Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2017

La palestinizacin de los sirios

Yasin al Haj Sleh
Al Yumhuriya




Afirmar que el destino de los sirios es peor que el de los palestinos o comparar el Estado asadista con el Estado de Israel puede parecer hertico. La doctrina nacionalista rabe tradicional no acepta tal comparacin, incluso la considera blasfema e irreverente. Para los nacionalistas rabes la lucha contra Israel es una lucha existencial mientras que si hubiera una lucha contra el Estado asadista sera una lucha poltica. Algunos incluso consideran que el Estado asadista encarna los verdaderos principios nacionalistas rabes (unidad rabe, liberacin de Palestina, progreso social...). Por lo tanto, oponerse a l sera traicionar la causa y cooperar con el enemigo.

Pero lo cierto es que el pensamiento nacionalista rabe ya no refleja las condiciones de los rabes contemporneos, sean sirios, palestinos, iraques u otros; quiz nunca lo hizo. Este pensamiento adolece de un autntico vnculo con la vida y la muerte de las personas, sean rabes o no. Ha sido absolutamente incapaz de abrazar los derechos y libertades individuales y colectivos as como las condiciones de vida de cualquier pas de la patria rabe. Se ha centrado en la alta poltica y en los grandes actores, y ha despreciado la poltica de base y la lucha popular. Como resultado, concede gran relevancia a un dspota como Sadam Husein pero no a la muerte de cientos de miles de iraques; a un matn criminal como Bashar al Asad (y antes a su padre), y no a la vida de millones de sirios. El pensamiento nacionalista rabe considera que las luchas sociales, polticas e intelectuales internas de cualquier pas rabe son secundarias aun cuando sus efectos sean el asesinato de cientos de miles de ciudadanos y ciudadanas por parte de sus gobernantes. Al establecer como absolutamente imperativa la lucha contra las fuerzas externas desprecia la situacin sobre el terreno y su capacidad de influir en beneficio del pueblo rabe.

El dogma del nacionalismo rabe ni siquiera puede enfrentarse al racismo antirabe porque en su esencia es indiferente a la vida y a la dignidad de los rabes. La vida del ser humano, sus aspiraciones y anhelos, sus frustraciones, su ira, su esperanza, su desesperacin, su hambre y su enfermedad, su tortura y su muerte no ocupan la mente de los nacionalistas rabes. Su compromiso est con el territorio, con los Estados, con la geopoltica y la estrategia. En el fondo, su dogma responde a una lgica imperial aunque sin imperio. Asimismo, nuestro dogma rabe desprecia a sus dbiles ciudadanos no rabes y se sita por encima de ellos (frente a los kurdos en el Oriente rabe, los amazig en el norte de frica y los negros no rabes en Sudn). Por lo tanto, la dignidad de los rabes no puede fundamentarse en una ideologa que la desprecia. Por el contrario, se debe cimentar en una crtica radical de dicha ideologa. Esto se puede lograr mostrando las limitaciones intelectuales, morales y polticas del dogma rabe, y liberando el slido sentimiento de afinidad rabe de ese marco ideolgico muerto.

Traigo a colacin esta construccin ideolgica porque durante ms de dos generaciones ha servido de lente a travs de la cual los Estados rabes se han aproximado a la causa palestina. Palestina es la primera causa rabe, y estamos en constante guerra con Israel por el bien de Palestina. Es por ello que debe aplazarse el debate sobre nuestros desacuerdos internos y tambin nuestras aspiraciones sociales y polticas por el bien de la firmeza de nuestro pas en su lucha esencial contra Israel.

Este discurso es absolutamente falaz. La causa palestina se ha utilizado como herramienta para controlar al pueblo sirio y palestino y para suprimir la accin poltica tanto en Siria como en la regin. Y ello se ha concebido con el fin de asegurar la permanencia en el poder sine die del Estado asadista. Nada tiene que ver con la lucha por la liberacin de Palestina o de su pueblo. Este juego no habra sido posible sin un cierto grado de complicidad por parte de los propios sirios, que tenemos conciencia de que Israel es realmente antagnico y agresivo. El pueblo sirio es ms radical en su posicin contra Israel que sus gobernantes a pesar de su apata hacia ciertas tcticas polticas puntuales, a pesar de que su radicalidad no signifique estar siempre a favor del enfrentamiento militar contra Israel. Cada vez que los palestinos han sufrido la agresin israel, todos nos hemos manifestado en apoyo a Palestina independientemente de nuestras diferencias sobre la poltica palestina o sobre la poltica de un bando palestino u otro.

