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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2017

EE.UU. no recuerda y AMLAT no puede olvidar

Manuel E. Yepe
Diario Por esto! (Mrida)


Si de imperialismo se trata, Latinoamrica nunca puede olvidar y Estados Unidos nunca quiere recordar. La peculiar naturaleza de la relacin de Estados Unidos con Amrica Latina parte de que fue en esta regin donde Norteamrica aprendi a construirse un imperio. De alguna manera, esta conexin antecede a los asentamientos de Jamestown y Plymouth Bay, cuando Inglaterra desarrollaba una tradicin del derecho proyectada contra el catolicismo espaol, considerado oscurantista, mientras emerga una distincin competitiva entre los proyectos coloniales Anglo e Hispano, o sea entre el protestantismo y el catolicismo, el primero entendido como moderno, el segundo como anticuado.

De este fenmeno trata, en esencia, el profesor de historia en la Universidad de Nueva York y autor de numerosos libros Greg Grandin en una entrevista que bajo el ttulo de The Empires Amnesia (La Amnesia del Imperio) public el 19 de mayo ltimo el semanario progresista estadounidense The Nation.

Las revoluciones americanas, la de Estados Unidos en 1776 y las de las repblicas hispanoamericanas del siglo XIX, comparten lo que ahora llamamos "excepcionalismo americano", la idea de que el nuevo mundo representa una fuerza rejuvenecedora de mundo. Por ejemplo, Simn Bolvar y Thomas Jefferson creen que las Amricas ofrecen al mundo una oportunidad para comenzar de nuevo la historia. Bolvar propone incluso que Panam fuera la sede de un nuevo gobierno mundial basado en principios republicanos.

Pero en el transcurso de los siglos, Estados Unidos se ampli al oeste y luego hacia el sur, haciendo que este excepcionalismo compartido se dividiera en dos direcciones diferentes, por una serie de razones. Por un lado, los pases que eventualmente se llamaran Amrica Latina se proponen obtener la soberana nacional absoluta y a los derechos sociales -la idea de que el Estado debe crear virtudes pblicas. En la otra direccin, los Estados Unidos viene a ser el principal ejecutor de los derechos individuales, especialmente los derechos de propiedad y sostiene a un ideal relativista de la soberana: bsicamente, que slo la persona responsable o entidad poltica capaz de proteger los derechos individuales inherentes es digno de la soberana. Desde este punto de vista, la virtud pblica surge de la bsqueda del inters privado, sobre todo, por supuesto, el inters de los propietarios. Amrica Latina es fuente y portadora de los derechos sociales en el continente. Estados Unidos es quizs el ltimo agente de una versin pura de los derechos individuales. Pureza que ha conducido a una especie de perversin manitica, como sugiere el momento actual.

La doctrina de Monroe, proclamada por el presidente James Monroe en 1823, declar a las Amricas terreno vedado para las potencias europeas. Washington tema que Europa aprovechara del rompimiento de Hispanoamrica con Espaa para proyectar su poder hacia el nuevo mundo. Esa era, segn Grandin, la doctrina que Estados Unidos iba a anunciar inicialmente como compartida con Inglaterra, pero decidi finalmente emitirla de modo unilateral.

Durante aos el monrosmo fue smbolo del unilateralismo, el militarismo y el intervencionismo de Estados Unidos. Para escarnio de Latinoamrica se le yuxtapuso al bolivarianismo humanista. Los republicanos hispano-americanos inicialmente pensaron que la doctrina de Monroe les apoyara en esta posicin frente a Europa, argumentando que ofreca la posibilidad de una forma especfica de multilateralismo americano. Pero Estados Unidos, reitera Grandin, interpretaba el asunto diferentemente, entendiendo la doctrina en trminos exclusivamente unilaterales para justificar intervenciones en serie desde el siglo XIX hasta la guerra fra y ms all.

Por su parte, los nacionalistas de Amrica Latina elaboraron una nocin de "dos Amricas", o "nuestra Amrica". Una Amrica Latina integral, espiritual, comunitaria, distinta a la Amrica anglosajona, instrumental utilitaria, estril, materialista vulgar e intervencionista.

En el curso de la entrevista Grandin aporta argumentos para esta tesis suya en la geopoltica de la Guerra Fra, la integracin de un sistema hemisfrico dominado por Washington, acomodamiento de Amrica Latina a los intereses imperialistas de Estados Unidos en el rol de suministrador de materias primas; la integracin de la Organizacin de Estados Americanos como patio trasero de EEUU hasta la conversin de Amrica Latina en una especie de taller de Estados Unidos, para experimentar las diferentes maneras de hacer guerra contrainsurgente con todas las modalidades del terror, desapariciones, torturas, masacres y exilios forzados, diseados para destruir la relacin entre la solidaridad y la individualidad.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Estados Unidos ejecut, entre 1898 y 1994, ms de cuarenta cambios exitosos de rgimen en Amrica Latina. Tal es la base del modelo neoliberal en un nivel ms experimental, concluye Grandin.




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