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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2017

El Estado Islmico enfrenta una derrota inminente en Mosul pero los nios de la ciudad arrastrarn cicatrices psicolgicas durante aos
Los nios se enfrentan a traumas persistentes por la poca vivida bajo el Desh

Francesca Mannocchi
Middle East Eye

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez



En brazos de pap, huyendo de la Ciudad Vieja de Mosul el 2 de julio de 2017 (AFP)

Con slo 15 aos, los ojos negros de Anyia parecen revelar conocimientos demasiado intensos para su edad. Despus de tres aos viviendo bajo el Desh, eso no constituye sorpresa alguna. Su padre, Ibrahim, trabajaba como magistrado local en Mosul hasta que los combatientes del Desh irrumpieron en la ciudad en el verano de 2014, decidiendo que ese sera su bastin en Iraq.

El Desh oblig al padre de Anyia a dejar su trabajo, sustituyendo el tribunal en el que actuaba por uno islmico. Un combatiente extranjero procedente de Nigeria fue quien recibi enseguida su puesto de magistrado.

Durante dos aos y medio, Ibrahim sigui pidindole a Anyia y a su hermana que no dejaran de sonrer. Un hbito, les deca, que no deberan perder porque un da las injusticias se acabaran finalmente y sus vidas podran recobrar la normalidad.

Su padre, un abogado muy culto y aficionado a la lectura, tuvo que trabajar como carpintero para poder llegar a fin de mes.

Todos los das leamos una media hora, mi padre escondi los libros cavando un agujero en el suelo, donde tambin ocult su telfono mvil, dice hoy Anyia, mientras camina por las estrechas calles de Al-Yasair, el distrito oriental de Mosul donde la familia ha regresado tras la liberacin de esa zona, de donde tuvieron que escapar al final en enero de 2017.

Sacaba esos libros como si fueran un amuleto, un secreto que no poda ser corrompido por las enseanzas y creencias del Desh, cuenta la muchacha.


Yad, de 13 aos, con su hermano Maher en brazos, de 4 aos, en el interior de una tienda de campaa en un campo para personas desplazadas donde actualmente viven tras huir de su hogar en el oeste de Mosul (Ahmad Barudi/Save the Children)

Perdonar, por el futuro de Iraq

Nos dijo que los nios somos el futuro de Iraq y que deberemos perdonar, seguir adelante y reconstruir el pas.

Una vez que el lder del Desh, Abu Bakr al-Baghdadi, y sus partidarios se instalaron en Mosul, Anyia dej de asistir al colegio.

Las nicas lecciones que recibi durante los ltimos aos fueron las historias que le contaban sus padres y los ejercicios secretos de escritura que haca con ellos cada da.

Una tarde, alrededor de las siete, mi hermana y yo fuimos juntas a una tienda del barrio para comprar algo de harina. Nada ms regresar a casa, cuatro mujeres de la Jansa, la polica femenina del Desh, aporrearon nuestra puerta gritando que ramos unas pecadoras porque habamos salido solas a la calle, sin un guardin masculino. Decan que el vestido de mi hermana era haram.

La hermana pequea de Anyia, que tena 12 aos en aquel momento, haba ofendido a las policas porque no se haba puesto guantes en las manos.

Mi hermana empez a llorar cuando le gritaron a mi padre que ramos unas pecadoras y que debera azotar a mi hermana.

Al da siguiente, recuerda Anyia, dos de las policas volvieron a la casa, llevndose a la calle a rastras a su hermana.

Llamaron a todos los vecinos para que salieran de sus casas, exigindoles que presenciaran cmo castigaban a la nia. La obligaron a tumbarse en el suelo, cuenta Anyia, y la azotaron treinta veces delante de su familia y de todo el vecindario.

Cuando finalmente pudo levantarse del suelo, le dijeron que la prxima vez la mataran, aade Anyia desafiante, claramente orgullosa de que, finalmente, hubieran podido sobrevivir a tanta brutalidad.

Era como si estuviramos rodeados de oscuridad, nada de lo que vean nuestros ojos tena apariencia de luz. No podamos caminar solas, no podamos vestirnos con ropa de colores, dice Anyia. Una oscuridad infinita por todas partes, dentro y fuera.

Se espera que el Desh afronte una derrota total en cuestin de das en Mosul al creer que en la ltima bolsa de su presencia en la ciudad quedan tan slo unos cuantos cientos de militantes.

