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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-07-2017

Las dificultades para la unidad

Antonio Antn
Rebelin


Tres aspectos son significativos para avanzar en la unidad de las fuerzas progresistas. La insuficiencia de la solucin nominalista, los obstculos para una colaboracin leal entre el Partido Socialista y las fuerzas del cambio y la necesaria y difcil consolidacin de Unidos Podemos.

Una solucin nominalista insuficiente

El asunto a tratar, en primer lugar, es que el cambio de esquema dicotmico de izquierda-derecha por el de arriba-abajo no resuelve el problema analtico y estratgico principal de la nueva realidad de la confrontacin cvica frente a las derechas: definir la complejidad de la doble actitud de colaboracin y confrontacin de las fuerzas del cambio con una formacin ambivalente como el Partido Socialista. La visin populista (y comunista) simplista de la polarizacin del nosotros / ellos, de los aliados / adversarios (o clase contra clase), presiona a colocar a la socialdemocracia en un polo o en el otro.

Pero la realidad es que pertenece a los dos y en determinados momentos y temas est en medio. La rigidez del esquema antagnico lleva al sectarismo o el aislamiento; la ingenuidad o el embellecimiento unitarista a la conciliacin o subordinacin. Ambas al desacierto y la inoperatividad. Lo habitual es que se den las dos cosas al mismo tiempo o sucesivamente y en distintos mbitos. Aunque son condiciones distintas en el local (y autonmico) del nivel estatal (y europeo), ms decisivo por las importantes competencias y las constricciones impuestas por los poderosos. Por otro lado, las dos actitudes aparecen combinadas entre la firmeza retrica e identitaria y el inmediatismo posibilista respecto de los avances de imagen hegemnica, lejos de la eficacia transformadora al servicio de la mayora ciudadana.

No se trata solo de explicar la deseabilidad genrica de la cooperacin y los costes de su no aplicacin (la dificultad de implementar por separado un Gobierno de progreso, necesariamente compartido), aun partiendo del supuesto de un proyecto comn (incompleto), el desalojo del PP del Ejecutivo. Se trata de valorar las caractersticas, diferencias y condiciones para conseguir ese objetivo concreto de un plan alternativo de progreso, con los obstculos y la determinacin poltica para su superacin; y esa apuesta comn es lo que todava no est clara y hace falta construir.

El giro unitario principal por parte de Podemos (aparte de otros acuerdos municipales y autonmicos) ya se realiz tras el 20-D-2015, reconociendo su direccin la necesidad y su voluntad de construir un Gobierno de progreso, de cambio real, compartido con el Partido Socialista, aceptando la representatividad de cada cual y el carcter de posibles socios. Ello, combinado, sobre todo tras la defenestracin de Snchez y la gestin de la Comisin gestora, con la autoafirmacin propia frente a la llamada triple Alianza, es decir, a la valoracin del PSOE como adversario no como potencial aliado, cosa bastante realista entonces. Tras el Congreso del PSOE y la mocin de censura a Rajoy es ms creble el emplazamiento mutuo a la colaboracin.

Serios obstculos a la colaboracin leal

El proyecto del Partido Socialista, con el primer Snchez, sabemos cul fue: ante el emplazamiento unitario de Podemos, descalificado de diversas formas, su pacto continuista con Ciudadanos como frmula para impedir un cambio sustantivo con un Gobierno de progreso, imponer su hegemona poltica y desgastar a las fuerzas del cambio. Con la Comisin gestora simplemente ha sido el aval a la gobernabilidad de Rajoy con mayor prepotencia hacia ellas.

La nueva direccin socialista parece que quiere desarrollar, en primer lugar, su proyecto autnomo para obtener mayor ventaja electoral a costa de Unidos Podemos y sus aliados, pero con una retrica de izquierdas en vez de una de confrontacin total como en la anterior etapa o con Susana Daz y el viejo aparato. Para, en segundo lugar, cuando exista ese nuevo reequilibrio representativo, imponer mejor sus nuevas condiciones programticas, de alianzas y de gestin transversales con el centro liberal de Ciudadanos. Una opcin creativa y adaptada a nuestro pas de la solucin Macron, con su gran Centro, junto con una exploracin a la portuguesa de la que se coge un aspecto interesado: la exclusiva hegemona gubernamental socialista, aqu irrealista y difcil.

De confirmarse ese plan, la direccin socialista perseguira un beneficio propio a costa de un perjuicio poltico y estratgico para las fuerzas del cambio: imponer su plan socioeconmico, institucional y territorial y conseguir un reequilibrio poltico hegemonista. Aun con el cinismo de proyectar sobre Unidos Podemos y aliados la misma intencionalidad (incluso el victimismo ante el posible sorpasso) para justificar la propia lgica de debilitar al contrario. La competencia, por tanto, sera dura y cruenta por mucho que se haga con unos guantes de seda.

