Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-07-2017

Por qu el rgimen no renuncia a la represin ilegal?

Revista Insurreccin


Los Sumos Pontfices de la Iglesia Catlica, slo visitan a Colombia cada 20 aos y en esta ocasin, la presencia de Su Santidad el Papa Francisco, constituye un respaldo al proceso de paz que vive el pas. En correspondencia, en la Mesa de conversaciones de Quito, preparamos un acuerdo de cese bilateral del fuego, que aporte a crear un ambiente de paz completa en Colombia.

Este cese bilateral temporal, adems de contemplar la suspensin de acciones ofensivas entre las Fuerzas Armadas del gobierno y las del Ejrcito de Liberacin Nacional, incluye un cese de acciones que afectan a la poblacin no combatiente, en el propsito de brindar un alivio humanitario a las comunidades y lderes, que ms sufren por el conflicto.

Hemos sido reiterativos en denunciar que el rgimen dominante en Colombia, mantiene una tenaza represiva, que aplica en contra de todas las fuerzas polticas y sociales alternativas, que se le oponen a su modelo econmico y a su sistema poltico. Tal tenaza tiene un brazo legal y otro ilegal que operan coordinadamente.

Un ejemplo de las acciones de brazo legal, es la Fuerza de Tarea de Judicializacin integrada entre la Fiscala y las Fuerzas Militares, quienes inventan cargos y testigos contra lderes comunitarios, acusndolos de ser auxiliadores de la subversin. Organismos internacionales de Derechos Humanos, han denunciado esta prctica de persecucin poltica del rgimen, pues luego de mantener en prisin por varios aos a los lderes sociales, son liberados por falta de pruebas.

Por su parte, el brazo ilegal del paramilitarismo amenaza y mata a los activistas de derechos humanos, lderes comunitarios y ambientalistas, que se oponen a los planes econmicos y polticos de la elite dominante. Matanza que tiende a convertirse en un genocidio poltico, similar al que perpetr el rgimen hace 3 dcadas, contra la Unin Patritica y otros movimientos de izquierda.

Ante esta modalidad de guerra sucia que es el paramilitarismo al servicio del Estado, los voceros del rgimen han expresado que el paramilitarismo no existe, que se trata de neoparamilitares o simplemente que apenas son bandas criminales -bacrim-, con las que el Estado dice no mantener vnculos. Pero la historia colombiana del ltimo medio siglo, es profusa en demostrar, que la minora dominante es experta en colocar tareas de contrainsurgencia a los paramilitares, a cambio de permitirles prosperar en su actividades mafiosas.

El brazo ilegal de la tenaza que extermina lderes sociales en Colombia es tan inocultable, que el Informe de Derechos Humanos del Departamento de Estado de los EEUU, de marzo de este ao, registra colaboracin de los militares con grupos armados ilegales; por su parte el Procurador ha afirmado que no habr tolerancia ni impunidad para sus crmenes ni para quienes desde el Estado pretenden protegerlos.

Toda Colombia se pregunta, por qu no ocurren combates entre militares y paramilitares, en las regiones donde es pblica la presencia masiva de ambas fuerzas?, o por qu no llaman a rendir cuentas a los mandos militares y policiales, donde los paramilitares asesinan a los lderes sociales?

En este punto en que se encuentra la Mesa de conversaciones de Quito, de llegar a un acuerdo de cese bilateral; le corresponde al gobierno de Santos cortar de tajo los vnculos del rgimen con el paramilitarismo; en el propsito de neutralizar el genocidio poltico, que est en curso contra las fuerzas alternativas, que se oponen a los planes de la minora gobernante.

En la Agenda que gua la Mesa de conversaciones, estn explcitos los objetivos de este proceso de solucin poltica del conflicto: acordar transformaciones en bsqueda de una Colombia en paz y equidad, y erradicar la violencia en la poltica; por tanto, es una necesidad inaplazable que el rgimen haga hechos concretos para terminar la persecucin poltica, que sigue arrojando miles de desplazados,confinados, desterrados, encarcelados y amenazados, junto a centenares de asesinados y desparecidos.

Sacar la violencia de la poltica implica no criminalizar las fuerzas alternativas, permitir la protesta social y disponerse a que prosiga la lucha por el poder haciendo a un lado la violencia contra el contradictor; esto permitira pasar una pgina definitiva del conflicto colombiano.

Estos son momentos histricos para Colombia, que demandan decisiones histricas de ambas Partes; pero el sector ms recalcitrante de las clases dominantes, an sigue gritando las consignas de Laureano Gmez, lanzadas hace 7 dcadas, cuando inici esta fase del conflicto interno: no vamos a entregar en las elecciones, lo que hemos ganado en la guerra.

Una decisin histrica que tienen ante s las elites gobernantes, es renunciar a la represin ilegal como arma de persecucin poltica, como muestra de querer sacar la violencia de la poltica; si la toman la sociedad colombiana vivir los albores de la solucin poltica, pero si no lo hacen se prolongara la llegada de la publicitada paz completa, estable y duradera.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter