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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-07-2017

Cuatro de julio
Insobornables, valientes y constantes

Lucei Troches
Rebelin


Cuando ingres al ELN hace ya bastantes aos dej atrs mi familia para vincularme a una nueva. Claro que eso yo no lo saba. En ese entonces solo saba que en mi vereda lo nico que haba era guerrilla, que mi familia siempre les haba colaborado porque en pleno siglo XXI parece que a los nicos que les importaba que no hubiera ni escuela ni hospital ni carretera, era a ellos, o ahora puedo decir, a nosotros.

En mi vereda siempre ha sido normal que los y las jvenes nos vinculemos a la guerrilla, el ejrcito nunca fue una opcin porque nunca de ellos recibimos nada bueno. Mi familia, como la de cientos de combatientes, me dijo lo mismo que le dijeron al Comandante Gabino a su ingreso, que si entraba era para comprometerse en serio.

No niego que la idea de que tener un uniforme, aprender a utilizar un arma y conocer la formacin militar eran parte de mis motivaciones, como tambin lo era tener una vida que no se limitara a raspar coca o permanecer en la pobreza en la que crec. Pero esas motivaciones fueron cambiando cuando empec a conocer a jvenes de otras veredas y luego de otros departamentos y regiones, la Costa Atlntica, la Costa Pacfica, los llanos orientales, Antioquia, el Sur de Bolvar, el Macizo colombiano y las diferentes ciudades del pas.

Cada joven tiene su razn de ingreso, pero todos compartimos una historia de olvido estatal, violencia paramilitar y/o una profunda conviccin de que este pas puede cambiar. Fue en las horas de formacin poltica del da a da, y en el compartir con mis compaeros donde entend, que aqu viene gente del pueblo a arriesgar su vida por el pueblo.

En el aqu nadie est obligado que los mandos nos han repetido durante tantos aos, comprenda nuestras diferencias con el ejrcito y los paramilitares. No somos los mismos. Han sido 53 aos donde miles de hombres y mujeres han permanecido de forma voluntaria en una organizacin rebelde, que se arm en armas contra el Estado Colombiano.

No somos los mismos porque somos familia elena. La vida en el campamento nos hace cambiar nuestras costumbres, porque nos debemos al otro, nos cuidamos como familia, nos dividimos las tareas, para el rancho, el aseo, la guardia, el estudio, la produccin, todo es un aprendizaje colectivo. No voy a decir que todo sea perfecto, tambin tenemos nuestras peleas, nuestra indisciplina, nuestros errores, pero en definitiva estos nos han llevado a reflexionar y aprender que an en esta sociedad tan dividida e individualista si es posible la vida colectiva.

No somos los mismos porque estamos por nuestra misma clase, no trabajando para otros, compartimos un objetivo comn de una Colombia libre y soberana. Si la oligarqua nos oblig a entrar a la guerrilla, por su intencin de vivir a costillas del pueblo, nosotros asumimos permanecer y no rendirnos frente al enemigo, porque nuestra razn de ser est en ese pueblo que hoy en da todava en muchas veredas, municipios y ciudades de Colombia nos quiere, sabe realmente que es un eleno y cree que la desigualdad de este pas no es natural, que tiene a la clase dominante como responsable.

No niego tampoco que gran parte del pueblo colombiano no nos quiera, los dueos de los grandes medios se han encargado de que as sea. Se han encargado de difundir que somos una organizacin terrorista, una banda de secuestradores y extorsionistas sin ningn ideal poltico. Pero yo le pregunto a mis hermanos colombianos Cmo se explican la permanencia de miles de compatriotas en nuestras filas durante 53 aos?.

Es la identidad elena la que nos hace permanecer. Siempre se nos ha repetido que en el ELN estn los mejores hijos del pueblo y ese es el reto con el que nos enfrentamos cuando hacemos trabajo poltico en todo el pas, cuando ayudamos a que la gente se organice, pelee en sus luchas amplias, y nosotros luchamos y resistimos con las armas para que este esfuerzo no lo nuble el accionar terrorista de la oligarqua. Al fin y al cabo si no hubiera pueblo respaldndonos no seramos nada, ah est nuestra diferencia.

Hoy en da se habla mucho de que se termin el conflicto y que es posible hacer poltica desde la legalidad, pero realmente lo que quiere la oligarqua es que la guerrilla se desmovilice. Siempre tenemos la oportunidad de discutirlo entre combatientes, y sobretodo de vivirlo en territorios inundados ahora de paramilitares, donde se asesina a lderes sociales, y donde la legalidad no es ms que un show de supuesta inclusin, porque el exterminio que no ha dejado de ser fsico se vuelve exterminio poltico; al fin y al cabo dentro de la legalidad ni quienes queremos luchar por cambiar el pas ni el conjunto de nuestro pueblo que lucha, realmente toma las decisiones, pero la desigualdad neoliberal si crece.

Aqu en Colombia, como en Brasil, Venezuela, Mxico, y en general toda Latinoamrica, la oligarqua continental junto al Pentgono siguen usando la ilegalidad, para hacerle la guerra sucia a nuestros pueblos, llmese golpe blando, juicio poltico, golpe de Estado o intervencin democrtica.

Los pueblos hemos aprendido que ningn esfuerzo democrtico se consigue sin la resistencia, que la rebelin contra la clase dominante es un derecho justo y necesario, porque todava sta no ha abierto los caminos de la democracia, para luchar por el poder o tan siquiera para incidir sobre el rumbo de nuestro continente.

Por eso, cada conmemoracin es un momento para volver a las races elenas y recordar que nuestra lucha est vigente, que nos debemos al pueblo, que el ejemplo es la mejor forma de construir la nueva humanidad. En el aniversario del Comandante Manuel Prez, nos reunimos en el saln, entonamos el himno, vimos Mi Hermano, - el documental que narra la vida del comandante - y recordamos entre todos sus sabias palabras, se necesitan hombres para tiempos difciles.

As en cada aniversario, hemos recordado a Manuel y a Camilo en su entrega por el pueblo, en el amor al prjimo como mxima revolucionaria. Hemos recordado a los mrtires de nuestra lucha y a aquellos que en momentos difciles como Anor, permanecieron con la moral en alto para que continuara esta organizacin.

Este 4 de julio de nuevo nos reuniremos victoriosos a entonar un ao mas, el himno del ELN, conmemoraremos el inicio de este proyecto que no ha dejado de ser poltico y mucho menos revolucionario. Hoy mas que nunca los valores que el comandante Manuel nos dej como los valores mximos de un revolucionario estn vigentes; los elenos y elenas seremos Insobornables, Valientes y Constantes, porque Colombia merece cambiar y esa sigue siendo la tarea: Luchar junto a nuestro pueblo hasta las ltimas consecuencias por la paz, la justicia y la soberana.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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