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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-07-2017

Carta abierta a Juan Manuel Hidalgo, director de La 2 de TVE
La razn occidental

Manuel Navarrete
Rebelin


Estimado Juan Manuel Hidalgo:

Como aficionado a la historia, he venido siguiendo la serie de documentales La evolucin del mal, donde, con tan admirable y bblico lenguaje, asistimos a retratos de figuras tan variopintas como Hitler, Mussolini, Hideki Tojo o Papa Doc. O como Bin Laden, Sadam Hussein o Gadaffi. O como Stalin, Mao o Kim Jon Il, que de todo hay en la via del Seor. Todos ellos unificados bajo este concreto membrete: el mal.

No es que me sorprenda la obsesiva insistencia en ese paradigma que equipara la bota inclemente del fascismo con su histrico y acrrimo enemigo: el movimiento comunista (tratando de disimular que suponen justo lo opuesto en cuanto a composicin, programa u objetivos). Comprendo que tiene que ser complicado que un paradigma tan burdo consiga calar en la gente. Y ms en Espaa, que de tiranas fascistas tiene alguna experiencia directa.

Tambin he notado algo raro: cuando hablan de la URSS, China o Corea del Norte no hacen ms que hablar de los crmenes del comunismo, pero, en cambio, al hablar de Alemania, Italia o Hait todava no he escuchado ni una sola vez la palabra capitalismo. Interesante, verdad?, y dara para mucho; pero ahora debemos centrarnos en otro asunto.

Es evidente que las polticas de Stalin y de Hitler no satisficieron a las mismas clases sociales en sus respectivos pases (o que Gadaffi no fue precisamente simptico a las potencias imperialistas del mundo pero, en cambio, Duvalier s). Y es que los industriales y los banqueros fueron expropiados en la URSS, mientras que en la Alemania nazi se hicieron de oro. Debate aparte sera otro: la idea de que Stalin poda expropiar a los terratenientes en un inmenso pas agrario o superar la peor agresin blica de la historia sin enfrentar una oposicin salvaje y graves conflictos sociales internos (o incluso entonando alegres canciones) resulta, cuanto menos, ingenua. Asimismo, muchos seran los matices si entrramos a valorar la legitimidad o la humanidad del zarismo o de los kulaks rusos a quienes tan salvajemente hubo que derrocar (no como la Revolucin Francesa, que fue muy pacfica).

Seor Juan Manuel Hidalgo: supongo que usted me dira que el objetivo de estos documentales ha sido retratar casos de asesinato, de represin poltica o de quiebra de los llamados derechos humanos en el ltimo siglo sin establecer mayores matices en cuanto a contexto, causas o ideologas. Respeto eso.

Eso s, si se trata de retratar ese tipo de casos, independientemente del ideario poltico de sus actores, quera advertirles de algo. Y es que, segn parece, se les tienen que haber perdido algunas cintas pertenecientes a otros captulos sorprendentemente (en realidad no) olvidados de la historia negra del siglo XX y protagonizados por los que, por omisin, en esta serie quedan encuadrados como el bien.

Por ejemplo, se les ha perdido la cinta de Lyndon B. Johnson, el presidente yanqui que, cegado por su ideologa anticomunista visceral, impuls la criminal invasin militar de Vietnam (tan eficientemente continuada por Nixon). Una invasin que liquid a ms de un milln de vietnamitas y en la que EE UU utiliz armas qumicas (como el napalm y el agente naranja) contra la poblacin civil. Qu pena que no podamos ver retratado ese mal!

Tambin se les ha perdido la cinta de George W. Bush. Un tirano que, ansioso de petrleo y de control geopoltico, invadi Irak en 2003 (al parecer, era tradicin familiar) con una cifra de vctimas comprobadas que est an por actualizar pero que, de momento, roza tambin el milln, entre los ejecutados por las tropas americanas y las vctimas del caos y el vaco legal generado. Este mal, seor Juan Manuel Hidalgo, tampoco mereca la pena contarlo?

Y qu hay de la cinta del siniestro Henry Kissinger, quien, en su responsabilidad de secretario de Estado de EE UU, plane golpes de Estado, dictaduras y las ms viles torturas contra Latinoamrica en el marco de la Operacin Cndor? O la de Harry Truman, que orden la barbarie ms atroz de la historia, lanzando dos bombas atmicas sobre civiles en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, cuando la guerra ya estaba prcticamente terminada, segando 300.000 vidas humanas de un solo golpe? Eso no fue ningn mal?

Y Ren Coty, presidente de Francia y responsable ltimo de esas operaciones de contrainsurgencia que, para impedir que la colonizada Argelia alcanzara la independencia, perpetraron todo tipo de crmenes y torturas enfermizas? Y Balduino de Sajonia, monarca de Blgica cuando, en 1961, Patrice Lumumba (el primer presidente de la por fin independiente Repblica Democrtica del Congo) fue ejecutado por rdenes de tan democrtico pas en su pretensin de volver a poner a frica de rodillas? Y Juliana de Orange, reina holandesa que vivi lujuriosamente a costa de la explotacin y de la represin de Indonesia para, finalmente, convertirse en cmplice de los EE UU con ocasin del golpe de Estado del teniente general Suharto, que asesin a ms de medio milln de rebeldes y comunistas entre 1965 y 1966? Dnde estn las cintas perdidas de todos estos captulos?

Supongo que en el mismo cajn donde ha quedado extraviada la cinta de Winston Churchill corazn de len, el civilizador britnico y defensor de la supremaca blanca y de la eugenesia que en 1920 declaraba estar  totalmente a favor del gas mortal contra las tribus incivilizadas y salvajes, que se jactaba de haber creado Jordania con un dibujo a lpiz, que cre los campos de concentracin britnicos de Kenia donde se reclua y torturaba a todo sospechoso de simpatizar con los Mau Mau, responsable de incontables vctimas en la India y de implementar estrategias sucias para enfrentar a este pas con Pakistn Para cundo emitirn en La 2 el captulo sobre ese mal, sobre ese tirano, sobre ese genocida que fue Winston Churchill, seor Juan Manuel Hidalgo?

Porque si, como cabe temer, finalmente va a resultar que los nicos malos de la historia son los enemigos del imperialismo estadounidense o del europeo, algunos llegaremos a la conclusin por lo dems obvia- de que en los documentales televisivos no podemos encontrar ms que propaganda en defensa de una idolatrada democracia occidental que, en realidad, y como los sueos de Goya, solo produce monstruos.

Atentamente.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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