Portada :: Brasil
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-07-2017

Se fueron los derechos

Elaine Tavares
Rebelin


Como se esperaba, el Senado brasileo, esa casa intil, vot favorablemente la reforma de las leyes del trabajo. Nadie, en sana conciencia, podra esperar otro resultado. La absoluta mayora de los senadores y senadoras representa a la clase dominante, son siervos fieles del sistema que los paga regiamente para defender sus intereses. Slo el pueblo organizado y una lucha radical podran cambiar el rumbo de las cosas. No hubo nada de eso. Lo que vimos fue una secuencia de marchas promovidas por los luchadores de siempre, pero sin la radicalidad necesaria para imponer miedo a los sirvientes del capital.

Para los que tienen bastante claridad de lo que significa esa "reforma", qued la perplejidad. Pero esta no es una actitud que ayude mucho a comprender la realidad. Es necesario que la gente se incline sobre las causas de la apata de los trabajadores ante ese ataque abrumador y busque caminos para superar la tremenda derrota sufrida ayer.
La primera cosa que tenemos que tener en mente es que en Brasil el porcentaje de la poblacin econmicamente activa es muy baja: el 46,7%, segn datos de 2010. Poco ms de 80 millones de personas (datos de 2016), en una poblacin de 190 millones, estn ocupadas. Es decir, mucho menos de la mitad est en el sector productivo. Y, de los que estn activos, cerca de 30 millones tienen la cartera firmada. Los dems estn en el mercado informal, por lo tanto, a ellos, ni interesa ese debate sobre leyes. No saben lo que significa. Estn en la lucha para mantenerse vivos, muchas veces en el lmite.

Los datos muestran que al menos 50 millones de personas que trabajan hoy en Brasil estn completamente fuera de cualquier amparo. A ellos no conmueve, para nada, el discurso de la clase media en facebook, y mucho menos el de los sindicalistas. Este pueblo ni siquiera sabe lo que es un sindicato. No est en su foco de existencia. Su batalla es cargar cosas all y para all, huir de la polica, o mantener algn tipo de trabajo suelto tipo albail, electricista, etc ... Todo lo que saben sobre la reforma es que "va a generar ms empleo", pues es el que dicen los periodistas famosos de las cadenas de televisin.

De los 30 millones que tienen cartera firmada y son, por lo tanto, potenciales perdedores de los derechos, al menos la mitad ni siquiera sabe que tienen derechos. Los que trabajan a lo cierto, cumplen las reglas, creen que el patrn es una especie de padre y agradecen a Dios por tener un empleo. No se meten en sindicato, no les gusta la confusin y buscan alejarse de los sindicalistas y de las "badernas" en las calles. Tambin se sientan ante la TV y creen en el discurso que oyen, que es la reproduccin de las ideas dominantes.

Tambin tenemos que contabilizar una masa de 14 millones de personas que estn desempleadas. Todo lo que quieren es encontrar un trabajo que les garantice sostener a s mismos ya sus familias. En la actualidad, posiblemente la mayora de estas personas no estn interesadas en las luchas para defender los derechos de quienes tienen empleo. Estn ms enfocadas en la bsqueda del suyo.

Sobran entonces unos 15 millones de trabajadores que saben lo que va pasar con el fin de las leyes laborales. La mayora de ellos est en las luchas. Son los que van a las protestas, a las marchas, junto a los jvenes y estudiantes, potenciales trabajadores. Pero, como la mayora de los sindicatos estuvieron dormidos durante la era petista, en general, no hay propuestas radicales de lucha. Cualquier grupo que asome rompiendo vidrios de bancos o de tiendas ya es luego colocado de lado como "inoportuno". La consigna es orden. "Vamos a mantener el orden". As, sin provocar miedo en la clase dominante, las protestas son meros rituales, sin correspondencia en el mundo donde se deciden las cosas. Ni cuando ms de dos millones de personas acudieron a las calles contra las reformas, el eco lleg a los diputados y senadores. Todo sigui su rumbo.

Y si eso fuera poco, los liderazgos polticos que an tienen alguna ascendencia sobre las gentes tampoco incentivaron las luchas ms reidas. Exceptuando algunos de sectores importantes, pero aislados, nadie ms convoc a las masas. Los combativos diputados y senadores en el Congreso Nacional hicieron discursos, armaron algunas inconveniencias, pero tambin sin mayores consecuencias. Y no convocaron a las masas. \Las mujeres senadoras, tuvieran ayer, un acto de desesperacin, cuando intentaron impedir la votacin, ocupando la mesa de trabajo. Fue hermoso, tuvo su impacto emocional, pero una buena analizada en las conversaciones que siguieron durante el perodo de resistencia, por parte de ellas mismas, lo que se oy fue el intento de poner remiendos en la ley, como si las cosas pudieran arreglarse all mismo en la casa legislativa. No hubo una convocatoria revolucionaria para que el pueblo ocupara el Congreso y, entonces, impidiera la votacin. Se acab como otro espectculo, slo en el plano de la sensacin.

Tambin no se vieron los probables candidatos presidenciales de la eleccin de 2018 levantar la voz para convocar al pueblo. Nada. Silencio de Ciro Gomes, silencio de Lula, silencio en todas partes.

As, en las calles del pas, que deban estar en rebelin, lo que se vio fueron algunas vigilias de trabajadores, que hasta podran provocar ternura, si no fuera tan trgica la situacin.

Ahora, est hecho. Y viene ah la reforma de la Previdencia. Un golpe en la cabeza, para romper de vez.
Para los trabajadores se presenta una dura tarea. Empezar de nuevo, todo otra vez. Fueron ms de 60 aos de lucha para garantizar algunos parcos derechos que ahora se desvanecen. Hay que recomenzar las batallas, una a una. Hay que reconstruir todo un escenario de lucha y de rebelda, con una generacin anestesiada por dcadas de domesticacin socialdemcrata y por las hipnticas redes sociales.

En el futuro, pronto, se presentan algunas figuras, queriendo tomar la rienda del pas. Y los que asoman como ms progresistas, o al menos los que aparecen en los medios, son un patrn a la moda antigua (Ciro) y un liberal, casi neo (Lula). Trgico escenario.

Sin embargo, hay esperanzas. Y ellas viven en medio de las gentes, en los grupos radicales, en los sindicalistas que nunca se rindieron, en la juventud rebelde, en los sin nada que nada tienen que perder. La vida pulsa. Pero hay que trabajar. Organizar, estudiar, enredarse en la vida real. El camino es largo, pero ah est. Y all vamos. Porque no puede paralizarse en la tristeza, ni en la desesperanza.

La lucha de clases es el motor de la historia y la clase trabajadora brasilea habr de levantarse. Cuando no, ahora!

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter