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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-07-2017

Carta a Alberto Garzn
Una brizna de concreta realidad

Pau Llonch
Pblico


Apreciado Alberto Garzn:

Permteme empezar por lo ms importante: me cuento entre los muchos que te admiramos y te hemos ledo a menudo. Descubr tu fulgor terico en 2014, en un artculo sobre teora de las crisis en el capitalismo desde la economa heterodoxa, y celebr entonces como tantos otros que una de las figuras que desde el desconocimiento poda parecer meramente meditica, surgida del 15-M, fuese en realidad mucho ms que alguien cabreado que haba sabido utilizar con acierto las redes sociales: un marxista, un materialista sin reparos a considerarse a s mismo como comunista. Qu gran noticia entonces. Y qu colosal decepcin esta semana, al leer tu posicin sobre el proceso democrtico cataln. La tuya y la de tu partido.

Recientemente tuvimos un breve intercambio de impresiones sobre el referndum de autodeterminacin del 1 de octubre por las redes. Sin ahondar, en sntesis: empec recomendndote un buen artculo de Jaime Pastor, a lo que contestaste que no necesitabas leerlo porque conocas los argumentos; segu con un fragmento cannico de Lenin defendiendo el derecho de autodeterminacin, a lo que respondiste que eso eran sagradas escrituras y que t eras Qu bien coincidir tambin en eso! ms del anlisis concreto de la realidad concreta. Hechos:

1. Empecemos por las clases, claro. La burguesa catalana en su prctica totalidad es contraria al ejercicio del derecho de autodeterminacin, al referndum de octubre y (eso es menos importante) a la independencia. Seguro que muchos jvenes han aprendido contigo la necesidad de abordar el anlisis de clases de forma compleja. Has demostrado saber hacerlo recientemente en lo que concierne al Estado, como tan magistralmente hizo tambin Marx en el Brumario. Me enorgullece reconocer que utilic de fuente tu clasificacin en siete clases de la sociedades capitalistas modernas en la triste carrera de Economa. Pues bien, dnde queda esa complejidad cuando calificas el referndum con ir con los pujoles? Realidad concreta: En Catalunya, el Crculo de Economa, Fomento de Trabajo, La Caixa, el Banco de Sabadell, La Vanguardia nadie relevante de las tres primeras fracciones de la burguesa que describes en tu artculo (capitalistas parasitarios, de capital ficticio y proveedores de fondos) apoya el proceso democrtico cataln, y solamente una parte de los capitalistas activos parte la pequea y mediana burguesa lo apoya. Se trata indudablemente de un movimiento nacional-popular, que es interclasista como ocurre siempre en todas las revoluciones democrticas realmente existentes, como sealan con acierto tus camaradas catalanes. En el mbito poltico, slo una fraccin de la derecha catalana dentro del menguante PDeCAT lo aprueba sin matices, la otra por cierto fue desmochada por 1.515 galos en una asamblea de la CUP; sin embargo, desde organizaciones libertarias como Embat, pasando por Revolta Global y la izquierda socialista de liberacin nacional hasta la socialdemocracia (cada vez ms socioliberal en Catalunya, eso s) de ERC, apoyan el referndum sin matices.

2. Defendemos potencialidades concretas, t alternativas abstractas. Ya que exiges anlisis concretos, existe una alternativa en el mbito estrictamente institucional con posibilidades de ser hegemnica en una Repblica Catalana: es la suma de Catalunya en Com, ERC y la CUP. Fjate que hasta podramos permitirnos dejar al margen al PSC-PSOE, a diferencia de lo que puede plantearse a nivel de Estado. Eso no garantiza la eventual construccin del socialismo en Catalunya, claro, porque eso depender como siempre ms de lo que ocurra en la calle que en las instituciones, pero ofrece una oportunidad (muy concreta) para seguir combatiendo por las alternativas posibles en la actual fase de reestructuracin capitalista post-crisis, sin al menos unas instituciones totalmente antagonistas, en una disputa entre la socialdemocracia honesta (CeC y ERC) y el socialismo (CUP), que podra ser ejemplo para muchos pueblos del Estado y del continente.

Recuerdo que Jaume Asens y algn otro compaero que ahora gobierna en el Ayuntamiento de Barcelona defendan en su da el asalto institucional como un posible ejemplo para otras grandes ciudades de Europa. Es incomprensible por qu esta eventual y posible alianza que planteo, excepcional en todo el Estado, no puede servir tambin para eso: de ejemplo. En una Europa plagada de xenofobia y fascismo. Ms cuando la alternativa que ofreces es esa tan abstracta defensa del derecho de autodeterminacin que pasa por reformar una Constitucin que, a la luz de las encuestas recientes, se presenta como un escenario slo imaginable a dcadas vista. Y lo ms importante: cmo te ha recordado tu camarada en IU Alberto Arregui, nada tiene que ver con autodeterminarse algo que depende del permiso de Rajoy o el Estado, o de la aquiescencia tuya o de Pablo Iglesias. Eso es heteronoma y dependencia pura y dura. Quin es ahora ms concreto? Quin ms abstracto?

