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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-07-2017

Primarias 2017: Sicopoltica de una eleccin

Alvaro Ramis
Punto Final


La sicologa sostiene que los seres humanos nos movemos por tres emociones fundamentales: pena, miedo y rabia. Son tres reacciones no racionales, que actan en el plano estrictamente sicofisiolgico. Funcionan de modo inconsciente, antes de que podamos detenernos a pensar o analizar, ya que estn causadas por la liberacin de neurotransmisores y hormonas. Una vez que estas sustancias transitan por el organismo, provocan lo que llamamos sentimientos, que es lo que expresamos en el lenguaje.

La pena y la rabia actan cuando hemos perdido algo importante o hemos sido heridos por otros. En cambio, el miedo aparece antes, como seal predictiva del peligro. En poltica se suele asociar la pena y la rabia a la Izquierda. En las marchas contra las AFP es habitual escuchar a gente que busca desahogar su rabia. Y la msica de protesta siempre tiene un tono de pena profunda, de dolor por todas las prdidas y sufrimientos acumulados. En cambio, el miedo es una emocin ms propia de la derecha, que le aguijona a moverse cuando se siente amenazada en su posicin y estatus de privilegio.

El miedo es un arma bioqumica muy poderosa ya que al activarse en la siquis produce un efecto hipntico-amnsico en la mente: hipnotiza, generando obsesiones en las personas. Y es amnsico porque lleva a olvidar todo lo que contradiga esa obsesin. En las recientes elecciones primarias la derecha logr desatar exitosamente ese efecto entre sus votantes duros. El miedo ha operado como un movilizador muy potente, obsesionando a ese pblico con la idea del pas que se cae a pedazos y que va camino al precipicio por las polticas de la Izquierda. Y ese miedo obsesivo les permite olvidar de forma sistemtica todas las crticas y debilidades de su candidato preferido. Si su candidato hubiera sido don Vito Corleone, renacido, lo habran votado igual, y con mucho entusiasmo, porque cuando se inocula el miedo no hay argumento ni evidencia que pueda torcer su decisin.

El triunfo de Sebastin Piera es el sofisticado producto de un miedo muy bien producido para una audiencia claramente segmentada. Su consigna es el desalojo de la Nueva Mayora, que ahora llaman la solucin. Por eso Piera no necesit argumentos ni programa ni carisma. Con un prontuario que se incrementa cada da, su comando entendi que su carta de triunfo radicaba en movilizar el miedo en Vitacura, Las Condes, Lo Barnechea, Zapallar y Via. Incidir en ese bastin de los ultrarricos era suficiente para esparcir el temor a escala nacional y contagiar a una audiencia de derecha ideolgica, que se mueve en un marco de paranoia permanente. De esa forma la primaria de Chile Vamos increment en 600.000 sus electores respecto a las primarias de la Alianza en 2013, pasando de 800.000 a 1.400.000 votos.

Al miedo tradicional ante la Izquierda, agregaron un nuevo temor en la figura de Manuel Jos Ossandn. El senador y ex alcalde logr convertirse en la nueva bestia negra de la derecha ya que logr convocar y movilizar un voto personal, transversal, fundado en una fuerte adhesin a su imagen, en un bastin popular que tiene su epicentro en Puente Alto, y que contagia a todo el cuadrante suroriente de la capital, en un arco que va desde La Florida y La Granja hasta La Cisterna y La Pintana. Luego de decirle No te declararon reo por lindo, Ossandn se transform en el gran hroe del antipierismo. Pero el desafo de Ossandn se expresaba en una consigna que repiti en su campaa: La poltica no ser ms manejada por el dinero. No poda haber una amenaza mayor para la derecha dura e ideolgica. Si Ossandn hubiera llegado a ganar la primaria, sostenido por el voto de los que despreciaban como rotos picantes de Puente Alto, e impusiera una separacin tajante entre el poder del dinero y el poder poltico, se desplomara todo el universo en el que vive esa clase social. La sicopoltica de la derecha dura gira en torno a una sola gran obsesin: hacer que el dinero sea el criterio distributivo de todos los bienes y de todos los recursos. Que un lder outsider como Ossandn pusiera en cuestin ese criterio, es una amenaza suficiente como para reaccionar rpidamente.

En sntesis, Piera y su comando obtuvieron el mejor resultado posible en un cuadro general de fuerte rechazo a su figura. El joven vocal de mesa que se rehus a saludarle en su mesa de votacin es el reflejo de esa realidad. Piera no logr sumar votos nuevos a su candidatura. Los nuevos electores de la derecha votaron por Felipe Kast pero sobre todo por Ossandn, que los incorpor a partir de su virulenta confrontacin con Piera. Por esto, aunque Piera obtuvo un triunfo holgado, ahora tiene un problema muy complejo: Cmo crecer electoralmente en una poblacin que no est inoculada con el miedo de la derecha dura y que mayoritariamente le rechaza? Cmo sumar los votos del ossandonismo? La nica posibilidad de romper su techo es profundizando la divisin entre sus adversarios.

