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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-07-2017

Nicols Guilln frente a los odios

J. . Tllez Villaln
Cubarte


Fue a raz de la lectura del mensaje de la Unin de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) a escritores, artistas, acadmicos y amigos norteamericanos [1], a propsito del ltimo show del rencor que se desarroll en Miami, que record aquellos poemas de nuestro Nicols Guilln (1902-1989) en los que el rostro de la otredad negativa se asoma tan solo para evidenciar que en la tradicin tica y martiana de nuestro pueblo no ha habido ni habr espacio para el odio.

Y son varios los poemas del fundador y primer presidente de la UNEAC, desde los que se enarbola la misma postura humanista e integradora, frente a la artificiosa separacin de los hombres, por clases, color de la piel, origen tnico o territorial, que caracteriz el pensamiento y conducta de nuestro Jos Mart.

Todo lo que divide a los hombres, todo lo que los especfica, aparta o acorrala, es un pecado contra la humanidad [2], fue una mxima martiana asumida coherentemente por Guilln.

Los primeros que vienen a la mente son No s por qu piensas t y Soldado, aprende a tirar, de su libro Cantos para soldados y sones para turistas (Mxico, 1937):

No s por qu piensas t, / soldado, que te odio yo, / si somos la misma cosa/ yo, / t. / T eres pobre, lo soy yo;/ soy de abajo, lo eres t;/ de dnde has sacado t, / soldado, que te odio yo?

abajo estoy yo contigo, / soldado amigo. / Abajo, codo con codo, sobre el lodo

Unos versos que ganan en significado cuando se sabe que el libro tena como dedicatoria: a mi padre, muerto por soldados.

Tema este que discurre sobre una de las ms antiguas murallas que separan a los hombres y contra las que el revolucionario poeta dirigi lo fundamental de sus creaciones, la injusta separacin por clases, entre pobres y ricos, los de arriba y los de abajo.

Tratado as en su poema Burgueses, de La rueda dentada (1972):

No me dan pena los burgueses/ vencidos. Y cuando pienso que van a darme pena, / aprieto bien los dientes y cierro bien los ojos.

Ntese que recordar y no darle pena los burgueses vencidos, no significa, cultivar rencores y odios hacia ellos, sino preservar la rebelda y el camino hacia la conquista de toda la justicia para los de abajo: sabiendo t y yo a dnde vamos yo y t... que es lo que le pide a Sabs el negro sin veneno (sin odios), no seas tan bruto, / ni tan bueno!.

Un camino proyectado al futuro, por la libertad y desde la libertad, fuera de las redes de determinaciones dadas (clase, nacin o raza) y de las trampas circulares del resentimiento y de la ira. Entindase, desde el desinters, raz primordial para una tica verdaderamente revolucionaria como bien interpret Fina Garca Marruz del pensamiento martiano [3]. Sustento del anticolonialismo y el antimperialismo de Mart y Guilln.

Es decir, la separacin no ha de ser por la voluntad o dominio de nadie, ni por lo occidental o no esencial -y ya se sabe para Mart solo lo esencial es desinteresado-, sino por los propios actos de los hombres, por andar con el amor o con el odio, para fundar o para destruir.

Deca el Apstol:

Los negros, como los blancos se dividen por sus caracteres, tmidos o valerosos, abnegados o egostas, en los partidos diversos en que se agrupan los hombres. [4]

Y aada:

Los hombres de pompa de intereses irn de un lado, blancos o negros; y los hombres generosos y desinteresados, se irn de otro. Los hombres verdaderos, negros o blancos, se tratarn con lealtad y ternura, por el gusto del mrito, y el orgullo de todo lo que honre la tierra en que nacimos, negro o blanco. [5]

En esa misma lnea de pensamiento y tica se expresa Guilln en su Son nmero 6, de Son Entero (Buenos Aires, 1947):

La mano que no se afloja / hay que estrecharla en seguida;/ la mano que no se afloja, / china, negra, blanca o roja, / china, negra, blanca o roja, / con nuestra mano tendida.

Y en este ltimo verso, Mano tendida, tambin se evidencia otra sintona con la imagen martiana del bien, un bien esencial con los brazos abiertos, desinteresado. Semilla de una tica revolucionaria e integradora, como tambin apunta Garca Murruz.

Versos y reflexiones donde se adelantan sus visiones coincidentes sobre el tema de las razas y la discriminacin por el color de la piel; construcciones sociales devenidas en posturas y actos de odio, veneno y pual al que cerrarle la muralla.

Jos Mart afirm:

No hay odio de razas, porque no hay razas, los pensadores de lmparas, enhebran y recalientan las razas de librera, que el viajero justo y el observador cordial buscan en vano en la justicia de la Naturaleza, donde resalta en el amor victorioso y el apetito turbulento, la identidad universal del hombre. El ama emana, igual y eterna, de los cuerpos diversos en formas y en color. [6]

Visin que expresa as nuestro Poeta Nacional:

Estamos juntos desde muy lejos, / jvenes, viejos, / negros y blancos, todo mezclado;/ uno mandando y otro mandado, / todo mezclado;/ San Berenito y otro mandado todo mezclado; / negros y blancos desde muy lejos, / todo mezclado;/ Santa Mara y uno mandado, / todo mezclado(...)

