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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-07-2017

La desunin bancaria europea

Juan Francisco Martn Seco
Contrapunto


El 14 de abril de 2014, en una tribuna en el diario El Pas, el ministro de Economa, Lus de Guindos, tras calificar el establecimiento de la Unin Bancaria Europea de tan importante como la creacin del euro, se expresaba en estos trminos: Un banco en cualquier esquina de un pas de la UE ya no ser un banco espaol, francs o italiano. Va a ser un banco europeo. Tendr que cumplir los mismos estndares de solvencia, estar vigilado por un mismo supervisor, pasar por los mismos chequeos y se disolver, si no hay otro remedio, por los mismos procedimientos.

En realidad, la historia haba comenzado casi dos aos antes, en la cumbre de junio de 2012 cuando, contra todo pronstico, el ortodoxo Monti que haba sido impuesto por Bruselas y Berln al frente del Gobierno italiano, se rebel y amenaz con vetar el comunicado final si no se aprobaba que fuese la Unin Europea (Mecanismo de Estabilidad Europeo) la que asumiese el saneamiento de los bancos en crisis. A esta pretensin se sum inmediatamente Rajoy, inmerso en la crisis de la banca espaola y un poco ms tarde, aunque quizs con menos decisin, Hollande. Merkel no tuvo ms remedio que aceptar la idea, pero ech balones fuera, condicionndola a que antes se adoptasen las medidas necesarias para que las instituciones de la Unin asumiesen la supervisin y la potestad de liquidacin y resolucin de las entidades. Haba nacido lo que ms tarde llamaran la Unin Bancaria.

Transcurrieron ms de dos largos aos hasta que el proyecto lleg a su concrecin final, y durante ese tiempo las modificaciones introducidas lo descafeinaron totalmente. Desde luego, no se aplic a la crisis bancaria de Espaa ni a la de Irlanda, cuyos contribuyentes se vieron en la obligacin de asumir el coste de los rescates de sus respectivos bancos. La realidad y la prctica contradicen por completo el mapa idlico que Luis de Guindos describi hace tres aos en el diario El Pas. Hasta la fecha, los bancos de los distintos pases continan siendo principalmente nacionales y los posibles costes estn muy lejos de mutualizarse, ni a travs del Fondo de Garanta de Depsitos, cuyos recursos provienen casi en su totalidad de las respectivas naciones, ni por el Fondo nico de Resolucin Bancaria, que no es tan nico como se afirma. Lo ocurrido el pasado mes en Espaa y en Italia lo confirma.

Las soluciones adoptadas ante la crisis del Banco Popular y de los italianos Veneto Banca y Popolare de Vicenza muestran claramente la falacia de la Unin Bancaria Europea. No solo es que las respuestas hayan sido distintas, sino que la nacionalidad (espaola e italiana) ha estado presente y de ninguna manera se ha podido obviar. El coste va a incidir sobre los contribuyentes, accionistas, tenedores de deuda subordinada o snior, dependiendo del procedimiento aplicado en cada caso, pero en el primero sern espaoles la mayora y en el segundo, italianos. No existe la menor mutualizacin de las prdidas. Tambin son nacionales las entidades a las que se ha recurrido para que absorban los bancos en crisis, Santander en Espaa, Itesa en Italia.

Si algo haba quedado claro en la supuesta Unin Bancaria Europea era la condicin, impuesta por Alemania, de que el coste de los futuros rescates bancarios no recaera sobre los contribuyentes ni nacionales ni europeos, y que antes de echar mano de los fondos pblicos deberan responder los accionistas, bonistas y hasta depositarios (solo quedaban excluidos los cubiertos por el Fondo de Garanta de Depsitos). Es significativo que Alemania exigiese esta condicin una vez que estaba a salvo el dinero de los acreedores alemanes y de los dems pases del Norte, atrapados en un principio en los bancos griegos, irlandeses, espaoles y portugueses, y a los que salvaron los contribuyentes de los respectivos pases.

En el rescate del Banco Popular, primera entidad que se liquidaba tras constituirse la Unin Bancaria, los butafumeiros oficiales comenzaron a difundir odas y alabanzas acerca de lo bien que haban funcionado los procedimientos y las instituciones. Presiento que van a tener que tragarse sus palabras. Primero, porque con el tiempo a lo mejor se demuestra que lo del Banco Popular ha sido una chapuza, y segundo, porque a las dos semanas, las intervenciones en dos bancos italianos, Veneto Banca y Popolare de Vicenza, se han realizado siguiendo patrones totalmente distintos, con lo que se demuestra que la Unin es puro espejismo y que las normas se aplican a la carta segn cul sea el Estado afectado. Bruselas se ha esforzado en un vano intento por demostrar que en ambos casos se han seguido las reglas adaptadas completamente al marco legal, haciendo elucubraciones acerca de la diferencia que existe entre problemas de liquidez y de solvencia o entre bancos sistmicos o de relevancia tan solo nacional, y si est o no est en juego el inters general.