 

SANCHEZ VENCE,

PERO NO CONVENCE

A su vez el Frente Amplio ha debutado electoralmente con un resultado agridulce, de 320.000 votos. Ms cercano a su piso que al techo al que potencialmente pueden llegar. En el plano sicopoltico el Frente Amplio desarroll su campaa sobre la base de intentar despertar la esperanza. Pero la esperanza no es una emocin, sino un pensamiento que influye en el estado de nimo. No nos esperanzamos inconscientemente, sino que necesitamos razones para tener esperanza. Especialmente si nos hemos desilusionado muchas veces. En Chile la gente ha aprendido a tener miedo a la esperanza, por temor a la alegra que nunca ha llegado. La desilusin es dolorosa y por eso nadie est dispuesto a embarcarse en una vana ilusin.

En ese marco, Beatriz Snchez no logr el objetivo de hacer creble la esperanza que buscaba desatar. Sus inconsistencias en los debates, la vaguedad de su programa, el consignismo vaco en los discursos, lo insuficiente de su feminismo liberal fue desgastndola, hasta que su alusin al totalitarismo de Allende la terminaron por deslegitimar ante los votantes que deba movilizar. Por el contrario, Alberto Mayol fue desplegando un programa mejor articulado, por medio de un discurso ms claro y complejo. Snchez venci porque era la candidata de partidos (Revolucin Democrtica, Movimiento Autonomista, Izquierda Autnoma, Partido Humanista, Partido Igualdad), en cambio Mayol competa sobre la base del apoyo de individuos y organizaciones pequeas. Pero si la campaa hubiera durado ms tiempo, seguramente Mayol habra logrado ganarse el apoyo que Snchez crea tener en el bolsillo.

En ambos candidatos no haba emociones. Haba razones, mejor o peor planteadas, pero no haba pena, rabia o miedo, porque las emociones deben ser autnticas, no se pueden falsear sin que se note. Se puede criticar hasta la saciedad a Bachelet, pero ella logra comunicar emocionalmente debido a que su biografa personal conecta con las penas, rabias y miedos de la audiencia a la que busca representar. En Snchez y Mayol esta dimensin est ausente, a lo ms hay cierta empata con las emociones ajenas, que no vivencian como propias. Por este motivo la campaa del Frente Amplio es leda como arrogante, iluminista o vanguardista, incluso megalmana. Le falt la autenticidad y la humildad del que est empezando y sabe que debe ganarse la confianza de quienes no le conocen y estn dispuestos a iniciar una nueva relacin.

Otra debilidad de la campaa FA es su pobre implantacin sistmica, territorial y orgnica, un aspecto excusable porque en tres meses no es posible lograrla. Pero en general pecaron de una excesiva confianza en el apoyo individual de los votantes, convocados por redes sociales y TV. La campaa se debera complementar con apoyos institucionales, de grupos organizados reales, sindicatos, movimientos, asociaciones, sectores productivos, y sobre todo, de concejales y alcaldes en sus municipios. Este aspecto todava est muy poco logrado por el FA. El nico lugar donde se not la diferencia es en Valparaso, donde gobiernan con Jorge Sharp, y alcanzaron 10.729 votos versus los 18.648 de la derecha. Mientras a nivel nacional la derecha cuadruplica al FA, en Valparaso no llegaron a doblarles.

 

LA SIESTA DE GUILLIER

Finalmente cabe resear los efectos de la ausencia de Alejandro Guillier durante el ltimo mes de campaa. Basta con observar lo que reconocen los propios dirigentes oficialistas: Las decisiones de la Nueva Mayora nos llevaron a desaparecer del mapa por varias semanas. El costo de nuestros errores est a la vista, ha dicho Jos Miguel Insulza. Quienes pensaban que la NM ganara por ausencia cometieron un grave error. Despus de una primaria que convoc a la ciudadana, es claro que ella resulta perjudicada por no haber concurrido a primarias y haber optado, en reemplazo, por designaciones cupulares. Esto fue el resultado de una cadena de decisiones, cada una de las cuales llev a la siguiente de un modo totalmente previsible, reconoci Fernando Atria.

El candidato de la Nueva Mayora tambin parece muy golpeado por la ruptura con la DC, quiebre del que no parece reponerse. A nivel sicopoltico esta situacin se ha traducido en una campaa esquizoide, que no logra ser suficientemente oficialista pero tampoco abiertamente crtica de la actual conduccin gubernamental. Busca ser ciudadana, pero apoyndose cada vez ms en los partidos. Busca continuar las reformas de Bachelet, pero no dice cules y de qu forma. Trata de recoger votos a la Izquierda, pero haciendo guios a la derecha. En definitiva, tanto el candidato como su coalicin no parecen asumir plenamente la responsabilidad que les cabe en la tarea de detener a la derecha. Lleg la hora de que despierten de su siesta

 

 

Publicado en Punto Final, edicin N 879, 7 de julio 2017.

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