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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-07-2017

El centro aguanta en Francia

Perry Anderson
New Left Review


Francia, geogrfica y polticamente es la bisagra de la Unin Europea, el lugar donde se articula el norte y el sur. Es tambin, la nacin que ha sufrido el cambio ms drstico en su posicin dentro de la UE. Esto ha ocurrido una vez que Alemania -con una economa y una poblacin ms grande, desde antes de la unificacin- se ha convertido en el poder hegemnico en la Comunidad.

La complacencia de Espaa con la UE se explica porque ese pas, marginada por la pobreza y la dictadura, vivi su incorporacin como lo hace un estudiante que es promovido a un curso superior (gan prosperidad y respetabilidad). En Italia la satisfaccin es menor (sufre un declive econmico con la moneda nica) pero los italianos siguen respaldando a la Unin, porque todava creen que pueden jugar un papel ms relevante.

Por el contrario, Francia, que una vez fue de primera clase entre los seis pases fundadores (De Gaulle coloc la lengua francesa en el primer lugar de influencia) ha ido cuesta abajo desde los aos ochenta. A pesar de ser un importante socio diplomtico de Alemania, la inexorable cada de de Francia sido la consecuencia inevitable de la reunificacin alemana, que dio -de forma automtica- a la Repblica Federal una clara ventaja demogrfica y econmica.

Sin embargo el origen de la perdida hegemnica de Francia es tambin de carcter endgeno. Los ndices su deterioro son un verdadera alud que alimenta todos los debates domsticos. Para algunos recuerdan las batallas dialcticas de los aos noventa pero ahora son mucho ms intensos debido a la crisis del 2008. En lo econmico, el crecimiento de Francia no supera el 1 por ciento al ao ( entre los jvenes el desempleo aument hasta un 25 por ciento [1]); el presupuesto a aumentado la deuda pblica en 96 por ciento del PIB (nunca fue deficitario en cuarenta aos) y el ingreso per cpita apenas apenas se ha movido.

En el terreno diplomtico sus intiles lites no estn defendiendo la independencia poltica de Francia, Pars acata, cada vez ms, las indicaciones de Berln y, en el mundo aplica las polticas dictadas desde Washington. Culturalmente, el Ingls se ha convertido en la lengua franca de la Unin (oficial y popular).

En lo social, ningn otro pas grande de la zona euro, ha vivido niveles de malestar social y racial, con expresiones constantes (con intermedios cada ms cortos) de insatisfaccin popular y de un estado de nimo abiertamente irascible.

En lo poltico, la Quinta Repblica -creada por y para De Gaulle no solo concentra el poder en manos de la Presidencia; con un poder legislatura pensado para excluir a los revoltosos- funcion ms o menos sin grandes problemas por treinta aos, hasta que Mitterrand alcanz al Elseo.

Entonces, era el tiempo del crecimiento rpido y del aumento del nivel de vida. Sin embargo, desde mediados de los aos setenta, su xito empez cuesta abajo por efectos de la crisis global. En 1993 el brusco viraje liberal de Franois Mitterrand que disminuy drsticamente el gasto publico -en beneficio de una austeridad destinada a estabilizar la moneda- termin por transfigurar al socialismo francs hacia la retrica de la disciplina financiera.

El comunismo francs -que actu como un cmplice secundario, autocastrado e impotente ante el cambio- condujo a la degradacin de un tradicin cultural revolucionaria que est en los fundamentos histricos de la Repblica. Desde ese momento, los franceses desconfiaron del carisma del hroe nacional y de unos partidos polticos , que haban empezado a operar slidamente anclados en un consenso ideolgico que admita que el capitalismo era la nica manera sensata de organizar la vida moderna.

Con un PCF sin una presencia seria de la escena poltica, Francia vir hacia la alternancia entre el centro-izquierda y el centro-derecha, que aunque diferan en detalles estaban de acuerdo en lo esencial; certificar la legitimidad de la democracia liberal.

Mientras en la superficie todo se mostraba calmo; en el Elseo la Presidencia estuvo durante diecinueve aos en manos de la Centro-Izquierda y durante diecisiete aos de la centro-derecha (Mitterrand era sucedido por Chirac, Chirac era sucedido por su infiel ministro de Sarkozy, y a as hasta la llegada de Hollande al poder). El consenso era tal que cuando el periodo presidencial fue reducido de siete a cinco aos hubo cohabitacin entre ambas fuerzas centristas; el Premier gobernaba con una mayora en la Asamblea Nacional, mientras la Presidencia se dejaba a la oposicin: Chirac y Balladur bajo Mitterrand; Chirac bajo Jospin.

Pero, por debajo de la superficie, por razones culturales e histricas, ese equilibrio siempre fue menos estable de lo que pareca. A partir de los aos ochenta -como en el resto de Occidente- el imperativo fue una radicalizacin neoliberal del capitalismo: desregulacin, privatizacin, flexibilizacin. En Francia, este proyecto tuvo una implementacin calculada para no provocar resistencias entre los electores, tanto de la centro-derecha como del centro-izquierda. [2]

El Gaullismo centro-derechista, siempre se present como el heredero legitimo del general, que nunca quiso desmontar la versin local del estado de bienestar de la posguerra. El gaullismo proclamaban que su propsito era propagar el bienestar mediante los ingresos fiscales. De est manera se aseguraron, una tercio de los votos de la clase trabajadora, mientras los bastiones tradicionales de conservadurismo -en la sociedad rural y pueblerina- resistan a las lites empresariales y tecnocrticas del capitalismo francs.

El liberalismo nunca fue una gran idea en la Francia de la posguerra, siempre estuvo asociada al dejar hacer, dejar pasar. Y, con la llegada del neoliberalismo -prefijo que pona los pelos de punta a los franceses- se abri una lnea de falla en el bloque de la centro-derecha.

El conflicto se instal, entre los nuevos profesionales de la alta burguesa, que estaban cada vez ms ansiosos con beneficiarse del atrayente fin de los grilletes, y los notables de provincia, pequeoburgueses, empleados, artesanos y, trabajadores que sufran el paro producto de las nuevas polticas econmicas; en una fase posterior, tensiones similares volvieron a surgir cuando aparecieron divisiones morales por los matrimonios del mismo genero o por los derechos reproductivos.

Inevitablemente, el advenimiento del neoliberalismo dividi tambin al electorado del centro-izquierda. Las destrezas polticas de Mitterrand haban abandonado por completo al Partido Socialista y, un reticente Partido Comunista se vio obligado a aceptar un sistema electoral de dos vueltas.

La mayora de los votantes de centro-izquierda descendi al extremo inferior de la pirmide de ingresos: trabajadores, maestros, empleados de cuello blanco y del sector pblico mal pagados. Se instalo por encima de ellos uno grupo seleccionado de profesionales con mejor situacin econmica, semi-directivos y administradores del estado, respaldados por un establishment del PS bien dotado de medios e intelectuales.

La doctrina de Hayek tena poco que ofrecer a Francia, sin embargo el neoliberalismo sedujo crecientemente a los promotores de una modernizacin que pretenda construir una sociedad que slo sera empresa y mercado.

