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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2017

El retorno del Klan, una seal alarmante

Editorial de La Jornada
La Jornada


Sealaba el escritor francs Louis Pauwels, all por 1960, que los acontecimientos por venir proyectan su sombra por anticipado. La frase cobra pertinencia una vez ms con la reaparicin pblica en la ciudad estadunidense de Charlottesville, Virginia, de la organizacin conocida como Ku Klux Klan (o simplemente el Klan), punta de lanza del racismo, la xenofobia y la supremaca blanca, que tiene tras de s una larga historia de iniquidad, violencia y terrorismo, especialmente en los estados sureos del pas vecino.

La reaparicin del Klan intranquiliza pero no sorprende: frente al estmulo que para la ultraderecha nacionalista de Estados Unidos represent el triunfo de Donald Trump, era previsible que los grupos segregacionistas, discriminatorios y antimigrantes reanudaran las actividades que los hicieron con el KKK en primer lugar tristemente famosos.

La razn por la que los embozados del Klan en esta ocasin sin sus blancas y puntiagudas capuchas pero enarbolando sus tradicionales antorchas volvieran a las calles virginianas, escenario de sus peores felonas, no es trascendente, pero tiene alto contenido simblico: se oponen a que la alcalda de Charlottesville retire del parque que lleva su nombre una estatua de Robert Lee, general que durante la Guerra Civil estadunidense encabez las fuerzas militares de los 11 estados confederados que en 1861 se pronunciaron en favor de la esclavitud y anunciaron su intencin de separarse. Si bien actualmente algunos historiadores aseguran que en lo personal Lee no aprobaba la esclavitud, lo cierto es que se puso al frente de quienes la apoyaban a rajatabla, por lo que contina siendo prcer del segregacionismo y punto de referencia para los fundamentalistas de la dere-cha estadunidense.

Aunque el episodio de Charlottesville no tuvo demasiada relevancia por s mismo (se produjeron algunos roces entre manifestantes y policas, pero la cosa no pas a mayores), s representa un sntoma del incentivo que han recibido los sectores ms retrgrados de la sociedad con la llegada al poder de Trump y sus incondicionales. Uno de stos es precisamente Richard Spencer, notorio protagonista en la manifestacin, quien encabeza un movimiento en sintona con el Klan, pugna por un estado donde la gente blanca pueda vivir segura y cada vez que participa en un acto poltico pblico no pierde oportunidad de gritar Heil, Trump!, parafraseando el saludo que los nazis dirigan a su lder Adolf Hitler.

Geogrficamente la marcha pro-Lee fue un suceso puntual, acotado; pero sera un error darle un carcter meramente domstico, porque el espritu que la anim es el mismo que en Europa impulsa la poltica de fronteras seguras, la proclamacin de una extendida primavera patritica y el empuje de las fracciones parlamentarias de ultraderecha en gran nmero de pases, entre los cuales destacan Alemania, Austria, Francia, Holanda, Hungra e Italia, si bien el fenmeno se registra en casi todas las naciones del bloque.

El alcalde de Charlottesville minimiz los alcances de la manifestacin, pero la retrica del KKK, que explica los desequilibrios socioeconmicos del sistema echndole la culpa a los migrantes, las minoras, los extranjeros y un amplio otros que engloba a todos aquellos percibidos como diferentes por los sectores ms conservadores de la sociedad, penetra fcilmente y ms en tiempos de crisis en el imaginario colectivo. Y los antecedentes histricos indican que ms vale denunciar a tiempo la inquietante tendencia que pagar los costos despus, cuando ha adquirido carcter de plaga.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/07/09/opinion/002a1edi



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