Casi 900.000 habitantes de la ciudad se hallan an desplazados, segn los datos ms recientes publicados por el gobierno iraqu; la mayora de ellos han perdido a sus seres queridos, o son ellos mismos vctimas del terror, las amenazas y la violencia.

Quienes tuvieron que quedarse fueron en su mayora utilizados por el Desh como escudos humanos para evitar los ataques areos de la coalicin.

Segn UNICEF, la agencia de la ONU para la infancia, el Desh ha asesinado a ms de 1.000 nios en Iraq desde 2014, y slo en los ltimos seis meses, han muerto 152 y 255 han resultado heridos.

Nios reclutados para el combate

Y aunque Anyia siente que ha perdido parte de su infancia por culpa del Desh, tambin perdi un amigo, un compaero de clase reclutado por el grupo.

Era un nio como yo, su nombre era Adnan y le conoca desde que tenamos ocho aos, dice, con una madurez consciente en su voz.

Pocos meses despus de la llegada del Desh, Adnan volvi a casa desde el colegio en estado de shock, el nuevo plan de estudios le tena aterrorizado.

Su madre lloraba en brazos de la ma y le contaba que el nio haba vuelto a casa preguntando si era verdad que para tener contento al profeta tena que matar con sus propias manos a los infieles, recuerda Anyia.


Huyendo del hogar en la Ciudad Vieja de Mosul el 4 de julio de 2017, en medio de los combates en curso (AFP)

Adnan dej de asistir a clase, pero una maana los militantes fueron a por l a la mezquita de Al-Nuri el lugar donde Baghdadi declar su califato y que el grupo destruy recientemente cuando su derrota estuvo clara- y le obligaron a prometer lealtad al grupo y a cambiar de nombre.

No volvieron a or nada de Adnan hasta seis meses despus, cuanto un militante fue hasta la puerta de su madre para decirle que Adnan era un mrtir que haba muerto en nombre de Al.

Y cuando hoy habla de Adnan, los ojos de Anyia se llenan de lgrimas y parece de nuevo una nia. Como intentando encontrar algn sentido a la realidad de la situacin, Anyia sigue repitiendo que slo era un nio.

Aunque la liberacin total de Mosul parece inminente, lo que privara al Desh de su capital iraqu, este hecho no va a poder borrar fcilmente los factores profundamente arraigados que desde el primer momento facilitaron su ascenso: la pobreza, las disputas sectarias y las rivalidades internas iraques, advierten los observadores.

Las ONG que trabajan con nios en Iraq y en los campos de refugiados en el Kurdistn iraqu subrayan ante todo la necesidad de un proceso slido de desradicalizacin de cientos de miles de nios potencialmente adoctrinados por el Desh.

Niveles txicos de estrs

Save the Children public el mircoles un informe en el que documentaba el alcance de los traumas psicolgicos en los nios y jvenes que han vivido bajo la frula del Desh.

Tal exposicin a niveles tan extremos de violencia y privaciones ha hecho que todos los nios entrevistados muestren claros signos de una situacin conocida como estrs txico, explica el informe titulado Los nios de Mosul estn mentalmente marcados por un conflicto brutal.

Pero el tan necesario apoyo psicolgico a los nios, y a sus padres, es crnicamente insuficiente, dice la ONG, y las necesidades para 2017 estn slo financiadas en un 2%. Y el Plan de Respuesta Humanitaria de la ONU para este ao contiene menos de la mitad de una financiacin muy bsica.

Marcia Brophy, asesora de salud mental de Save the Children para Oriente Medio, dice que los nios con los que hablaron rara vez sonrean.

Era como si hubieran perdido la capacidad de ser nios. Y lo que resultaba ms impactante era ver cun introvertidos y replegados en s mismos se haban vuelto, dice.

Cuando les preguntbamos qu era lo que les gustaba de ellos mismos, los nios decan a menudo cosas como Estoy tranquilo, Me quedo en un lugar seguro o Obedezco rdenes. El tiempo pasado bajo el Desh y el tener que escapar a vida o muerte, les ha cobrado un peaje verdaderamente terrible.

Esos nios no van a sanar en semanas, ni siquiera en meses. Necesitarn apoyo a lo largo de los prximos aos.

Aprendiendo a contar con balas

Mustafa tiene diez aos y nunca ha salido de su distrito de Wadi-Ayar, al oeste de Mosul; ni siquiera abandon su hogar durante los das de los combates ms duros en la ciudad.