La fisura del centro-derecha se reprodujo en la centro-izquierda. En cada lado del espectro poltico, la elite del bloque dominante se comprometi con el giro neoliberal, que puso en marcha Franois Mitterrand a principios de los ochenta.

Pero como ambos bloques necesitaban ganar las elecciones -y no podan perder votantes- no se atrevieron a hacer campaas electorales abiertamente neoliberales, ni tampoco quisieron correr el riesgo de provocar reacciones sociales violentas si aplicaban una versin radical.

Para medios de comunicacin liberales como el Financial Times, The Economist, el Frankfurter Allgemeine el resultado fue una implementacin mediocre, a medias tintas porque; el gasto pblico se mantuvo demasiado alto; el estado de bienestar no se redujo lo suficiente; el mercado no es totalmente libre; los presupuestos no tienen supervit; los sindicatos no se fragmentaron; correos, prisiones y otras instituciones siguen en manos del estado.

En su timidez, la centro-derecha y la centro-izquierda compartieron la responsabilidad del fracaso, de una Francia que no quiso dejarse abrazar por la modernidad.

En realidad, la simetra fue incompleta. Existi una diferencia significativa en los problemas que plante el neoliberalismo a cada coalicin, y las maneras que como estas la enfrentaron. [3]

En el centro-izquierda, los integrantes de su base electoral que podan perder sus conquistas -como resultado de una versin francesa de Thatcher o de Blair- eran socialmente ms vulnerables que los segmentos que apoyaban al centro-derecha.

Para hacer frente a esta dificultad, la PS necesit de una blindaje ideolgico capaz a la vez de embellecer y falsificar sus objetivos. Este fue el legado de Mitterrand: los franceses debemos liberalizar nuestra economa y modernizarnos por el ideal europeo. Aunque en privado, Mitterrand (ms franco que sus sucesores) saba lo que esto significaba: Estoy dividido entre dos ambiciones: la construccin de Europa y la justicia social. El sistema monetario europeo es una condicin para el xito de la primera ambicin, pero limita la libertad de la segunda. [4]

El resultado?, una vez que la UE se afianz, todas las iniciativas favorables al mercado fueron ensalzadas y Bruselas fue utilizada como excusa para una supuesta solidaridad.

En el centro-derecha encontraron un pretexto muy cmodo; por primera vez podan recurrir a Europa para justificar sus posiciones y a la vez reivindicar que no estaban traicionando la memoria del gaullismo. Los objetivos neoliberales ganaron naturalmente a una parte importante de su electorado; necesitaron menos ropaje prestado.

Sin embargo, de ambos bloques, el centro-izquierda estaba mejor equipado para introducir las reformas neoliberales. Como la resistencia a las reformas, probablemente iba a proceder de las clases populares, los sindicatos -dirigidos por la centro izquierda- seran emplazados a colaborar con la patronal (CFDT) para tragar prcticamente cualquier cosa.

Para el centro-derecha provocar un conflicto frontal con los trabajadores sindicalizados y los movimientos estudiantiles (para no hablar de otras capas populares) tuvo como resultado derrotas electorales; Jupp en 1995 y De Villepin en 2006.

Por el contrario el PS -que todava deca representar a los oprimidos- estaba en una posicin ms favorable para neutralizar la oposicin popular a la agenda neoliberal. Lo demostr Valls al imponer, con xito, una legislacin laboral favorable a los empresarios en 2016. A esta altura ya no era una casualidad que el centro-izquierda privatizara, en los ltimos aos, muchas ms empresas pblicas que el centro-derecha.

Inevitablemente, las dificultades que se remontan a los aos ochenta, produjeron la animadversin popular con el capitalismo neoliberal francs, reprobado a partir de la crisis financiera de 2008-09. Con una economa deteriorada y un creciente desempleo las medicinas de mercado fueran menos tolerables para los sectores ms vulnerables de la sociedad. Mientras tanto, a los ojos de los sectores acomodados estos remedios eran cada vez ms urgentes; porque si Francia quiere ser competitiva de nuevo esta es nica va para todos.

La crisis golpe a Francia bajo Sarkozy, que maniobr lo mejor que pudo entre las reformas y su apetito por la re-eleccin; al final, no logr ninguno de los dos objetivos. Con una Centro-Derecha entumecida, la alternancia dio un paso adelante, colocando, una vez ms, al centro-izquierda, en el poder. Pero si la presidencia de Sarkozy fue una decepcin, la presidencia de Hollande estuvo apunto de producir un desastre. Los reiterados incumplimientos de sus promesas estiraron la cuerda (ya suficientemente deshilachada) hasta el punto de la ruptura.

Despus de una campaa electoral con una retrica ms radical que sus predecesores ('mi enemigo son las finanzas, voy a revisar el Pacto de Estabilidad aumentar los impuestos a los ricos y socorrer a los pobres) el Presidente Hollande gobern visiblemente escorado a favor de los mercados y de Berln, incluso an ms que el propio Sarkozy. Peor an, se implic en aventuras militares en frica y en el Oriente Medio para suministrar inyecciones temporales de adrenalina nacional. No hubo crecimiento, el presupuesto sigui desequilibrado; el ingreso per cpita se mantuvo estacionario, y el nmero de parados, lejos de caer, continu aumentando. Apenas despus de un ao de su eleccin, Hollande era el presidente menos popular en la historia de la Quinta Repblica.

En el otro bloque, cuando Sarkozy se present a la reeleccin fue rechazado -en su partido- por su arrogancia y por decepcionar las expectativas de su electorado. Por su parte, Hollande fue despreciado por unas indignidades que enfurecieron a la gran mayora de sus votantes. Con menos de doce meses de mandato restante, sus valoraciones en las encuestas haban cado a solo un dgito.

Tal colapso no tena precedentes. Pareca seguro que la cuerda estaba a punto de romperse. Sin embargo, era tal la soberbia de Hollande (con una contienda presidencial de 2017 en slo seis meses) que todava estaba empeado en ir a la reeleccin, calculaba que poda usar la autoridad del gobierno para mantener un PS detrs de l. Estaba seguro que era poco probable que el partido desbancara al Presidente del Estado como su candidato.

Todos estos clculos se hicieron aicos con la publicacin de un libro de 650 pginas, de dos periodistas de Le Monde, que relataba las conversaciones de Hollande, entre los aos 2011 y 2016. El efecto fue una versin francesa de las cintas de Nixon, que en este caso no se ocultaron por una pretendida autopublicidad de ciertos polticos profesionales. [5] En menos de un da, lo que quedaba de la reputacin de Hollande qued arruinada. Finalmente, acept que su candidatura era imposible, y se declar fuera de competencia.

Con encuestas, que le daban una amplia ventaja, el Centro-Derecha estaba a punto de conquistar una fcil victoria. Francia se dispona a su alternancia habitual. Como consecuencia de la autodestruccin de Hollande, el partido de Sarkozy Los Republicanos llevaron a cabo una primaria, con dos rondas, para elegir al candidato a la Presidencia. Para sorpresa general, ni Sarkozy ni Jupp (el favorito) salieron victoriosos.

