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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-07-2017

Herida en el corazn

Pablo Stefanoni
Le Monde Diplomatique


Cuando pareca que el chavismo haca agua por todos lados y que, esta vez s, el presidente Nicols Maduro haba perdido completamente la iniciativa en manos de una oposicin que le gan la calle, el gobierno bolivariano convoc a una controvertida Asamblea Constituyente comunal y puso en marcha todo el aparato estatal para materializar esa iniciativa, que curiosamente derogara la Carta Magna que el propio Hugo Chvez calific como la mejor del mundo. La revolucin bolivariana est muy lejos de su momento de esplendor, cuando Chvez responda a cada desafo opositor con imponentes mareas rojas rojitas, pero sobre todo era capaz de ganar elecciones por amplios mrgenes desde su llegada al poder en 1999.

Chvez encarn un liderazgo que en palabras de Marc Saint-Upry mezcl lo militar de Pern y lo plebeyo de Evita, y en sus primeros tiempos combin una suerte de tercera va en lo econmico y una especie de nassero-peronismo en lo poltico, con invocaciones a la democracia participativa. Luego del golpe frustrado de 2002 fue evolucionando hacia el denominado socialismo del siglo XXI; pero en lneas generales el chavismo encarn formas de democratizacin paradjica propias del populismo: deselitizacin del poder y tensionamiento de las instituciones. La Constitucin que Maduro quiere reemplazar corresponde a la etapa presocialista: fue aprobada en 1999.

Gobernar sin mayoras

El problema de Maduro es que ya no cuenta con la mayora electoral. Comprob as que no se puede gobernar de manera plebiscitaria como sustituto de las instituciones sin tener al pueblo de su lado. Esta es la justificacin en ltima instancia de las formas nacional-populares de ejercicio del poder. Maduro no slo debi frenar, mediante el control del Consejo Nacional Electoral, un referndum revocatorio impulsado por la oposicin (figura incorporada en la Constitucin de 1999), sino que debi postergar sin fecha las elecciones regionales de 2016 para evitar una derrota en las urnas. Incluso se suspendieron las elecciones sindicales en Petrleos de Venezuela (PDVSA). Si el socialismo de Lenin era soviets ms electrificacin, el socialismo de Chvez era petrleo ms carisma, y Maduro carece del segundo y vio reducidos los precios del primero a la mitad.

Poco antes de morir, Hugo Chvez ungi como su sucesor a Nicols Maduro, proveniente del mundo sindical y con amplia trayectoria en el chavismo. sa fue la principal carta de campaa de Maduro, en la que debi sobreactuar su vnculo casi sobrenatural con el Comandante muerto. Aun as, gan por muy estrecho margen (50,61% a 49,12%) frente a Henrique Capriles, de la Mesa de Unidad Democrtica (MUD). Pero el golpe electoral ms importante contra su gobierno fue la derrota de 2015, que dej tres quintos de la Asamblea Nacional en manos de la oposicin articulada en torno de la MUD. El chavismo pas a perder la mayora calificada en favor de sta, con casi dos millones de votos de margen entre ambas tendencias. En esta estrategia triunf la visin de Capriles frente a los sectores que haban optado por sacar del poder al chavismo desde las calles; era el objetivo de las movilizaciones conocidas como La salida, cuyo saldo fueron ms de 40 muertos. Por estos hechos el lder opositor Leopoldo Lpez fue condenado a ms de 13 aos de prisin por una justicia de dudosa independencia.

Tras la derrota en las parlamentarias, el gobierno decidi implementar un modelo de gobernabilidad que prescindiera del apoyo popular. El primer paso en esta direccin fue la aprobacin, en mayo de 2016, del Decreto de Estado de Excepcin y Emergencia Econmica. Decreto que adems de darle facultades ilimitadas al presidente para enfrentar lo que se denominaba guerra econmica, erosionaba las facultades de control del Parlamento, militarizaba la cadena de produccin y distribucin de alimentos y facultaba a civiles para que realizaran labores de seguridad ciudadana. Este polmico decreto pas a sustituir, en los hechos, a la Carta Magna como cuerpo normativo del pas, por lo que ya en esa fecha las ONG de derechos humanos hablaban de la ruptura del hilo constitucional.

