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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2017

El largo adis

Antonio Garca Vila
El Viejo Topo


Vaya de entrada: la noche del 3 de julio, en Madrid, los Deep Purple ofrecieron un concierto estupendo, impecable. En una gira que juega, sin embargo, con el posible final de la banda, con su disolucin: el infinito adis. Traen nuevo disco, no viven de las rentas y acumulan cerca de cincuenta aos de trayectoria. Veinte discos. Jon Lord muri hace unos aos, en 2012, y Ritchie Blackmore es un lobo solitario que sigue buscando su camino, aunque quizs ya nunca lo encuentre En el escenario, hoy, un Ian Gillan muy trabajado pero an digno que sabe dosificar sus fuerzas; Steve Morse luciendo melena rubia y cumpliendo con creces la labor ingrata de hacer olvidar a Blackmore; Don Airey dejando claro que aprendi del maestro la leccin y que si ocupa su puesto con las teclas es porque se lo merece; Roger Glover derrochando simpata y dinamismo; y, a los palos, uno de los dos o tres mejores bateristas de la historia del rock, un incombustible Ian Paice. Es 2017 y son los Deep Purple.

Y s, merece la pena ir a verlos. De hecho, es un autntico placer, una delicia. Hay temas clsicos que se han ido cayendo, por razones obvias, del set list, y otros que podan entrar o no, pero hablando de una banda con un repertorio como el de los ingleses, pueden entrar y salir decenas de temas esplndidos. De diecisiete canciones que interpretaron en Madrid, seis eran de los dos ltimos trabajos, es decir, estos seores no viven en los aos setenta y quieren que los seguidores que han pagado su entrada para verlos lo sepan. Es una banda viva, no se sabe por cuanto tiempo, es cierto, pero, de momento, activa, creadora, bien engrasada y poderosa. Unos clsicos absolutos del hard rock, unos de sus padres, de hecho. Es verdad que a Gillan se le ve envejecido y que su voz cada vez tiene ms limitaciones, y por ello es razonable ir pensando en esa despedida que se nos antoja ya no muy lejana, pero en esta ltima gira hemos podido disfrutar de un banda que suena con precisin, que estremece al auditorio, que ejecuta los temas con fuerza, claridad y conviccin, y que es capaz de hacer disfrutar a cinco mil curtidos aficionados como si fuera el concierto de sus vidas.

Y no solo eso: tienen el coraje de traer para calentar el ambiente a unos tipos capaces de disputarle el escenario al ms duro del barrio, al ms rpido y al ms ruidoso. Unos australianos herederos directos de AC/DC y de Rose Tattoo, los Airbourne, que haban visitado nuestro pas el pasado mes de diciembre, presentando disco y quemando la sala. Si quieren comprobar cmo se abre una lata de cerveza golpendose con ella en la cabeza, no se pierdan a esta gente, es puro rock & roll, rpido, directo, macarra, contundente, divertido y ruidoso. Alguien da ms?

Los veteranos Purple, afortunadamente, no abren las cervezas con la cabeza. Son unos seores. Unos seores que presentan un espectculo elegante, vistoso, aprovechando las pantallas a la perfeccin, creando una atmsfera fastuosa, impresionante, donde Don Airey es capaz de encajar un solo digno de cualquier virtuoso y propicia para que Lazy suene como si la acabaran de componer. Ya no son ni los ms rpidos ni los ms ruidosos, pero tampoco les hace ya falta: son, sin duda, los maestros de todos los que llegaron despus. Y como a tales se les recibe: con veneracin. Si ests en un concierto escuchando Smoke on the water y quienes lo tocan son los mismsimos Deep Purple, es que ests en un buen sitio y puedes continuar confiando en que hay algunas cosas que an siguen funcionando. No sabemos hasta cuando. De momento nos seguimos despidiendo como si ese adis fuera muy largo, durara siempre Como si, de hecho, fuera infinito.

Fuente: http://www.elviejotopo.com/topoexpress/el-largo-adios/



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