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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-07-2017

El Capital: 150 aos
Trabajo, ontologa y revolucin?

Ivn Carrasco Andrs
Rebelin


En la historia del pensamiento humano, y por lo que respecta a la historia del pensamiento crtico, siempre han destacado las obras literarias que por su fuerza argumental y gran calado conceptual han originado revoluciones en la teora social. Adems, ciertas obras no slo han contribuido a revolucionar el pensamiento sino, tambin, han sido fuente de inspiracin para movimientos que se han fijado como objetivo la transformacin revolucionaria de la sociedad. Una de esas obras, enaltecida por muchos y al mismo tiempo censurada y condenada por otros, es El capital, de Karl Marx.

Se cumplen 150 aos de la primera edicin del libro que, adems de haber sido sentenciado por los nazis como obra maldita y arrojada al fuego, fue censurado por el dictum neoliberal. Sin embargo, tales actos no pudieron eliminar la persistencia de una obra que ha inspirado a lo largo y ancho del mundo, terica y prcticamente, proyectos de transformacin material e intelectual.

Quince dcadas han pasado desde la primera edicin, que vio la luz en septiembre de 1867, ao en que, entre otras cosas, Marx trabajaba de manera furibunda mientras lidiaba con una enfermedad que le produca fornculos en la piel. La crtica radical al capitalismo, que Marx pensaba como su mejor aporte a la causa del proletariado, plasmada de manera rigurosa y profunda en el proyecto inacabado de la Crtica de la Economa Poltica (CEP), comenz a pasarle factura arrojndolo a la miseria y la enfermedad, sacrificando salud, felicidad y familia. Y es que nada disgustaba y frustraba ms a Marx que la imposibilidad de trabajar largas horas ordenando sus materiales y redactando una y otra vez los manuscritos que seran como el ms implacable misil que se haya lanzado nunca contra la cabeza de los burgueses 1

Sin embargo, El capital es tambin producto de una profunda y autntica amistad entre Marx y Frederich Engels, quien nunca tuvo reparo en ayudar a su amado amigo en las situaciones de miseria que lo acompaaron desde su exilio en Londres. A Engels inform de manera inmediata que haba terminado por fin el primer tomo. As, el 16 de agosto de 1867, a las 2 de la madrugada, con gran cario le comunic:

De modo que este volumen est terminado. Esto ha sido posible slo gracias a ti. Sin tu sacrificio por m, posiblemente nunca habra podido hacer el enorme trabajo para los tres volmenes. Te abrazo lleno de agradecimiento. Acompao dos pliegos de pruebas corregidas. Recib las 15 libras esterlinas; muchsimas gracias. Saludos, mi querido, amado amigo. 2

El capital. Crtica de la economa poltica es el ttulo completo de la obra que hoy rememoramos. Pensada como la primera parte del ambicioso proyecto de crtica total a la sociedad burguesa, fue el nico texto que Marx public como parte del proyecto de los seis grandes libros que tena pensado escribir. El capital fue pensado como una obra en tres volmenes que, a su vez, contendra cuatro libros. En palabras de Marx, un ao antes de la primera edicin, en una carta dirigida a su amigo el gineclogo y gran admirador Ludwig Kugelmann:

La obra entera se divide como sigue:

Libro I. El proceso de produccin del capital.

Libro II. El proceso de circulacin del capital.

Libro III. La forma del proceso en conjunto.

Libro IV. Contribucin a la historia de la teora econmica.

El primer volumen contiene los dos primeros libros. Creo que el tercer libro llenar el segundo volumen, y el cuarto libro el tercero. 3

Lamentablemente la muerte, esa vecina a veces cercana, a veces lejana, pero siempre impredecible y caprichosa, visit a Marx el 14 de marzo de 1883. El proyecto de la CEP qued inconcluso, salvo por la edicin y posterior publicacin realizada por Frederich Engels de lo que conocemos hoy como los tomos II (1885) y III (1894) de El capital.

La historia de una obra es siempre la de su autor. No porque el contenido quede subordinado y sea el reflejo prstino de la vida de quien la escribe, sino porque la obra, como El capital, forma parte de un movimiento histrico cuyo autor interroga a travs de la rplica constante de lo que le precede y que forma su presente.

Es indudable la influencia que capital ha tenido a lo largo de estos 150 aos. Ha originado muchas interpretaciones, empezando por la edicin e interpretacin que realiz en primer lugar F. Engels a la muerte de su amigo. Esa edicin y difusin le valieron crticas como las de Maximilien Rubel, cuando afirm que Engels, al ocultar, tergiversar y vulgarizar los textos de Marx, habra sido el fundador de una iglesia en torno al pensamiento de ste. Si bien tal afirmacin encierra un debate que no ha sido desarrollado a profundidad, tambin nos permite observar algunos de los derroteros que sigui la obra publicada y conocida del revolucionario de Trveris.

Los intentos de hacer asequible el pensamiento complejo, riguroso y profundo de El capital al lector poco experimentado en un gnero literario desconocido hasta entonces terminaron en la vulgarizacin y, en muchos casos, incluso en la tergiversacin total de la obra a travs de manuales que mutilaban gran parte de los conceptos creados en el laboratorio donde Marx trabaj arduamente hasta el final de sus das. Dicha manera de proceder elev a mximas universales ciertas afirmaciones realizadas por Marx, pero que, desligadas del contexto especfico en que cobraban sentido y apuntaban al desarrollo conceptual siempre abierto, terminaron por aniquilar el potencial crtico y explicativo de los argumentos sugeridos por l. Estas mximas, que campearon sobre el discurso de gran parte de la izquierda del siglo xx, se convirtieron en aforismos que todo explicaban, pero que no demostraban como Marx mismo se exiga lo que pretendan explicar.

Se ha hecho un lugar comn, y ello no quita ni demerita la justeza de la aseveracin, afirmar que las agudas reflexiones plasmadas en la obra de Marx pueden comprenderse y verse con mayor claridad, paradjicamente, en nuestros aciagos y lbregos das. Durante la tormenta neoliberal, que lleva soplando y devastando a la humanidad y a la naturaleza por ms de 30 aos, ciertos fenmenos, dada la virulencia de su acontecer, se muestran de manera evidente.

La mercanca en el anlisis de Marx

Quisiera sealar uno de los aspectos que a lo largo de estos ltimos aos se ha ido haciendo ms visible en trminos empricos: la mercantilizacin creciente de todo lo que hay sobre la Tierra. Aunque es un fenmeno constatable empricamente ya la sociologa y la economa han hecho ingentes estudios al respecto, la aproximacin que deseamos articular aqu toma nicamente como pretexto dicha visibilizacin emprica para tematizar lo que esconde dicho proceso.

El capital es, en este sentido, ante todo una pieza indudablemente valiosa en el proyecto de la cep, pues contiene, en tanto fundamento, la explicacin de la piedra angular sobre la cual se articula la sociedad burguesa en su conjunto: la mercanca.

La riqueza de las sociedades en que domina el modo de produccin capitalista se presenta como un enorme cmulo de mercancas; y la mercanca individual, como la forma elemental de esa riqueza. Nuestra investigacin, por consiguiente, se inicia con el anlisis de la mercanca. 5

El objeto por analizar es, en primer trmino, la riqueza; pero el modo de ser de la riqueza queda determinado histricamente: en la sociedad donde reina y campea el modo de produccin capitalista. As, la riqueza es en este tipo de sociedades mercanca.