En cambio, un exprimer ministro de Sarkozy, Franois Fillon barri el tablero con una mezcla heterodoxa de thatcherismo y gaullismo: con programa socioeconmico radicalmente neoliberal que rompa los compromisos del estado de bienestar y con una poltica exterior ms independiente que ninguno de los otros candidatos. Fillon se aventur a plantear una posible ruptura con la Unin Europea, con la poltica de los Estados Unidos ycon los tabes existentes sobre Rusia y el Medio Oriente.

Con una gran ventaja en las encuestas -a principios de diciembre tocaba el 30 por ciento- Fillon se vea casi como el seguro prximo Presidente. Su rival ms cercano era Marina le Pen, que corra 7 puntos por detrs de l. Pero, Fillon saba que tena prcticamente garantizada la segunda ronda, donde se esperaba que ms del 60 por ciento del electorado votara por su candidatura.

Seis semanas ms tarde, un rayo meditico destruy esa perspectiva. El 24 de enero, Le Canard Enchan revel que Fillon haba utilizado, durante aos, sus beneficios como diputado para pagar a su mujer por servicios imaginarios (tambin a sus hijos).

La denuncia, que se puso inmediatamente bajo investigacin judicial, derrumb a Fillon en las encuestas. Una semana ms tarde haba cado a un tercer lugar, posicin de la que nunca se recuper. Y, aunque el centro-derecha, no pudo obligarlo a que se retirar, Fillon qued fuera de juego.

Con la eliminacin de Fillon, Le Canard Enchan se convirti en gran elector del pas. Efectivamente su intromisin decidi la carrera por la Presidencia, porque el reportaje hizo predecible el resultado.

Curiosamente la naturaleza espectacular de la informacin no despert el inters en cuanto al origen de la noticia. Sin embargo, all estaba la clave de la intriga. Las malversaciones achacadas a Fillon, son practica habitual de la clase poltica francesa. Se calcula que un centenar de diputados, han colocado en sus nominas a familiares, y si no estn a sus esposas, es porque tal vez ponen en la lista a sus amantes.

Las sumas de dinero en juego, considerable para la gente comn, eran muy pequeas comparadas con la corrupcin poltica existente en Francia, poco ms que 'un robo', como lo calific ms de un crtico mordaz. Aunque las pruebas eran muy difciles de conseguir -exigen acceso a cuentas bancarias, a declaraciones de impuestos y similares- nadie en la prensa hizo pregunta clave Cmo Le Canard consigui esos datos justo en el minuto estratgico?

Le Canard, considerado un peridico sensacionalista en Francia, comparable al Private Eye del Reino Unido, es una mezcla de stira y ostentacin. Con un humor de elefante en cacharrera, la versin francesa hace que su homlogo britnico parezca poseer un ingenio refinado. Pero, la mayor diferencia radica en la cercana de Le Canard con el tenebroso mundo de las cloacas del estado y con las operaciones de los servicios de inteligencia franceses, que en ms de una oportunidad han utilizado al semanario como un instrumento voluntario. [6]

La denuncia contra Fillon no era el fruto una investigacin independiente, sino simplemente un envoltorio, con una orientacin poltica especifica, proveniente de agentes comprometidos con el aparato secreto del estado.

Estos aparatos habran dado el placement a Macron, un ex Ministro de Finanzas del PS, para que impidiera el triunfo de la oposicin de centro-derecha; el complejo de seguridad poltico-militar y diplomtico, quera mantener inclume la unidad franco-alemn y las sanciones de Occidente contra Rusia (de la misma manera que su contraparte americana ha colocado en jaque-mate a Trump por sus relaciones con Mosc). Por otra parte, informadores de Sarkozy, que todava hay muchos en la polica, han contado que tambin el expresidente hizo todo lo posible para arrojar sospechas sobre Fillon [7]. De todas maneras, cualquiera fuera el origen de la filtracin, sus efectos sobre el electorado fue superior a todos los discursos de la campaa.

Le Canard public su historia dos das despus que la primera ronda de las primarias en el Partido Socialista revel la total desorganizacin del centro-izquierda.

Una vez que Hollande dio un paso atrs se abri la caja de pandora, su ministro Manuel Valls, que llevaba mucho tiempo en busca de una oportunidad, anunci su candidatura a la presidencia. Conocido admirador de Blair, Valls nunca fue popular en su partido, tanto por tener brazo poltico derecho muy musculoso como por actuar abiertamente contra cualquier reivindicacin de inspiracin social.

A pesar de todo Valls esperaba sacar provecho de su posicin como jefe del gobierno, y de su imagen como enemigo inflexible del terrorismo. Sin embargo, el fuerte giro neoliberal y autoritario de su ltimo ao en el cargo, haba provocado una gran aversin en las bases del socialismo.

Por tanto, gan Benot Hamon otro de los exministros de Hollande, que haba renunciado al gobierno a finales de 2014, y que se present como candidato de la izquierda del partido. Con una descolorida imagen, Hamon no cont con el apoyo del establishment y su escaso atractivo (ms all del permetro de las bases socialistas) simplemente puso al descubierto un PS hueco y dividido. Incluso Valls se neg a votar por l.

El nombramiento de Hamon, justo despus que Fillon quedar fuera del ring, sorprendi a una centro-izquierda totalmente fuera de forma, al igual como el centro-derecha cinco das antes. En abril los socialistas iban a obtener slo el 6 por ciento de los votos.

En la segunda semana de febrero, con los dos puntales de la alternancia retirados, estaba claro quien sera el prximo Presidente francs. En octubre Emmanuel Macron, ministro de Hollande de Economa, haba renunciado a su puesto. El mes de abril cre un movimiento adornada con su propio monograma, (En Marche!) con la evidente intencin llegar al Elseo, y en noviembre lo anunci debidamente.

Producto tpico del segmento alto de la clase poltica, un enarca que se mueve sin esfuerzo entre el servicio pblico y el enriquecimiento privado, un inspector de Hacienda que se hizo millonario con Rothschild, se uni al PS en 2006 -despus de hacer amistad con Hollande en 2012- ocup los cargos de subjefe de personal y Ministro a la edad de 36 aos. Fascinado por este enfant terrible , Hollande vio en Macron una versin anterior de si mismo: C'est moi , le dijo a los periodistas. [8]

En las concepciones polticas Hollande no estaba equivocado: sus diferencias son poco o nada. Los antecedentes de Macron garantizan que ser un icono de la desregulacin al estilo que Hollande quiso ser en su gobierno. Aunque Macron formalmente ya no era un miembro del PS, eso no importaba, porque en privado Hollande afirmaba que el partido socialista era una cosa del pasado.

Pero Hollande, se engao al pensar que Macron sera un principe leal. Instalado en las altas esferas Macron pudo ver el destino del rgimen, y en el momento oportuno no dudo en promover sus propias ambiciones.

Cuando anunci su candidatura ya haba aglutinado, tras de si, a grandes empresarios, a la burocracia, a profesionales y a un gran cantidad de intelectuales. En el momento que profiri su grito de guerra, apoyado incondicionalmente por los medios de comunicacin, se present como la encarnacin de todo lo dinmico y nuevo para Francia.

Desde el primer instante, En Marche! se exhibi ideolgicamente, como un movimiento que aspiraba trascender una obsoleta divisin entre derecha e izquierda, una nueva poltica, una brisa de centro, un conglomerado de liberales en economa con sensibilidad social.

