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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-07-2017

Algunas notas sobre el estudio de la conceptualizacin

Daro Machado Rodrguez
Rebelin


Ya se ha publicado la esperada versin del documento contentivo de la conceptualizacin del modelo econmico y social del socialismo cubano.

Como se ha dicho, es un texto abierto a su desarrollo, no es un catecismo dogmtico e inamovible, todo lo contrario. Es la versin actualizada con nuevos aportes de una conceptualizacin que la prctica necesariamente deber enriquecer, pero su contenido revelado luego de una serie de procesos sucesivos de redaccin constituye un hito que deviene punto de partida. Su finalidad fundamental es contribuir a desarrollar en la sociedad cubana una concepcin integral de principios, postulados y conceptos que representen el ideal socialista de la revolucin.

Su asimilacin analtica y crtica se producir en un momento crucial de las luchas populares latinoamericanas y caribeas, en medio de un avisado recrudecimiento del bloqueo norteamericano, con una economa que est dando la pelea, se mueve y demuestra capacidad de crecer, pero todava no despega, cuando se mantiene el combate contra la corrupcin y las indisciplinas, surgen otros criterios acerca de cmo encaminar el pas y hay una enconada batalla en el terreno de los smbolos y los sentidos. Es una tarea para revolucionarios, un desafo en el terreno ideolgico.

Las ideologas no existen en la sociedad como sistemas aislados; adems de las diferencias entre ellas tienen tambin puntos de contacto a veces correspondientes entre s, incluso identificados, tal es el caso, por ejemplo, de no pocos postulados del cristianismo y de la ideologa de la revolucin cubana. Existen bases comunes, canales culturales de permeabilidad, a travs de los cuales hay mutuas influencias. En la ideologa, los principios son el baluarte cardinal.

La ideologa revolucionaria cubana madur en lucha contra el liberalismo dependiente, que fue derrotado en Cuba por el proceso de transformacin revolucionaria material y espiritual de la sociedad, pero quedaron en la conciencia social elementos en dispersin cuyo origen tiene larga data cultural desde que existen las sociedades divididas en clases y no se superan de un da para otro, estn presentes despus de quedar desarticulados y ahora reencuentran con la ampliacin del mercado el basamento socioeconmico para su rearticulacin.

El incremento de las relaciones mercantiles en la sociedad, las prcticas individuales en la economa, generan posicionamientos que se identifican con la ideologa liberal y son congruentes con los intereses del capitalismo que influye desde afuera, a ello se suma el dao tico, ideolgico, que puede hacer la propaganda sociolgica y el consumismo que no siempre se visibilizan en su peligrosidad, sino que aparecen en el costado amable y seductor del mundo simblico con un sentido inducido de bienestar, mientras como consecuencia de todo ello puede generarse la ilusin generalizada del mercado como panacea. Una sinergia que puede encontrarse con la produccin terica liberal y generar comportamientos sociopolticos especficos individuales y grupales.

Por ejemplo, en los procesos de reproduccin del poder popular, el sistema cubano ha garantizado un ejercicio democrtico en el cual el ciudadano comn es el principal protagonista, directo, nada mediado en la eleccin de las asambleas municipales las cuales tienen un papel decisivo en la aprobacin de las candidaturas para el resto de los procesos electorales donde s existe una mediacin por las estructuras de las comisiones de candidaturas, que a su vez se conforman por las organizaciones sociales que establece la ley.

Si hasta hoy, an en medio de las dificultades econmicas, no han accedido a las asambleas del poder popular ciudadanos que no aceptan la ideologa socialista, o que incluso se le oponen activamente, se debe a la natural movilizacin poltica en correspondencia con ella, a la fortaleza del ideal socialista, a la prohibicin por ley de la propaganda electoral, a la conjugacin de las polticas sociales y al predominio casi total de la reproduccin econmica basada en la propiedad social socialista. Pero las condiciones para el fortalecimiento de la ideologa y los comportamientos liberales, estn presentes hoy y hay que prever las potencialidades para su incremento junto con el crecimiento de las relaciones mercantiles. A ello hay que aadir y tener presente la accin subversiva del imperialismo y la derecha internacional.

Sin embargo, las caractersticas sociales del pas estn cambiando, su estructura socioclasista presenta hoy mbitos de las relaciones sociales en los que individuos y grupos vinculados a la propiedad privada se reconocen como iguales, se diferencian del resto de la sociedad por su status social, tienen intereses comunes, establecen relaciones primarias, personales, confrontan problemas similares, pueden generar y ampliar con el tiempo posiciones comunes a escala local, territorial e incluso nacional y constituyen un terreno en el cual la ideologa liberal abierta o imperceptiblemente tiene mayores posibilidades de ganar adeptos. Es una tendencia ms difcil de percibir, diferente de quienes en suelo cubano estn al servicio de los intereses estadounidenses.