La mercanca es, siguiendo el argumento de Marx, un valor de uso que merced a sus propiedades fsicas satisface una necesidad humana. No obstante, la mercanca tambin porta valor de cambio pues, adems de satisfacer una necesidad, se presenta con arreglo a una relacin cuantitativa de intercambio. ste presupone necesariamente un elemento que, invisible ante los ojos, debe expresarse en el intercambio mismo a travs del valor de cambio. Marx denomina este elemento valor.

Tenemos entonces que lo que define a una mercanca en trminos ontolgicos, o sea, lo que la hace ser y la diferencia del conjunto de cosas existentes, es su determinacin de ser valor. As, la unidad y copertenencia entre valor de uso y valor especifica lo que la mercanca es.

Ahora bien, qu importancia tiene situar en el centro del anlisis el concepto de mercanca?, por qu o desde dnde debemos entender el concepto de valor como la piedra angular que constituye, al mismo tiempo que permite entender, la sociedad burguesa?

El problema y objeto de anlisis que se nos presenta es as el de la riqueza en tanto mercanca. Recurrimos aqu a una de las interpretaciones en espaol que no ha sido suficientemente discutida, pero que estimamos de suma relevancia para nuestra exposicin. Se trata de la interpretacin ofrecida por el filsofo Felipe Martnez Marzoa en La filosofa de El capital. l, entre otros, desde el tratamiento riguroso y erudito de la obra de Marx, exige que El capital sea tratado con el rigor y la profundidad, incluso filolgica, como se abordan los textos de Kant, Leibniz o Hegel. En su interpretacin sostiene, a diferencia de otras sobre Marx, que en El capital, como proyecto terico inacabado, se encuentra toda la filosofa de ste. Para Martnez Marzoa, si la filosofa ha de ser entendida como ontologa, entonces en El capital tenemos precisamente una ontologa. De ah que, para el filsofo espaol, la teora del valor ah expuesta sea la verdadera obra filosfica de Marx y no, por ejemplo, textos de juventud, como han sealado otros intrpretes.

Hemos recurrido a Martnez Marzoa porque pensamos que la propuesta de interpretacin ofrecida por l nos permite fijar la atencin en el siguiente hecho:

Resulta notable, en primer lugar, que Marx no slo emplee sino que acue y repita una frase de la que es sujeto un trmino absolutamente no definido, el trmino riqueza. La riqueza es lo que se tiene en cuanto que uno es rico. Y rico es el que tiene. La riqueza es, pues, lo que se tiene, lo que hay. Y lo que hay es lo que es; o sea, lo ente. 6

Si comprendemos el anlisis de Marx sobre la mercanca como uno atinente a lo que significa seren la sociedad moderna, tendramos que decir que lo que es, en las condiciones en que domina el modo de produccin capitalista, es en tanto es mercanca. La totalidad de las cosas o entes, como dice Martnez Marzoa siguiendo la tradicin filosfica existe y adquiere realidad o validez en tanto que es mercanca. Es decir, la realidad, en este caso la realidad mundializada del modo de produccin capitalista, fija todo lo existente, desde el mineral ms raro hasta el artesano o trabajador ms diestro, como portador de valor o como potencial o actualmente valor.

Ahora bien, qu entendemos por valor y por qu l determina, valida o da existencia a todo lo que es?

El anlisis de Marx en torno a la mercanca distingue tres elementos constitutivos de la forma valor: valor de cambio, sustancia del valor y magnitud de valor. El valor de cambio, como mencionamos brevemente lneas arriba, es el modo de expresin de algo que se encuentra atrs, invisible, en el reino de las sutilezas metafsicas de la mercanca. Eso invisible, que se hace visible a partir de la relacin de intercambio entre mercancas cualitativamente dismiles, o sea, a partir del valor de cambio, es el valor. Para Marx, el valor contiene dos determinaciones, la sustancia del valor y su magnitud. Por sustancia del valor, Marx entiende el gasto de fuerza de trabajo humana sin consideracin de la forma en que se gast sta. 7 Es decir, la sustancia del valor es el trabajo desplegado en la produccin de una mercanca. Sin embargo, este gasto de fuerza humana o desgaste fisiolgico que entraa toda mercanca tiene una magnitud, es decir, determinada cantidad de trabajo, o de esa sustancia generadora de valor. Una mercanca es as susceptible de intercambiarse por otra de en gnero distinto porque, en principio, suponen productos del trabajo humano, pero para que el intercambio pueda llevarse a cabo se requiere que haya adems una igualdad en la cantidad de trabajo contenida en ambas mercancas. Se requiere entonces que ambas mercancas contengan el mismo tiempo de trabajo. Slo la cantidad de trabajo socialmente necesario, pues, o el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir un valor de uso, determina su magnitud de valor. 8

Es de suma importancia entender la diferencia entre el valor en cuanto tal y sus formas de expresin pues, a diferencia de las propiedades fsico-materiales de la mercanca, en tanto valor de uso, la determinacin de ser valor o contenerlo no es en modo alguno una caracterstica fsico-material sino, ms bien, social. El valor en tanto tal es invisible en esos trminos, de ah que Marx diga que el valor es una objetividad espectral, una mera gelatina de trabajo humano indiferenciado. 9 Que el valor sea, ante todo, un atributo social queda de manifiesto en el hecho de que posibilita el funcionamiento del metabolismo social en las condiciones impuestas por el modo de produccin capitalista, pues slo cuando la desconexin social entre los miembros de una comunidad configura las condiciones de reproduccin de sta, debe surgir un instrumento que reconecte el cuerpo social fragmentado. En palabras de Marx, slo los productos de trabajos privados autnomos, recprocamente independientes, se enfrentan entre s como mercancas. 10

El descubrimiento y la caracterizacin de Marx en torno al valor adquieren toda su fuerza explicativa cuando, en el desarrollo de las categoras contenidas en el anlisis de la mercanca, llegamos a la caracterizacin del doble trabajo representado en la mercanca: el trabajo concreto y el abstracto.

Para el autor de El capital, la mercanca, as como es una unidad dual entre valor de uso y de cambio, es tambin producto de dos trabajos dismiles. Por una parte, el trabajo concreto, que por su finalidad, modo de operar, objeto, medio y resultado 11 produce valores de uso concretos determinados; es decir, en tanto creador de objetos tiles, requiere una actividad productiva determinada por las caractersticas sealadas. Por otra parte, la mercanca se constituye por el trabajo abstracto, cuya determinacin es precisamente carecer de toda determinacin salvo la de ser mero gasto de fuerza de trabajo humana. Entonces, si el trabajo concreto entra en la consideracin de la mercanca en tanto valor de uso, el trabajo abstracto es considerado, por su parte, en tanto la mercanca contiene valor.