3. El carril central del movimiento soberanista aspira a la conquista de derechos sociales y polticos, y los elementos chovinistas e identitarios son completamente residuales. Supongo que cuesta entenderlo, pero la hegemona en este pas ha ido virando lentamente a la izquierda desde el inicio del proceso, si uno atiende a la realidad de los hechos y los discursos en la calle y el Parlament y no a los prejuicios de la izquierda jacobina espaola. Sobran los ejemplos: hasta el mismo Puigdemont afirm ayer en el Parlament no haber utilizado jams la funesta expresin Espaa nos roba, desterrada del imaginario y argumentario mayoritario colectivo; la entidad soberanista de referencia en esta fase (mnium) ha presentado recientemente una campaa llamada Libres (de exclusin, de pobreza y de desigualdad) ideada por nuestra estimado David Fernndez (anticapitalista y diputado mejor valorado de la pasada legislatura, hecho curioso en un pas supuestamente engaado por las lites burguesas convergentes) de la mano de todo el tejido cooperativista vinculado a la principal banca tica y cooperativa del pas.

Sigo: aunque tumbada la mayora por el Tribunal Constitucional, el Parlamento cataln se ha visto obligado, por el sentido comn de nuestra poca en Catalunya un zeitgeist, vers, nada derechista a aprobar leyes contra los desahucios, por la dacin en pago, por una (insuficiente, s) Renta Garantizada de Ciudadana o por el cierre de los CIE, ha prohibido las balas de goma y ha anulado todos los juicios franquistas que afectaron a 66.000 personas. Te imaginas esas mayoras polticas para legislar eso, aunque sea muy insuficiente an, en el Estado espaol? Yo tampoco. Te parece lo bastante concreto, el anlisis?

4. No hay alternativa a la resolucin democrtica de este conflicto, y no hay resolucin democrtica posible en el seno del Reino de Espaa. Tres pilares fundamentaron la Constitucin del 78: el capitalismo como modo de produccin, el sistema monrquico y la negacin del derecho de autodeterminacin de los pueblos del Estado. Despus de 18 peticiones formales para celebrar este referndum, despus de siete aos de movilizaciones masivas sostenidas, despus de haber reconducido desde el sentido comn de la CUP la absurda hoja de ruta del bloque de Junts pel S hasta consolidar el referndum de octubre como punto de encuentro y solucin, no existe alternativa alguna al ejercicio de nuestro inalienable derecho de autodeterminacin en base a nuestra capacidad de resistencia y lucha. Tampoco existe forma alguna de ser realmente federalista en este Estado autoritario que no implique ser primero independentista; como dice nuestro querido David Fernndez, si no existe una va democrtica a la independencia, habr una va independentista a la democracia para todos los pueblos del Estado. Es ese anlisis materialista el que nos lleva a muchos no nacionalistas a luchar por este referndum y a solicitar (posteriormente) el voto por el s. No te quepa duda que si el veredicto popular es contrario a la independencia, vamos a seguir apoyando a gente como t en tu empeo a reformar este Estado de podredumbre que es Espaa. Slo exigimos reciprocidad.

5. La izquierda debe exigir garantas, s. Pero al Estado. Lo ms esperpntico de la posicin que mantiene IU es que reivindicis un referndum pactado y con todas las garantas pero las exigs al Gobierno de la Generalitat y a la mayora social catalana que pretende autodeterminarse y no al Estado demofbico que las impide. Olvidando, adems, que toda revolucin democrtica se construye contra la ley, y no conforme a ella.

6. El referndum tiene una capacidad clarificadora incuestionable que es urgente activar. Ese argumento, por cierto, es de tu camarada Manuel Delgado, de Comunistas de Catalunya, no mo. Clarifica porque precisamente rompe con las divisiones antinaturales de clase que impone el no reconocimiento del derecho de autodeterminacin en el Estado. Muchos anhelamos un proceso constituyente precisamente para seguir disputando, con ms vigor y sin velos nacionales, la hegemona a la burguesa de nuestro pas. Que el liderazgo en el mbito institucional en esta fase del proceso de autodeterminacin siga en manos del PDeCAT es responsabilidad de todos, pero sobretodo de una izquierda extraviada en su naufragio tacticista, electoralista e idealista, que podra estar liderndolo sin muchos problemas.

Termino. El marxista Kevin B. Anderson, en Marx en los mrgenes, afirma que el internacionalismo de Marx no era abstracto sino muy concreto, y su apoyo a la emancipacin de irlandeses y polacos son buena muestra de ello. Ojal empieces a aplicar el rigor que te distingue en Economa Poltica para analizar la llamada cuestin nacional, siempre compleja, resultado de procesos histricos y que afecta a las relaciones entre las clases sociales, no vaya a ser que por no ascender ese camino a menudo pesado de lo abstracto a lo concreto que exige nuestro mtodo vaya a acontecerse una revolucin democrtica en tus narices mientras sigues repitiendo Pujol! Pujol!, Pujol! en un eterno y trgico balbuceo.

Pau Llonch. Miembro del Seminari de Economa Crtica Taifa y militante de la PAH y la CUP

Fuente: http://blogs.publico.es/otrasmiradas/9534/una-brizna-de-concreta-realidad-carta-a-alberto-garzon/



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