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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2017

Hacia una nueva ley electoral

Raudiel F. Pea Barrios
Progreso Semanal


Cuba tiene previsto realizar elecciones generales entre fines de este ao e inicios del prximo. Una primera etapa ser para elegir a los representantes populares a las asambleas municipales del Poder Popular, y luego sern electos los delegados al nivel provincial y los diputados al rgano legislativo del pas. No obstante, este proceso electoral reviste matices polticos especiales, pues se desarrollar en un escenario socioeconmico e histrico diferente en Cuba.

Por una parte, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Ral Castro Ruz ha manifestado, tanto en escenarios nacionales como internacionales, que dejar la presidencia de ambos rganos de poder en 2018. Tambin lo dijo poco antes de la realizacin del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) en 2011.

Durante esta reunin, y luego en otras citas de la organizacin poltica, hasta llegar al ms reciente congreso del ao pasado, el propio Ral ha defendido ideas que repercutirn en el futuro electoral del pas. Dos son los pivotes fundamentales de su pensamiento en este sentido. Primero: restringir la ocupacin de los principales cargos del Estado y el gobierno a, como mximo, dos perodos de cinco aos. Segundo: establecer 60 aos como edad lmite para ocupar aquellos.

Partiendo de esas condiciones, que tambin propone establecer en las estructuras partidistas como el Comit Central, explic en su informe al VII Congreso del PCC que esta poltica debe ser aplicada en las instituciones estatales, gubernamentales y las organizaciones de masas. Adems, consciente del carcter estratgico en el orden poltico y jurdico de la cuestin, plante que las modificaciones en materia de plazos y edades lmites para el desempeo de cargos de direccin tendrn que fijarse en la Constitucin.

En virtud de estos argumentos resulta claro que, adicionalmente a los ajustes constitucionales en lo que respecta al sistema electoral, ser necesario tambin adoptar una nueva ley en esta materia. Puede que a alguien le parezca cosa menor, pero en un pas cuya prctica poltica ha estado signada por 58 aos en la no restriccin del ejercicio de cargos pblicos, hay que dejar bien establecidas las reglas del juego al respecto. Estas sern aplicadas a quienes tendrn, nada ms y nada menos, que sustituir a la generacin histrica al frente del pas.

Esta ley podra ser, si esa fuera la voluntad poltica, algo ms que nuevas reglas. Debera convertirse en un factor que contribuya a la necesaria democratizacin del sistema poltico cubano. Por ejemplo, un buen paso adelante sera favorecer la participacin popular ms directa del mayor nmero de ciudadanos en la nominacin/eleccin de los principales cargos, y aplicar nuevas frmulas para lograr la representatividad de la sociedad en las estructuras de poder.

El objetivo de cualquier ley de este tipo es definir cmo se puede participar en el orden poltico-electoral; de ah que sus contenidos incidan directamente en la legitimidad de los representantes populares a todos los niveles de direccin.

Un nuevo orden en materia de elecciones en Cuba debe servir, de conjunto con otras reformas, para extender el alcance de los derechos polticos. Esto contribuira a naturalizar el desacuerdo y la interpelacin en la esfera pblica; factores esenciales para desterrar la falsa unanimidad de nuestras decisiones como sociedad.

Adems, servira para inmiscuir ms a los electores en el proceso electoral en s mismo; asegurando que aquellos intervengan de manera directa en la nominacin y eleccin de quienes los representarn. En aras de lograr esto cabra establecer un procedimiento para elegir mediante voto popular a los miembros del Consejo de Estado y a su presidente. Dicha medida se insertara de manera eficaz en las limitaciones de tiempo, pues a todas luces uno de los cargos en los que deber ser acotado su ejercicio es ese.

No obstante, estas cotas temporales pudieran ser flexibilizadas con la introduccin de una frmula que permitiera la reeleccin indefinida, si los electores as lo decidieran mediante un referndum. En todo caso, esta decisin se hara valer solo si el candidato alcanzara una mayora cualificada.

Otras reformas podran relacionarse con la conformacin de las comisiones de candidatura, las cuales son integradas por representantes de las organizaciones de masas, que a su vez no son electos, sino designados por las direcciones de cada organizacin a diferentes niveles.

Sera factible crear un procedimiento para elegir mediante participacin ciudadana sus integrantes, o bien dejar en manos de las asambleas municipales la nominacin de los candidatos a delegados provinciales y diputados. De esta segunda variante, por supuesto, debern ser mejor analizada su implementacin. Pero en todo caso considero que el filtro para la nominacin en un sistema que seguir siendo monopartidista, como ha afirmado el propio Ral, deben ser las estructuras locales del Poder Popular.

A todo lo dicho podra agregarse la regulacin de un sistema ms eficaz para el empadronamiento electoral. Esto significa que debe asegurarse un marco legal que garantice altos niveles de inscripcin de los electores, sin vulnerar principios democrticos como el de un elector, un voto. Ese principio, de hecho, est expresamente recogido en el artculo 131 de la Constitucin cubana.

Considero adems que pensar una nueva ley electoral como la solucin en s misma a todas las problemticas asociadas a la participacin poltica, sera un enorme error. La trascendencia de las modificaciones al sistema electoral depende en gran medida del impacto que logren en el sistema poltico en general. Esta ltima idea entronca con el hecho ms que demostrado, que la adaptacin a las nuevas circunstancias de los mecanismos electivos es clave para otorgar el mayor grado posible de legitimidad a las autoridades estatales.

Pero la consolidacin de ese impacto tiene que estar acompaado de otros cambios en el imaginario popular sobre la vala de participar en la vida pblica del pas. Son necesarios medios de prensa que no solo hablen de las elecciones cuando estas se acercan, as como instituciones educativas que instruyan sobre las cuestiones electorales desde el fomento de una verdadera cultura cvica y democrtica.

Fuente: http://progresosemanal.us/20170710/hacia-una-nueva-ley-electoral/



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