Es un hecho que la historia de la repblica neocolonial en la que predomin el liberalismo demostr que esa ideologa no tiene la capacidad de cohesionar la sociedad con la fortaleza necesaria para preservar la soberana y la independencia nacional y llevar adelante un proyecto de nacin. La historia de Cuba bajo el predominio liberal es la historia de la penetracin y el dominio econmico, poltico y diplomtico del imperialismo estadounidense. Pero las promesas del liberalismo, sin antecedentes para los jvenes, se apoyan adems en las dificultades econmicas no resueltas y en las aspiraciones no viabilizadas por el metabolismo socioeconmico existente hoy en el pas, de ah la importancia del crecimiento y el desarrollo econmico. Estos factores ponen hoy a funcionar influencias lejanas de la accin ideolgica socialista y tambin estn presentes sumas de dinero que se salen del control econmico. La presin social que traducen estas realidades entra en contacto con la superestructura estatal justo en los lmites que impone la ley, pero mientras, opera imperceptiblemente.

La esencia democrtica del sistema cubano de reproduccin del poder popular se ver en lo adelante con una nueva prctica no acostumbrada que lejos de significar un problema hay que verla como una realidad y ser un desafo, un acicate para el desarrollo de nuestra institucionalidad socialista y de la ideologa revolucionaria cubana. Es una forma de cmo se traduce hoy la convocatoria martiana a ganar la guerra de pensamiento.

Si la ideologa revolucionaria cubana, la actividad ideolgica poltica no logra contrarrestar esa tendencia que ya est en nuestra sociedad, el liberalismo ganar terreno. Cuando hay ideologas que defienden proyectos de socialidad inconciliables hay lucha ideolgica y esta se produce siempre en el terreno de la conciencia ciudadana. En esa batalla hay complejidad, pero no hay trminos medios.

Por otro lado, para contrarrestar innecesarias, contraproducentes y a veces irritantes diferencias sociales, y acotar la influencia social conducente al predominio del mercado, las regulaciones que aplica la legalidad del Estado socialista deben controlar que esta se cumpla rigurosamente, que las ganancias se muevan dentro de lmites razonables y pautar normas sobre la remuneracin de quienes trabajan en esos emprendimientos, mientras que los estmulos al desarrollo de las formas de propiedad no estatales no pueden ser mayores que los estmulos a las formas de propiedad de la economa estatal.

Obviamente, en estas ltimas, eso puede tambin significar un determinado incremento de la desigualdad social, pero justificado por el papel que desempean esos colectivos; el blindaje de la economa nacional con los recursos de que disponemos hoy, pasa por la reproduccin de las riquezas en el sector estatal de la economa, el principal y decisivo. Como contrapartida ser imprescindible proteger a los sectores ms vulnerables.

A ese entendimiento es necesario llegar.

Para asegurar el crecimiento y desarrollo de los emprendimientos econmicos de propiedad social, es imprescindible conjugar la aplicacin de remuneraciones y estmulos que permitan al trabajador elaborar planes viables de vida, junto con modalidades de participacin en las decisiones que le acerquen su condicin de dueo colectivo y representante de toda la sociedad, con el encargo social del empleo eficiente de los medios puestos bajo su responsabilidad econmica. Eso persigue precisamente la aplicacin de los Lineamientos.

Lo anterior implica encarar seriamente y con todas las precauciones necesarias la descentralizacin. Me refiero a la descentralizacin, a la autonoma, dentro de los parmetros definidos por la planificacin y la legalidad socialista, funcionales al plan, dentro de sus zonas de flexibilidad y tolerancia, una planificacin por dems abierta a la rectificacin, igualmente dentro de los lmites establecidos por la ley. Y en ese proceso, evitar que se reproduzcan en escala inferior los vicios del verticalismo.

La descentralizacin no significa que el partido y el Estado se desentiendan de la economa, antes bien, su principal funcin poltica es la de preservar, fomentar y consolidar su orientacin socialista, combatir el burocratismo, la corrupcin y el delito econmico con el respaldo de la legalidad socialista. Se aplica aqu el concepto de Lenin acerca de la poltica como expresin concentrada de la economa. Esta funcin -que debe marchar paralela y vinculada con la poltica ideolgica- es eficiente si existe en la sociedad el consenso necesario sobre la poltica y este a su vez es posible solo si la participacin social est en el lugar principal de la poltica. De ello se desprende la importancia de la asimilacin analtica, creativa y constructiva de la conceptualizacin, preservarla de formalidades y de citas intiles, asumirla en su integralidad.

Pero no es suficiente la actividad ideolgica. Como sociedad que se construye consciente y planificadamente, ms en un pas subdesarrollado y an bloqueado, la cohesin y la disciplina social y econmica son fundamentales y ambas se sustentan en la demostracin palpable en la sociedad de la superioridad de la conceptualizacin como proyecto factible para las grandes mayoras, como modelo de funcionamiento del metabolismo socioeconmico y de la sociedad en su conjunto. Una disciplina social por la que debe velarse con un orden aplicado con el rigor que sea necesario a nombre de la autoridad que emana de los intereses de toda la ciudadana.

Evitar el relajamiento de la institucionalidad socialista que inevitablemente se produce cuando es el mercado el que impone su jerarqua solo es posible cuando hay cohesin, disciplina, civismo, tica, predominio de la propiedad social y de la planificacin, imperio de la legalidad socialista y activo y eficaz seguimiento poltico ideolgico.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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