 

La enemistad hacia Israel

El origen de nuestra hostilidad hacia Israel es moral y humanista, no religioso ni racial. Sin embargo, algunas figuras religiosas y polticas han sabido explotar esta justificada hostilidad dandole un ptina religiosa y racial. Que la hostilidad sea central no significa que su objetivo sea hacer frente a la agresividad de Israel. Ms bien sirve para situar a los gobernados en una posicin de inferioridad y para dar la impresin de que necesitan proteccin y custodia y, por consiguiente, privarles de poder y silenciarlos. Los palestinos tambin estn entre los gobernados. El rgimen necesita utilizar Palestina como una causa disciplinaria para controlar a la poblacin, pero qu beneficios proporcionara esto a los palestinos?

Si nos basamos exclusivamente en las ideologas nacionalistas rabes como fuente de informacin y anlisis sobre nuestra regin lo que habr que explicar es la ausencia de guerra con este enemigo nacional, ms que la existencia de una guerra. Para diluir esta cuestin, la ideologa nacionalista rabe ha generado dos sub-ideologas: la primera es la pretensin de resistencia a la normalizacin (tatbi') con Israel, y la segunda es el rechazo (mumana'a, una variante prximo oriental de farsa antiimperialista). En lo que atae a la primera ideologa, la normalizacin no es una decisin que dependa de nosotros en tanto que sirios, palestinos o rabes, porque no estamos en condiciones ni de naturalizar ni de desnaturalizar la existencia de Israel. Es Israel el que no quiere naturalizarse en la regin. Israel se sigue armando porque es consciente de que su arrogancia y su rechazo intrnseco a la igualdad lo hacen inaceptable para los pueblos de la regin. Es Israel el que no quiere ser un vecino natural aceptable.

La segunda, el rechazo, es una mezcla de elementos. Implica una posicin negativa hacia el mundo entero, no slo contra Israel y Occidente. Implica tambin un orden interno patriarcal que excluye de la poltica a toda la poblacin. La ideologa del rechazo se centra en el poder, no en la sociedad o en las necesidades de la poblacin, dando as prioridad a la supuesta lucha nacional y no a las verdaderas luchas sociales. Por eso mismo, es una fuente ideolgica de despotismo.

La ideologa nacionalista rabe se engaa a s misma y engaa a los dems. Lo opuesto a la anti-normalizacin no es llamar a normalizar las relaciones con Israel. Lo opuesto al rechazo no es la indiferencia ante las cuestiones relacionadas con los derechos y la justicia: la anttesis de ambos (normalizacin y rechazo) es la lucha por la justicia y la igualdad en nuestros pases, en Palestina y en cualquier parte del mundo. Y es tambin la lucha contra el sionismo porque el sionismo es fuente de discriminacin, dominacin y racismo en Palestina, en la regin y en el mundo. Algunos de los que se oponen al rgimen asadista cometen un grave error cuando pasan de una justificada oposicin a la falsa ideologa de la normalizacin, que es de hecho la aceptacin absoluta de la normalizacin: ni que Israel estuviera deseando abrazarnos! Lo cierto es que esos sirios se reducen a insignificantes instrumentos de una lucha realmente larga y se engaan a s mismos moralmente.

Esta despreciable y vergonzosa actitud es el desarrollo natural de una ideologa nacionalista rabe centrada en los Estados, en sus contiendas y hostilidades, en sus entendimientos y relaciones. Su mundo est totalmente separado de la gente y de sus relaciones, luchas, acciones, iniciativas y prcticas. Cuando su mundo se derrumba, esta ideologa no desciende a la esfera de la gente. No, se reconcilia con el enemigo y se mantiene all arriba, en el mundo de los Estados y de las lites. O puede tomar otra trayectoria: muchos de los partidarios de Asad invocan otra ideologa manida: Siria primero o Siria por encima de todo, por la que llaman a centrarse slo en Siria y dejar Palestina para los palestinos. Son esos que llegan a decir Palestina slo nos ha trado problemas.

