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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2017

Voz contiene fantasmas

Miguel Casado
El Norte de Castilla


"Segn una hiptesis, en el universo en expansin, las galaxias ms remotas se alejan de nosotros a una velocidad superior a la de su luz, que no llega a alcanzarnos, de forma que la oscuridad que vemos en los cielos no es ms que la invisibilidad de esa luz". Lo recuerda Giorgio Agamben en Estancias, libro publicado en 1977, an hoy atractivo y vigente entre los ttulos de su densa produccin. Ese sera el mbito de las estancias, el de lo visible y lo invisible que se confunden, la dificultad para distinguir lo que existe de lo imaginario, o para saber si lo que la imaginacin genera viene realmente a existir. Su indagacin ofrece una gama en extremo diversa de mundos, al modo de un proyecto enciclopdico que fuera abriendo reas de conocimiento y multiplicando sus intereses de forma casi inagotable. As, junto a las frases de la fsica moderna, caben estas otras de Aristteles: "No cualquier sonido emitido por un animal es voz, sino que es necesario que el que hace vibrar el aire tenga fantasmas". Y este campo ser uno de los ms activos del volumen, que se subtitula: La palabra y el fantasma en la cultura occidental.

Porque, y Agamben lo advierte desde el principio, en este juego de lo visto y no visto, de lo manifiesto y lo oculto, de lo que invisible late en lo visible, est inscrita "la imposibilidad de poseer plenamente el objeto de conocimiento" que caracteriza a nuestra cultura. Quiz por ello el libro participa del mismo sistema, alienta en l algo decisivamente perdido, una carencia perfora el espesor de su sabidura; la escritura empuja a seguir leyendo en una experiencia de notable excitacin intelectual, y a la vez va dispersando preguntas, malestar, la sospecha de una extraa renuncia del autor que al lector le cuesta precisar. La enciclopedia tiene un centro oscuro, cuya imantacin la dirige, la va absorbiendo, su "modelo de conocimiento se busca en aquellas operaciones en las que el deseo niega y a la vez afirma su objeto y, de este modo, logra entrar en relacin con algo que de otro modo no hubiera podido ser ni apropiado ni gozado". Y esta resistente y tal vez frtil negatividad la encuentra Agamben en la melancola o en el fetichismo, en la concepcin del amor de los poetas del dolce stil nuovo o en los emblemas barrocos

Estas son las cuatro partes de Estancias; pero mencionarlas no da idea del proceso desplegado: una extraordinaria erudicin (que quiz tiene sus puntos ms propios en el recurso a la antigedad tarda y al saber medieval) va encadenando y tejiendo los motivos de anlisis en una red que no se mueve ni avanza en un solo sentido. La argumentacin consiste, sobre todo, en una puesta en contacto, en hacer que resulten contiguos espacios y pocas varios, ms que en construir una visin de conjunto, aunque todo est atravesado por la pulsin de hacerse fuerte en la ausencia, en lo perdido y carente.

Estancia era para los poetas del siglo XIII la morada capaz y receptculo que custodiaba el ncleo esencial de su poesa; aunque el plural del ttulo de Agamben ya seala la multitud de sus ncleos, quiz los que ms me dan que pensar son la relacin entre la teora del fantasma huella de las imgenes en el alma o la memoria y la concepcin amorosa, por un lado, y entre el "fetichismo de la mercanca" descrito por Marx y la propuesta potica de Baudelaire, por otro. "El descubrimiento medieval del amor indica Agamben es el descubrimiento de la irrealidad del amor, o sea de su carcter fantasmtico"; esta impresin, que los lectores de la poesa corts bien podemos compartir, se apoya en un tupido palimpsesto que enlaza la teora de la imaginacin de origen aristotlico y, como derivacin suya, la fantasmologa medieval, con la doctrina neoplatnica del pneuma el soplo clido, transmisor de la vida como vehculo del alma, la teora mdica antigua de los influjos entre espritu y cuerpo, las aportaciones de Avicena y Averroes, etc. Todo el tejido es apasionante y, sin embargo, parecera reductor el corpus de poemas de Cavalcanti y Dante que se citan, los que ms se adecuan a su trazado filosfico. Sugiere Agamben que esta concepcin procede de un giro en la categora patolgica del amor hereos, enfermedad mortal de la imaginacin, y no en el rescate de la teora idealista y alta de Platn; pero esto apenas le lleva a notar el componente decisivo de sufrimiento que el amor medieval incluye desde su germen; quiz si se hubiera abierto a textos como Tristn e Iseo, los de Chrtien de Troyes o de ciertos trovadores occitanos, el cuadro habra pintado un fantasma menos asptico, ms ntidamente impreso aunque fuera en negativo en la materia de la vida y en la perspectiva de la muerte.