Ahora bien, por qu esta diferencia resulta sumamente relevante, como Marx mismo indica cuando afirma: He sido el primero en exponer crticamente esa naturaleza bifactica del trabajo contenido en la mercanca. Como este punto es el eje en torno al cual gira la comprensin de la economa poltica, hemos de dilucidarlo aqu con ms detenimiento. 12

Un primer acercamiento a la pregunta podra formularse a partir de la distincin histrica entre ambas modalidades del trabajo pues, mientras el trabajo concreto, en tanto creador de valores de uso, es, independientemente de todas las formaciones sociales, condicin de la existencia humana, necesidad natural y eterna de mediar el metabolismo dado entre el hombre y la naturaleza, y, por consiguiente, de mediar la vida humana; 13 el trabajo abstracto, en cambio, es un trabajo histricamente determinado y, por ende, circunscrito a determinada formacin histrico-social y dependiente de ella.

Con esta diferenciacin entre ambos tipos de trabajo se posibilita la comprensin de que las condiciones histrico-sociales de emergencia y despliegue del trabajo abstracto estn definidas temporalmente y, por ende, son finitas. El trabajo concreto, por su parte, adquiere relevancia y preeminencia ontolgica por cuanto posibilita la vida humana y es por ello condicin sine qua non de ella. La idea del trabajo como proceso metablico entre el hombre y la naturaleza, as como el desarrollo detallado de sus elementos, figura en el captulo v del primer tomo. De ah que, por ejemplo, ciertos autores sostengan y discutan la posibilidad de una ontologa en Marx. 14

Adems de la especificacin histrica del trabajo, Marx introduce un concepto que si bien es desarrollado en sus determinaciones a lo largo de la seccin iv del primer tomo, a propsito de la explicacin del plusvalor relativo, queda presentado, en el primer captulo, con relacin al carcter bifactico del trabajo contenido en la mercanca; el concepto a que aludimos es el de aumento de la fuerza productiva. 15 Veamos qu nos dice Marx al respecto:

En trminos generales, cuanto mayor sea la fuerza productiva del trabajo, tanto menor ser el tiempo de trabajo requerido para producir un artculo, tanto menor la masa de trabajo cristalizada en l, tanto menor su valor. A la inversa, cuanto menor sea la fuerza productiva del trabajo, tanto mayor ser el tiempo de trabajo necesario para producir un artculo, tanto mayor su valor. 16

Como hemos indicado, si lo que constituye a una mercanca en cuanto tal es su presencia en tanto portadora de valor y ste no es ms que tiempo de trabajo desplegado para la produccin de un artculo cualquiera, entonces resulta de suma importancia la cantidad de trabajo contenido en la mercanca. As, el trabajo, en tanto desgaste fisiolgico humano, sin importar el fin ni sus peculiaridades especficas, se eleva a un plano ontolgicamente dominante, pues es el nico que valida y da existencia a la mercanca en cuanto tal. No obstante, para Marx, nos hallamos frente a una contradiccin decisiva para los lmites de la produccin capitalista y que deriva del carcter dual del trabajo contenido en la mercanca.

Como observaremos a continuacin, el tema central es nuevamente la riqueza. Si hemos considerado la mercanca como el modo de existencia de la riqueza en la sociedad burguesa, entonces a mayor nmero de mercancas, mayor riqueza social. Pero como la mercanca debe tener un soporte material, es decir, un valor de uso, el trabajo, en tanto creador de bienes sociales tiles, puede, dado el desarrollo de la fuerza productiva, generar mayor riqueza material reduciendo la magnitud de valor (de trabajo empleado) de cada elemento, por eso

En s y para s, una cantidad mayor de valor de uso constituir una riqueza material mayor; dos chaquetas, ms riqueza que una. Con dos chaquetas puede vestirse a dos hombres, mientras que con una slo a uno, etctera. No obstante, a la masa creciente de la riqueza material puede corresponder una reduccin simultnea de su magnitud de valor. Este movimiento antittico deriva del carcter bifactico del trabajo. 17

Es decir, cuanto ms fecundo se vuelve el trabajo, debido a la modificacin y el mejoramiento del campo tcnico-instrumental, mayor cantidad de valores de uso se producen. Pero este hecho supone, a su vez, que la cantidad de trabajo (valor) contenido en la mercanca individual se reduce: a mayor riqueza material, menos trabajo (o cantidad de valor) para producirla. Esta idea cobra todo su sentido si nos referimos y tomamos prestada una idea que se encuentra en ese gran laboratorio de conceptos que son los manuscritos, de entre 1857 y 1858, intitulados por los editores como Grundrisse. All encontramos las siguientes afirmaciones:

Tan pronto como el trabajo en su forma inmediata ha cesado de ser la gran fuente de la riqueza, el tiempo de trabajo deja, y tiene que dejar, de ser su medida y, por tanto, el valor de cambio [deja de ser la medida] del valor de uso. [] El capital mismo es la contradiccin en proceso [por el hecho de] que tiende a reducir a un mnimo el tiempo de trabajo, mientras que por otra parte pone al tiempo de trabajo como nica medida y fuente de la riqueza. [] Las fuerzas productivas y las relaciones sociales unas y otras, aspectos diversos del desarrollo individual se aparecen al capital nicamente como medios, y no son para l ms que medios a fin de producir fundndose en su mezquina base. In fact, empero, constituyen las condiciones materiales para hacer saltar a esa base por los aires. 19

Hemos expuesto y resaltado algunas categoras clave en el anlisis de Marx sobre la mercanca porque en torno al concepto de trabajo se han generado importantes debates como los que a continuacin comentamos.

El valor que se valoriza visto desde la escuela de la wertkritik

Durante gran parte del siglo XX, los esfuerzos provenientes del campo marxista, en aras de transformar revolucionariamente la estructura social, giraron en torno a la interpretacin de la realidad desde la que se pensaba la contradiccin fundamental en la sociedad burguesa: la que media entre capital y trabajo. Para ello, las nociones de plusvalor, explotacin, trabajo y capital eran decisivas si se quera hacer una interpretacin marxista que ofreciera propuestas prcticas para transformar dicha realidad. Sin embargo, como han sealado algunos crticos congregados en la escuela de la wertkritik 20 (crtica del valor), dicha oposicin terminaba resolvindose a favor del trabajo, por cuanto ste representaba al proletariado frente a la explotacin del capital. Esta interpretacin olvidaba, a juicio de los crticos, que la misma clase obrera y el trabajo desplegado por sta no eran sino elementos constitutivos del sistema capitalista, por lo cual la resolucin de la oposicin, a favor del trabajo, terminaba por afianzar la dominacin capitalista en vez de dinamitarla.