Por su parte, la mayora opositora provoc una inmediata guerra de poderes. La Asamblea busc impulsar un impeachment no previsto en la legislacin venezolana al punto de intentar destituir al mandatario por abandono de cargo y el gobierno bloque todas las decisiones parlamentarias. El Congreso no logr amnistiar a Lpez, detenido en el penal militar de Ramo Verde. Adems, con el triunfo opositor emergieron nuevas figuras ms tradicionales como el presidente de la Asamblea, Julio Borges, veterano de Primero Justicia, y tambin diputados jvenes como Freddy Guevara, que se suman en tanto nuevos competidores a las figuras de Lpez, Capriles o Mara Corina Machado, en la puja interna de la oposicin para las presidenciales de 2018.

Con el argumento de que tres diputados indgenas de la Amazona haban sido elegidos de manera irregular, se inici una batalla entre el Poder Legislativo y el Judicial que acab a fines de marzo de 2017 con el fallido intento del Tribunal Supremo de Justicia de absorber las funciones de la Asamblea Nacional acusada de desacato. El reconocimiento de la ruptura del hilo constitucional por parte de la fiscal general de la Repblica, Luisa Ortega Daz, dej en evidencia las fisuras internas del gobierno, que debi recular en una iniciativa que concit un fuerte rechazo internacional.

En este clima de creciente crispacin, el titular de la Organizacin de Estados Americanos (OEA) Luis Almagro despleg una serie de intentos para condenar a Venezuela en el seno de la organizacin. Esos intentos carecieron a menudo de tacto diplomtico y terminaron en duelos verbales con la canciller Delcy Rodrguez. La ltima entrega de la saga que incluy diversos insultos cruzados de grueso calibre entre Almagro y Maduro, que varias veces llam al primero Almugre (1) fue la decisin de Maduro de abandonar la OEA, recuperando la retrica guevarista que consideraba a la organizacin un ministerio de colonias de Estados Unidos.

Armamento popular

Pero esta nueva crisis alent una nueva ola de protestas, con una capacidad creciente para ocupar las calles, dando inicio a ms de un mes de grandes concentraciones que superaron a las convocatorias oficiales. Frente a ellas el gobierno reaccion desplegando un violento aparato represivo, compuesto por fuerzas policiales pero tambin por los denominados colectivos. Estos colectivos constituyen un grupo heterogneo de militantes armados que no siempre se llevan bien entre ellos. Por ejemplo, la Tendencias Unificadas Para Alcanzar el Movimiento de Accin Revolucionaria Organizada (Tupamaro), proveniente de los grupos guerrilleros de los aos setenta, acus en 2012 al colectivo La Piedrita de estar infiltrado por la CIA. Ellos tienen acciones de extrema derecha, violentas. Ese fetichismo por las armas los lleva a entregarles fusiles a nios inocentes, denunci el tupamaro Hiplito Abreu (2). El barrio 23 de enero, un denso entramado popular al que se puede llegar en subte, es uno de los bastiones de este chavismo armado.

Adems, Maduro llam en abril pasado a ampliar a medio milln las milicias bolivarianas, un cuerpo creado en 2010 por el fallecido presidente Hugo Chvez como apoyo a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), ms masivo pero a la vez de carcter ms simblico que los colectivos. He aprobado al ministro de la Defensa, Vladimir Padrino Lpez, planes para expandir la Milicia Nacional Bolivariana a 500 mil milicianos y milicianas con todos sus equipos, dijo Maduro en un acto militar en las afueras del Palacio de Miraflores. Ante miles de miembros de la Milicia, el presidente prometi garantizar un fusil para cada miliciano, un fusil para cada miliciana (3).

El chavismo funde el golpe contra Salvador Allende en el Chile de los setenta, las revoluciones de colores de Europa del Este y las acciones en Siria o Libia en un relato antiimperialista que justificara este armamento popular. Para la oposicin se trata de una mera guardia pretoriana paramilitar reida con la democracia y el estado de derecho. Todos tienen hechos empricos para fundamentar sus denuncias y temores. Pero lo cierto es que las imgenes de la represin policial marcan una diferencia con el chavismo de Chvez que siempre trat de evitar la represin directa, amplificando el eco de las movilizaciones en el exterior, a travs de los medios hegemnicos que son antichavistas.

