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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-07-2017

Cuando el odio entra en campaa

Brbara Ester
CELAG


Gnesis del odio: Yegua

El origen del odio al kirchnerismo no fue claro. Sin embargo, pueden rastrearse sus comienzos en los comentarios que se dejaban en los espacios virtuales de los diarios de mayor circulacin, Clarn y La Nacin. El odio fue in crescendo y qued al descubierto en las proclamas de los cacerolazos llevados adelante por sectores medios y altos- durante el gobierno kirchnerista. All los carteles que llevaban los caceroleros decan yegua, no te vayas con Chvez! Andte conchuda o histrica entre otros. Lo que evidenciaban los mensajes era que el foco estaba puesto en su condicin de mujer, quin se cree que es (una mujer) para hablar por cadena nacional, para cortarme la novela o el ftbol, o bien para ostentar poder eran algunos de los imaginarios reinantes. Una mujer electa presidenta en dos oportunidades consecutivas incomodaba bastante, tanto por su condicin, como por sus polticas.

Militantes de las redes

La disputa por la Ley de Medios que el kirchnerismo present ante el Congreso signific el punto ms lgido de virulencia meditica, el cual encontrara en las redes sociales un terreno frtil para hacer circular sus discursos de odio. Las frases agresivas sobre los proyectos clave de la gestin anterior, como las leyes de identidad de gnero o actos emblemticos en defensa de los Derechos Humanos, fueron impugnadas y criticadas annimamente desde las redes.

Poco a poco comenz a instalarse una reprobacin hacia la militancia, a la que se tild de ociosa, de fanticos o de oquis. El mejor ejemplo del odio hacia la militancia fue expresado por Maia Ferrua [1], ex funcionaria del Ministerio de Modernizacin, quien se burl en redes sociales del femicidio de Micaela Garca, militante del Movimiento Evita, una agrupacin vinculada a la anterior gestin.

Los actos multitudinarios fueron criticados con repugnancia. Primero por la asociacin de pobreza e ignorancia. Se busc deshumanizar a los y las participantes, que eran presentados como ganado. Luego, fueron vinculados con oportunistas que participaban por el chori y por la coca o se embarazan para cobrar un plan. El peridico Clarn en 2009, titulaba: La fbrica de hijos: conciben en serie y obtienen una mejor pensin del Estado para referirse a las mujeres de bajos recursos que perciben el beneficio de madre de 7 hijos [2]. Finalmente todo se redujo a su condicin social, a su esttica o a su color de piel: por negros y kukas, que no quieren trabajar.

Construyendo enemigos

La llegada al poder de Cambiemos tuvo como principal plataforma de campaa las redes sociales, con un discurso estructurado sobre el ataque al gobierno anterior. Se lo tild de populista y despilfarrador. Un conjunto de promesas de Cambiemos sostenan que el cambio mantendra la mayora de los beneficios que el gobierno anterior haba otorgado, es decir que la re-estructuracin no conllevara despidos y devaluacin. Que la inflacin bajara, que mantendran el presupuesto para la ciencia, que se llegara a la pobreza cero y, a la vez, que se eliminara el impuesto a las ganancias. Como sabemos, todas promesas incumplidas con agravamiento de indicadores sociales negativos.

Los buenos augurios, sumados a una campaa colorida y desideologizada, lograron atraer al votante apuntando al individuo en lugar del colectivo. Sin lugar a dudas parte de las clases medias que recuperaron su poder adquisitivo gracias al consumo promovido por el kirchnerismo fueron sensibles a un hasto producido y reproducido por los medios. Los mismos sectores que en la crisis del 2001 cantaban piquete y cacerola, la lucha es una sola disolvieron su solidaridad tras haber recuperado su poder adquisitivo y afirmarse en nuevas expectativas de consumo. Comenz a instalarse una nueva subjetividad que hizo posible que el derecho del peatn a transitar por las calles sea ms importante que cualquier otro derecho (laboral o social) vulnerado. La apelacin del macrismo a una nueva subjetividad consumista, ecologista y New Age no se corresponde con la tradicional derecha culta y de lite argentina, sino con un nuevo sentido comn de las capas medias que ponen paradjicamente- sus intereses y esperanzas en el macrismo.

El macrismo desde el gobierno encontr en la figura de CFK a la responsable directa e indirecta de todos los males. Toda explicacin del ajuste neoliberal del macrismo es justificado a partir de la figura de la ex mandataria, o algo tan etreo e intangible como la pesada herencia. As, la falta de inversiones, la toma de deuda o los despidos son efectuados con nula responsabilidad gubernamental o poltica.

Derechos y humanos

En 2014, cuando todava gobernaba la capital portea, Macri afirm que de resultar electo presidente acabara con el curro de los Derechos Humanos -probablemente se trate de la nica promesa que intent cumplir-. El gobierno de Cambiemos signific una reactualizacin de la teora de los dos demonios e intent desmantelar el consenso social en torno al genocidio perpetrado por la ltima dictadura militar. Distintos funcionarios han puesto en duda el nmero de desaparecidos, cuestionado a las referentes y activistas -madres o abuelas de Plaza de Mayo-. Sin ir ms lejos, el pasado 24 de marzo, aniversario nmero 41 del ltimo golpe de Estado, las redes sociales comenzaron a difundir una imagen de algunos diputados oficialistas posando con un cartel que rezaba Nunca ms a los negocios con los derechos humanos. En el plano internacional, la Comisin Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la diplomacia internacional han denunciado la arbitraria detencin de Milagro Sala, quin ya lleva ms de un ao privada de su libertad. Ese odio construido en relacin a la militancia y hacia los sectores populares se articula en la figura de Milagro Sala, mujer, con rasgos indgenas y dirigente social.