La izquierda poltica siempre ha rendido con especial celo honores al trabajo. No slo ha elevado el trabajo a esencia del ser humano sino que, tambin, lo ha mistificado as a supuesto principio opuesto al capital. El escndalo no era para ella el trabajo, sino meramente su explotacin por el capital. Por eso, el programa de todos los partidos de trabajadores era la liberacin del trabajo y no liberarse del trabajo. La oposicin social entre capital y trabajo, sin embargo, no es ms que una mera oposicin de intereses distintos (con poderes ciertamente tambin distintos) dentro del fin absoluto capitalista. 21

Para la wertkritik, la oposicin entre capital-trabajo y su aparente resolucin tiene como fundamento la ontologizacin del concepto de trabajo. Insisten en que el marxismo tradicional comprendi ste como una forma de actividad transhistrica, pero de lo que se trata realmente, a su juicio, es de entender el concepto como una forma especfica de actividad inserta en el marco de las relaciones sociales capitalistas. En el Manifiesto contra el trabajo leemos:

El trabajo no significa de ninguna manera que las personas transformen la naturaleza o se relacionen entre s por su actividad. Mientras haya gente, se construirn casas, se producirn alimentos, vestidos y otras muchas cosas, se criar a los nios, se escribirn libros, se discutir, se cultivarn huertos, se compondr msica y muchas ms cosas por el estilo. Esto es algo banal y obvio. Lo que no es obvio es que la actividad humana por excelencia, el puro empleo de fuerza de trabajo, sin importar su contenido, de forma totalmente independiente de las necesidades y de la voluntad de los implicados, sea elevado a un principio abstracto que domina las relaciones sociales.[] En la esfera del trabajo no cuenta lo que se hace, sino que el hacer se haga como tal, pues el trabajo es un fin absoluto en la medida en que es portador de la explotacin del capital-dinero: la multiplicacin infinita del dinero por amor de s mismo. El trabajo es la forma de actividad de este fin absoluto absurdo. 22

Como observamos, el concepto de trabajo es el objeto central del debate. En una entrevista realizada por la revista Marbourg-Virus a Robert Kurz y a Ernst Lohoff, en 1998, frente a la pregunta de si podran hacer una breve resea de lo que significaba para ellos la wertkritik y sus diferencias con el marxismo tradicional, respondieron:

La crtica del sujeto comenz, para nosotros, con la crtica del trabajo, presente como la categora central del sujeto de la socializacin del valor. Si bien Marx critica el trabajo abstracto de la produccin mercantil (que, sin embargo, en el socialismo formado por el valor se convirti en doctrina de Estado), quiso salvar la aparentemente razonable abstraccin del trabajo en tanto determinacin ontolgica. [] El marxismo del movimiento obrero, en su poca de 1848 a 1989, se refiri siempre slo a una reducida y limitada crtica sociologizada de la apropiacin del plusvalor por los capitalistas, sin tocar propiamente el carcter fetichista del sistema de socializacin del valor El trabajo abstracto, por tanto, no apareca tampoco como una categora histrico-real del capitalismo sino como una eterna condicin ontolgica de la humanidad. Valor, mercanca, dinero y mercado no fueron entendidos como formas sociales superables de las relaciones capitalistas sino como objetos positivos de la modernidad, que slo seran resignificados de forma alternativa a travs de la lucha de clases de la clase obrera. 23

Para los autores de la wertkritik, la sociedad burguesa, a lo largo de su desarrollo histrico, ha constituido el valor erigido en amo y seor del proceso de reproduccin social. La idea del sujeto automtico 24 les permite comprender el mecanismo ciego y dominante por el cual se rige la totalidad social en el modo de produccin capitalista. A su juicio, el trabajo, en su forma abstracta, se habra autonomizado y convertido en un fin en s mismo, en una actividad tautolgica que, al quererse a s misma, caera en el sinsentido del principio cuantitativo de acrecentarse por el mero hecho de acrecentarse; violentando de esa manera las condiciones naturales y humanas a escala planetaria. Incluso, como resultado de dicho sinsentido, los autores de esta corriente interpretativa sugieren que el desarrollo tecnolgico habra expulsado a millones de trabajadores, sobre todo en el tercer mundo, a circuitos marginales donde no tendran ya el derecho a trabajar. De ah que la exigencia y lucha por el derecho al trabajo sea en esos pases la muestra inequvoca de su falta de perspectiva revolucionaria.

Frente al dominio total del sujeto automtico, el movimiento revolucionario de gran parte del siglo XX, que reivindicaba la liberacin del trabajo, entendido ste como sinnimo del proletariado, habra luchado nicamente por objetivos faltos de radicalidad al no proponerse abolir la produccin mercantil capitalista en cuanto tal; habra, en cambio, luchado por gestionar de manera alternativa y justa la distribucin de la riqueza producida bajo las condiciones burguesas, sin cuestionar por tanto el mecanismo especfico, sometedor y alienante que obligaba y obliga hasta hoy a poner en marcha el metabolismo social bajo el designio de valorizar el valor.

El dominio total del sujeto automtico sobre la sociedad implica, a juicio de la wertkritik, la imposibilidad de pensar el devenir social como el resultado de la lucha de clases. De hecho, la wertkritik abandona dicho horizonte por considerar que el proletariado no es ningn sujeto revolucionario, por cuanto constituye parte integrante de la sociedad burguesa, y, como hemos indicado, desde dicha perspectiva, el proletariado, a lo largo del siglo XX, luch no por su autoabolicin sino por mejoras socio-laborales y por derechos dentro del marco burgus que terminaron por afianzar el dominio del capital.

Bolvar y el discurso crtico de Marx

Una interpretacin que, si bien no dialoga directamente con los autores de la wertkritik, piensa el hecho de la alienacin como momento estructurante de la reproduccin social capitalista y, al mismo tiempo, cuestiona precisamente la consecuencia de pensar dicho hecho como absoluto o mejor dicho como condicin material insuperable sin la que no puede existir la sociedad burguesa la ofrece el gran pensador ecuatoriano-mexicano Bolvar Echeverra, a propsito de su lectura sobre G. Lukcs, realizada desde la aguda, sugerente, original y potente interpretacin que lleva a cabo de la obra de Marx.

Para Bolvar Echeverra, el discurso de Marx es esencialmente crtico situado, en tanto momento constitutivo, en la realizacin de un horizonte terico ms amplio y especfico: el del comunismo cientfico. Tal horizonte determina de ese modo la especificidad y funcin de la crtica de la economa poltica. As, el proyecto terico del comunismo cientfico se afirma como proyecto crtico en la medida en que se realiza como un proyecto a la vez cientfico y revolucionario; an ms, revolucionario por ser cientfico y cientfico por ser revolucionario. 25

Segn Bolvar, el discurso crtico de Marx surge debido a la necesidad del movimiento revolucionario comunista de dotarse a s mismo de una nueva radicalidad programtica y organizativa que exigira el revolucionamiento del momento terico-discursivo. Por ese, tanto la revolucin como la teora se encuentran en un estrecho vnculo, pues de que una alcance a la otra y reconfigure su consistencia depende la efectividad de la prctica revolucionaria en aras de no caer en el utopismo ni el reformismo. En palabras de Echeverra,

[] el movimiento obrero ha llegado a ser ya una fuerza social y poltica de importancia central, pero algo hace que su impulso se desve, en unos casos hacia lo inesencial o inofensivo (reformismo), en otros hacia lo irreal y autodestructivo (utopismo). Su actividad se halla todava sometida sea absorbida o neutralizada a la accin del mecanismo reproductor de las relaciones sociales-institucionales capitalistas. 26

Si el asunto esencial es el revolucionamiento del momento terico-discursivo del movimiento revolucionario comunista, entonces habr que definir el tipo de consistencia de dicho discurso. Para Bolvar Echeverra, se trata de determinarlo en tanto discurso crtico, pues

