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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-07-2017

Los cuidados que sostienen al mundo

Mara Vernica Villa Arias
La Jornada


La agricultura industrial se enfoca solo en 12 especies. Un nuevo cultivo biotecnolgico puede llegar a costar 136 millones de dlares. Las redes campesinas manejan ms de dos millones de variedades y las desarrollan sin costos comerciales.

Mara Antonieta Gonzlez y Jos ngel Martnez, migrantes de Carranza, Chiapas, retiran los tallos y empaquetan las cebollas en Lamont, California

El acuciante problema de la crisis de alimentacin en el mundo se esboza en muchos lados como insuficiencia de alimentos pues la poblacin crece exponencialmente y no habr comida que alcance. Segn los expertos, ms de 800 millones de personas padecen hambre y ms de la mitad de la humanidad tiene problemas relacionados con la alimentacin. Quienes brindan una solucin a esa crisis, quienes subsanan la subsistencia de la mayora de la humanidad, son esos pueblos y comunidades campesinas, acusadas de atrasadas e ineficaces, los pueblos vernculos del mundo.

Ms del 90% de las y los agricultores del mundo son campesinos e indgenas, pero acceden a menos de la cuarta parte de la tierra agrcola mundial, segn datos de GRAIN. Y sin embargo, con ello producen entre el 50 y el 70 por ciento de la comida que mantiene viva a la gente. Sustentos bsicos (cereales, leguminosas, tubrculos) pero tambin animales, frutas y hojas verdes que se distribuyen en mercados locales en cantidades importantes, total o parcialmente al margen del mercado, y llegan a sitios inaccesibles para los contenedores rodantes que distribuyen los paquetes de alimentos procesados.

Si asumimos la perspectiva de Adolfo Gilly sobre los historiadores a contrapelo que develan que casi la totalidad de la actividad econmica la realiza una inmensa mayora de seres humanos sin lugares prominentes en las cifras oficiales, ni en las inteligencias de derecha o izquierda, ni en los liderazgos de opinin, ni en los debates entre lites, es fcil comprender que la mayora de la alimentacin que nos mantiene con vida la provee esa mirada de redes campesinas y urbanas de subsistencia, rompiendo as el monopolio radical del pensamiento que presupone que slo la industria puede resolver el problema de alimentar a una poblacin planetaria cada vez ms numerosa.

Se trata de pueblos con diversos grados de autonoma, de soberana en lo que permanece de sus mundos vernculos, pero tambin se trata y esto es muy sorprendente de colectivos que quieren darle la vuelta a vivir comprando todo: organizaciones en el campo y en la ciudad, personas y colectivos que de alguna forma quisieran ser como los pueblos vernculos.

El Grupo de Accin sobre Erosin, Tecnologa y Concentracin (Grupo ETC) se plante recientemente preguntas como quin nos alimenta hoy, cunta diversidad alimentaria tenemos y cuidamos, cul es el estado de los bosques, qu nos est ocasionando la industrializacin de la comida, cmo se usa la energa para producir alimentos, cunta comida se desperdicia, cul es la relacin entre trabajo, salud y produccin industrial o campesina. Y estas son algunas de las respuestas:

Hoy, con un cuarto de la tierra agrcola a nivel mundial y con 30% de los recursos mecnicos, hdricos, fertilizantes y combustibles, las redes de subsistencia (campesinos, pastores, pescadores artesanales, recolectores y sus combinaciones), junto con la agricultura urbana, producen mayor cantidad, diversidad y calidad de alimentos que las cadenas de la agricultura industrial.

La agricultura industrial se enfoca slo en 12 especies. Un nuevo cultivo biotecnolgico puede llegar a costar 136 millones de dlares. Las redes campesinas manejan ms de dos millones de variedades de plantas y animales, y los desarrollan sin costos comerciales. La pesca industrial captura 360 especies y cultiva en cautiverio otras 600. Los pescadores artesanales cosechan 15.000 especies de agua dulce y un nmero desconocido de especmenes marinos. Ms de 1.500 millones de habitantes se alimentan de pesca no comercial.

El mercado de productos maderables promueve plantaciones de 450 especies mientras que los habitantes de los bosques cuidan ms de 80.000 tipos de rboles, arbustos, trepadoras y plantas medicinales.

Se calcula que 1.600 millones de personas habitan esos espacios ociosos que el capital no ceja en agredir para meterlos al mercado de tierras. 80% de las poblaciones de los pases en desarrollo acuden, para satisfacer o complementar sus necesidades teraputicas, a plantas crecidas en los bosques, selvas y humedales o cultivadas en traspatios, balcones o azoteas. Estos lugares subutilizados son clave para enfrentar el caos climtico por su capacidad de absorcin de gases contaminantes.