Es una estupidez. Aunque nos olvidramos de los Altos del Goln y abandonsemos a Palestina, Israel no nos dejara en paz. Igual que ha despojado a los palestinos de su identidad y de sus derechos polticos, Israel es el modelo y el soporte para despojarnos a todos y a todas de la poltica y de nuestros derechos. Israel sintetiza las relaciones racistas que las autoridades de nuestros pases, desde su posicin privilegiada, han establecido contra sus sbditos. Una de esas autoridades es la monarqua asadista. Palestina es demasiado importante como para dejarla en manos de nacionalistas e islamistas, que por su propia naturaleza son, a su modo, geopolticos, geo-estratgicos e imperialistas. No estn orientados ni a la sociedad ni al humanismo. Palestina es nuclear para la lucha de liberacin y al mismo tiempo es una medida del progreso de la lucha en el plano moral, intelectual y poltico.

Llamar a la normalizacin con Israel no supone, por lo tanto, alejarse de la ideologa nacionalista. Por el contrario, es un indicador que muestra hasta qu punto esta ideologa ocupa las mentes y cmo nuestra imaginacin tambin est ocupada por los Estados, las lites y los privilegiados. Kamal al Labwani, disidente contrario a al Asad que visit Israel para recabar el apoyo israel contra el rgimen, no es diferente de Bashar al-Asad y sus compinches; no es ms que la otra cara de una moneda barata.

Estos dos clones habituales de la ideologa nacionalista rabe, rechazo y normalizacin, han ardido hasta las cenizas en el curso de la revolucin siria. Ha surgido una enorme contradiccin entre lo que implica la identidad nacionalista rabe (que reduce las aspiraciones polticas y sociales locales a la lucha existencial contra Israel) y la existencia real de la gente siria, palestina, libanesa, iraqu y otras. La existencia de la gente est amenazada por el politicidio y por un genocidio real si se atreve a oponerse a sus gobernantes. A lo largo de seis aos de revolucin, medio milln de sirios han sido asesinados, 7.600 de los cuales lo fueron bajo tortura slo entre el comienzo de la revolucin en marzo de 2011 y agosto de 2013. Esto significa un promedio de nueve personas torturadas hasta la muerte cada da. Quisiera mencionar especialmente a Samira al Sahili, palestina y madre de cuatro hijos, del campamento de refugiados de Yarmuk que fue torturada hasta la muerte en noviembre de 2014. Antes de su detencin, Samira se dedicaba a obtener alimentos para la poblacin del campamento. Sucedi mucho antes del terrible informe de Amnista Internacional de febrero de 2017, que estimaba que 13.000 personas haban sido ahorcadas en ese horrible lugar entre septiembre de 2011 y finales de 2015.

El Estado asadista ha cometido innumerables masacres de las que hasta Ariel Sharon sentira envidia si las presenciara. La ms infame, el ataque qumico que se cobr la vida de 1.466 personas de Ghuta oriental el 21 de agosto de 2013. Algunas masacres han tenido un carcter puramente sectario (al Hula, al Qubeir, Banias, Karm az-Zaitun), lo que no slo implica haber asesinado a centenares de sirios y sirias sino tambin acabar con el tejido nacional sirio, pues han fomentado trgicamente el odio y la confrontacin entre los sirios. Con ello han allanado el camino para acabar tambin con el futuro.

La Nakba siria, la Nakba palestina

Ms de 11 millones de sirios han sido desplazados de sus hogares; 6 millones en el interior de Siria y al menos 5 millones en pases vecinos y lejanos. Tres mil personas han perdido la vida en las aguas del Mediterrneo solo en 2015.

Es la Nakba siria. No nos recuerda a la Nakba palestina?

Tras 72 meses de revolucin, de guerra civil y de guerra regional ms amplia, y despus de casi 47 aos de gobierno dinstico, el rgimen nunca ha mostrado voluntad de negociar un compromiso poltico que de lugar a un mnimo cambio en la estructura poltica contra la cual los sirios se rebelaron en 2011. El rechazo a una verdadera negociacin, no es una accin muy propia de Israel?

