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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-07-2017

Titulan secuestro, pero es cumplimiento de normas de convivencia

Leonardo Sandro
Revista Insurreccin


La noticia fue replicada en diversos medios, aunque no tuvo la repercusin que logr el caso de los periodistas holandeses. La informacin dice que algunos jvenes estuvieron retenidos por el Ejrcito de Liberacin Nacional en San Jos del Tarra, municipio de Hacar, Departamento de Norte de Santander. Es la misma regin del Catatumbo que preocupa tanto cuando la recorren extranjeros, pero a pocos parece importar, cuando se trata de mostrar la situacin de explotacin y miseria a la que el Estado la somete.

Elijamos uno de los medios que reprodujo la noticia. Public RCN el pasado 19 de junio: "ELN entreg a 8 jvenes que haban sido secuestrados en el Catatumbo".

Titulan "secuestro", pero es regulacin de la vida comunal, con acuerdo y en beneficio de la comunidad. Lo que el Estado no hace. Veamos ms fino qu dice la noticia:

"[Los jvenes] fueron retenidos (...) para discutir sobre los comportamientos que venan desempeando en la sociedad", puede leerse. "Recibieron buen trato y fueron dejados en libertad si cambiaban el mal comportamiento que venan desempeando en la comunidad", agrega la informacin.

La normatividad que nace de las comunidades

La cultura capitalista ofrece a la juventud ilusiones de consumo e individualismo, que se proyectan en las y los jvenes de pueblos humildes, como aspiraciones sociales que slo se podran alcanzar por medio del delito, la mala vida. Regular la vida social en las comunidades donde la guerrilla hace presencia, promover la armona en las regiones que el Estado abandon, o en las que han resistido al despojo, es parte del ser rebelde, del sentido que tiene la insurgencia armada en muchas regiones del pas. La comunidad apoya que la insurgencia apoye la cohesin social y, si no la ejerce, reclama ese rol de autoridad.

En una sociedad ideal, o al menos en una realidad donde primen la justicia y la igualdad, cualquier retencin o privacin temporal de libertad debera ser cuestionada, porque la libertad es un bien inmanente al ser humano. Pero en nuestra sociedad, surcada por la injusticia, la degradacin social y la violencia, atravesada por dcadas de conflicto armado, en muchos territorios la guerrilla es un factor de poder que garantiza el cumplimiento de normas bsicas de convivencia, de acuerdo a lo que establece la propia comunidad.

Los Comits de Conciliacin son entidades previstas por las Juntas de Accin Comunal; esos comits dictan Normas de Convivencia, que en determinados casos requieren de la presencia de una fuerza de orden para ser cumplidas, explica la comandante Silvana, del Frente de Guerra Nororiental del ELN; cita casos como la presencia de narcotraficantes, o diversos desrdenes provocados por actores ajenos a la comunidad, que precisamente encuentran en los jvenes una atraccin, que les propone canalizar mal la natural rebelda hacia actividades delictivas.

La guerrilla lo que hace es ayudar a que esas Normas Comunitarias se apliquen, se cumplan, incluso llamando al orden a quienes violen esas pautas bsicas de conducta de la comunidad, explica la comandante.

El uso legtimo de la coaccin

Volvamos al contenido de la noticia, dejando de lado el malicioso titular: "Recibieron buen trato y fueron dejados en libertad si cambiaban el mal comportamiento que venan desempeando en la comunidad"

Hay quienes, an desde la buena fe, pretenden desconocer esas realidades, prefieren creer que en la Colombia profunda reina un estado de derecho y de libertades individuales que en la realidad no existen; simulan desconocer que lo que sucede, en cambio, es el abandono y la violencia estatal, paramilitar y de bandas criminales asociadas a los primeros.

Negar la realidad impide transformarla. Esa negacin les impide comprender el hecho de que fuerzas guerrilleras, al margen y en reemplazo del Estado, han permanecido por dcadas en Colombia, sin poder ser erradicadas ni siquiera por medio del terrorismo de Estado y la guerra permanente que les declar el Establecimiento. En buenahora que as haya sido; ojal que, mientras siga habiendo sometimiento e injusticias, as siga siendo.


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