La Venezuela actual combina una serie de crisis superpuestas difciles de revertir. El PBI caer aproximadamente un 7,4% en 2017 segn el Fondo Monetario Internacional, lo que se suma a un retroceso del 18% en 2016. A esto se suma una inflacin que ronda el 800% (no hay cifras oficiales actualizadas). El coctel de inflacin descontrolada y recesin neutraliz los avances en la reduccin de la pobreza, en un contexto de desabastecimiento de productos con precios regulados y una brutal crisis del sistema de salud. Esto tuvo un efecto desorganizador en los barrios populares, donde adems de hacer colas, muchos comenzaron a dedicarse al bachaqueo (reventa en el mercado negro de productos racionados). Pese al malestar, los barrios no bajaron de las laderas; si eso ocurriera podra volver insostenible la presidencia de Maduro. Sin duda, una cuota de resignacin, la bsqueda de salidas individuales a la situacin, lo que queda del culto a Chvez y la desconfianza en la oposicin muy centrada en demandas polticas y con programas econmicos inciertos explican en parte esta actitud. Pero tambin hay presiones de los colectivos y formas materiales de control ms o menos sutil y sostn de la base social tradicional del gobierno a travs de los Comits Locales de Abastecimiento y Produccin (CLAP), que proveen bolsas de alimentos en los barrios.

Hoy en los barrios populares emblemticos predominan la nostalgia y el descontento, pero por el momento el desencanto con Maduro no lleva a adherir a la oposicin. Muchos se abstuvieron en 2015, e incluso hubo quienes le dieron su voto a la MUD. En el 23 de Enero, Chvez es Santo Hugo Chvez del 23. Como dice un entrevistado por la BBC en este barrio de monoblocks que recuerda al 23 de enero de 1958, da de la cada del dictador Marcos Prez Jimnez: hoy no votara por la oposicin, pero por Maduro menos. Y en ese menos est la palabra clave del actual estado de nimo.

El caos econmico alimenta la corrupcin, especialmente los tipos de cambio que van de 10 bolvares por dlar (el administrado para importaciones de medicamentos o alimentos bsicos), a algo ms de 700 en el Sistema Marginal de Divisas, y a ms de 5.000 bolvares en el mercado del paralelo. Esto habilita las llamadas empresas de bolsn construidas para captar dlares a precios oficiales fingiendo importaciones de productos de primera necesidad. ste es uno de los mecanismos de enriquecimiento de la boliburguesa, que involucra tambin a sectores militares y del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
Pese a lo que suele escribirse, no es que los militares apoyen a Maduro. Son parte orgnica de un verdadero socialismo militar. Cuentan incluso con un banco, el Banco de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Banfanb), inaugurado en 2013. El socilogo Edgardo Lander explica que durante el gobierno de Maduro ha habido un incremento de la militarizacin, quiz porque Maduro no viene del mundo militar, entonces para garantizar el apoyo de las Fuerzas Armadas tiene que incorporar a ms integrantes de las Fuerzas Armadas y darles ms privilegios. Se han creado empresas militares, actualmente la tercera parte de los ministros y la mitad de los gobernadores son militares, y estn en lugares muy crticos de la gestin pblica, donde ha habido mayores niveles de corrupcin: la asignacin de divisas, los puertos, la distribucin de alimentos (4).

Cmo se sostiene Maduro?

Pero entonces, qu es lo que sostiene a Maduro?. Cmo es que a pesar del caos y la espiral de violencia entre los manifestantes y la polica en Venezuela, sus elites polticas y militares no abandonan al presidente?, se preguntaba un artculo reciente del The New York Times (5).