[] ni esa conversacin de la teora ni este perfeccionamiento de la revolucin pueden tener lugar de manera positiva y pura (acrtica) como creacin de un saber meramente sustitutivo a partir de la nada sino slo de manera negativa y comprometida, como resultado de la elaboracin permanentemente conflictiva, en contra pero dentro del dominio ideolgico capitalista, de un saber de la revolucin comunista. 27

Como el discurso crtico no puede ser un saber sustitutivo que opere a partir de la nada, debe operar entonces desde un mbito ya existente donde encuentre, aun cuando sea de forma reprimida y distorsionada, la actualizacin o vigencia adelantada de unas relaciones sociales de reproduccin las comunitarias que pertenecen a un tiempo nuevo, esencialmente diferente de la era mercantil y capitalista. 28 Por ello se trata de un significar esencialmente revolucionario, pues reivindica, contradiciendo el modo de produccin capitalista, proyectos y necesidades que slo pueden desarrollarse orgnicamente en la medida en que el sujeto social real (la clase proletaria) comienza a recobrar y reasumir la funcin sintetizadora de la socialidad (la autarqua, la sujetidad) que se halla enajenada como funcionamiento automtico del valor que se valoriza, del capital. 29

El discurso crtico, adems, trabaja sobre la base del discurso positivo apologtico burgus. Su manera de operar sobre ese discurso es siempre transgresor, desestructurador, pues desquicia y contradice el discurso positivo emanado de las relaciones sociales burguesas.

Para el pensador mexicano-ecuatoriano, todo esto adquiere sentido si consideramos, y en esto estriba uno de los grandes aportes de Echeverra, la forma en que acontece el proceso de reproduccin social. 30 El proceso de reproduccin social es pensado por Echeverra como una unidad formada por dos estratos o procesos: el de produccin-transformacin material y el de produccin semitico o de sentido.

Desde el horizonte de interpretacin que nos ofrece Marx en el captulo V de la seccin tercera de El capital en torno al concepto de trabajo, Bolvar Echeverra liga la idea del metabolismo entre el hombre y la naturaleza, en tanto transformacin prctico-material de la materialidad natural, con la proveniente del campo lingstico del proceso de comunicacin en general. As, en toda produccin-transformacin de la materialidad acontece al mismo tiempo una produccin de significado. Es decir, el proceso de produccin-transformacin no modifica nicamente el estrato fsico-material del objeto sino que implica tambin de suyo la produccin de un sentido y un significado semitico.

La satisfaccin de las necesidades humanas, base que en su resolucin constituye siempre una propuesta de identidad concreta de una comunidad determinada, precisa de un mbito o de una forma metafsica o poltica no dada en la materialidad natural y que, al efectivizarse, dota de concrecin y sentido al proceso de reproduccin social. La idea de Marx en torno a la efectivizacin de un objetivo o fin, como elemento constitutivo y especfico de la praxis, es pensada por Bolvar como el momento indeterminado que requiere la libertad del sujeto. En palabras de Echeverra,

El proceso de realizacin puede llevarse a cabo slo en la medida en que procede como ciclo comunicativo, como movimiento que, al producir/consumir objetos, sintetiza a un sujeto carente de unidad consolidada o de figura preestablecida. Al realizar objetos, el sujeto social debe realizarse: debe crear o re-crear su identidad social o esencia poltica. En otros trminos, debe constantemente salvar en s mismo un hiatus o superar una escisin que le es constitutiva: la falta de una coincidencia natural o una correspondencia espontnea entre las dos perspectivas de su existencia: como sujeto en acto de producir (p) y como sujeto en acto de consumir (c). 31

Ahora bien, para Bolvar Echeverra, el proceso de reproduccin social capitalista ha de pensarse desde lo que l considera el teorema crtico central de El capital: la contradiccin entre el valor y el valor de uso. sta sera, a juicio de nuestro autor, la contradiccin fundamental, el ncleo y el centro sobre el cual se erigen todas las dems contradicciones existentes en la vida cotidiana de la sociedad moderna burguesa.

La contradiccin a que hemos aludido hace referencia a un hecho que implica dos dinmicas que al encontrarse comienzan un juego de resistencia y avasallamiento. Esta dinmica absurda consiste en que

[] los seres humanos slo pueden producir y consumir bienes, crear riqueza y gozarla o disfrutar de ella; es decir, slo estn en capacidad de autorreproducirse, en la medida en que el proceso de produccin y consumo de sus bienes sirve de soporte a otro proceso diferente que se le sobrepone y al que Marx denomina proceso de valorizacin del valor o acumulacin de capital. [] los seres humanos existen de manera absurda porque su proceso natural de reproduccin no obedece a un telos propio capaz de sintetizarlo sino a uno ajeno enajenado que es el telos csico del valor instalado como sujeto que se autoafirma, que se valoriza: el telos de la acumulacin de capital. 32

En el modo de produccin capitalista acontece una relacin sumamente violenta y conflictiva entre un telos siempre concreto, arraigado en el mundo de la vida de una comunidad determinada, y un telos abstracto, impuesto por la dinmica de la valorizacin del valor que, arrebatando la autarqua y la soberana del sujeto social, sienta de manera unilateral un sentido y un significado csico a toda la praxis desplegada en las condiciones de dicho modo de producir la riqueza.

Considerando lo anterior, Bolvar sostiene que el dominio ideolgico ejercido por la burguesa sobre el todo social no se basa nica ni fundamentalmente en la disposicin cuantitativa de los medios de comunicacin que seran usados para ocupar las conciencias del conjunto de la sociedad para someterlas. Antes bien, el dominio ideolgico de la burguesa acontece porque en el ncleo mismo de la praxis se encuentra el horizonte desde el cual se produce la constitucin del sentido y significado de los objetos sociales. El modo de produccin capitalista instituye una subcodificacin, o cdigo normativo totalizador, bajo el cual toda praxis acontece desde una finalidad impuesta coercitivamente por un sujeto que se ha adueado del proceso de reproduccin social: la valorizacin del valor. En tanto resultado, entonces, los objetos producidos desde esa estructura portan ya un mensaje, o sentido significativo que, concordante con dicha estructura, hacen apologa de ella.

Como se observa, en la reproduccin social capitalista conviven contradictoriamente dos dinmicas: la siempre concreta de una identidad basada en la constitucin de un mundo de la vida desplegado por la afirmacin de un sistema especfico de valores de uso; y la abstracta, tautolgica, sometedora y absurda de acrecentar la magnitud del valor que se valoriza a expensas y en detrimento del valor de uso.

Bolvar sobre Lukcs

Regresando a la controversia que apuntbamos lneas arriba referente al hecho de la alienacin y la interpretacin de Bolvar sobre Lukcs, diremos que, a juicio de Echeverra, la grandeza de Lukcs consistira, a diferencia del marxismo vulgar, en haber puesto como momento fundamental de la reflexin crtica en torno a la sociedad burguesa el hecho de la enajenacin.

Para Bolvar Echeverra, el marxismo vulgar no habra logrado reconocer el hecho de la mercantificacin de la vida como caracterstica distintiva de la historia moderna. Por este motivo, nunca pens con suficiente radicalidad la consistencia de la sociedad moderna burguesa, pues los conceptos de fetichismo de la mercanca y enajenacin, o cosificacin, de la actividad humana no fueron puestos en el centro de sus reflexiones. Adicionalmente, el marxismo vulgar percibi la prdida del sujeto social slo como de riqueza econmica y de poder estatal.