La comida procesada ha ocasionado que desde 1950 se pierda infinidad de nutrientes del suelo; que las dietas se uniformen, que la diversidad se reduzca, y que haya un aumento dramtico de enfermedades crnicas como obesidad y diabetes, hipertensin, y ciertos tipos de cncer relacionados con la alimentacin.

La emisin de gases con efecto de invernadero provenientes de la alimentacin industrial (con los desmontes para monocultivos, el uso de fertilizantes cuya fabricacin es origen de gases en s misma el transporte, el embalaje, la refrigeracin y la basura resultante) dan cuenta de un 50% de los gases que ocasionan el calentamiento planetario.
Casi 80% del agua dulce disponible en un ao se utiliza en agricultura industrial y procesado de alimentos. El agua de este procesado industrial de alimentos y bebidas en un ao podra cubrir las necesidades domsticas de 9.000 millones de personas.

Entre 33 y 40% de la comida producida con agricultura industrial se desperdicia cada ao por los estndares de produccin, en la transportacin y almacenamiento, en los procesos de produccin y en los hogares donde llega no se consume.

Ms de 2.000 millones de personas en el planeta tienen deficiencias nutricionales y ms de 400 millones tienen sobrepeso u obesidad. El consumo de carne en los pases ricos rebasa en ms de dos veces las recomendaciones de la Organizacin Mundial de Salud. Por cada dlar que pagamos en comida industrial, la sociedad planetaria paga otros dos dlares en remediar desastres ambientales y enfermedades.

Cmo es posible que con menos de un cuarto de toda la tierra agrcola del planeta, los pueblos y comunidades campesinos provean casi 70% de la alimentacin que nos mantiene con vida como humanidad?

Esos pueblos, comunidades y colectivos calumniados de obstaculizar la modernizacin, despliegan una potencia que no se enfoca solamente en arrancarle la comida a los suelos. Son quienes an mantienen un tramado de prcticas y saberes que pese al embate modernizador de los gobiernos, de las agencias de financiamiento y de las mega-corporaciones, persiste a veces como aparente inercia, con una reflexividad impresionante, en el flujo del desastre, en medio de la vorgine y la incertidumbre.

El tramado de cuidados que sostienen al mundo no se reduce a sembrar y cosechar cosas que se coman. En Mxico, los pueblos campesinos no slo conservan el maz (cuyo futuro es objeto de debates mundiales). Los pueblos campesinos son quienes resguardan la diversidad de bosques, y con ellos, los ciclos del agua y del aire, y en esos territorios cuyo eje es la milpa, las comunidades tienen la posibilidad de negarse al extractivismo y la imposicin de megaproyectos. As que los pueblos vernculos de Mxico no slo arrancan alimentos a la tierra. Con sus pertinentes relaciones con sus territorios, que se materializan en lenguas, modos, ropas, msicas, ritos, celebraciones, organizacin, luchas, los pueblos de Mxico son ncleo de soberana nacional.

Conocimos hace poco en Holanda un bosque comestible: en dos hectreas de tierra yerma, destruida por la agricultura industrial, alguien removi el suelo, construy declives y se puso a reunir especies de latitudes hermanas, de lugares separados por glaciaciones, por el aumento de los ocanos, por desertificacin, por reacomodo de las placas tectnicas; pero tambin separados por guerras o tratados de paz, o lugares con especies extinguidas por revoluciones verdes, por agricultura comercial y por mera urbanizacin. Comenzamos la caminata por el bosque comiendo rosas de Mongolia, directas del rosal. Seguimos con manzanas silvestres de Azerbaijn, membrillos de Turqua, peras japonesas; recogimos para la cena unos 20 tipos de hongos; para el desayuno, avellanas, moras rojas, negras, grandes, chicas, cidas, dulces; kiwis, nueces, castaas, grosellas. Haba frijoles silvestres de varios tipos, almendras, higos, lentejas Ese bosque brinda segn temporada ms de 400 especies comestibles. Tiene ms especies de insectos y aves que los parques naturales holandeses. Lo que pide este lugar, dicen sus propiciadores, es acompaar los procesos libres que hacen los bosques para crecer y mantenerse. En 6 aos ocurrieron procesos que quienes hicieron este bosque esperaban en 10 o ms aos. Estn abriendo el entendimiento para alimentarse de otros cultivos adems de los 12 ms famosos en los que se enfoca el sistema industrial de produccin de alimentos. Calculan que el ciclo de restauracin total de los bosques puede reducirse 50 aos de lo que ahora se piensa.