Este recurso, en s mismo gastado porque ha sido ofrecido en repetidas ocasiones por polticos de uno u otro tipo, responde de alguna manera a una demanda real de un sector de la sociedad. Sin embargo, los franceses nunca se han desprendido completamente de la dicotoma izquierda-derecha; en parte debido a la lgica polarizante del sistema electoral, pero tambin por la posicin dominante de los dos bloques que han reclamado legtimamente el mismo prefijo: centro-izquierda y centro-derecha. Ahora, sin embargo, con ambos bloques inhabilitados, el auto-declarado centro puro poda, por primera vez, estar al mando.

El proyecto de Macron tuvo que lidiar con el ltimo pretendiente a ese papel, el poltico catlico Franois Bayrou, que haba sido candidato a la Presidencia en todas las elecciones desde 2002 (logrando su punto ms alto con 18,57 por ciento en 2007), y que tericamente podra restar votos a Macron si volva a presentarse.

Por otra parte, la UDF, una creacin de Giscard, tradicional aliado del partido gaullista de Chirac [9] era otro importante componente del bloque de centro-derecha. Y aunque Macron apenas poda ocultar su paso por el PS, deba asegurar el apoyo de Bayrou un ex ministro de Chirac para que su candidatura tuviera un respaldo visible de quienes haban levantado la bandera de centro de manera consistente.

El 22 de febrero, Bayrou se subi a bordo y Macron gan inmediatamente 5 puntos en las encuestas. El Centro ahora era verdad.

Esta vez la narrativa que se impuso a los franceses, dej a la mayora de los observadores internacionales estupefactos. La eleccin se plante como un evento dramtico, que enferm de los nervios a muchos ciudadanos con la amenaza fascista del Frente Nacional (una fuerza poltica que en realidad acoge un populismo rabiosamente txico). Se impuso una campaa de prensa y televisin que proyectaron un escenario aterrador, una versin gala de una pesadilla llamada Donald Trump.

Las noticias que no son noticia son predecibles: las intrigantes campaas del miedo siempre venden mejor que las aburridas garantas de confort. Tambin, y mucho ms importante, en la segunda ronda, domin ampliamente la lgica del orden establecido: ante la salvaje amenaza de la extrema derecha, la abrumadora mayora de los ciudadanos decentes deban unir sus esfuerzos para defender la democracia, cuyo principal representante (para alivio general) es un joven y encantador banquero.

En realidad el FN de hoy tienen poco que ver con todo esta manipulacin de los medios. Formado a principios de los aos setenta, por el ex-paracaidista Jean-Marie Le Pen, originalmente era un pequeo partido de extrema derecha, anticomunista y antisemita. Una dcada ms tarde logr un primer modesto avance electoral (9,65 por ciento), recogiendo votos de los trabajadores desilusionados por el giro de Mitterrand a la austeridad.

Ideolgicamente, el FN, se mantuvo como otros partidos de extrema derecha, pro-europeos, partidarios del libre de mercado y militantemente anti-estatistas. [10] Sin embargo despus de Maastricht, cambi su pro-europesmo y aument gradualmente el apoyo popular, era el nico partido que no apareca implicado con la visible corrupcin del sistema poltico y con el deterioro de las condiciones de vida de los franceses.

En 2002 Jean-Marie Le Pen sorprendi al establishment consiguiendo pasar a la segunda vuelta en la eleccin presidencial, pero fue aplastado por Chirac con un 82 por ciento de los votos [11]. En los siguientes comicios el FN obtuvo solo una dcima parte del electorado. Como consecuencia de este revs Juan -Marie se retir y su hija Marina se hizo a cargo de la direccin del partido. A partir de entonces, la mezcla de la gran recesin, la habilidad poltica de Marine y la cada libre del rgimen de Hollande, le proporcionaron viento de cola al FN.

Un factor crucial para este xito fue el reposicionamiento de Marina Le Pen. Ha sido un martillo implacable contra la UE y, ha transformado el discurso del partido, en 180 grados, denunciando los estragos del neoliberalismo, defendiendo el estado del bienestar y la intervencin del Estado. Por primera vez, en 2014, el FN logr en las elecciones europeas, una cuarta parte de los votos.

Sociolgicamente, conquist a la clase obrera, ocupando gran parte del espacio dejado vacante por el comunismo francs. Ya no se trataba del proletariado fabril, en gran parte destruido por la desindustrializacin, pero s de un sucesor atomizado que se gana la vida de forma precaria, distinto a la clase obrera industrial tanto por experiencia cotidiana como por cultura. Socialmente el FN no cuenta con maestros y empleados pblicos como el PCF, sino con pequeos empresarios, profesionales autnomos, precarios y artesanos.

Unidos por la hostilidad hacia los polticos, los tecncratas y los inmigrantes este sector de la poblacin objetivamente est en contradiccin con los dos bloques del establishment, un Frente Nacional excluido del sistema poltico no poda ser culpado de las fechoras del rgimen, apareca por tanto, como la nica fuerza organizada virgen de corrupcin, y con frecuencia el partido que hablaba directamente con la verdad.

Con Marina Le Pen, el Frente Nacional se convirti en el primer partido de la clase obrera francesa. En la primera ronda de las elecciones de este ao, el nmero de trabajadores que votaron por el FN estaba muy por delante de cualquier otra agrupacin poltica. Obtuvo 37 por ciento en la primera vuelta y en la segunda ronda el 56 por ciento de los votos proletarios.

A medida que la desigualdad y la inseguridad en el empleo aumentaba bajo el sistema de alternancia de la Quinta Republica, tambin aumentaron los ciudadanos dispuestos para emitir su voto por el FN: 4,8 millones en la eleccin presidencial del 2002, 6,8 millones en las elecciones regionales del 2015, 7,7 millones en la primera ronda en 2017, 10,6 millones en la segunda ronda. Sin embargo esta ltima cifra es un trampa producida de las distorsiones impuestas por el sistema electoral, el verdadero nivel de apoyo de FN es de aproximadamente una quinta parte de los electores. (12)

Pero la verdad es que Marine Le Pen nunca hubo la ms mnima posibilidad que ganar la Presidencia. Lejos de ser una amenaza mortal, el FN ha sido funcional al sistema. Jams ha cuestiona las bases del rgimen. Sin embargo ante el malestar y la ansiedad de justicia social el FN ha sido utilizado como el espantajo ideal para la consolidacin de una repblica neoliberal.

Ms all del sistema, en el flanco opuesto, esta la reciente creacin de La Francia Insumisa, dirigida por Jean-Luc Mlenchon. Mlenchon es la ltima figura importante de los partidos europeos de la Internacional Socialista que, al final de su carrera poltica, ha virado bruscamente hacia la izquierda, incluso descartando esa etiqueta que hoy no produce la confianza necesaria.

De familia pied-noir lleg a Francia desde Marruecos en 1962. Despus de obtener su formacin poltica, de un sector del trotskismo francs que produjo muchos cuadros para el PS, se convirti en un ardiente partidario de Mitterrand, escalando rpidamente en el partido. A la edad de 35 era senador ms joven de la historia de la Quinta Repblica. Durante unas tres dcadas, desde el ala izquierda, participo activamente en las disputas internas del PS, pero se mantuvo fiel al liderazgo de Mitterrand. Sin embargo no discuti la conversin hacia polticas de austeridad, voto a favor de Maastricht y se convirti en Ministro con Jospin.