El rgimen ha ganado inmunidad gracias a los vetos rusos (en ocho ocasiones) y chinos (en seis). Rusia ha mantenido su apoyo militar constante al rgimen. Si substituimos a Rusia y a China por Estados Unidos, no recuerda a lo que ocurre con Israel?

Durante estos 72 meses, el rgimen ha utilizado su fuerza area. Sus helicpteros han lanzado bombas de can sobre la poblacin. Ha utilizado aviones de guerra contra zonas pobladas. Esas acciones no se parecen ni superan a las acciones de Israel?

El excepcionalismo israel y la negativa a respetar el derecho internacional ofrecen una base legal a al Asad, que tambin est incumpliendo la legalidad. Israel aniquila a sus enemigos los palestinos poltica y fsicamente cuando quiere. El Estado asadista ha seguido su ejemplo solo que de modo ms salvaje, asesinando a ms personas y destruyendo ms edificios.

Israel ha despojado a los palestinos de la propiedad de sus tierras. El Estado asadista ha hecho lo mismo con los sirios y ha convertido a una familia de asesinos en propietarios de Siria, a la que llaman la Siria de Asad.

Por ltimo, vale la pena mencionar que el fundador de la dinasta asadista, Hafez al Asad, que fue ministro de Defensa durante la humillante derrota del 5 de junio de 1967, prefiri despojar a los sirios (y a los palestinos) de su dignidad y se atribuy descaradamente el ttulo de hroe y orgullo de la nacin. Al hacerlo destruy la nocin misma de dignidad. Y materializ la humillacin de los sirios y los palestinos cuando otorg el gobierno de la repblica a su descendencia. Los sirios y los sirio-palestinos han pagado un alto precio por el ascenso de esta dinasta feroz que incluso desencaden otra guerra contra ellos (la de 1979 1982, en la que decenas de miles de sirios fueron asesinados). Gobernantes de esta calaa no dudarn en lanzar ms guerras contra sus sbditos. Se trata de una guerra permanente que a veces retrocede y otras se recrudece pero que no acabar mientras haya en el poder un asadista.

En resumen, ahora tenemos dos Palestinas y dos Israel. Los dos pueblos palestinizados se hallan despojados en su enfrentamiento con los dos Israel. Si bien es perverso envidiar en nada a los palestinos de Palestina, los sirios les envidian que la izquierda internacional respalde la justicia de su causa mientras sigue sin apoyar la causa siria. El resultado de estos ltimos 47 aos no ha sido otro que la palestinizacin de los sirios. A causa de esta experiencia, la identificacin con los palestinos se ha transformado, y ha pasado de ser una solidaridad identitaria meramente rabe que operaba plenamente al servicio de la oligarqua asadista, a una solidaridad ms humana y emancipadora. Ambos pueblos se identifican ahora porque comparten una opresin, un derramamiento de sangre y un conflicto similares.

Sin embargo, esta solidaridad no se genera de manera automtica. La identificacin representa la accin y el empoderamiento que requieren el trabajo intelectual y poltico. Israel es el primer mundo a expensas de Palestina, de Siria y del Oriente rabe en general; es el pilar del primer mundo occidental en nuestra regin. El rgimen de la junta asadista es el primer mundo interno dentro de Siria. La relacin estructural simtrica entre los representantes del primer mundo Israel, Occidente o el Estado asadista es mucho ms firme de lo que parece. El Estado asadista, racista y supremacista, que se expresa ahora en el asesinato de los sirios de a pie, en la destruccin de su sociedad y en el desplazamiento de sus hogares, no forma parte de un mundo ajeno al del racista Israel. A este ltimo le es imposible aceptar la igualdad con los palestinos y los rabes, y puede que que no aceptase al Estado asadista como a un igual, pero son socios que actan contra dos naciones tercermundistas.

Luchar contra estos dos primeros mundos y formular mtodos tericos, polticos y simblicos para esa lucha, constituye la base para la relacin entre los sirios y los palestinos en una unidad de posicin, de lucha y de objetivos.


Fuente: http://aljumhuriya.net/en/critical-thought/the-palestinization-of-syrians



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