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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2017

La Constituyente Va y es el escudo protector contra el fascismo

Carlos Aznrez
Resumen Latinoamericano


El autor intelectual de mltiples crmenes contra ciudadanos y ciudadanas venezolanas ha vuelto a su domicilio. Goza de un beneficio que en varios pases del continente se le concede solamente a quienes han pasado los 70 aos de edad o padecen de una enfermedad grave. Sin embargo Leopoldo Lpez no entra en ninguna de esas dos variantes: ronda los 46 aos y apenas llegado a su domicilio trep gilmente a una escalera, gesticul ante sus esculidos seguidores y prometi seguir luchando por la libertad de Venezuela. A esa altura, pareca no recordar su promesa de que voy a salir de la crcel cuando ya no haya ningn otro preso poltico.

El hecho, sin duda, ha conmocionado a unos y a otros. A sus adeptos porque creen recuperar un gur. Nostlgicos, recuerdan sus gestos histricos, discursos altisonantes y ataques brutales contra el gobierno legtimo. Tambin, su comportamiento de pandillero prepotente en las movilizaciones que luego derivaban en escenas de gran violencia, con bombas, guayas degolladoras, linchamientos y la prctica de rociar con gasolina y quemar vivos a quienes sospechaban de chavistas. A todos ellos y ellas Lpez los alentaba desde la prisin de Ramo Verde a seguir destrozando todo lo que encontraran a su alcance en cada una de las grandes ciudades que les tocaba intervenir.

Es lgico que frente a tanta muerte y dolor repartido en nombre de cumplir con el mandato de Washington para apoderarse de Venezuela, la casa por crcel de Lpez resulta bastante indigerible, precisamente porque por primera vez en mucho tiempo, aparte de los ejecutores materiales de los actos terroristas tambin se haba enviado a prisin a algunos de sus confesos mentores intelectuales.

A pesar de todo, es entendible lo que se mueve detrs de esta libertad a medias. El intento de descomprimir el espiral de locura fascista que alientan los que estn tratando de convertir a Caracas en Aleppo y a Maracay en los barrios perifricos de Damasco, por citar solo algunos ejemplos. Se comprende tambin que despus de las presiones recibidas por los gestores de paz llegados de distintos pases, el Tribunal Superior de Justicia encarara la tarea de aliviar la prisin del genocida Lpez para tratar de dejar sin discurso a sus cachorros neonazis. Pareca necesario encarar la posibilidad de arrebatarle excusas a los que internacionalmente alentaban la revuelta y ponan como pantalla la existencia de algunos polticos presos, no precisamente por hacer poltica.
Por otro lado, resulta indiscutible que tanto el presidente Nicols Maduro, como las organizaciones de vctimas de las atrocidades cometidas por la oposicin violenta, hayan apelado a toda su paciencia y deseos legtimos de paz al acatar la determinacin judicial. Lo mismo ocurre con los miembros de la Guardia Nacional y las Fuerzas Armadas Bolivarianas, alcanzados por las balas provocadoras de los francotiradores. Algo similar ocurre con el sentimiento encontrado de los sectores populares que viven poniendo el cuerpo para sostener las conquistas revolucionarias, pero no dudaron en cerrar filas junto a su Gobierno. Otra cosa muy distinta es creer que todos ellos puedan ser demasiado optimistas ante el paso dado, a sabiendas que tienen que lidiar con enemigos de la talla de quienes acosan a la Revolucin Bolivariana.

El regreso de Lpez al ruedo y algunas declaraciones de su esposa, visualizadas desde las atalayas ms extremistas de la oposicin como una abierta traicin generaron cruces de reconvenciones y finalmente una serie de divididos llamamientos a seguir con la violencia. La derecha necesita reconfigurarse ya que Lpez entre rejas era una bandera y ahora se convierte en un escollo para algunos sectores. Hay disputa de liderazgos y nuevamente aparece el perfil golpista y agresivo de Henrique Capriles, al que algunos intentaron mostrar como el lado moderado del fascismo. El resultado han sido ms guarimbas, trancazos prolongados, con menos gente, es cierto, pero igual de terrorficos. All estn de muestra el asesinato de un candidato a Constituyente en Aragua y la bomba colocada con mando a distancia para hacer todo el mal posible al paso de los motorizados de la GNB, siete de cuyos integrantes fueron alcanzados por el explosivo. No faltaron tampoco las recomendaciones injerencistas del presidente espaol Mariano Rajoy o las del vecino mandatario colombiano, pidiendo ms y ms a la dictadura. El Nobel Santos lleg a la grosera de exigir que Maduro desconvoque la Constituyente.

Frente a este panorama, los mejores hijos e hijas del bravo pueblo no se arredran y se aprestan a demostrarle al mundo que la Constituyente va, a pesar de los pesares. Que all debe estar puesta la mira para fortalecer una Revolucin, que despus de la Cubana, ha sido una de las que ms beneficios ha otorgados a los sectores populares.
La Constituyente es el escudo protector pero tambin el arma ofensiva frente a tanto irrespeto por la vida y semejante complicidad de la burguesa venezolana con el imperialismo. En funcin de ello, por Bolvar y Hugo Chvez, por Guacaipuro y Manuelita Senz, pero tambin por toda Nuestra Amrica acosada por el neoliberalismo, que el 30 de julio, nadie se quede sin ir a votar. Hacerlo as derivar en una gran victoria colectiva frente a los Lpez, los Capriles, los Almagro y los Trump.

Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/07/11/venezuela-la-constituyente-va-y-es-el-escudo-protector-contra-el-fascismo-por-carlos-aznarez/



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