Sin embargo, el 2005 se manifest abiertamente contra de la Constitucin Europea, apoyada por el PS, y rechazada por una amplia mayora de la poblacin en el referndum subsiguiente. Tres aos ms tarde, se fue del partido para crear un pequeo grupo de izquierda que en alianza con el PCF (2012) crearon el Front Gauche que lo proclam candidato a la presidencia.

La experiencia no fue un xito, Mlenchon consigui el 11 por ciento de los votos, apenas algo ms que la votacin conjunta de varias pequeas organizaciones de izquierda en 2002 y, en las elecciones legislativas el FG obtuvo solo el 7 por ciento.

Mlenchon esperaba unir a comunistas y socialistas desilusionados en una versin francesa de Die Linke Alemana (Lafontaine estuvo presente en su fundacin); pero el PCF, aferrndose a las ofertas locales del PS, no tena ninguna intencin de fusionarse en una sola organizacin.

Cambio de tctica. Cuatro aos ms tarde, Mlenchon cre un movimiento totalmente nuevo, La France Insumisa, que lo nomin candidato a la Presidencia, esta vez independiente de cualquier fuerza poltica. El cambio fue ms que slo una nueva organizacin.

Fascinado, desde hace algn tiempo, por el xito de gobiernos heterodoxos de Amrica Latina, se inspir en el ejemplo un Rafael Correa de Ecuador que se transformarse en pionero de una "revolucin ciudadana reescribi la constitucin, redistribuy la riqueza y protegi el medio ambiente. Este fue el camino elegido por Mlenchon, abandon los agotados esquemas de la izquierda tradicional europea para sumarse a un populismo radical progresista, que llama a la gente a combatir contra las lites y a cambiar un sistema poltico y econmico en quiebra.

Impresionado con la visin estratgica de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, a quienes conoci en Argentina en 2013, Mlenchon ha querido aplicar sus lecciones en casa. [13] Con una plataforma no muy diferente a la de Correa, su programa reclama una Sexta Repblica, que mediante una Asamblea Constituyente termine con la monarqua presidencial, el actual sistema electoral para fundar una democracia parlamentaria igualitaria, participativa con referndums y con derecho a revocar los cargos electos. [14]

Con la Francia Insumisa desaparecieron las banderas rojas y la Internacional en los actos electorales, En cambi se adopt la bandera tricolor francesa y la Marsellesa, para exhortar a todos los patriotas franceses, (independientemente de su clase o edad) a levantarse contra el orden corrupto de la Quinta Repblica.

Tomando prestado la consigna que desaloj a Ben Ali en Tnez Vyanse (Dgagez) convirti este lema en el tema central de su campaa. Reconocido, ampliamente, como vencedor de los debates televisivos, Mlenchon se diriga a las masas con un retrica sin igual, creciendo ms que cualquier otro candidato en las ltimas semanas de la campaa.

Fue una hazaa impresionante. La votacin final en la primera ronda dejo a los cuatro principales candidatos separados por un estrecho margen de votos; Macron tuvo un 24,01 por ciento, los otros tres llegaron separados por apenas menos de un punto porcentual: Le Pen 21.30, Fillon 20.01, Mlenchon 19.58. [15]

El giro populista de La Francia Insumisa haban dado sus frutos. Mlenchon desplaz a Marine Le Pen como el poltico ms popular entre los jvenes (ganando un 30 por ciento en el grupo de edad entre los 18 y los 24 aos) entre los parados, (logrando un 31 por ciento) y tambin con una sorprendente votacin entre los inmigrantes jvenes de los suburbios. En cuatro de las diez las mayores ciudades francesas -Marsella, Toulouse, Montpellier, Francia de Lille- lleg primero. Una pizca por debajo de la votacin de Podemos en Espaa (21 por ciento), haciendo una campaa en un programa mucho ms radical y reduciendo a Hamon a poco ms del 6 por ciento. La Francia Insumisa logr lo que el movimiento espaol haba buscado sin lograrlo; aplastar al Partido Socialista en las urnas. [16]

Sin embargo, no super al FN, Marina Le Pen retuvo la delantera entre los trabajadores manuales y no manuales y, en los sectores de ingresos ms bajos. Ahora, si se sumarn la votacin de ambas fuerzas, el FN y la Francia Insumisa, habran conquistado un 40 por ciento de los votantes a finales de abril. Otro 24 por ciento se abstuvo o vot en blanco. [17] En ningn otro pas de Europa Occidental se haba producido un rechazo tan radical al orden establecido en los ltimos tiempos.

Sin embargo, dos de cada cinco votantes, se dejaron atemorizar por los medios de comunicacin, sus comentaristas, en coro, invitaron a los franceses a no embarcarse en una aventura insensata. [18] Quizs dnde podra terminar?

En realidad, las dos fuerzas antisistemas, en lugar de unificar la insurgencia populista, se anularon entre s. A pesar de criticar de manera anloga al sistema social y econmico, ambas fuerzas tenan insuperables diferencias morales e ideolgicas sobre inmigracin y tambin se encuentran en extremos opuestos del espectro poltico; cada una demoniza a la otra. [19]

En la segunda vuelta de la eleccin presidencia, se esperaba que el FN, (como hace quince aos) volviera a empujar a los votantes por una suerte de unidad ritual de los demcratas para defender la Quinta Repblica. Esta vez, sin embargo, el atractivo de esta unin sagrada era menor. Mlenchon se neg a instar a sus votantes a que se sumaran detrs de un ganador detestable para su gente y, que no tena necesidad de apoyo ninguno. Dos quintos no lo hizo y las abstenciones llegaron al nivel ms alto en cincuenta aos.

Macron lleg al poder con un amplio margen de votos, prcticamente el doble que Marine Le Pen pero no logro ni de cerca el porcentaje alcanzado por Chirac y casi fue igualado en la votacin de Pars. Con 47,5 millones de lectores en toda la nacin, Macron obtuvo 20,7 millones, 10,6 millones optaron por Le Pen y 16,2 millones se abstuvieron o votaron en blanco.

Las cifras dejaron en claro la fuerza poltica y el origen social de quienes votaron a Macron. En la primera vuelta obtuvo un 47 por ciento de quienes votaron por Hollande, un 43 por ciento de los que votaron por Bayrou, y un 17 por ciento de quienes votaron por Sarkozy. En la segundo vuelta, su puntuacin fue ms alta, conquist un 71 por ciento, de los votantes de Hamon. En lo social, en ambas rondas sus votantes estn entre los ingresos ms altos. [20]

En otras palabras, su apoyo bsico era una versin reciclada del bloque de centro-izquierda que instal a Hollande en el poder. Aunque no era lo mismo exactamente.

Una parte lo abandon para votar a Mlenchon, un sector ms pequeo permaneci fiel a Hamon y los votantes de Bayrou y Sarkozy desertaron de lo que quedaba de la centro-derecha.