Por su parte, Marx descubra el fetichismo de la mercanca como fruto de la prdida del valor de uso de los objetos, en aras de la abstraccin de su valor de mercado "fantasmal objetualidad, mera gelatina de trabajo humano indiferenciado", en las palabras de El Capital. La potica de Baudelaire atento observador de las primeras Exposiciones Universales, como lo fue Marx exprimira en paralelo el poder de extraamiento con que se cargan las cosas liberadas de su utilidad; as, el poema ampla su espacio hacia lo inasible, a cambio de perder la garanta de la tradicin. Baudelaire inaugura la poesa moderna asignndole cree Agamben "la tarea ms ambiciosa que el ser humano hubiese confiado nunca a una creacin suya: la apropiacin misma de la irrealidad". Pero quiz la radical lucidez de la reflexin del filsofo italiano sobre la alienacin lingstica en las sociedades contemporneas, presente en otros libros suyos (Medios sin fin, por ejemplo), no lo est tanto todava en Estancias: la voz expropiada por sus fantasmas.

Y mi pregunta sera: apropiacin de la irrealidad o deseo de realidad? deseo de esa realidad perdida en el laberinto del consumo y su espectculo. Habra que cambiar la perspectiva tomando como base la propuesta por el mismo Agamben en Lo que queda de Auschwitz: "el acontecimiento de palabra", que se da "cada vez que ponemos en funcionamiento la lengua para hablar", el ejercicio de la voz que genera un hecho fsico, recupera la realidad al hacerla perceptible, sensible; "un instrumento capaz de transformar como quera Hanna Arendt lo invisible en una apariencia". Tiendo a leer as la empresa de Rimbaud: "Escriba silencios, noches, anotaba lo inexpresable. Fijaba vrtigos". Una empresa cuya condicin de posibilidad fuera la resistencia existencial: "Debilidad o fuerza: ests ah, eso es la fuerza". Y cuyo objetivo, utpico e inmediato, es an Rimbaud la realidad. "Yo, yo, que me declar mago o ngel, exento de toda moral, he vuelto al suelo, con un deber que buscar y la rugosa realidad por abrazar". Aunque ms all de los matices, en positivo o en negativo, hay pocos espacios de pensamiento que resulten tan movilizadores como el que Agamben abra en Estancias. 

Lecturas: 

- Giorgio Agamben, Estancias. La palabra y el fantasma en la cultura occidental. Traduccin de Toms Segovia. Valencia, Pre-Textos, 1995.

Lo que queda de Auschwitz. El archivo y el testigo. Homo sacer III. Traduccin de Antonio Gimerno Cuspinera. Valencia, Pre-Textos, 2000.

Medios sin fin. Notas sobre la poltica. Traduccin de Antonio Gimeno Cuspinera. Valencia, Pre-Textos, 2001.

- Karl Marx, El Capital, Libro I, Tomo I. Traduccin de Vicente Romano Garca. Madrid, Akal, 2014.

- Arthur Rimbaud, Una temporada en el infierno. Traduccin de Miguel Casado. En: Arthur Rimbaud, Obra potica completa. Barcelona, DVD, 2007.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


 


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