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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2017

Deliveroo, Telepizza, Kellys... la rebelin de la precariedad?

Santiago Lupe
Izquierda Diario

La ultraexplotacin como verdadera cara de la recuperacin. Los conflictos de la precariedad como oportunidad para la recomposicin de la lucha obrera y la pelea contra la burocracia sindical. Deliveroo, Telepizza, Kellys... la rebelin de la precariedad?


Domingo veraniego en las Ramblas de Barcelona. Entre las terrazas abarrotadas de turistas y el bullicio habitual se cuela una tonadilla ajena a esta estampa: si no cobramos, no rodamos. Bajando hacia Coln un nutrido grupo de riders, los ciclorepartidores de comida a domicilio de las aplicaciones mvil, cruzan esta arteria de la marca Barcelona para denunciar una de las peores formas de precariedad laboral.

Ese da, 2 de julio, se est llevando adelante el primer parn del sector. Tres horas, las horas pico de pedidos, en que los repartidores de Barcelona, Madrid y Valencia se han negado a pedalear. Este fin de semana en Barcelona el paro ser total, ni sbado ni domingo habr repartidores rodando. Vienen organizndose desde hace unas semanas y la respuesta de la empresa a sus reivindicaciones ha sido despedir a una docena de cabecillas y endurecer an ms sus condiciones laborales.

Denuncian su situacin laboral fraudulenta. Son obligados a darse de alta como autnomos pero trabajan como asalariados. Es la figura del falso autnomo, cada vez ms extendida en mltiples sectores. Los trabajadores ya no lo son, pasan a ser colaboradores. Y como tales se puede prescindir de sus servicios sin ninguna justificacin. En sus retribuciones esta figura tiene un impacto brutal.

Cobran 4 euros por ir a un restaurante, coger un pedido y entregarlo. A esta cantidad deben restarle el 21% del IVA y el 22% del IRPF, se les queda pues en 2,28 euros. Pero an tendrn que hacer muchas entregas para empezar a cobrar algo, pues con esos poco ms de 2 euros deben pagar la cuota autnomos. Esto quiere decir que un trabajador que acaba de entrar debe pedalear 24 pedidos sin cobrar, pues le llegara solo para pagar los 54,12 euros de la cuota bonificada. En los 6 meses siguientes deber pedalear gratis 58 pedidos (la cuota sube a 134,06), en los otros 6 sern 82 pedidos sin cobrar (la cuota es de 186,25 euros) y en adelante 118 (para abonar los 267,04 de cuota).

Pero por si fuera poco Deliveroo ha decidido apretar an ms las tuercas. Hasta ahora abonaba un mnimo de dos pedidos a la hora, aunque no entraran. Esto garantizaba un ingreso mnimo de 8 euros brutos (4,56 netos). Ahora quiere eliminar esa clusula de los contratos y que solo se cobre si hay pedidos. Esto har que muchos repartidores estn a la espera una, dos o ms horas, y si no se le asignan pedidos (porque no entran, no en su zona o porque la empresa quiere que se vaya) no cobren ni un euro.

Este modelo de ultraexplotacin se extiende paulatinamente por todas las grandes ciudades. Adems de Deliveroo hay otras empresas que funcionan igual, como Globo, Just Eat o la Nevera Roja. Todas ellas contribuyen a tirar a la baja los salarios y las condiciones de uno de los sectores ms precarios de la hostelera: la comida rpida a domicilio. McDonalds acaba de acordar con Globo externalizar su servicio de deliveri y Burguer King se plantea deshacerse de sus repartidores para externalizar este sector con un acuerdo similar.