Por tanto, el peso relativo de los componentes en el campo ganador a cambiado: la coalicin de Macron se encuentra ms hacia el centro. Pero, en la coalicin las personas mas importantes que manejan el software poltico-organizativo provienen de un sector desconocido para gran parte de la opinin publica. Se trata de un pequeo grupo formado por sus ex colaboradores en el Ministerio de Economa y por el equipo de Strauss-Kahn creado antes que descarrilara la carrera poltica del expresidente del FMI.

Paradjicamente, el gritero periodstico con Le Monde y Le Canard a la cabeza ha producido el ms irnico de todos los resultados: el presidente menos popular de la historia de Francia, al frente de la administracin ms desacreditada. Un doble fantasmagrico (un doppelgnger) de Franois Hollande, quien en su momento lleg a lamentar su confianza en Macron, aunque la continuidad poltica entre ambas figuras est ah para que todos la vean.

Apoyado por luces de nen y por el bombo de la prensa nacional e internacional, Macron se presenta como la versin francesa de Trudeau y Obama ( o para los que tienen memoria de Tony Blair). Las similitudes ideolgicas y de imagen son reales. Las diferencias son insignificantes. En lo personal, se habla mucho de su encanto, pero ms de la mitad del pas hasta ahora es inmune a ese atractivo: en la vspera de la primera ronda, el 46 por ciento de la poblacin expresaron su desagrado con la personalidad de Macron.

Su campaa fue para muchos arrogante, pretenciosa y estridente. Arrogante porque es un enarca de enarcas (rodeado solo por un crculo ntimo de la ENA) que exuda dinero y desprecio por la gente comn. Pretencioso porque en su campaa, sin temor al ridculo, se declar como revolucionario y discpulo de los mejores pensadores nacionales ('soy fan de Camus') y mezcl estas asombrosas declaraciones con un ampuloso e insoportable patrioterismo. [21] Estridente porque apoyado por una tele-evangelista donde suplic -con los brazos en alto- los votos de los segmentos ms altos de la sociedad. Ahora, una vez envuelto en la dignidad de la Presidencia, estas exageraciones de campaa estn bajo un mayor control.

Detrs de este estilo hay una voluntad poltica y una inteligencia implacable que deja a sus socios atlantistas disminuidos. Ninguno de ellos lleg al poder con tal rapidez, bravuconera, y con tan poco de lastre. Esta no es la nica ventaja de Macron sobre los otros lideres europeos. Tanto el cargo, como el escenario poltico que enfrenta, le permite una mayor libertad de maniobra. Los poderes de la presidencia francesa, no tiene restricciones en el Congreso, tampoco de un Tribunal Supremo que no es refractario como el americano, y menos de rebelin al estilo de los voceros parlamentarios britnicos (backbencher").

Ms all de estas potestades, Macron tiene una oportunidad excepcional. Durante ms de tres dcadas, las reformas neoliberales en Francia era una secuencia de vacilantes pasos en la direccin correcta, pero nunca lograron plena el impulso necesario, debido a la alternancia entre un centro-derecha y centro-izquierda que se esforzaban todo lo posible para endosar las reformas neoliberales a su rival. En 2017, con la crisis de la PS y la de su oponente tradicional, de repente el atascamiento reformista se romper.

Histricamente, ningn recin elegido presidente de la Quinta Repblica, ha dejado de obtener mayora en la Asamblea Nacional, y no son pocos los que han ganado con un terremoto electoral. Pero, la mayora siempre era una construccin partidaria de diputados que representan a un partido o a una coalicin de partidos y, desde los aos ochenta todos sujetos a presiones y demandas de su electorado.

Macron, coronado con una votacin, de dos tercios en la segunda ronda, tiene una confianza reforzada por el cambio constitucional de 2001, que permite al ejecutivo ganar tambin los diputados de la Asamblea Nacional.

Pero, a diferencia de sus predecesores, no solo habr una Asamblea Nacional prcticamente a su gusto sino tambin conformada por novatos y trnsfugas que han llegado a su recin aparecida maquinaria poltica. La Rpublique en marche, tan dependiente de su creador como lo fue Forza Italia en Italia.

El ncleo inicial de esta nueva construccin proviene del PS, con rescoldos del Mdem de Bayrou y algunas lentejuelas de la 'sociedad civil'. El objetivo estratgico es ampliar el partido cooptando las principales figuras del centro-derecha. Este sector esta estimulado por las oportuna eleccin de uno de los suyos como primer Ministro -douard Philippe- un enarca como Bruno Le Maire, nombrado Ministro de Finanzas. Ahora, un buen nmero de cuadros de la derecha estn ansiosos por subirse al carro. El resultado debera ser un centro homogneo, con una sper mayora capaz de llevar a cabo la modernizacin de Francia de acuerdo con las mejores recetas neoliberales.

Con un sistema electoral excluyente y discriminatorio poco se puede hacer a nivel institucional para detener al neoliberalismo de Macron. En 1958, con el 20,4 por ciento de los votos, De Gaulle asegur 198 diputados, mientras que el PCF con el 19,2 por ciento consigui apenas 10 diputados. Es predecible que en Junio ms de la mitad del electorado ni siquiera se moleste en votar para la Asamblea Nacional. Ya, un 51.29 por ciento se abstuvo, otro 2,23 por ciento voto en blanco o estrope sus papeletas: cifras sin precedentes no slo en Francia, sino en cualquier pas de Europa occidental, desde la Segunda Guerra Mundial.

Con el apoyo de tan slo 15.39 por ciento de los electores La Rpublique en marche" est en camino a obtener hasta 80 por ciento de los diputados, la mayor avalancha partidista en la historia de la Quinta Repblica. [22] Los Republicanos, desmoralizados producto del infortunio de Fillon y debilitados por las deserciones, no estn de humor, para crear conflictos. En las calles, los sindicatos, exceptuando el CFDT, van a tratar de resistir, pero habindose mostrado incapaces de bloquear la legislacin laboral El Khomri de Hollande, es poco probable que obtengan unos mejores resultados con Macron; al menos en el perodo de luna de miel del nuevo gobierno.

En el plano interno, Macron disfrutar de los beneficios de una actual reactivacin del ciclo econmico, y podra llevar adelante la mayor parte de su programa, una versin francesa de la Agenda 2010 de Schrder; desregulacin del mercado laboral, reduccin del gasto pblico, financiacin a los emprendedores, reduccin de impuestos a las empresas, jibarizacin del estado de bienestar.

El gobierno tendr cuidado introduciendo una variante a la disciplina neoliberal, ofreciendo desembolsos mnimos para la gente ms necesitada. En Francia la deuda de los hogares sigue siendo bastante baja (un 57 por ciento del PIB en relacin al 53 por ciento de Alemania y al 88 por ciento en Gran Bretaa) por tanto hay un montn de espacio para una burbuja del crdito. Por otro lado, animados por un gobernante que es uno de los suyos, el capital salvaje llegar con fuerza renovada aumentando las inversiones.

Otra cosa es si los resultados coincidan con las expectativas populares. El auge de las exportaciones alemana -que consigui el actual crecimiento y una moderada disminucin del desempleo- fue consecuencia de una regresin salarial acompaada del aumento de la desigualdad y la precariedad (ms del doble de Francia) entre los trabajadores que ganan menos de dos tercios del salario medio.