La exposicin que hace Echeverra sobre el ensayo de Lukcs titulado La cosificacin y la conciencia del proletariado rescata las ideas de cosificacin, fetichismo de la mercanca y alienacin; sin embargo, su aproximacin es crtica y apunta elementos que, a su juicio, deberan ser considerados ilusorios. Lukcs, segn Bolvar, habra captado el fenmeno esencial sobre el que se articula la sociedad burguesa: el hecho de que en esta sociedad se despliega en todo momento un proceso de inversin en el que la sujetidad del sujeto social, en tanto capacidad autrquica de definir su identidad y concrecin poltica, se pierde y es robada o secuestrada, y absolutamente, por la objetividad del objeto mercantil en tanto que capital. As:

la actividad, que era del hombre y ya no lo es, la sujetidad que se ha enajenado, se determina realmente como proceso de acumulacin de capital. [] La cosificacin trae consigo una devastacin de toda la riqueza cualitativa del sujeto social y del mundo que l despliega con su vida La proliferacin de la Cosa se acompaa con la muerte del Hombre. 33

Sin embargo, la respuesta de Lukcs a esta problemtica es el hecho de la revolucin, pues el acto de la revolucin recuperara precisamente la capacidad de sintetizacin concreta del proletariado, la cual se encontrara en su comportamiento espontneo anticapitalista como deseo de comunismo. Para Bolvar, quien con un gesto de irona califica esta revolucin como salvacin, no resulta verosmil que dicha dialctica se resuelva en el acto de la revolucin como irrupcin redentora surgida de la nada, pues en todo caso la posibilidad de la revolucin misma debera ser pensada y actualizada desde el entramado en que se mueve el proletariado, y ese entramado o mundo es precisamente el mundo enajenado.

Por esta razn, la dialctica de la alienacin, como es planteada por Lukcs, se antoja, a juicio del pensador ecuatoriano-mexicano, irreal e ilusoria, pues la idea de que la totalidad del proceso de reproduccin social se encuentra estructurada absolutamente bajo el dominio completo de la valorizacin del valor encuentra el siguiente problema:

es posible imaginar que en la realidad social exista una actividad carente de concrecin, que una historia pueda acontecer como un proceso de autoincrementacin de la riqueza en abstracto, sin otra cualidad que la cantidad? es imaginable una autovalorizacin del valor que no implique un proyecto de mundo, que sea slo un proceso formal, carente de sustancia, independiente del proceso de reproduccin del producto concreto (pleno de cualidades o determinaciones)? 34

Bolvar Echeverra responde negativamente: para l, y quiz desde ah puedan entenderse sus desarrollos en torno a las modalidades de habitar, o eth, que existen en la modernidad capitalista, el proceso de valorizacin del valor ocurre siempre sobre la base de formas de existencia social concretas que le preceden y con las que tiene que dialogar de alguna manera para desplegarse. Por eso, en palabras de Bolvar, para afirmarse como sujeto abstracto, el valor valorizndose necesita realizarse como proyecto concreto; necesita de los seres humanos y de la eleccin de forma civilizatoria, cultural que ellos hacen al trabajar sobre la naturaleza 35

Las tres propuestas, de la wertkritik, de Lukcs y de Bolvar Echeverra, otorgan un papel esencial al fenmeno de la alienacin, ya sea conforme a la idea del sujeto automtico, la cosificacin o la valorizacin del valor; e identifican la existencia de un fin, sujeto o forma autonomizado de la existencia social.

A primera vista, la interpretacin crtica que nos ofrece Bolvar Echeverra sobre Lukcs tambin podra aplicarse a la wertkritik pues, segn hemos observado, y es tambin una de las crticas hechas a esta corriente, parece ilusorio atribuir un dominio total del valor que se valoriza sobre la sociedad, sin considerar las condiciones reales, concretas y materiales sobre las que de hecho posibilitan su existencia en cuanto proyecto de dominio.

El encuentro entre ambas dinmicas la del valor y la concreta sobre la que se reproduce una comunidad determinada pone de relieve la consistencia conflictiva, la resistencia, la apropiacin y el dilogo que los sujetos subalternos establecen de manera compleja con esa finalidad impuesta por el capital. Por otra parte, desde el polo del capital o ms concretamente desde el polo donde el capital se personifica: el conjunto de la clase capitalista, tambin encontramos diferentes proyectos de realizacin de la valorizacin del valor, todos ellos situados geopolticamente y con mediaciones extraeconmicas que dan forma y especificidad a sus proyectos.

Si bien la dinmica general del proceso de reproduccin social acontece sobre el trasfondo de la valorizacin del valor, la concrecin de dicho proceso es siempre proyectada, asumida y realizada de manera diferenciada, segn las caractersticas de las zonas, regiones o pases donde se efectiviza. Como muestra lo acontecido en el siglo XX, la reorganizacin del proceso de produccin a escala planetaria pas forzosamente por la mediacin de los Estados-nacin, pese a que, ingenuamente, fueron declarados entidades muertas. Sin embargo, las guerras mundiales, que involucraron a bloques regionales formados por pases con sus respectivos Estados-nacin, as como las disputas geopolticas actuales por el control espacial de energticos, biodiversidad, rutas comerciales y de la fuerza de trabajo, muestran que hay proyectos diversos de capitalismo, donde algunos pases quedan sometidos a las dinmicas de dependencia, al pillaje, al robo, a la sobreexplotacin de la fuerza de trabajo, etctera, por pases con proyectos imperialistas. Claro ejemplo de uno azotado por todas esas dinmicas es el de quien escribe estas lneas: Mxico.

Las nuevas interpretaciones

Respecto al mbito alemn de discusin en torno a las nuevas interpretaciones de El capital, Karl Reitter 36 ha criticado a la wertkritik y a la propuesta, igualmente alemana, de la neue Marx-lektre. 37 A propsito del dominio del capital sobre la sociedad y sobre el concepto de fetichismo, en una entrevista realizada por el diario alemn Junge Welt en 2015 leemos:

El capitalismo es en estos tiempos una forma de dominio personal o csico? O ambos? Las circunstancias capitalistas son reales o slo un constructo ideolgico? [] Los acontecimientos en Grecia muestran de manera irrefutable que ningn llamado sujeto automtico ordena a las clases dominantes las acciones calculadas. Las extorsivas demandas de la Troika, para un capitalista individual, que se tiene que orientar con base en las obligaciones del mercado, no son derivables ni entendibles. Adems, el dominio de clase est conectado y entretejido con otras formas de dominio. El dominio de clase se basa tambin en formas patriarcales y racistas de dominio y viceversa. Los representantes de la nueva lectura de Marx no consideran nada de este contexto. 38 []

Cmo se mediatizan las relaciones de clase y el fetichismo?