Aparte del proyecto conservador del PP, hay un proyecto alternativo claro, el de Unidos Podemos y convergencias, para hacer frente a los tres graves problemas de la sociedad socioeconmico, institucional y territorial- y abrir una dinmica democratizadora y de justicia social. Falta por comprobar en qu consiste el indefinido plan del nuevo PSOE, hacia dnde se inclina y los puntos de acuerdo.

Como deca, sus objetivos iniciales no son caminar hacia un programa, alianza y cambio de progreso, con una actitud unitaria y leal con las fuerzas del cambio. Su posicin es doble. Combina una retrica y gestos de la izquierda para atraerse ese electorado, incrementar su hegemona y desplazar a Unidos Podemos y sus aliados, junto con una ambigedad estratgica sobre la alternativa de Gobierno, su programa y su composicin, sobre los que deja caer que, manipulando la expresin, deben ser transversales con el centro-derecha de Ciudadanos.

En el plano inmediato no buscara sumar fuerzas sino que los otros pierdan comparativamente aumentando las distancias sobre ellos; el objetivo es ampliar su preponderancia. En el medio plazo busca un equilibrio a dos bandas, difcil de articular, pero es s, siendo el eje hegemnico. Esa pretensin puede ser legtima, siempre que sea transparente, y la competencia se realice con mtodos democrticos y sin utilizar otras ventajas adicionales, derivadas de su mejor colocacin e intereses con el poder establecido. Pero los dirigentes socialistas no se comprometen a ello.

La dinmica alternativa tiene por delante una tarea compleja y fina: afrontar y hacer fracasar ese proyecto hegemonista del nuevo PSOE, un bipartidismo renovado, para reconducirlo de forma crtica desde el realismo; y, al mismo tiempo, crear las condiciones, junto con otros grupos de la sociedad civil, para pactar un cambio de progreso, unitario y compartido que garantice el avance en los dilemas fundamentales de las clases populares. Y, mientras tanto, avanzar en otros mbitos institucionales y sociales, ayudando y vinculndose a la gente, y seguir empujando en la prctica y desde abajo por el cambio social y poltico de progreso.

La necesaria y difcil consolidacin de Unidos Podemos

Por ltimo, desde la dicotoma oligarqua-pueblo (o democracia), debera ser ms fcil la valoracin y la actitud de Podemos hacia Izquierda Unida y la consolidacin de Unidos Podemos. Hay dificultades. Por un lado, es considerada la izquierda tradicional, partiendo de que no pertenece sino todo lo contrario al bloque de poder de los de arriba y han participado en la accin popular; por tanto, deberan ser tratados como aliados y no adversarios en ese marco dicotmico global de arriba-abajo.

No obstante, por otro lado, para algunos dirigentes de Podemos, a veces parece que son los adversarios principales. Por supuesto, son competidores en aspectos doctrinales, polticos y organizativos. Y han cometido errores (y aciertos) histricos y tienen una menor representatividad social y electoral. Pero el argumento utilizado tiende a asociarlos con el fracaso en la lucha contra la derecha: seran un lastre para ganar influencia social y conquistar mayoras ciudadanas, luego seran contraproducentes para avanzar en el cambio, y su persistencia favorecera el aislamiento social de las fuerzas del cambio y la continuidad de la derecha. Se valoran, as, rpidamente, no como un aliado sino como un adversario a debilitar, generando sectarismo. Por tanto, aqu se debera hablar mejor de debate, crtica y colaboracin, no de competencia.

La constitucin en Espaa, y ms en la Europa del Sur (incluyendo Francia y el Reino Unido), de un sujeto progresista y alternativo es fundamental para una estrategia de contencin y cambio de la gestin liberal-conservadora del bloque de poder comandado por Merkel. La tarea unitaria en Espaa de las fuerzas alternativas ya es difcil para articular Unidos Podemos y, adems, configurar una dinmica integradora a partir de la complejidad de las distintas convergencias en Espaa y la diversidad de las candidaturas municipalistas. Especial importancia tiene el desarrollo de Catalunya en com y su impacto en el conjunto. Y todava ms en el plano europeo, desde la Syriza griega y el Bloque de Izquierda portugus hasta la Francia Insumisa o el Partido laborista britnico, pasando por las distintas corrientes comunistas, eurocomunistas, verdes, socialistas crticos o populistas progresistas.

Se necesita temple y claridad pero, sobre todo, dinmicas compartidas por objetivos comunes. Y acertar con la doble actitud respecto de la socialdemocracia. Es inevitable cierta pugna competitiva interna de discursos, teoras y liderazgos, as como la tensin por la hegemona poltica, organizativa y estratgica de las diferentes corrientes. La solucin no viene de la polarizacin de discursos sino de la prctica colectiva, de la solidaridad en la conformacin de un campo propio frente al adversario global. Y por el debate con argumentos, talantes y prcticas democrticas y transparentes.

Antonio Antn. Profesor Honorario de Sociologa de la Universidad Autnoma de Madrid.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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