Es el estilo de una cultura poltica (Biedermeier) propiamente alemana que ha mantenido a este pas socialmente sedado. Estas condiciones no son fcilmente repetibles en Francia. El excedente de la competitiva industria de exportacin alemana est fuera del alcance francs. La cultura poltica francs, de los ltimos treinta glorieuses aos, es todava potencialmente un terreno mucho ms explosivo que el tranquilo paisaje del Rin. Si el crecimiento y el empleo progresarn rpidamente, el pas podra vivir, por un tiempo, la plcida atmsfera del Segundo Imperio. Pero tal escenario esta lejos de estar garantizado.

El xito de esa perspectiva es el desafo ms importante de la agenda de Macron. Sus reformas estn concebidas como un pago inicial para obtener un mayor poder decisorio en la zona euro. En Francia, el consenso del ultimo tiempo ha sido que la unin monetaria (el euro) no slo ha causado problemas a las economas ms dbiles del Mediterrneo, sino que tambin est en la base de las dificultades del crecimiento econmico francs y, que la imposicin del 3 por ciento como techo presupuestario ya no es tolerable. [23]

En la competencia por la Presidencia, la propuesta ms llamativa frente a este dolor de cabeza de larga data provino del equipo de Hamon; Thomas Piketty y otros economistas elaboraron un proyecto-tratado de 22 artculos, para Democratizar la Eurozona.

Este nuevo tratado -bautizado como TDiem- instituira un parlamento en la zona euro, compuesto por diputados elegidos proporcionalmente (en distritos similares al de Estrasburgo). Este parlamento aprobara los impuestos de un presupuesto comn para la zona euro que tendra como objetivos; crecimiento sostenible, cohesin social y convergencia econmica, se mutualizaran las deudas pblicas nacionales (de ms del 60 por ciento del PIB), y se designara un ministro de Finanzas de la zona euro para administrar el presupuesto resultante.

Para tranquilizar a los votantes de un residual PS -segn explic Piketty- en el Parlamento de la Zona Euro la izquierda podra contar con slida una mayora. [24] Con ingenuidad poltica digna de mejor causa, Piketty y compaa ha credo que su tratado sera aceptable para Alemania.

La solucin de Macron ha sido prudentemente ms impreciso. Tambin ha propuesto un Parlamento para la Zona Euro. Esta vez compuesto por todos los diputados de los parlamentos nacionales, un cuerpo poltico gigantesco que tendran miles de representantes. Por su tamao se reunira solo una vez al mes para aprobar el presupuesto presentado por un Ministro de las Finanzas de la Eurozona, que no tendr la obligacin de especificar de dnde provienen los recursos. [25]

Para el Ministro de Finanzas de Berln, la propuesta de Macron no debe ser tomada en serio porque probablemente fue una astucia de campaa electoral. Sin embargo, gran parte de la clase poltica alemana es consciente que Macron es su interlocutor ideal, y est dispuesta ha esforzarse para mantener las mejores relaciones. Incluso Schuble declar, antes de las elecciones, que iba a 'hacer todo lo posible para ayudarlo'.

Por tanto, para muchos la actual zona euro est prcticamente asegurada. Lo ms probable es que los cambios sean cosmticos, con ministro de finanzas impotente que como figura decorativa duplicar las estructuras burocrticas de la Unin. Tal como estn las cosas, un cambio verdadero se enfrentara con la fuerte oposicin de la Repblica Federal Alemana, de los holandeses, de los finlandeses y de otros parlamentos. El equilibrio de fuerzas en el sistema neoliberal esta activamente en contra de cualquier cambio dramtico.

En los mrgenes del sistema, las respuestas ms radicales a la Unin Europea estn coincidiendo. En Francia, la moneda nica no es apreciada ni por el populismo de izquierda ni por el populismo de derecha. En la campaa electoral, Mlenchon se acerc un poco a reclamar una salida de euro, pero tanto l como Marine Le Pen, conscientes que esa perspectiva asusta a los votantes mayores, negaron pblicamente tener la intencin de un desguace unilateral del euro. Entonces que? Mlenchon puso la cuestin en el marco adecuado.

El problema de la unin monetaria no es un problema tcnico, es de carcter geopoltico. Si Francia tuviera la voluntad poltica de utilizar su peso econmico y demogrfico, puede dar un verdadero dolor de cabeza al Euro y al Banco Central Europeo, obligando de paso a Alemania (una sociedad que envejece rpidamente y que no es tan fuerte como parece) a aceptar la democratizacin social y econmica de la Unin, so pena de romper por arriba. [26]

La correlacin de fuerzas, en ltima instancia, siempre determina los acontecimientos polticos. Por el momento y hasta que los franceses recuperen su decisin de combatir Francia (y con ella Europa) quedarn a merced de lites financieras y burocrticas. Ahora, tambin es cierto que nada ms extrao, en la reciente historia del pueblo francs, es el lenguaje neoliberal utilizado por su nuevo gobernante. Entonces Por qu especular cuando todo lo que acontezca, en Francia y en Europa, tarde o temprano se tendr que producir?

Notas:

[1] Dos quintas partes de los parados son parados de larga duracin; 86 por ciento de los nuevos puestos de trabajo en 2016 fueron temporales, las cuatro quintas partes de ellos en contratos de menos de un mes: 'La economa que el prximo presidente de Francia heredar', Financial Times, 8 de mayo de 2017.

[2] Para el anlisis ms aguda de estos, ver Bruno Amable y Stefano Palombarini, La ilusin de bloque burgus. Alianzas y futuro social del modelo francs, Pars, 2017, passim.

[3] falta desde Amable y excelente descripcin de Palombarini es suficiente atencin a esto.

[4] Attali, Verbatim I, Pars 1993, p. 399.

[5] En octubre de 2015, todava estaba tomando un segundo mandato por sentado. Especialmente perjudicial eran sus aspersiones sobre el poder judicial ('cobardes'), sus ministros ('inaudible', 'difano', 'no identificable'), el mundo de la cultura ('duro e ingrato'), por no hablar de la figura lamentable que cortar cuando la conversacin se dirigi a sus dos amantes: Grard Davet y Franois Lhomme, 'Un Prsident ne pas grave devrait a...', Paris 2016, pp. 155, 388-9, 81-95, 125, 129 ff.

[6] Para abundante documentacin de la interpenetracin de personal, y la connivencia del papel, con el PS bajo Mitterrand, con los que eran enamoradas de sus editores, y su papel particularmente odioso como un conducto para los esfuerzos de su rgimen para ocultar su responsabilidad en el hundimiento del Rainbow Warrior y el asesinato de un activista de Greenpeace en Nueva Zelanda, que Le Canard trabaj con celo a atribuir a los britnicos en lugar de los servicios secretos franceses, ver el registro en un recipiente con Karl Laske y Laurent Valdigui, Le vrai Canard. Les dessous du Canard enchan, Pars 2008, pp. 245-347.

[7] Para que ver Davet y Lhomme, 'Un presidente...', Pp. 445-56.

[8] Davet y Lhomme, 'Un presidente...', P. 357: despus, esta perla: Emmanuel Macron es un ser que no se duplice', p. 366.