La lder del sector hasta ahora, Telepizza, no quiere perder el tren. Ya ha ofrecido sus servicios de reparto -en los que los trabajadores cobran 3,98 euros/hora- a Amazon y SEUR para la entrega de pequeos paquetes. Pero considera que todava se puede exprimir ms a sus trabajadores. Para ello acaba de poner en marcha un plan de franquiciacin de tiendas. Dejarlas en manos de pequeas y medianas patronales que garanticen un beneficio estable para la multinacional en tiempos de dura competencia y donde las representaciones de los trabajadores que se vienen estableciendo en distintas ciudades desaparezcan. Si bien el convenio que rige su actividad, el de Deliveri, es de los peores del Estado, siempre se puede incumplir (en horarios, pago de horas suplementarias...) y mejor hacerlo sin la molestia presencia de comits de empresa y secciones sindicales.

Este ataque tambin est siendo respondido. En una de las ciudades donde se est planteando la franquiciacin, Zaragoza, el comit de empresa ha convocado una manifestacin unitaria para el prximo lunes. En ella los delegados de la CGT Telepizza llaman tambin a participar a los trabajadores de Deliveroo y otras app y quieren reivindicar tambin su demanda histrica, que se les considere trabajadores de la hostelera y su pase a dicho convenio. De ste fueron segregados en 1994 para inventarse otro nuevo, el de Deliveri, donde se perdieron pluses, condiciones y salario de forma brutal. Todo con el apoyo de las federaciones de hostelera de CCOO y UGT.

Esta ofensiva de precarizacin afecta a otros muchos sectores. Uno de los ms explotados es el de las camareras de piso de los hoteles. Con la aprobacin de la reforma laboral de 2012 se abri la veda para los descuelgues de convenio y las externalizaciones masivas. Los hoteleros, an siendo uno de los sectores que ms han maximizado su volumen de negocio y beneficios en estos aos, decidieron hacer uso de las nuevas condiciones.

Las camareras de piso, las que limpian, fueron externalizadas y pasadas a empresas multiservicios. En la mayora de ellas se pas del convenio de hostelera, donde cobraban por encima de los 1.000 euros, al de multiservicios o el Estatuto de los Trabajadores, donde reciben el SMI, poco ms de 600. Las nuevas condiciones implicaron tambin mayores abusos, ms carga de trabajo, despidos por embarazo y otras lindezas.

En este colectivo comenzaron a gestarse tambin procesos de organizacin, como Las Kellys, que pelean por la prohibicin de las externalizaciones y la vuelta al convenio y condiciones perdidas. Una pelea que la han llevado a las negociaciones de diversos convenios de hostelera provinciales. En Barcelona vienen concentrndose en las puertas de la patronal los das en que CCOO y UGT entra a negociar, exigindoles que pongan encima de la mesa la prohibicin de estas prcticas. En la pasada manifestacin del orgullo LGTBI participaron y realizaron una accin contra uno de los hoteles usuario de estas prcticas -Olivia Plaza-, y el prximo sbado 8 convocan a una concentracin en la puerta del Hilton Diagonal Mar.

Estos son solo tres casos testigos de la verdadera cara de la recuperacin econmica de la que habla el gobierno y los grandes medios. El descargue de la crisis capitalista sobre la clase trabajadora ha sido brutal, en forma de desempleo de masas y aumento de la miseria. El peso de su recuperacin tambin nos lo cargan en forma de salarios de miseria, precariedad y minijobs. El mismo Banco de Espaa reconoce que si no se contaran los empleos a tiempo parcial forzoso el desempleo escalara al 30%.

Pero tambin son una buena muestra de interesantes procesos de organizacin y lucha de los sectores ms precarios y explotados de la clase trabajadora. No son los nicos y no han empezado ahora. Ya vimos grandes luchas de sectores similares como la de los tcnicos subcontratados de Movistar en 2015. Hay otras muchas en curso, como los trabajadores de diversas contratas en lucha por su remunicipalizacin o de sectores como el telemarketing que llev adelante este curso una pelea finalmente traicionada por las direcciones de CCOO y UGT.