Un sueo de completar al hombre por el que dio batalla, con grandes metforas, Guilln:

Federico! / Facundo! Los dos se abrazan. /Los dos suspiran. Los dos las fuertes cabezas alzan:/ los dos del mismo tamao, /bajo las estrellas altas; los dos del mismo tamao, /ansia negra y ansia blanca, /los dos del mismo tamao, gritan, suean, lloran, cantan.

Sobrepasando el problema negro, pues como ha destacado Nancy Morejn, Guilln hablaba al negro y del negro para hallar su justo papel en la cultura nacional y para definir su aporte a ella [7]; pero, adems, como lo haca Mart -con el negro y con el indio de Nuestra Amrica-, como elemento integrante, aglutinador de la nacin.

Una integracin que parte de ese todo mezclado, lo mulato, mixtura -ms que biolgica o tnica-, cultural. Cuestin que resume as Fernando Ortiz en su artculo Mart y las razas de librera:

Todos los seres humanos sin excepcin somos mestizos de incontables cruzamientos. Mart como todo hombre, no era sino una gota de sangre, de las sangres derramadas en todos los cruces donde las parejas en amor clavaron su humanidad eterna, y, adems, como todo genio, llevaban en su mente la esencia de todos los mestizajes de las ideas, las cuales, se engendran en los abrazos de las culturas del mundo. [8]

Una actitud integradora, presenta en el discurso de Guilln desde su manifiesto El camino de Harlem, publicado en el Diario de la Marina en 1929, y que, a pesar de las conquistas autctonas -antes y sobre todo despus del triunfo revolucionario de enero del 59-, mantiene plena vigencia frente a la an pretendida importacin de un tratamiento ya no cubano del problema negro o el problema blanco que de las dos maneras puede llamrsele:

Estamos preocupndonos exclusivamente de las formas, y tenemos verdadero terror en llegar al fondo del problema, que es grave. Insensiblemente, nos vamos separando de muchos sectores donde debiramos estar unidos; y a medida que el tiempo transcurra, esa divisin ser ya tan profunda que no habr campo para el abrazo final. Ese ser el da en que cada poblacin cubana a todo se llega tenga su barrio negro, como en nuestros vecinos del Norte. Y ese es el camino que todos, tanto los que son del color de Mart como los que tenemos la misma piel que Maceo, debemos evitar. Ese, es el camino de Harlem. [9]

De ah su preferencia al trmino color cubano sobre el de afrocubano. Una visin debatida con su amigo estadounidense Langston Hughes. A quien lo una no solo su condicin mestiza o el orgullo de su negritud, tambin el ser tocados en su punto de hombres. Por eso, ambos reaccionaron frente a esa masificacin del odio que constituy el fascismo europeo y participaron en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, en solidaridad con Espaa, vctima del franquismo.

Una sensibilidad que motiv a Guilln su Espaa. Poema en cuatro angustias y una esperanza (Valencia, 1937). Un canto no a su otra identidad, la hispana, sino a su universal identidad humana:

La raz de tu rbol, de mi rbol. / En mi tierra, clavada, / con clavos ya de hierro, de plvora, de piedra, / y floreciendo en lenguas ardorosas, y alimentando ramas donde colgar los pjaros cansados, y elevando sus venas, nuestras venas, / tus venas, la raz de nuestros rboles.

Mart lo haba expresado como una esperanza:

Todos los rboles de la tierra se concentrarn al cabo en uno, que dar en lo eterno suavsimo aroma: el rbol del amor: - de tan robustas y copiosas ramas, que a la sombrase cobijarn sonrientes y en paz todos los hombres! [10]

Una mirada integradora que le haba hecho ver al poeta camageyano, desde West Indies Ltd. (1934), que el problema del negro o del pobre cubano era tambin el de Mxico, Venezuela, Colombia, Bolivia:

Tierras oscuras, / tierras de alambre para vuelo y ala, / quemadas por iguales calenturas, secos a golpes de pual y bala, / en las que garras duras/ estn con pico y pala/ da y noche cavando sepulturas.

Vctimas todos de iguales calenturas, del mismo odio oligrquico e imperialista.

Notas:

[1] http://www.cubarte.cult.cu/es/article/49454

[2] Jos Mart, O.C, t. II, p.298

[3] Ver de Fina Garca Marruz, El amor como energa revolucionaria en Jos Mart, C.E.M, 2003.

[4] J. M, O.C., t. II, p. 299.

[5] Ibdem.

[6] J.M., O.C., t. VI, p.22.

[7] http://www.cervantesvirtual.com/portales/nicolas_guillen/su_obra_introduccion/

[8] Fernando Ortiz, Mart y las razas de librera, en: Jos Mart. Valoracin Mltiple (1), Editorial Casa de las Amricas, 2007, p.115.

[9] https://docs.google.com/file/d/0B8i_fahFU7-hVF9fdktXNEpHRzg/view

[10] J. M, O. C., t.V, p. 103

Fuente: http://www.cubarte.cult.cu/es/article/49623

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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