[9] Despus de su actuacin en la eleccin de 2007, Bayrou se haba separado de la UDF para crear su propio partido de mdem, para ofrecer una marca algo menos conservador del centrismo.

[10] Los periodistas extranjeros, encantados de que Macron debe desempear la 'Oda a la alegra' de Beethoven, adoptado por la UE como su himno oficial, podran haber sido sorprendido al enterarse de que a finales de los aos ochenta la misma kitsch musical reson a travs de los amplificadores a Jean-Marie reuniones de Le Pen para el FN .

[11] Para el fondo de la eleccin en la manipulacin de la constitucin, su fracaso en las urnas, y la degradacin intil de la izquierda en la segunda ronda de 2002 de Jospin, vase The New Viejo Mundo, Londres y Nueva York, 2009, pp. 174- 7.

[12] Antes de 2017, se ha estimado que menos de uno de cada siete trabajadores en realidad votan por el FN , tan extendida era la abstencin proletaria: Patrick Lehingue 'L'lectorat du Frente Nacional. Retour sur deux ou trois ides reues', en Grard Mauger y Willy Pelletier, eds, Les clases Populares et le FN , Pars 2016, pp. 33-7, que reconoce, sin embargo, que ms de la mitad del FN electorado es la clase de trabajo de un tipo u otro, y que ms trabajadores estn representados en sus listas electorales que en cualquier parte. Esta capa de su apoyo se concentra en el Norte y Noreste; en el extremo sur de su electorado es ms conservadora, que viene de una pequea burguesa a medio teido con el catolicismo.

[13] Vase su propia cuenta en Jean-Luc Mlenchon, Le choix de l'insoumission, Pars 2016, pp. 310-6. 'En suma, Chvez, Correa, Mujica, Laclau y Mouffe liberaron mi lengua y mi imaginacin poltica.' El captulo latinoamericano de su experiencia fue 'lo que me permiti, antes que otros, para reemplazar a la vieja fijacin en asalariados organizados'. En Espaa, 'Podemos ha hecho el mismo intento. Todos sus lderes han aprendido de Amrica Latina revolucionaria. Sin embargo, en Francia como en Europa, cuntos han participado en esta agitacin en conjunto de ideas? Muy poco! La mayora todava estn atascados en los viejos esquemas de la izquierda tradicional europea, a pesar del evidente fracaso de los mtodos: pp. 315-6. Chantal Mouffe sera una presencia lder en plataformas de Mlenchon.

[14] detallada en Mlenchon, The Future en comn. El programa de Francia rebelde y su candidato, Pars, 2016, pp. 23-7.

[15] En el ltimo mes de la campaa, Fillon subi sus calificaciones hacia arriba, sin tener que cerrar el Macron, mediante la movilizacin de un catlico neoconservadurismo que en los ltimos aos ha mostrado un crecimiento sorprendente en la juventud educada, que proporciona gran parte de la energa para su triunfo en las primarias de centro-derecha.

[16] Su tarea era, por supuesto, ms fcil: en Espaa el PSOE estaba en cierto-lame-oposicin a un gobierno de centro-derecha en lugar de comparablemente desacreditada por un desastre de centro-izquierda.

[17] Para los datos, vase el Informe de Ipsos, Primera ronda. Sociologa de los electores y los perfiles de los abstemios 23 de abril de 2017.

[18] Para una explosin tpica, ver la versin francesa de Elizabeth Drew de edad, o Philip Stephens de hoy en da: Alain Duhamel, 'La Tentation de l'aventure', Libration, 20 de Abril 2017.

[19] No es en igual medida: donde el fuego de la FN se ha dirigido esencialmente a la puerta giratoria de los partidos mayoritarios, burlado por marina como indistinguibles UMPS, Mlenchon ha tomado la frecuencia FN como su objetivo principal. Tambin hay una asimetra en el tema central que divide ellos: mientras que el FN propone soluciones xenfobos clara para la inmigracin, la FI -como la mayor parte de la izquierda europea en general, carente de cualquier respuesta-ses comparativamente especficas para evitar el tema por completo. L'Avenir en commun, su programa para las elecciones de 2017, contiene 83 temas: la palabra no es la inmigracin que se encuentran en ninguna de ellas.

[20] Para las cifras de tesis, ver Informe Ipsos, Segunda Ronda. Sociologa de las circunscripciones y los votantes perfil 7 de mayo 2017.

[21] Los vuelos de la muestra: 'I aprendido de Colette lo que era una flor, de Giono un viento fro en la Provenza y la verdad de caracteres. Gide y Cocteau eran mis compaeros irremplazables; 'Tom el camino de caracteres en Flaubert, Hugo. Estaba consumido por la ambicin de los jvenes sangres de Balzac; 'Andr Breton, que amaba a Pars, para as, lleg un da por casualidad en el serto del lote y grit: he dejado de querer estar en otro sitio. Nunca me cansar de contemplar la inmviles, alma fugitiva de Francia'; 'En el espritu de Francia hay una aspiracin a lo universal que es a la vez una indignacin incesante ante la injusticia y la opresin, y una determinacin para decir a los dems lo que nosotros pensamos en el mundo, aqu, ahora y en nombre de todos. El espritu de los enciclopedistas dirigida por Diderot ofrece la quintaesencia de esta loca ambicin, pero que la ambicin nos es '. Emmanuel Macron, Rvolution, Pars 2016, pp. 14, 19, 45, 51-2. En otros lugares, en una publicacin curada por un veterano de Le Monde , Balibar, Ricoeur, Deleuze, Bourdieu se ponen al servicio de manera similar, con la misma naturalidad Camus, Chateaubriand, Char, etc. Macron Macron la par, Pars 2017, pp. 18-22 , 31, 41, 46, 84-5, 91. Despus de todo, 'la poltica es un estilo, una magia', explica a su interlocutor.

[22] De los votos emitidos, LREM -MoDem tom alrededor de un 32 por ciento, Les Rpublicains 16 por ciento, FN 13 por ciento, La France Insoumise 11 por ciento, el PS 7 por ciento. Con 3 por ciento ms de votos que el FN, Les Rpublicains podra obtener diez veces ms diputados: figuras como estas quejas que hacen el FN es antidemocrtico poco menos que una farsa.

[23] Para el cinismo mutua imperturbable de la Comisin y de Hollande en exigir y aceptar el lmite mximo fijado, sabiendo perfectamente bien que Francia no lo respetara, simplemente con el fin de disuadir a otros estados miembros de burlarse de l, ver el intercambio de Hollande con su flabbergasted entrevistadores: Davet y Lhomme, 'Un presidente...', Pp. 516-7. La nica regla del imperio de la ley ritual sostenida por la Unin es que puede ser ignorada cuando sea necesario.

[24] Stphanie Hennette, Thomas Piketty, Guillaume Sacriste y Antoine Vauchez, para un tratado de la democratizacin de Europa, Pars 2017, pp. 61-2, 74-5, 31-8.

[25] Revolucin, pp. 235-6.

[26] La eleccin de insubordinacin, pp. 381-3.

Fuente: http://newleftreview.org/II/105/perry-anderson-the-centre-can-hold/

Traduccin: Emilio Pizocaro


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