Ac en Mxico, durante la presentacin de un libro con recetas de platillos elaborados con lo que hay en la milpa estndar, un campesino mixteco de Oaxaca dijo que estamos acostumbrados a ver al bosque como algo muy grandioso y a la parcela campesina como algo pequeo en comparacin. Dijo que la milpa es precisamente un bosque donde convive todo, lleno de matices y de espesura, donde todos los seres pueden existir y potenciarse.

Entre 1992 y 2010 el Estado mexicano dirigi una cruzada contra la propiedad colectiva de la tierra, una campaa nacional para que las tierras de cultivo se regularizaran en ttulos de propiedad individuales, y que toda esa tierra entrara en el mercado, junto con la proletarizacin de sus habitantes. A la vuelta de 20 aos, mucho menos del 30% de los campesinos registr sus tierras a ttulo individual para poder venderlas, lo que tiene francamente intrigado al Banco Mundial.

En Mxico se siembran y cosechan casi 22 millones toneladas de maz, de las cuales 14 millones de toneladas se cultivan con semillas que provienen de la cosecha propia, en tierras colectivas. Ms de 8 millones de toneladas se destinan a la subsistencia de las comunidades sin pasar por el mercado, seala la investigadora Ana de Ita. Eso es sumamente subversivo.

Tal vez es un momento de la historia en que ya no estudiamos las dinmicas econmicas campesinas como parte de una etnografa de los sistemas econmicos alternos o subalternos, o en el registro de aquello que est por extinguirse. Es muy visible, muy evidente, el proceso de reflexiones y de acciones desde lo profundo de las comunidades vituperadas, calumniadas de ineficaces, desgarradas por las migraciones, arrinconadas en las megaurbes.

An sigue sin comprenderse plenamente la distincin que hizo Ivn Illich sobre la subsistencia autnoma (con sus lmites y sus problemas a resolver) y la miseria en la que caemos cuando se nos imponen los planes de desarrollo, las tecnologas, la modernizacin, y lograr ese entendimiento es una tarea urgente.

Andrs Barreda dijo al resumir una discusin de la Red en Defensa del Maz en 2016:

La resistencia campesina tiene un claro significado universal para toda la humanidad porque defiende y muestra el sentido de la subsistencia autnoma, de la posibilidad de ser libre manteniendo relacin con la tierra, con el territorio. Pero tiene un significado ms, referido al peor drama de nuestro tiempo, el peor drama que vive toda la humanidad en el momento actual, que es el de la ruptura entre naturaleza y sociedad. Ruptura que tiene a la humanidad no slo al borde del cambio climtico, la tiene al borde de desaparecer.

La separacin entre sociedad y naturaleza, que avanz durante siglos, en los ltimos 80 aos alcanz niveles brutales que ponen en peligro la vida de todos los seres humanos. Los campesinos son quienes detentan en vivo y en directo qu significa la relacin entre la sociedad y la naturaleza. Es muy importante subrayar este punto para percibir de otra manera la situacin de guerra social en la que estamos hundidos. Los campesinos se sienten solos. Los indgenas se sienten solos en sus territorios. Imagnense cmo se sienten 9 millones de compaeros indgenas que ya se fueron a trabajar como jornaleros, lejos de sus tierras, a los ranchos de agro-exportacin. Sobre todo los que caen en ranchos en los desiertos, nadie puede escaparse de all. Cmo se sentirn los obreros, sin el sentido de organizacin comunitaria de las comunidades campesinas; cmo se sienten las mujeres vctimas de asesinatos masivos. O cmo se sienten los jvenes que no tienen ni en el campo ni en la ciudad ni en la tierra ni en el cielo ninguna oportunidad de nada.

Todos nos estamos sintiendo solos, pero los campesinos tienen un fuego entre las manos. Es la relacin con la naturaleza. Tienen la brjula de cmo se compone el mundo. Si algo define al capitalismo, es que separa a la sociedad respecto de la naturaleza. Y esta separacin est llegando a un nivel que implica el suicidio de la humanidad. En esta situacin de suicidio civilizatorio, la vida campesina tiene algo que s es significativo para toda la humanidad: la nica posibilidad de futuro.

Mara Vernica Villa Arias (del Grupo ETC) present una versin ms amplia de este texto en Cuernavaca en el simposio Ivn Illich: lo poltico en tiempos apocalpticos, agosto de 2016.

Fuente: http://ojarasca.jornada.com.mx/2017/06/09/los-cuidados-que-sostienen-al-mundo-1039.html



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