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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-07-2017

Una consideracin del historiador Jos Luis Martn Ramos sobre el derecho de autodeterminacin

Rosa Guevara Landa
Rebelin


Fue profesor mo -y de mi compaera- en la Universidad Autnoma de Barcelona (pblica por supuesto). Pocos, muy pocos como l. Luego, tambin entonces, he ledo (una parte de) su obra. Vale la pena. No creo que haya muchos historiadores a su altura en lo que respecta a nuestra guerra civil (y tambin en otros temas, la historia del movimiento comunista por ejemplo, una wikipedia sin errores viviente). Como polemista, como discutidor con razones, paciencia, tenacidad y documentacin, es un maestro del que siempre se aprende (algunas lo vivimos diariamente en Espai Marx). Como cientfico, investigador y ciudadano concernido, pocos -y muy pocas- siguen su camino. No es fcil, otros senderos son mucho ms cmodos. Algunas vamos cogidas de su mano desde hace tiempo. Estamos, nos sentimos, en grata compaa.

El pasado 11 de julio me envo una carta, de las que se conservan como tesoros para siempre, de la que extraigo la siguiente consideracin sobre el derecho de autodeterminacin, lo que algunas y algunos -disimulando, aunque ahora cada vez menos- llaman dret a decidir, un tema que sigue causando estragos en una izquierda, extraviada en ocasiones, en momentos donde debera demostrar su mayor lucidez y consistencia. Luchar contra las clases dominantes y hegemnicas exige luchar contra la ideologa o cosmovisin que amparan y difunden, una perspectiva -la suya, el nacionalismo secesionista amigo de la Liga del Norte- que est causando estragos entre amplios sectores de las clases populares en Catalua. Nos separa de compaeras que viven en otros lugares y nos divide aqu. Dos desastres en un mismo golpe. Los de arriba encantados. Nos jalean y nos dicen, como le ocurri a Nuet (mientras Anna Sim se mora de risa), que nos portamos muy bien, que lo hacemos com cal, como toca.

Su texto, el texto de Marn Ramos, son tres puntos. En el primero se explica el papel del derecho de autodeterminacin, de libre determinacin se suele decir tambin, en la historia del movimiento comunista: no ha sido considerado un derecho natural.

El derecho de autodeterminacin -el derecho a decidir- nunca ha sido considerado en el movimiento comunista como un derecho natural, de reconocimiento urbi e orbi y al margen de toda consideracin poltica, sino como un derecho poltico surgido de y sujeto a la historia. En segundo lugar, su ejercicio ha sido tambin situado en cada momento concreto; un derecho poltico cuyo ejercicio est sometido a formas y condiciones. En tercer lugar en la tradicin comunista nunca se ha invocado el derecho de autodeterminacin sin aadir ms. Siempre se ha aadido la propuesta sobre el objetivo de ese ejercicio, sea en negativo (defendemos el derecho al divorcio, pero no invitamos a nadie a divorciarse, dijo Lenin) o en positivo (federalismo, unin libre de pueblos libres; y ante determinadas tergiversaciones hay que recalcar que el trmino que utiliz Lenin fue el de "unin")

Unin fue el trmino leninista, conviene recordarlo, a pesar del insulto que algunas veces -muchas veces- se lanza sobre algunas de nosotras: sois unas (cochinas) unionistas, que os den! Las redes estn llenas de calificativos as. Todo en tono muy corts. Son muy masculinos!

En el segundo punto, Martn Ramos aade una consideracin complementaria sobre los avatares histricos que han rodeado en determinadas ocasiones su ejercicio. No es poca cosa lo que seala, lo que nos recuerda:

Y voy a aadir una consideracin complementaria. Ya que estamos en centenario de la revolucin rusa, habra que reflexionar sobre el hecho de que el ejercicio del derecho de autodeterminacin -sin ms- signific la masacre de la izquierda revolucionaria en Finlandia, la victoria del nacionalismo con traje socialdemcrata en Polonia, y un potente movimiento nacionalista y antirrevolucionario en Ucrania.

El tercer punto es ms breve pero merece ser destacado y, si podemos, grabado en nuestra memoria (acuemos mentalmente esta moneda! Podemos hacerlo, incluso las compaeras de Podem que andan muy extraviadas!):

Hay que ir con tiento. Si decimos que se ha de aprender de la historia, habr que aprender de la historia.

Este es el punto: ir con tiento, con el mximo cuidado, diciendo las cosas por su nombre, sentido y significado. Sin cultivar tpicos, revisando lo que haya que revisar. Recordemos Marx y tambin a Jessy: Es bueno dudar de todo (menos, por supuesto, de la altura politica de nuestra herona, Tussy Marx).

Estamos o no estamos dispuestas (y dispuestos) a aprender de la historia? En ocasiones parece que no. A lo loco, desinformados, con olvidos esenciales, y siguiendo caminos que no son nuestros, siguiendo la corriente, lo que otros nos marcan, vivimos -y erramos- mejor. Y no es eso.

En un PS seala mi antiguo profesor: Djame aadir tambin, para disolver algunas confusiones que el punto 8 de las condiciones de adhesin a la III Internacional habla fundamentalmente de las colonias y no cita en ningn momento el principio de autodeterminacin.

El punto dice as:

En el problema de las colonias y de las nacionalidades oprimidas, los partidos cuya burguesa posee colonias u oprime otras naciones deben tener una lnea de conducta particularmente clara. Todo partido perteneciente a la III Internacional tiene el deber de denunciar las proezas de "sus" imperialistas en las colonias, de sostener, no con palabras sino con hechos, todo movimiento de emancipacin en las colonias, de exigir la expulsin de las colonias de los imperialistas de la metrpoli, de despertar en el corazn de los trabajadores del pas sentimientos verdaderamente fraternales con respecto a la poblacin trabajadoras de las colonias y a las nacionalidades y llevar a cabo entre las tropas metropolitanas una contina agitacin contra toda opresin de los pueblos coloniales.

Solo torciendo mucho, comenta tambin Marn Ramos (mucho, mucho e incluso un poco ms), tergiversando el texto y la situacin de Catalua hoy da, puede ser aplicado este punto como una defensa no del derecho de autodeterminacin sino del ejercicio ya hoy de ese derecho en trminos de separacin.

Se puede ampliar lo anterior, prosigue, con una frase fundamental del punto 7 de la Tesis del II Congreso de la Internacional Comunista:

La federacin es la forma de transicin hacia la unidad completa de lo trabajadores de las diversas naciones. El principio federativo ha revelado ya en la prctica su utilidad, tanto en las relaciones entre la Repblica Federativa Socialista Sovitica de Rusia y las otras repblicas soviticas, como dentro de la propia RFSSR

Remarco: la federacin es la forma de transicin hacia la unidad completa de las trabajadoras y trabajadores de diferentes naciones. El principio federativo ya ha demostrado su utilidad.

Aunque, ciertamente, para conseguirlo, es necesaria mucha cultura federalista y mucho deseo federal. Lo que aqu, en .Cat, est escondido en las profundidades como dira H. Mankell. Sin apenas luz, en cuevas que quieren destinar al olvido. Pero no podrn. Seguimos en pie de paz, fraternidad y resistencia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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