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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-07-2017

Sumisin o palos

Roberto Caballero
Tiempo Argentino


El modelo oficial no cierra sin represin. El conflicto social ya no es incumbencia del Ministerio de Trabajo, no con este gobierno, sino del Ministerio de Seguridad. Lo que pas en PepsiCo pas antes con los trabajadores de Cresta Roja, en la Carpa Itinerante de los docentes, en la 9 de Julio contra el Frente por el Trabajo y la Dignidad Milagro Sala y en distintas provincias contra los empleados pblicos. Nada de esto puede separarse, tampoco, de la intervencin de varios sindicatos y de la criminalizacin de algunos de sus dirigentes, como ocurri hace poco con los Canillitas. Pero no son excesos. Se trata de una poltica. La de sumisin o palo.

La Argentina de Macri pretende rebajas salariales directas o indirectas. Directas, con paritarias con techo por debajo de la inflacin de las gndolas. Indirectas, con flexibilizacin laboral presentada como aumento de "la productividad". La desocupacin de dos dgitos es funcional a este fenomenal ajuste de los ingresos. Disciplina a los que viven de su trabajo, porque los obliga a elegir entre sueldos miserables o la intemperie de la calle.

Atrs qued el reclamo por el Impuesto a las Ganancias, parte de la airada agenda sindical contra el gobierno de Cristina Kirchner: hoy las protestas son defensivas, en un contexto de deterioro creciente de las condiciones de vida, donde la discusin es por el monto indemnizatorio o la cantidad de puestos de trabajo que se resignan. Para los que no se alinean con estos objetivos existe, de mnima, el despido o el gas pimienta; de mxima, la bala de goma, el palo o, peor aun, el celular policial.

No es lo mismo un gobierno neoliberal que otro que desafa las desigualdades del mercado. Nunca lo fue. La leccin actual, para algunos, es spera y angustiante. La memoria de los '90 qued paradjicamente sepultada bajo 12 aos de distribucin positiva de la renta. Este ajuste es hijo de una prosperidad que se supona eterna. Prosperidad que no era viento de cola, sino fruto de polticas inversas a las que hoy se aplican.

Las polticas distributivas y de fomento del empleo generan mejoras del ingreso, consumo interno, condiciones de trabajo en alza y tambin fortalecen la organizacin sindical. Actuar al revs, es decir, desatarle las manos al mercado, replegar al Estado en su rol regulador de las voracidades empresarias y naturalizar los despidos y la precarizacin, como se hace hoy, produce todo lo contrario. Es lo que estamos viviendo. Y todava falta ms. Si Cambiemos gana en octubre, lo que vimos hasta ahora ser apenas el prlogo a un calvario mayor.

Frente a este panorama, la CGT sorprende por su complacencia con las polticas oficiales. Para reclamar por las Ganancias del pasado, sus dirigentes hacan fila para ver quin haca el discurso ms duro frente a los micrfonos. Ahora que todas son prdidas, parece que pasaron a la clandestinidad. Pero no para seguir peleando por los derechos de sus afiliados, sino para evadir sus responsabilidades de representacin.

En toda la historia del movimiento sindical existieron etapas de auge y retroceso, muchos pasajes heroicos y tambin de los otros, dirigentes combativos y entreguistas. El caso de los actuales triunviros de la CGT ni siquiera los pinta como colaboracionistas (que los hay) de un gobierno que ataca a los trabajadores y sus conquistas. Es peor que eso: son turistas del conflicto social. Pasan, ven y siguen de largo.

Las violentas escenas en la planta de PepsiCo merecieron un tibio repudio teatralizado del tro Daer, Schmidt y Acua, un llamado a escribir un documento crtico que vera la luz en dos semanas y, quiz, una movilizacin para dentro de un mes y medio. Llovern millones de atriles por los aires antes de que la actual conduccin de la CGT decida ponerle un freno al gobierno de Macri. Porque no hay Toscos, ni Ubaldinis, ni Moyanos en ese triunvirato. Sino un fro clculo poltico, no asemejable a la cobarda siquiera.

Daer, Schmidt y Acua son los nombres de una estrategia diseada en las sombras por expresiones electorales que no tienen un modelo alternativo al actual. No son macristas, quiz, por esttica, pero en los hechos, los triunviros acompaan a diputados y senadores que le votaron a Macri las leyes necesarias para desplegar su proyecto de exclusin y ataque al modelo sindical argentino. Desgajamientos en captulos de la coalicin kirchnerista original que entr en crisis cuando el kirchnerismo ya no tuvo oportunidades de reeleccin. El massismo antes, el randazzismo ahora.

La comprensin que tienen con Macri, su mirada de turista sobre los asuntos que queman, es producto de un antikirchnerismo tctico que se volvi manitico con el correr el tiempo. De modo cada vez ms inexplicable, como hacen Massa o Randazzo, los dirigentes cegetistas tienen ms crticas hacia la oposicin K que hacia el gobierno neoliberal. La grieta entre dirigencia y representados aumenta, semana a semana.

El vigor de la Corriente Federal de los Trabajadores, liderada por Palazzo (bancarios) y Amichetti (grficos), se explica porque, precisamente, caracterizaron correctamente al gobierno desde el inicio e hicieron una valorizacin positiva del modelo anterior, aun con sus insuficiencias. Avanzan tambin las negociaciones de este sector con el camionero Pablo Moyano, que hoy diluye sus crticas al kirchnerismo y acerca posturas con los agredidos por el ajuste. Las dos CTA y los sectores clasistas y de izquierda, pasado el round electoral, muy probablemente confluyan en modo unitario con este nuevo espacio que tendr un papel central a jugar despus de octubre.

El trabajo de la Corriente Federal de los Trabajadores es para destacar, en contraste con la inaccin de los triunviros. Buena parte de los regionales de la CGT responden a esta lnea combativa, abiertamente opositora a Macri. Pocos los saben, pero muchos de sus dirigentes fueron los tejedores del armado de las listas de la Unidad Ciudadana en provincia de Buenos Aires, all donde haba grupos peronistas y progresistas que no podan sentarse a dialogar. Esta nueva sintona fina entre sindicalismo y kirchnerismo es resultado de una revisin autocrtica de las peleas del pasado.

Es la mayor sntesis alcanzada entre un sindicalismo que comprendi que enfrente tiene nada menos que a Macri y un kirchnerismo sin responsabilidad de gestin que vuelve a dedicarse tiempo completo a la poltica, sin petulancia. A representar a los agredidos por las polticas que bajan desde la Casa Rosada. A los que no quieren que la democracia se convierta, meramente, en un debate sobre la sumisin a lo vergonzoso o el palo que duele.

Fuente: http://www.tiempoar.com.ar/articulo/view/69093/sumisia-n-o-palos-por-roberto-caballero



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