El rol de las direcciones de los grandes sindicatos ante estos procesos sigue siendo nefasto. Desincentivando -cuando no bloqueando- estos procesos de organizacin, rechazando sus reivindicaciones por maximalistas y firmando, cuando puede, acuerdos a espaldas de los trabajadores, como en Movistar o telemarketing. No es de extraar, si las empresas hoy pueden imponer estas condiciones es gracias a la labor de consorte que las direcciones de CCOO y UGT han realizado con los diferentes gobiernos desde 1997, cuando firmaron la primera de una serie de reformas laborales que trajeron las ETTs, los contratos basura, las subcontrataciones y toda la maraa legal en la que se ampara la precariedad.

En el caso de los falsos autnomos, viene siendo una figura aceptada de hecho por CCOO y UGT desde hace aos en numerosos sectores. Los jvenes trabajadores de Deliveroo y otras empresas no les quitan el sueo, como no se lo han quitado los trabajadores precarios a los que llevan aos sin organizar ni defender. En el caso de los convenios de segregacin, como el de Deliveri, fueron ellos los que lo firmaron dcilmente, como han firmado en estos aos otras lindezas como las dobles tablas salariales o la aceptacin de porciones de la plantilla permanente con contratos temporales o de ETTs. Y respecto a las subcontrataciones que hoy se extienden en los hoteles, no sern ellos los que la rechacen, pues vienen aceptndolas en la industria y grandes servicios desde hace aos.

Y es que las luchas contra la precariedad son todo un cuestionamiento a la estructura de la que se ha dotado el capitalismo espaol desde al menos la mitad de los 90. Un modelo en el que el 40% de los trabajadores en activo son precarios, y ese es uno de los principales activos de la competitividad de las empresas espaolas. Unas direcciones sindicales comprometidas con la estabilidad poltica del rgimen y con la poltica de concertacin con la patronal no quiere cuestionar este nudo gordiano de las ganancias capitalistas en el Estado espaol.

Estos procesos de lucha se vienen organizando mucha veces a travs de plataforma unitarias como fue la Marea Azul de Movistar, las mismas Kellys, Riders x Derechos, el Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes o la plataforma de las trabajadoras de atencin domiciliaria de Barcelona, y cuentan con el apoyo de algunas centrales de la izquierda sindical, como la CGT, CoBas o la IAC en Catalunya, en las que muchos de estos trabajadores comienzan a sindicare.

Se trata de conflictos duros que pueden estar marcando una reactivacin de la lucha obrera. Son varios los gigantes a derribar. Las mismas multinacionales y las leyes aprobadas a su medida, los diferentes gobiernos que las sostienen -incluido muchos del cambio que las siguen contratando para que gestionen servicios pblicos, enfrentando huelgas contra la precariedad como la del metro de Barcelona o persiguiendo con la polica a los "manteros"- y las direcciones de los grandes sindicatos que juegan en contra de que estas luchas se desarrollen y logren victorias. Para lograrlo es clave avanzar en la puesta en contacto y coordinacin de las distintas luchas, y que cuenten con todo el apoyo decidido del conjunto de la izquierda sindical, poltica y social para resistir y vencer.

Que los sectores ms explotados y oprimidos de la clase trabajadora empiecen a organizarse y movilizarse es una oportunidad para ir conformando un polo anclado en la lucha de clases que pelee por la recomposicin del movimiento obrero y disputar el rol de direccin que siguen jugando la burocracia sindical que hoy dirige CCOO y UGT. Esto pasa por que la izquierda sindical se vuelque en estos conflictos, supere la divisin entre diversas centrales, avanzando hacia la unificacin de todo el sindicalismo alternativo, y mantenga una poltica de denuncia y exigencia a las grandes centrales para empalmar con aquellos trabajadores que son parte de su base y empiezan a estar descontentos con la poltica de paz social y concertacin. Que estas primeras chispas se transformen en hogueras que arrasen con aos de derrota y precariedad es posible.

Fuente: http://www.izquierdadiario.es/Deliveroo-Telepizza-Kellys-la-rebelion-de-la-precariedad?id_rubrique=2653



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