Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-07-2017

Por qu Palestina sigue siendo el problema

John Pilger
Counterpunch

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Cuando fui como un joven reportero por primera vez a Palestina en la dcada de 1969 me aloj en un kibutz. Las personas a las que conoc eran personas trabajadoras, llenas de energa y se llamaban a s mismas socialistas. Me gustaron.

Una noche durante la cena les pregunt por las siluetas de personas que se vean a lo lejos, ms all de nuestro permetro.

rabes, dijeron, nmadas, casi escupiendo las palabras. Dijeron que Israel, refirindose a Palestina, haba sido prcticamente una tierra balda y que una de las grandes hazaas de la empresa sionista era lograr que verdeciera el desierto.

Pusieron el ejemplo de su cosecha de naranjas jaffa que se exportaba al resto del mundo, un triunfo frente a los caprichos de la naturaleza y la negligencia de la humanidad.

Era la primera mentira. La mayor parte los naranjales y de los viedos pertenecan a palestinos que haban labrado la tierra y exportado naranjas y uvas a Europa desde el siglo XVIII. Los anteriores habitantes de la antigua ciudad palestina de Jaffa llamaban a la ciudad el lugar de las naranjas tristes.

En el kibutz nunca se usaba la palabra palestino. Pregunt por qu. La respuesta fue un silencio problemtico.

En todo el mundo colonizado quienes nunca logran ocultar el hecho, y el crimen, de vivir en una tierra robada temen la verdadera soberana de los pueblos originarios.

Como saben demasiado bien las personas judas, el siguiente paso es negar su condicin humana a las personas. A eso sigue de forma tan lgica como la violencia el destruir la dignidad, la cultura y el orgullo de las personas.

En Ramala tras la invasin de Cisjordania por el difunto Ariel Sharon en 2002 camin por calles llenas de coches destrozados y casas demolidas hasta el Centro Cultural Palestino. Los soldados israeles haban acampado ah hasta aquella maana.

Me recibi la directora del centro, la novelista Liana Badr, cuyos manuscritos originales yacan desparramados y destruidos por el suelo. Los soldados se haban llevado el disco duro que contena sus obras de ficcin y una biblioteca de obras de teatro y poesa. Casi todo estaba destrozado y mancillado.

No haba sobrevivido un solo libro con todas sus pginas, ni una sola grabacin original de una de las mejores colecciones de cine palestino.

Los soldados haban orinado y defecado en el suelo, en los escritorios, los bordados y las obras de arte. Haban embadurnado dibujos infantiles con heces y escrito (con mierda ) Nacido para matar.

Liana Badr tena lgrimas en los ojos pero la cabeza bien alta. Lo reconstruiremos otra vez, dijo.

Lo que enfurece a quienes colonizan y ocupan, roban y oprimen, destrozan y mancillan es la negativa de las vctimas a doblegarse . Y este es el tributo que todos debemos rendir a los palestinos. Se niegan a doblegarse . Siguen adelante. Esperan, hasta que luchan otra vez . Y lo hacen aun cuando quienes los gobiernan colaboran con sus opresores.

En medio del bombardeo israel de 2014 sobre Gaza el periodista palestino Mohammed Omer nunca dej de informar. Tanto l como su familia se vieron afectados, hacan cola para conseguir agua y comida, y lo acarreaban entre los escombros. Cuando le llam por telfono poda or las bombas tras la puerta. Se neg a doblegarse.

Los reportajes de Mohammed, ilustrados por sus grficas fotografas, fueron un modelo de periodismo profesional que puso en evidencia la complaciente y cobarde manera de informar de los llamados medios dominantes de Gran Bretaa y Estados Unidos. Personas como Mohamed Omer ponen en evidencia cada da la idea que tiene la BBC de objetividad (dar eco a los mitos y mentiras de la autoridad, una prctica de la que est orgullosa).