El pas bien podra ser un candidato perfecto para eso que los acadmicos llaman la fractura de la elite, que se produce cuando un nmero suficiente de funcionarios y dirigentes se separa del poder para forzar un cambio de liderazgo, contina el artculo. El mayor enigma de todos es que no haya pasado en los ltimos dos aos, dice Steven Levitsky, politlogo de la Universidad de Harvard. Si ocurre la semana que viene, todos diremos que era inevitable.
Pero todava no ocurri. La oposicin se limita a repetir que Maduro no cay hasta ahora porque es una dictadura. El jesuita Luis Ugalde dijo en un foro de discusin que el gobierno de Maduro haba mostrado su carcter dictatorial, y pidi un gobierno de transicin como el que sigui al golpe militar de 1958, que luego reinstal la democracia. La oposicin carga con el estigma de haber intentado un golpe de Estado clsico en 2002 contra Hugo Chvez; aunque Capriles ha hecho una apuesta democrtica, el gobierno mantiene viva aquella jornada en la que, esa vez s, los sectores populares se descolgaron masivamente de los cerros para reponer a Chvez en su despacho de Miraflores.

En un artculo titulado Por qu perduran los regmenes autoritarios, el politlogo alemn Wolfgang Merkel seala que segn lo observado empricamente, el equilibrio ideal para la supervivencia de las dictaduras se consigue al combinar una alta legitimacin basada en la ideologa o los resultados con una minimizacin de la represin dura, un desarrollo de la represin blanda y un nivel medio de cooptacin (6).

Sin duda Venezuela no es una dictadura. Tiene elementos de democracia autoritaria como Viktor Orbn en Hungra o Vladimir Putin en Rusia, pero a diferencia de ellos perdi capacidad para ganar elecciones. La particularidad de Venezuela es que es una suerte de autoritarismo catico. Sin duda esto debilita tanto la ideologa como los resultados en la frmula de Merkel, y junto con ello la cooptacin, lo que hace que la represin se endurezca. Pero cunto podra aumentar la represin sin abrir una grieta en la Fuerza Armada? La ideologa, aunque debilitada, sigue operando. Desertar es ms difcil cuando el que est del otro lado no es simplemente alguien con quien no concuerdo respecto de la poltica impositiva, sino que es un enemigo, dice Levitsky. Pasarse a la oposicin, pedir la renuncia de Maduro, sigue siendo equiparable a la traicin. En ese clima, la desercin es ms difcil (7).

Cabe decir que hoy y no sabemos hasta cundo Maduro se sostiene en una combinacin de elementos: flujo petrolero a las arcas pblicas (si bien bajaron los precios, el petrleo representa un fuerte ingreso que va directo al gobierno con independencia del estado general de la economa); incorporacin orgnica de los militares, lo que incluye una participacin directa en la economa y el aparato de gobierno; sectores populares cada vez ms distantes pero no completamente fuera de control; una minora intensa chavista articulada al control de un aparato estatal, que en Venezuela es grande respecto al sector privado; y finalmente una oposicin dividida aunque actu en el marco de la MUD , atravesada por el dilema de apostar a las elecciones o a la calle. Alternativamente, hizo una cosa y otra con xitos y fracasos relativos.

En este contexto, organizaciones como Marea Socialista o la ONG de derechos humanos Provea buscan encarnar una posicin autnoma respecto del gobierno y de la oposicin: defienden la Constitucin, y un acuerdo que reponga el estado de derecho, garantice las elecciones regionales postergadas y unas elecciones equitativas en 2018.

La iniciativa de la Constituyente comunal la mitad de cuyos 500 integrantes sera elegida por comunas, sindicatos y otras organizaciones de masas no parece contribuir a transitar el camino de la normalizacin. Si bien la convocatoria es legal, el carcter corporativo de su integracin, o de parte de la misma, no est previsto por la institucionalidad vigente. Por otro lado, es claro que no existen mecanismos transparentes para garantizar que esas formas de democracia desde abajo permitan el pluralismo poltico (que no se reduce a mero liberalismo). Las Comunas son instancias de cierto autogobierno local, pero atadas financiera y polticamente al gobierno. La posibilidad de que la Constituyente se parezca ms a la Yamahiriya libia la parodia de democracia de masas orquestada por Muamar el Gadafi que a una real radicalizacin democrtica est dada por el creciente carcter castrense que asume el rgimen poltico venezolano. Rituales como el del padrenuestro chavista (8) son slo parte de esta deriva que estuvo in nuce en los orgenes del chavismo pero que en sus primeros aos fue contrarrestada por las tendencias democrticas propias del populismo latinoamericano tradicional (9).