La razn de fondo radica en que es difcil que los gobiernos nacionales admitan que la supervisin sea europea, consientan en que sean las instituciones de Bruselas o de Frankfurt las que determinen la resolucin y liquidacin de las entidades y la forma de llevarlas a cabo, mientras que las consecuencias las continen sufriendo las economas nacionales y que sean los mandatarios de estos pases los que deban afrontar las iras populares. No es de extraar que gobiernos tales como el italiano, si tienen suficiente fuerza, reclamen para s, ante la crisis de sus bancos, el derecho de elegir si representa mayor coste poltico el hacer recaer las prdidas sobre la deuda subordinada en manos de pequeos ahorradores o bien asumirlas el Estado y distribuirlas entre todos los contribuyentes.

Las autoridades espaolas se las han prometido muy felices dejando las decisiones en manos de las autoridades europeas. Nosotros, siempre los alumnos ms aplicados. Tanto el FROB como el Banco de Espaa se han apresurado a declarar que el proceso ha sido pilotado por el BCE y la Junta nica de Resolucin y que ellos han sido meros ejecutores. Lo cierto es que, de complicarse las cosas, y es muy posible que sea as, no hay que descartar que parte del coste recaiga sobre los contribuyentes, que no sern la totalidad de los europeos, sino tan solo los espaoles. En este caso hay demasiados aspectos oscuros como para que no lluevan los recursos.

El Banco de Espaa, en su papel de supervisor en los ltimos cuarenta aos no ha sido merecedor -creo yo- de ninguna condecoracin, pero tampoco parece que el BCE lo est haciendo mucho mejor. De qu sirven tantas pruebas de estrs a las que se somete a los bancos, realizadas por esas entidades o sociedades tan independientes? Hace tan solo un ao el Banco Popular obtena una nota del 6,6, por encima del aprobado (5,5). Y se supone que su solvencia se haba contrastado en las hiptesis ms adversas, circunstancias que en este ltimo ao no se han dado. Qu ha ocurrido? Las cuentas del Popular como las de cualquier banco son auditadas todos los aos. Cmo es posible que la firma auditora no avisase del problema? Desde distintas fuentes oficiales se afirma que el problema del Popular era de liquidez, no de solvencia; ahora bien, si un banco es solvente no se entiende la expropiacin o liquidacin por un problema de liquidez. No hay entidad financiera que resista en solitario si cunde el pnico entre sus depositantes y todos pretenden retirar sus depsitos a la vez. Para algo est el prestamista en ltima instancia, funcin que desde la creacin de la Unin Monetaria le corresponde al BCE, que por otra parte, es totalmente renuente a asumirla, ni con los bancos ni con las haciendas estales. Esta dejacin es la que amenaza la estabilidad financiera de las economas y de las finanzas pblicas de los distintos Estados.

Resulta incomprensible que la decisin se haya tomado en dos das de acuerdo con un informe provisional (an no est el definitivo) realizado por una firma privada que sostiene la existencia de un previsible agujero de 2.000 a 8.000 millones de euros, segn las circunstancias que se contemplen. E inexplicable es tambin que la adjudicacin recayese en Banco Santander sin ningn procedimiento concurrencial, as como que la CNMV, ante la especulacin desatada en contra de las acciones del Popular en los das previos, no suspendiese las operaciones bajistas a futuro, tal como hizo posteriormente con Liberbank. Toda expropiacin, intervencin y venta de un banco presenta siempre aristas y cabos sueltos, pero en este caso las dudas y los interrogantes son demasiado numerosos como para que no se multipliquen los litigios. Desde distintos ngulos se ha anunciado ya la voluntad de recurrir a los tribunales. La cuestin es contra quin, contra el Banco Santander, contra los antiguos gestores, contra el BCE, contra la Junta Unitaria de Resolucin, contra las autoridades espaolas? Mucho me temo que las indemnizaciones, que las habr, las termine pagando el FROB, es decir, todos los espaoles. Los bancos, tanto en Espaa como en Italia, continan siendo nacionales, no europeos.

www.martinseco.es

Fuente: http://www.republica.com/contrapunto/2017/07/06/la-desunion-bancaria-europea/



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