Durante ms de 40 aos he documentado la negativa de los palentinos a doblegarse ante sus opresores: Israel, Estados Unidos, Gran Bretaa, la Unin Europea.

Desde 2008 solo Gran Bretaa ha concedido a Israel licencias de exportacin de armas y misiles, drones y rifles de francotiradores por valor de 434 millones de libras.

Quienes han resistido a esto sin armas, quienes se han negado a doblegarse son algunos de los palestinos que he tenido el privilegio de conocer:

Mi amigo el difunto Mohammed Jarella, que trabaj sin descanso para la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA, por sus siglas en ingls), me ense por primera vez en 1967 un campo de refugiados palestinos. Era un da muy duro de invierno y los nios en edad escolar temblaban de fro. Un da , deca. Un da

Mustafa Barghouti, cuya elocuencia permanece inclume y que me describi la tolerancia que exista en Palestina entre judos, musulmanes y cristianos hasta que, como me dijo, los sionistas quisieron un Estado a expensas de los palestinos.

La dra. Mona El-Farra, una mdica de Gaza, cuya pasin era conseguir dinero para hacer operaciones de ciruga plstica a los nios desfigurados por las balas y la metralla israeles. Las bombas israeles arrasaron su hospital en 2014.

El dr. Khalid Dahlan, psiquiatra, cuyas clnicas infantiles en Gaza nios que casi se haban vuelto locos por la violencia israel eran oasis de civilizacin.

Ftima y Nasser son una pareja cuya casa se alzaba en un pueblo cerca de Jerusaln calificado como Zona A y B, lo que significa que la tierra fue calificada como solo para judos. Sus padres haban vivido ah. Sus abuelos haban vivido ah. Hoy los buldzeres allanan carreteras solo para judos, protegidos por leyes solo para judos.

Era ms de media noche cuando Ftima se puso de parto de su segundo hijo. El beb era prematuro y cuando llegaron al checkpoint desde el que se vea el hospital el joven soldado israel les dijo que necesitaban otro documento.

Ftima tena una fuerte hemorragia. El soldado se ri e imit sus gemidos, y les dijo vaynse a casa. El nio naci ah en un camin. Estaba azul de fro y enseguida muri de fro al no recibir cuidados. Se llamaba Sultn.

Estas sern historias familiares para los palestinos. La pregunta es por qu no lo son en Londres y Washington, Bruselas y Sidney.

Gran Bretaa y Estados Unidos est financiado generosamente una causa libera l reciente en Siria -una causa de George Clooney-, aunque sus beneficiarios, los llamados rebeldes, estn dominados por yihadistas fanticos, producto de la invasin de Afganistn e Ira q, y de la destruccin de la Libia moderna.

Y, sin embargo, no se reconocen la ocupacin y la resistencia ms largas de los tiempos modernos. Cuando de pronto las Naciones Unidas se conmueven y califican a Israel de Estado de apartheid, como sucedi este ao, eso provoca indignacin, no contra el Estado cuyo propsito principal es el racismo, sino contra una comisin de las Naciones Unidas que os romper el silencio.

Palestina, afirm Nelson Mandela, es el mayor problema moral de nuestro tiempo.

Por qu se oculta esta verdad da tras da, mes tras mes, ao tras ao?

En Israel el Estado de apartheid, culpable de un crimen contra la humanidad y de haber violado el derecho internacional ms que cualquier otro Estado el silencio persiste entre aquellas personas que saben y cuyo trabajo consiste en mantener las cosas como estn.

En Israel gran parte del periodismo est intimidado y controlado por un pensamiento colectivo que exige silencio sobre Palestina, mientras que el periodismo honrado se ha convertido en disidencia: una clandestinidad metafrica.

Una sola palabra conflicto permite este silencio. El conflicto rabo-israel, recitan los robots en sus apuntadores electrnicos. Cuando un veterano periodista de la BBC, un hombre que conoce la verdad, se refiere a dos relatos la contorsin moral es total.

