidor de un lder espiritual llamado Jess (profesor del Amor democrtico hasta para los enemigos, que cuestion las riquezas del rico, se rode de pobres y marginados de todo tipo, perdon adlteras y le reproch a sus discpulos el uso de la violencia en lugar de ofrecer la otra mejilla, condenado a la pena mxima por subversin contra el Imperio de la poca y sus acomodaticios alcahuetes) terminan siendo los ms fervientes amantes de las armas, de la riqueza de los ms ricos y poderosos, de la pena de muerte y del desprecio de los pobres como sntomas del pecado o, mejor dicho, como prueba del desprecio de Dios a su propia creacin y de su propio espritu tribal. De la misma forma, la actitud de conservacin de la naturaleza, en contradiccin con los intereses econmicos de las petroleras y otros grandes grupos econmicos, terminarn siendo atacadas por igual por todos aquellos integrantes tribales sin importar que se trate de cristianos compasivos, espirituales y anti materialistas.

Cada grupo terminar mimetizndose ideolgicamente, aunque las races morales e histricas de sus clubes sean estrictamente las contrarias. De esa forma, un miembro pobre de la tribu es capaz de defender con dientes y uas la necesidad de recortar los impuestos a los ricos y eliminar sus propios beneficios de salud al tiempo que sale con carteles y con insultos racistas (en el mejor de los casos) a manifestarse contra otros pobres de otras tribus, como los inmigrantes mexicanos sin papeles.

Claro, se dir que el mismo anlisis se puede hacer con los grupos de izquierda, y que no lo he hecho porque me simpatizan ms stos que aquellos. Sin duda el mismo anlisis se puede hacer sobre cualquier otro grupo y, s, puede ser que eleg a los conservadores de Estados Unidos porque son mis antagnicos. Puede ser, eso no es problema ni invalida el ejemplo ni el anlisis. Ahora, es precisamente aqu cuando pasamos al resto de a realidad.

Las divisiones de izquierda y derecha son parte de esta naturaleza. El error, creo, radica en que sugieren una relacin horizontal de poder social, igualitaria, casi neutral, donde todo se reduce a una cuestin de opiniones tribales que los individuos atribuyen a su propia libertad individual.

Pero la realidad humana no es un simple partido de futbol, aunque sea prisionera de su dinmica. Hay otras razones, otras realidades ms profundas que se aprovechan de ese primitivo impulso que es ms poderoso que el sexo en la vida social. La realidad tambin existe y si hubiese que resumirla en una palabra tal vez esa sera intereses. Intereses econmicos, intereses de poder.

Teniendo en cuenta estas dos dimensiones hasta aqu resumidas, quizs una clasificacin ideolgica ms objetiva sera, en lugar de izquierda y derecha, una visualizacin de arriba y abajo, los ricos y pobres, poderosos y sin poder, los narradores del poder y los consumidores de narraciones, todo presentado por la distorsin del antiguo y casi invencible antagonismo de Nosotros, los buenos, y Ellos, los malos, independientemente de la objetiva realidad de los privilegiados y los desposedos, los opresores y los oprimidos (Acaso no hay santos y criminales unidos por la bandera del Real Madrid?).

Sobre esta visualizacin de la realidad queda por determinar lo que es justo y lo que no lo es, sobre lo cual cada uno tiene su propio juicio.

Pero eso ya es harina de otro costal.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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