Ajuste y Represin

Mauricio Macri asumi en diciembre de 2015. El 29 de enero de 2016, entre 85 y 100 jvenes de la murga Los Autnticos Reyes del Ritmo ensayaban en la villa 1.11.14 cuando se present la Polica Federal y la Gendarmera Nacional. Dispararon balas de goma. Siete personas resultaron heridas, entre ellos tres menores de edad. Recientemente, once gendarmes fueron citados a declarar por el incumplimiento de sus deberes y el ejercicio de violencia injustificada. Nahuel Berguier, abogado de una de las vctimas afirm que pasada la primera vuelta electoral de 2015, comenz a imperar en las fuerzas de seguridad un clima de revancha, que se denot en el aumento inmediato de las denuncias de violencia institucional, las razzias, las vejaciones. Es un discurso que se elabora y promueve desde el gobierno, siendo replicado en el accionar de las estructuras intermedias y en los bajos rangos de las fuerzas de seguridad. Hay que recordar que despus del hecho, sali Bullrich a reivindicar la actuacin de estos agentes, y hasta se sac fotos con ellos [3].

Protesta social

Julieta Quirs, antroploga y especialista en organizaciones sociales y sus mtodos de protesta, considera que la versin oficial de Cambiemos ha reeditado la imagen estigmatizante de la protesta social, haciendo hincapi en los mtodos de la protesta o sus efectos colaterales. Esa operacin de demonizacin e irracionalizacin de la protesta es condicin de posibilidad para la represin [4], sostiene Quirs. As, fueron justificadas las represiones a docentes, manteros, extranjeros, pueblos originarios, mujeres, estudiantes, trabajadores, sindicalistas o artistas.

Mientras parte de la poltica de derechos humanos de la gestin kirchnerista fue reservar la represin para una ltima instancia, un sentido comn progresista vea con beneplcito esta postura. En los ltimos tiempos, este sentido comn se trastoc y desde los medios se fogone el hasto a el caos de la protesta. La empata con el manifestante fue dejada a un lado y la primera plana de los peridicos o las imgenes en programas de TV se la llevaba el caos del trfico en la ciudad.

Desde la asuncin de Macri cuatro gremios fueron intervenidos, lo que representa una clara confrontacin con el sector sindical en un contexto de cada del salario real, inflacin y despidos masivos. A menos de dos meses para las elecciones legislativas de agosto de 2017, es el propio presidente el que inst al jefe de gobierno porteo de Cambiemos, Horacio Rodrguez Larreta, a reprimir una protesta social. Precisamente porque desde el laboratorio de Durn Barba principal asesor poltico del macrismo- estimaron que el rdito sera mayor al perjuicio que la represin supona. El 28 de junio, manifestantes en su mayora cooperativistas- cortaron la avenida 9 de Julio en las puertas del Ministerio de Desarrollo Social. No se trataba de desestabilizadores sino de referentes de distintas organizaciones sociales que buscaban mediante este mtodo obtener visibilizacin para negociar unas medidas concretas, las cuales haban expuesto sin xito ante la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley. Los reclamos incluan tarifas diferenciales para las empresas recuperadas, sostener los emprendimientos de las cooperativas frente al creciente desempleo y la declaracin de la emergencia alimentaria.

Tal vez lo ms grave sea que las escenas de policas de civil arrastrando de los pelos a manifestantes, cooperativistas o desocupados no generaron un repudio masivo. Por el contrario, vastos sectores de la sociedad aprobaron o justificaron el accionar policial priorizando su inters individual a transitar la ciudad sin ser demorados. Estas escenas ya se evidenciaron en la represin a docentes ante el intento de instalar una carpa itinerante frente al Congreso -un domingo, sin daos colaterales a transentes- luego de reiterados paros. El mtodo de la huelga fue impugnado por un discurso que consideraba que no era el mtodo adecuado. En vsperas electorales y gracias a la movilizacin, miles de docentes obtuvieron al fin un aumento del 24%.

El rechazo y el odio en marcha

El odio est en marcha. La construccin del odio, del rechazo y del hasto promovida desde Cambiemos- busca reorganizar el campo poltico e impactar en las prximas elecciones. All se enfrentan dos liderazgos que necesitan consolidarse electoralmente: Mauricio Macri y Cristina Fernandez de Kirchner. El quid de la cuestin parece apuntar a la exPresidenta y a un electorado que est en proceso de redefinicin cultural y, parte de ste, asediado por las malas condiciones econmicas.

Notas:

[1] http://www.politicargentina.com/notas/201704/20385-echaron-a-la-funcionaria-pro-que-se-burlo-del-asesinato-de-micaela-garcia.html

[2] https://www.clarin.com/ultimo-momento/fabrica-hijos-conciben-serie-obtienen-mejor-pension_0_Sk6l6QqCTFx.html

[3] http://www.agenciapacourondo.com.ar/violencia-institucional/represion-murga-en-el-bajo-flores-citan-indagatoria-gendarmes-implicados

[4] http://www.revistaanfibia.com/cronica/codigos-de-la-calle/

Brbara Ester / Investigadora CELAG

@barbaraestereo

Artculo publicado en: http://www.celag.org/argentina-cuando-el-odio-entra-en-campana/ 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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