No existe un conflicto, ni dos relatos, con su respaldo moral. Existe una ocupacin militar impuesta por una potencia nuclear apoyada por la mayor potencia militar del planeta y existe una injusticia descomunal.

Se puede prohibir la palabra ocupacin, borrar del diccionario. Pero no se puede prohibir el recuerdo de la verdad histrica: de la sistemtica expulsin de palestinos de su patria. Los israeles lo llamaron Plan D en 1948.

El historiador israel Benny Morris describe cmo uno de sus generales pregunt a David Ben-Gurion, el primero en ocupar el cargo de primer ministro de Israel: Qu haremos con los rabes?. El primer ministro, escribi Morris, hizo un gesto despectivo y enrgico con la mano. Expulsarlos!, dijo.

Setenta aos despus este crimen se ha suprimido de la cultura intelectual y poltica de Occidente. O es discutible o simplemente controvertido. Periodistas con abultados sueldos aceptan entusiasmados viajes pagados por Israel, su hospitalidad y sus halagos, y despus protestan enrgicamente defendiendo su independencia. Ellos acuaron el trmino tontos tiles.

En 2011 me asombr la facilidad con la que unos de los escritores britnicos ms aclamados, Ian McEwan, un hombre bruido por los destellos de la ilustracin burguesa, acept el Premio Jerusaln de literatura en el Estado de apartheid.

Habra ido McEwan a Sun City en la Sudfrica del apartheid? Ah tambin concedan premios, con todos los gastos pagados. McEwan justific su accin con palabras ambiguas acerca de la independencia de la sociedad civil.

La propaganda (del tipo de la que ofreci McEwan, con su toquecito de atencin en las muecas de sus encantados anfitriones) es un arma para los opresores de Palestina. Al igual que el azcar insina prcticamente todo hoy en da.

Comprender y deconstruir la propaganda estatal y cultural es nuestra tarea ms importante. Se nos est obligando a entrar en una segunda Guerra Fra cuyo objetivo final es someter y balcanizar a Rusia, e intimidar a China.

Cuando Donald Trump y Vladimir Putin hablaron en privado durante ms de dos horas en la Cumbre del G20 en Hamburgo, al parecer acerca de la necesidad de no emprender la guerra el uno contra el otro, los detractores ms vociferantes fueron quienes han liderado el liberalismo, como el escritor poltico sionista de The Guardian: No es de extraar que Putin sonriera en Hamburgo. Sabe que ha conseguido su principal objetivo: ha hecho a Estados Unidos dbil otra vez, escribi Jonathan Freedland. Que empiecen los abucheos al Malvado Vlad.

Estos propagandistas nunca han conocido la guerra, pero aman el juego imperial de la guerra. Lo que Ian McEwan denomina sociedad civil se ha convertido en una rica fuente de propaganda afn.

Tomemos un trmino que los guardianes de la sociedad civil utilizan con frecuencia, derechos humano. Como otro concepto noble, democracia, el concepto de derechos humanos ha sido casi vaciado de su significado y propsito.

Como el proceso de paz y la hoja de ruta, los derechos humanos en Palestina han sido secuestrados por los gobiernos occidentales y las ONG corporativas que ellos financian y que reivindican una quijotesca autoridad moral.

As que cuando los gobiernos y ONG piden a Israel que respete los derechos humanos en Palestina, no ocurre nada porque todos ellos saben que no hay nada que temer, nada va a cambiar.

Destaca el silencio de la Unin Europea, que complace a Israel mientras este se niega a cumplir su compromisos con el pueblo de Gaza, como mantener abierta la cuerda de salvamento que es el paso fronterizo de Rafah, una medida a la que accedi como parte de su papel en el acuerdo de alto el fuego en su ataque de 2014. Se ha abandonado el puerto martimo de Gaza, acordado por Bruselas en 2014.