Fetiche significa tomar una cosa por otra, lo que sta no es. Una forma importante del fetichismo es, por ejemplo, hacer pasar el pago de la fuerza de trabajo como si se estuviera pagando el trabajo mismo. En tanto que la relacin de capital se presenta de manera diferente de lo que es, se producen malinterpretaciones y se sugieren falsas conexiones. Estos fenmenos aseguran el dominio capitalista. En el contexto de la nueva lectura de Marx hay sin embargo una tendencia a fetichizar el fetiche. A partir del anlisis de la mercanca y del carcter fetichista de la mercanca se extrae de repente una completa ontologa del ser social; algunos aspectos del anlisis de la mercanca son tomados por el todo. Ah, el anlisis est orientado sobre todo a la primera seccin del primer tomo de El capital, donde an no se puede hablar de las clases, la explotacin y la lucha de clases, sino donde Marx empieza investigando la superficie de la circulacin. Gerhard Hanloser y yo hemos acuado el concepto de marxismo de la circulacin. La forma de pensar dentro de la nueva lectura de Marx tiende a ir mucho en esta direccin. 39

Conclusin

Como observamos, la mayora de los desarrollos inspirados en Marx proviene de las interpretaciones y apropiaciones de conceptos identificables, bsicamente, en los primeros captulos de El capital. Tal vez el concepto que ms discusin ha generado en estas lecturas ha sido el de trabajo. Incluso ciertos autores, como Heidegger, desde horizontes totalmente ajenos a la tradicin marxista dirigen sus crticas tambin a ese concepto. Por ejemplo, encontramos en la famosa Carta sobre el humanismo, dirigida a Jean Beaufret, en 1946, la siguiente afirmacin, a propsito del materialismo de Marx:

La esencia del materialismo no consiste en la afirmacin de que todo es materia sino, ms bien, en una determinacin metafsica segn la cual todo ente aparece como material de trabajo. La concepcin metafsica moderna de la esencia del trabajo ha sido pensada ya con antelacin en la Fenomenologa del espritu, de Hegel, como el proceso que se dispone a s mismo de la produccin incondicionada, es decir, como objetivacin de lo efectivamente real por el hombre, experimentado ste como subjetividad. La esencia del materialismo se oculta en la de la tcnica, sobre la que ciertamente se escribe mucho, pero se piensa poco. En su esencia, la tcnica es un destino, dentro de la historia del ser, de esa verdad del ser que reside en el olvido. 40

No es nuestro inters debatir en este momento con Heidegger; sin embargo, hemos elegido citar a este autor porque resulta interesante observar que los temas de discusin en torno a la obra de Marx, ya sea desde el campo marxista o desde otros horizontes, toman como objeto de sus crticas bsicamente los conceptos de trabajo y sujeto.

Desde Alemania, tierra natal y quien expulsara al revolucionario de Trveris a vivir en el exilio permanente, a Amrica Latina, donde la revolucin pareca estar a un paso de ser realizada durante la segunda mitad del siglo XX, se han ido tejiendo prcticas y procesos que vuelven a poner sobre la mesa la discusin en torno a las posibilidades y los lmites del discurso terico legado por Marx. An ms, pese a haber sido declarado muerto, tericamente hablando, y despus de la cada del bloque socialista, la lectura y discusin de la obra de Marx han encontrado diferentes espacios y expresiones, algunas de ellas acadmicas, otras marginales y poco conocidas. Pero lo que no ha dejado de existir es el deseo de comprender la dinmica de un sistema que, guiado por el afn de acrecentar la riqueza mercantil en su forma dineraria, cada vez vomita ms muertos y arrastra a la naturaleza a una catstrofe irreversible.

El objeto terico de la obra que hoy, a 150 aos de su primera edicin, rememoramos y celebramos no dejar de existir en tanto no deje de existir, en trminos prctico-efectivos, ese objeto llamado capital. Por ello, frente a las nuevas formas de entender el mundo que habitamos, El capital de Marx resulta imprescindible no slo para pensar crticamente nuestra poca sino, como Marx mismo haba imaginado, resulta crucial para el momento terico-revolucionario de la praxis del movimiento comunista; praxis potencial para quienes asuman la encomienda de despertar y subvertir las nuevas fuerzas histricas abiertas por el capital.

Ivn Carrasco Andrs. Licenciado en filosofa por la Facultad de Filosofa y Letras de la Universidad Nacional Autnoma de Mxico. Actualmente es maestrante por la misma institucin en el posgrado de filosofa. [email protected]


Notas:

1 Carta de Marx a Becker, 17 de marzo de 1867.

2 De Marx a Engels, Londres, 16 de agosto de 1867.

3 De Marx a Kugelmann, Londres, 13 de octubre de 1866.

4 Rubel, M. La leyenda de Marx o Engels fundador, en Marx sin mito, Barcelona, Octaedro, 2003.

5 Marx, Karl. El capital. Crtica de la economa poltica, tomo I, volumen 1, Mxico, Siglo XXI, 2005, pgina 43.

6 Martnez Marzoa, Felipe. La filosofa de El capital, versin digital en pdf, pgina 20.

7 Marx. Obra citada, pgina 47.

8 Ibdem, pgina 48.

9 Ibdem, pgina 47.

10 Ibdem, pgina 52.

11 Ibdem, pgina 51.

12 Ibdem.

13 Ibdem, pgina 53.

14 El intento tal vez ms logrado de formular una ontologa desde las reflexiones de Marx ha sido la magna obra de Gyorgy Lukcs intitulada Zur ontologie des gesellschaftlichen Seins (En torno, o contribucin, a la ontologa del ser social). Para Lukcs, todos los enunciados de Marx, correctamente interpretados, son entendidos en ltima instancia como enunciados directos sobre un tipo de ser; es decir, son afirmaciones ontolgicas. En dicha obra, de alrededor de mil 800 pginas en la edicin original, publicada fragmentariamente al espaol, encontramos un desarrollo amplio y original respecto al trabajo en tanto fenmeno ontolgico y originario del ser social. Para Lukcs, el ser social se deriva del emplazamiento teleolgico del trabajo, pues produce, adems de nuevas conexiones causales, nuevas formas de objetividad sin parangn con la objetividad natural.

15 Marx lo define as: Por aumento en la fuerza productiva del trabajo entendemos aqu, en general, una modificacin en el proceso de trabajo gracias a la cual se reduzca el tiempo de trabajo socialmente requerido para producir una mercanca, o sea, que una cantidad menor de trabajo adquiera la capacidad de producir una cantidad mayor de valor de uso. Marx, Karl. El capital. Crtica de la economa poltica, tomo i, volumen 2, Mxico, Siglo xxi, 2005, pgina 82.

16 Ibdem, pgina 50.

17 Ibdem, pgina 56.

18 El concepto clave para pensar este hecho que constituye parte del proceso efectivo, real, material y especfico, a cuyo amparo se configura, expande y profundiza el capital en trminos tcnico-instrumentales es subsuncin real del proceso de trabajo bajo el capital, y se encuentra en el captulo 14 de la seccin v del primer tomo de El capital. La produccin del plusvalor relativo, pues supone un modo de produccin especficamente capitalista, que con sus mtodos, medios y condiciones slo surge y se desenvuelve, de manera espontnea, sobre el fundamento de la subsuncin formal del trabajo en el capital. En lugar de la subsuncin formal, hace su entrada en escena la subsuncin real del trabajo en el capital. Adems, ambas categoras, subsuncin formal y subsuncin real del proceso de trabajo bajo el capital, son expuestas con mayor detalle en el texto escrito, aunque omitido como parte integrante de la versin definitiva de El capital, entre 1863 y 1866, titulado Sexto captulo. Resultados del proceso de produccin inmediato.

