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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-07-2017

Los errores de estrategia se pagan

Valrio Arcary
Esquerda Online


Las virtudes de los hombres son semejantes al vuelo de los pjaros.
El ave que se habita con el paisaje rastrero, pierde el gusto por la altura.
Proverbio popular de la India

Esta semana fue triste. La aprobacin de la reforma laboral, la condena de Lula por Moro, y la victoria de Temer en la votacin en la CCJ (Comisin de Constitucin y Justicia), en secuencia. Qued agobiado al ver que slo algunos centenares de personas fueron a la Avenida Paulista para protestar por la condena a Lula. Muy pocos. El nico alivio fue leer extractos de una bella intervencin de Guilherme Boulos [1]. Pero es preciso constatar las cosas como son. Un juzgamiento poltico infame criminaliza a Lula y la reaccin popular parece ser, por lo menos hasta el momento, pasiva. Una izquierda que aspire a tener fututo tiene que tener principios. No se puede dejar guiar por el sectarismo.
Lula no debera inspirar simpata despus de todo lo que ocurri luego de 2003. Pero quien no defiende a Lula, jurdicamente, delante de Moro est, irremediablemente, del lado de la Lava Jato. No hay trmino medio. Este juzgamiento fue poltico. Moro no precis de ninguna mscara tcnica. Moro no consigui probar que el apartamento de Guaruj seria de Lula. La obligacin de probar era de la Justicia: la responsabilidad de la prueba era del Ministerio Pblico. Todo acusado tiene el derecho al beneficio de la duda. Callarse ante la condena de Lula significa ceder a la presin de un campo de la clase dominante. No un campo cualquiera. El campo que hoy es mayoritario, que apoya la Lava Jato. Defender los derechos jurdicos de Lula no es lo mismo que defenderlo polticamente. Es simple y evidente, para cualquier mente lcida, que podemos condenar el balance poltico de los gobiernos del PT, y considerar que en este proceso no se reunieron las pruebas de que el apartamento perteneca a Lula. No significa siquiera considerar que l es, a a priori, inocente de las acusaciones de corrupcin. Significa defender sus derechos democrticos, porque son los derechos democrticos de todos y, por tanto, deben ser inviolables. Combatir a Moro y la Lava Jato no es lo mismo que defender a Lula. Lula no es inocente, pero no nos unimos a los verdugos de la burguesa que quieren destruirlo atacando sus derechos democrticos. El ataque a Lula obedece a una estrategia indiscutible: impedir su candidatura en 2018. Como si fuera poco, todava declar que tiene fe en la Justicia. O sea, mismo en esta hora terrible en que Moro los condena por ladrn, Lula reafirma la fe en las instituciones, reitera el programa de colaboracin de clases con la burguesa, y se recusa a llamar a las calles a la clase trabajadora, que confa en su liderazgo, para derrotar a Temer.
Por tanto, conclusin inocultable: es la clase dominante quien rompi con Lula, no al contrario. Ocurre que es muy improbable que pueda ser candidato. No deberamos apoyarlo, incluso de pudiese ser candidato, una hiptesis cada vez as improbable. Pero creo que todos los que apostamos en una izquierda socialista ms all del lulismo, deberamos defender el derecho del PT de presentar a Lula en 2018. Acontece que toda esta operacin judicial fue construida para impedir su candidatura. El Tribunal colegiado de Porto Alegre no debe recular.
Los errores de estrategia se pagan. El PT pas aos tocando el tambor alardeando sus victorias tcticas: vencieron en cuatro elecciones presidenciales sucesivas. Todas estas tcticas desembocaron en una derrota estratgica, tal vez, irreversible, para el propio PT, y que puede tener secuelas muy graves para toda la izquierda. Porque Lula est siendo condenado por la Justicia por haber sido corrupto. No por haber capitulado al gran capital. Aunque todava lo que prevalece sea la divisin y la confusin, una parcela importante de la clase trabajadora est concluyendo que la condena a Lula es justa. No salieron a las calles a defenderlo. Es terrible, pero es as.
Los errores de estrategia se pagan. Si alguien en la izquierda socialista considera que la condena de Lula por haber sido deshonesto es progresiva, no est comprendiendo nada de lo que ocurri luego de Junio de 2013 y, sobre todo, despus del impeachment de Dilma Rousseff. La direccin del PT apoy durante catorce aos, incondicionalmente, la poltica de negociacin/rendicin, impulsada por Lula: tranquilizar el capitalismo brasilero de que l en el poder, en nombre de la izquierda, no representaba ningn peligro para sus negocios.
Pero los errores de estrategia se pagan. Aquellos que alertamos que sta orientacin preparaba derrotas permanecemos en minora durante quince aos. La historia est demostrando ante nuestros ojos, amargamente, que Lula y la direccin del PT estaban errados. La estrategia de regulacin del capitalismo est siendo un precio monumental para Lula y el PT. La colaboracin de clases siempre fue presentada como la orientacin del mal menor. Ahora lleg la hora de pagar la cuenta. La tctica de ampliacin de alianzas con fracciones del gran empresariado para gobernar para todos sera indolora. Slo que no es. El "win, win" o gana, gana, un proyecto de crecimiento econmico embalado por la excepcional elevacin del precio de los commodities, pretenda sustentar reformas como los reajustes del salario mnimo encima de la inflacin sin reduccin de la tasa de lucro. Fracas. Los lmites del capitalismo contemporneo fueron ms fuertes.
Los errores de estrategia se pagan. La ilusin de que la Justicia es neutra es una trampa ideolgica. Ni los fiscales ni los jueces son inteligencias tcnicas imparciales. Adems, ninguna est por arriba de los conflictos sociales y polticos. Existen como una forma de resolver disputas de forma desarmada. La condena de Lula sin pruebas contundentes es un ataque a las libertades democrticas y tiene como objetivo destruir su liderazgo. Lula no debe ser visto como un inocente. Saba, perfectamente, como el PT era financiado. Pero aquellos que se reivindican de izquierda y que no se posicionan contra la decisin de Moro, estn manchando sus biografas.
El PT y Lula no inventaron nada: se doblaron ante la fuerza del dinero de las empresas constructoras y de los bancos, como PSDB, DEM, y una larga lista. Complicidad con el enemigo de clase bajo el pretexto de lucha contra la corrupcin es una miopa imperdonable. Es ms que necesario un Frente de Izquierda Socialista para disputar contra el PT una propuesta anticapitalista. Pero ella no se construir subindose al carro de la campaa reaccionaria de criminalizacin de Lula.
Los errores de estrategia se pagan. Insistir en la misma estrategia, cambiando los lderes, no tendr otro desenlace que nuevas derrotas.

Valrio Arcary es militante de la coordinacin nacional del Movimiento por una Alternativa Independiente y Socialista (MAIS).

Traduccin: Ernesto Herrera, para Correspondencia de Prensa

Nota de Correspondencia de Prensa

[1] Activista social y profesor, miembro de la Coordinacin Nacional del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST).


Fuente: http://blogconvergencia.org/category/colunistas/


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