La comisin de las Naciones Unidas que mencion antes (su nombre completo es Comisin Econmica y Social de las Naciones Unidas para Asia Occidental) describi a Israel como, y cito, diseado para servir al propsito principal de la discriminacin racial.

Millones de personas lo entienden. Lo que los gobiernos de Londres, Washington, Bruselas y Tel Aviv no pueden controlar es que la humanidad de a pie est cambiando como quizs que nunca lo haya hecho antes.

La gente se est moviendo en todas partes y, en mi opinin, es ms consciente que nunca. Algunas personas ya estn en una revuelta abierta. La atrocidad de la Torre Grenfell en Londres ha hecho que las comunidades se unan en una vehemente resistencia que es casi nacional.

Gracias a una campaa popular el poder judicial est hoy examinando las pruebas de un posible juicio a Tony Blair por crmenes de guerra. Aunque fracase, es un acontecimiento fundamental que echa abajo otra barrera ms entre el pblico y su reconocimiento de la voraz naturaleza de los crmenes del poder estatal, el desprecio sistemtico por la humanidad perpetrado en Iraq, en la Torre Grenfell, en Palestina. Estos son los puntos que estn a la espera de que se unan.

Durante la mayor parte del siglo XXI el fraude del poder corporativo presentado como la democracia ha dependido de la propaganda de distraccin, se ha basado en gran parte en un culto al yosmo diseado para desorientar nuestro sentido de mirar hacia los dems, de actuar juntos, de justicia social y de internacionalismo.

La clase, el gnero y la raza fueron separados. Lo personal se convirti en lo poltico y los medios en el mensaje. La promocin del privilegio burgus fue presentada como una poltica progresista. No lo era. Nunca lo es. Es la promocin del privilegio y del poder.

El internacionalismo ha encontrado una vasta audiencia entre los jvenes. Vean el apoyo a Jeremy Corbyn y la recepcin que recibi el circo del G20 en Hamburgo. Al entender la verdad y los imperativos del internacionalismo, y al rechazar el colonialismo entendemos la lucha de Palestina.

Mandela lo dijo de esta manera: Sabemos demasiado bien que nuestra libertad es incompleta sin la libertad de los palestinos.

En el centro de Oriente Prximo est la injusticia histrica en Palestina. Hasta que se resuelva y los palestinos tenga su libertad y su patria, e israeles y palestinos sean iguales ante la ley no habr paz en la zona o quiz en ninguna parte.

Lo que Mandela deca es que la propia libertad es precaria mientras unos gobiernos poderosos puedan negar la justicia a otros, aterrorizar a otros, encarcelar y asesinar a otros en nuestro nombre. Sin lugar a dudas Israel comprende la amenaza de que un da esto pueda tener que ser normal.

Por eso su embajador en Gran Bretaa es Mark Regev, bien conocido de los periodistas como propagandista profesional y por eso se permiti el enorme engao de las acusaciones de antisemitismo, como lo llam Ilan Pappet, para crispar al Partido Laborista y minar a Jeremy Corbyn como lder. Lo importante es que no lo consigui.

Los acontecimientos se suceden rpidamente ahora. La notable campaa de Boicot, Desinversin y Sanciones (BDS) est teniendo xito da tras da; ciudades y pueblos, sindicatos y organismos juveniles se estn adhiriendo a la campaa. El intento del gobierno britnico de impedir a los ayuntamientos aplicar el BDS ha fracasado en los tribunales.

Esto no son indicios. Cuando los palestinos se vuelvan a alzar, como se alzarn, puede que no tengan xito al principio, pero lo tendrn finalmente si nosotros entendemos que ellos son nosotros y que nosotros somos ellos.

Este artculo es una versin abreviada del discurso de John Pilger en la Exposicin Palestina de Londres el 8 de julio de 2017. Se puede ver aqu el documental de John Pilger Palestine Is Still the Issue [Palestina sigue siendo el problema]

Fuente: http://www.counterpunch.org/2017/07/11/why-palestine-is-still-the-issue/

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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