Perspectivas de la Constituyente

Lander resumi recientemente los entuertos. Si las elecciones constituyentes se convocan siguiendo las reglas de juego de la democracia representativa, la oposicin se impondra ampliamente. Esa Constituyente reflejara el sentido comn instalado hoy en la sociedad segn el cual lo pblico es, necesariamente, ineficiente y corrupto. Estara prcticamente garantizado que el resultado de esa eventual Asamblea Constituyente sera de orientacin claramente neoliberal. Y si se apela a un diseo electoral manipulado, el resultado no sera mejor. Se tratara de un proceso no slo anticonstitucional, sino profundamente ilegtimo, que lejos de contribuir a pacificar al pas, profundizara la divisin, la confrontacin y la violencia. Podra incluso conducir al inicio de una guerra civil (10). En efecto, las armas estn ampliamente disponibles para todos los bandos. Y por si hiciera falta echar ms lea al fuego, el ex presidente lvaro Uribe se encarga de hacerlo cotidianamente desde Colombia, atacando al gobierno de Maduro y alimentando la denuncia del gobierno venezolano de que paramilitares colombianos buscan desestabilizarlo.

Qu podra refundar la Constituyente, si el proyecto bolivariano como lo conocemos est agotado? El nico fracaso electoral de Chvez fue en 2007, cuando incluy formas de socialismo del siglo XXI en la nueva Constitucin y perdi el referndum. Intentar Maduro imponer un sistema comunal que reemplace el parlamentarismo liberal? Hoy no se ven muchas posibilidades de que semejante proyecto pueda cuajar en una sociedad que, ms all de las reformas bolivarianas, sigue siendo profundamente capitalista. Quizs se trate de ganar tiempo, pero aun as no est claro cmo afrontar el ao electoral que se avecina en 2018. Una cosa es postergar elecciones regionales y otra las nacionales. Al fin de cuentas, todas las revoluciones que vivi el giro a la izquierda latinoamericano la ciudadana en Ecuador, la democrtica y cultural en Bolivia y la bolivariana en Venezuela nacieron de las urnas y se legitimaron con baos repetidos de mayoras electorales. Sin ellas, la revolucin se vuelve socialismo real del siglo XX, no democracia radical como prometi el del siglo XXI. Como recordaba un reciente artculo de Renaud Lambert, en 1999 Chvez dijo citando a Francisco de Miranda: Venezuela est herida en el corazn (11). Esa herida dio origen a su propio liderazgo, pero anuncia un futuro que, en cualquier caso, parece sombro.

1. Declaraciones disponibles en https://www.youtube.com/watch?v=eN9zcEjMWEg
2. Dayimar Ayala Altuve: Tupamaros vs La Piedrita, Tal Cual, Caracas, 6/2/2012.
3. Maduro ampla milicia a 500 mil civiles armados, La Jornada, Ciudad de Mxico, 17/4/2017.
4. Natalia Uval, Socilogo venezolano cuestiona la solidaridad incondicional de la izquierda latinoamericana con el chavismo, La Diaria, Montevideo, 23/3/2017.
5. Max Fisher y Amanda Taub, En el caos de Venezuela, las elites se juegan su supervivencia, The New York Times en espaol, 9/5/2017. Reproducido en Max Fisher y Amanda Taub, En medio del caos, las elites se juegan su supervivencia, La Nacin, Buenos Aires, 7/5/2017.
6. Wofgang Merkel, Por qu perduran los regmenes autoritarios, Nueva Sociedad, N 267, enero-febrero de 2017.
7. Max Fisher y Amanda Taub, op. cit.
8. https://www.youtube.com/watch?v=11KEj8AJsYw
9. Maristella Svampa, El dilema argentino. Civilizacin o barbarie, Buenos Aires, Taurus, 2011.
10. Edgardo Lander y Santiago Arconada Rodrguez, Venezuela: un barril de plvora, Nueva Sociedad, N 269, mayo-junio de 2017.
11. Renaud Lambert, Contrarrevolucin en la contrarrevolucin, Le Monde Diplomatique ed. Cono sur, N 210, diciembre de 2016.


Este artculo forma parte de la edicin especial de Le Monde diplomatique/UNSAM

Fuente: http://www.eldiplo.org/notas-web/herida-en-el-corazon

 


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