19 Marx, Karl. Elementos fundamentales para la crtica de la economa poltica (Grundrisse), tomo II, Mxico, Siglo XXI, 1978, pginas 228-229.

20 Wertkritik es el nombre que recibe la corriente de interpretacin de la obra de Marx gestada en Alemania durante el decenio de 1980. Entre sus autores representativos se encuentran Robert Kurz, Norbert Trenkle, Roswitha Scholz, Ernst Lohoff y Anselm Jappe. Hasta 2004, cuando se produjo una escisin, el rgano de publicacin fue la revista Krisis, que de 1986 a 1989 llev por ttulo Marxistische Kritik (Crtica marxista). Con la salida de Kurz y de su esposa, R. Scholz, se cre la revista Exit! La wertkritik reivindica los aportes de autores como Isaac Illich Rubin, Pashukanis, Hans Georg Backhaus, Adorno y Moishe Postone. El ncleo de su crtica se encuentra constituido por los conceptos de valor, fetichismo, alienacin y sujeto automtico.

21 Krisis, Manifiesto contra el trabajo, en http://www.krisis.org/1999/manifiesto-contra-el-trabajo/

22 Ibd.

23 Las traducciones son nuestras. Interview der Zeitschrift MARBURG-VIRUS mit Ernst Lohoff und Robert Kurz, http://www.krisis.org/1998/was-ist-wertkritik/

24 La idea de sujeto automtico es retomada por la wertkritik del anlisis realizado por Marx en el captulo iv de la seccin segunda, intitulado La transformacin de dinero en capital. Ah leemos a propsito de la explicacin de la formula D-M-D: El valor pasa constantemente de una forma a la otra, sin perderse en ese movimiento, convirtindose as en un sujeto automtico. [] en realidad, el valor se convierte aqu en el sujeto de un proceso en el cual, cambiando continuamente las formas de dinero y mercanca, modifica su magnitud, en cuanto plusvalor se desprende de s mismo como valor originario, se autovaloriza. Marx, Karl. Obra citada, pgina 188.

25 Echeverra, Bolvar. Discurso de la revolucin, discurso crtico, en Cuadernos Polticos, nmero 10, Mxico, Distrito Federal, Era, octubre-diciembre de 1976, pginas 44-53. Ledo en http://www.cuadernospoliticos.unam.mx/cuadernos/contenido/CP.10/CP.10.6.BolivarEcheverria.pdf (10 de febrero de 2017).

26 Ibdem.

27 Ibdem.

28 Ibdem.

29 Ibdem.

30 La caracterizacin que hace Bolvar Echeverra del proceso de reproduccin social es uno de sus aportes ms audaces, originales y agudos al pensamiento crtico marxista. Encontramos el desarrollo extenso de estas reflexiones, bsicamente, en estos dos ensayos: La forma natural de la reproduccin social (1984) y El valor de uso: ontologa y semitica (1998).

31 Ibdem.

32 Echeverra, Bolvar. La contradiccin del valor y el valor de uso en El capital, de Karl Marx, Mxico, taca, 1998, pgina 10.

33 Echeverra, Bolvar. Lukcs o la revolucin como salvacin, en Las ilusiones de la modernidad, Mxico, UNAM/El Equilibrista, 1995, pginas 107-108.

34 Ibdem, pgina 108.

35 Ibdem, pgina 110.

36 De Karl Reitter destacan los textos siguientes: Das Kapital wieder lesen. Eine Alternative zur wertkritischen Interpretation (Volver a leer El capital. Una alternativa a la interpretacin de la wertkritik), 2006; en coautora con Gerhard Hanloser: Der bewegte Marx. Eine einfhrende Kritik des Zirkulationsmarxismus (El turbulento Marx. Una crtica introductoria al marxismo de la circulacin), 2008.

37 La neue Marx-lektre (nueva lectura de Marx) es una corriente de interpretacin de la obra de Marx surgida en los pases germano-hablantes a mediados del decenio de 1960. Entre sus principales autores se encuentran Helmut Reichelt y Hans-Georg Backhaus, en las dcadas de 1970 y 1980; y Michael Heinrich, en la de 1990. Sus desarrollos retoman las aportaciones de Isaac Illich Rubin y Pashukanis. Como la wertkritik, reivindican el concepto de sujeto automtico y centran sus anlisis en la forma valor. Adems, respecto al debate sobre el Estado, entienden la forma Estado como parte integrante de las relaciones sociales capitalistas y no como un instrumento de dominio poltico inmediato de la clase econmicamente dominante, sino como una instancia relativamente separada. Ello origin la teora derivacionista del Estado.

38 Gesprch mit Karl Reitter. ber die Mngel der neuen Marx-Lektre und das politische Selbstverstndnis der Klassiker en: https://www.jungewelt.de/loginFailed.php?ref=/2015/09-05/017.php

39 ibd.

40 Heidegger, M. Carta sobre el humanismo, Madrid, Alianza, 2013, pgina 58.

Bibliografa

Echeverra, Bolvar. Discurso de la revolucin, discurso crtico, en Cuadernos Polticos, nmero 10, Mxico, Distrito Federal, Era, octubre-diciembre de 1976, pginas 44-53. Ledo en http://www.cuadernospoliticos.unam.mx/cuadernos/contenido/CP.10/CP.10.6.BolivarEcheverria.pdf

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Heidegger, Martin. Carta sobre el humanismo, Madrid, Alianza, 2013.

Jappe, Anselm; Kurz, Robert; Ortlieb, Claus. El absurdo mercado de los hombres sin cualidades. Ensayos sobre el fetichismo de la mercanca, Espaa, Pepitas de Calabaza, 2014.

Krisis, Manifiesto contra el trabajo, en http://www.krisis.org/1999/manifiesto-contra-el-trabajo/

Martnez Marzoa, Felipe. La filosofa de El capital, versin digital en pdf.

Marx, Karl. El capital. Crtica de la economa poltica, tomo i, volmenes 1-3, Mxico, Siglo xxi, 2005.

Marx, Karl. El capital. Libro I. Sexto captulo (indito), Barcelona, Ediciones Curso, 1997.

Marx, Karl. Elementos fundamentales para la crtica de la economa poltica (Grundrisse), tomo II, Mxico, Siglo XXI, 1978.

Marx, Karl. Cartas a Kugelmann, La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 1975.

Rubel, Maximilien. Marx sin mito, Barcelona, Octaedro, 2003.

Entrevistas

Gesprch mit Karl Reitter. ber die Mngel der neuen Marx-Lektre und das politische Selbstverstndnis der Klassiker, en https://www.jungewelt.de/loginFailed.php?ref=/2015/09-05/017.php

Interview der Zeitschrift Marburg-Virus mit Ernst Lohoff und Robert Kurz, en http://www.krisis.org/1998/was-ist-wertkritik/

El presente artculo apareci recientemente publicado en la revista: http://revistamemoria.mx/?p=1541

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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