Mi padre dice que es mejor que nos muramos de hambre en nuestra casa que mendigar comida en un campo de refugiados, dice a MEE.

Mustafa camina a travs de los escombros que invaden su zona, mirando alrededor temerosamente, como si el Desh no hubiera desaparecido del todo an.

Nos obligaron a asistir a las escuelas islmicas, destruyeron nuestros libros y los sustituyeron con sus programas. Nos enseaban matemticas sumando balas, una bala ms otra bala. Cuando algunos de nosotros nos resistamos, enviaban a sus hijos a convencernos. Eran ya adultos, eran violentos, iban armados y nos amenazaban, cuenta Mustafa.

Un da, en la clase, un profesor del Desh me dijo que ya estaba preparado para que me enviaran a un campo de entrenamiento, recuerda Mustafa.

Le dije que no quera ir y se rio muy alto y me contest: Es que no quieres aprender a disparar como mi hijo? Tiene 11 aos y ya utiliza un kalashnikov. Le dije que no.

A partir de ese da, mi padre me escondi en la casa y no volvi a enviarme ms al colegio.

Mustafa recuerda que los militantes del Desh y sus hijos reunan a los chicos en las calles prometindoles dinero, coches y todo lo que pudieran desear; daban juguetes y comida a los ms pequeos y dinero a los dems para persuadirles de que se unieran al Desh y despus fueran a los campos de entrenamiento.

Enseguida empezaron las ejecuciones. Reunan a los vecinos alrededor de la zona universitaria y colgaban a la gente, nos arrastraban a todos fuera de casa obligndonos a asistir diciendo que cada uno de los ahorcados podamos ser nosotros si no nos mantenamos fieles a los preceptos del Califa. Incluso asesinaron a nuestro vecino, que slo tena 30 aos. Lo sacaron de su casa gritando que era un espa del ejrcito iraqu y lo ahorcaron.

Algunas noches me despierto pensando en esa escena, no creo que pueda olvidarla nunca. Nunca olvidar su cara.


Yasmina escap recientemente de los combates en Mosul. Vive ahora en el campo de Hamam Al Alil, apoyado por Save the Children. Un francotirador del Desh asesin a su hermano de 14 aos de un tiro en la cabeza (Mark Kaye/Save the Children)

Tambin Fatma, de 14 aos, tuvo que ser testigo de una violencia sin precedentes.

Antes de que nos invadieran, todos tenamos grandes sueos. El Desh ha destrozado nuestras vidas, lo ha destruido todo, hundindonos en la miseria, dice.

Cuando empez la ofensiva, Fatma y su familia se encontraron atrapados en su hogar en el Nuevo Mosul, en la zona oeste de la ciudad.

El Desh oblig a la familia de Fatma, junto con otras docenas, a permanecer en el edificio durante diez das, utilizndolo como escondite y empleando a los civiles como escudos humanos.

Las mujeres mayores gritaban, los nios no saban qu hacer, pedan comida y no haba nada. Los nios lloraban ms, las madres lloraban ms.

Y nadie se atreva a pedirle nada a la milicia. Se guardaban para ellos la poca comida que quedaba.

Fatma recuerda el ruido constante de los disparos de los francotiradores que acompaaron los das de la batalla, recuerda la esquina de la habitacin donde pas das enteros sin poder moverse, temiendo ser alcanzada por un disparo de mortero.

El da en que escapamos fue el da de mi liberacin y del mayor de los dolores. Sabamos que el ejrcito estaba llegando, dice.

Los militantes del Desh obligaron a los hombres a hacer agujeros en las paredes para que ellos pudieran escapar sin ser vistos.

De repente, se oy el sonido de un disparo, slo despus comprend que haba sido un mortero. Intentamos huir pero mi padre estaba herido por la metralla. Muri.

Cuando pienso en ese da, creo que el Desh no slo ha destruido mi vida, sino que ha destruido el futuro de toda una generacin.


Francesca Mannocchi es una periodista italiana que trabaj muchos aos en la TV de Italia y escribe ahora para una serie de revistas italianas e internacionales, como Focus, LExpresso, Al Jazeera English, Gente y Sette.

Fuente: http://www.middleeasteye.net/news/nightmares-endure-children-who-have-grown-under-islamic-state-1805951006

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.




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