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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-07-2017

Cazando mitos (IV)
Los rebeldes moderados sirios

JuanLu Gonzlez
biTs RojiVerdes


Buena parte de los esfuerzos propagandsticos realizados para justificar la agresin militar contra Siria se han empleado en legitimar a la oposicin a Bashar al Assad, en crear una pica que los convirtiera en luchadores por la libertad a los que no les qued ms remedio que tomar las armas para enfrentar a un tirano despiadado ante la imposibilidad de negociar, por las buenas, reformas democrticas homologables a los modos polticos occidentales.

Sin embargo, no cabe duda de que este ha sido uno de los puntos dbiles de la estrategia comunicacional de los patrocinadores de la guerra. No son pocos los problemas que han tenido que enfrentar los artfices de la contienda en los despachos de Estados Unidos y Europa en relacin con los denominados rebeldes moderados. Para comenzar, la cantidad de alzados en armas jams fue suficiente como para derrocar al gobierno legtimo del pas. A pesar de que, inicialmente, s que hubo grupos de desertores del Ejrcito rabe Sirio (EAS) que fundaron el Ejrcito Sirio Libre (ESL) con el apoyo de terroristas libios junto a los cuales iniciaron el golpe de estado, pronto se comprob que la estrategia estaba destinada al fracaso ms absoluto. Ni las promesas de suculentos puestos en futuros gobiernos tteres, ni las soldadas pagadas con los generosos petrodlares del Golfo, fueron suficientes como para lograr quebrar la fidelidad de la inmensa mayora del ejrcito a su estado y alistarlos en las filas rebeldes. Las informaciones occidentales de que los militares sunitas abandonaban en masa las filas de un ejrcito de mandos alauitas respondan ms a un deseo o a un plan ya trazado que a la pura realidad.

As las cosas, a comienzos de 2012, an en los inicios de la guerra, las autoridades norteamericanas ya reconocieron que no quedaban rebeldes en el pas para sostener una guerra de manera exitosa. Comenz as una doble estrategia que consista en seleccionar, entrenar y armar a nuevos grupos de mercenarios mientras que, paralelamente, se apadrinaba a los integrantes del Frente al Nusra, la filial siria de al Qaeda. Aunque no se reconoca de forma manifiesta, s que se inclua a los terroristas en el grupo de rebeldes moderados y sus bajas se contabilizan ms bien se denunciaban como civiles sirios por los instrumentos de propaganda destinados a azuzar la guerra, como el britnico Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Las atrocidades cometidas por los yihadistas fueron sistemticamente ignoradas por gobiernos y medios de comunicacin occidentales a pesar de estar grabadas en vdeo y colgadas en internet, eso s, a mucha peor calidad y resolucin que a lo que nos acostumbr posteriormente el ISIS y sus productoras de audiovisuales. Slo activistas por la paz bien informados, algunos medios del Eje de la Resistencia y sus aliados y las pginas de misiones del Vaticano, comunicaban regularmente los crmenes de guerra que los terroristas, drogados con anfetaminas, eran capaces de cometer con la complicidad silenciosa de los mass media internacionales y los gobiernos promotores de la guerra contra Damasco. El summum de esta estrategia ocultadora se produjo cuando un jefe militar rebelde muy moderado l se hizo grabar en vdeo comiendo las vsceras de un soldado sirio recin asesinado ante sus milicianos. Probablemente, lo que debi convertirse en uno de los hitos mediticos de esta guerra, paso prcticamente desapercibido para el gran pblico. Pero no fue el nico caso, se podran contar decenas y decenas de casos similares grabados por las propias cmaras yihadistas, que ningn medio ni gobierno quiso ver o ensear.

Es imposible negar el apoyo explcito prestado al Frente Al Nusra por parte de pases miembros y aliados de la OTAN en Siria. Realmente se trataba de la nica opcin viable frente al EAS y, por tanto, reciba armas, entrenamiento, soporte meditico y apoyo diplomtico de Estados Unidos, Arabia Saud, Qatar y algunos pases europeos. El bloqueo informativo impuesto a todos los niveles les proporcionaba cierto secretismo y la impunidad suficiente como para que este tipo de acciones no se convirtieran en un problema con sus propias poblaciones.

El apoyo se efectuaba, bien de manera directa y encubierta, bien de forma indirecta, mediante envos de armas a los restos del ESL que invariablemente acababan en manos de al Qaeda, regalados o vendidos por sus jefes. En boca del afamado periodista especializado en Oriente Medio, Robert Fisk, la mayora de los rebeldes estaban ya tranquilamente tomando caf en Estambul, enriquecidos con el dinero amasado con el trfico con las armas entregadas para apoyar a la primavera siria. Los que quedaban en el pas, el resto de mercenarios moderados, se intercambiaban de un grupo yihadista a otro sin ningn problema, ya que todos profesaban las mismas creencias integristas y no sentan contradicciones que se lo impidieran.

Una vez desgajado el ISIS del tronco general de al Qaeda por las discrepancias entre los lderes supremos de Irak y Siria, todo comenz a cambiar. Durante un largo tiempo, se dej que los terroristas hicieran el trabajo que EEUU no haba logrado terminar y el nuevo grupo, formado gracias a errores norteamericanos en Irak, con la financiacin de sus aliados y amigos en la regin, actu con total libertad y apoyado por este pas. As lo reconoci el mismsimo John Kerry en un audio grabado en una conversacin con la oposicin poltica rebelde siria en la ONU publicado inicialmente aunque debidamente recortado por el New York Times.

Pero, pasado un tiempo, la manifiesta inutilidad pblica de los bombardeos ilegales efectuados por la coalicin internacional que encabezaba EEUU, unido al impacto en las opiniones pblicas de las frecuentes ejecuciones del ISIS, obligaron a occidente a enfrentar de una vez por todas al terrorismo en Siria. Sin embargo, los dirigentes de la OTAN intentaron por todos los medios excluir a Al Qaeda de la nueva ecuacin estratgica, no en vano haban sido durante aos incluidos en el paquete de sus rebeldes moderados. Manuel Valls, primer ministro francs, lleg a solicitar implcitamente a Rusia, sin ruborizarse, que no atacara al Frente al Nusra, que slo el ISIS mereca la consideracin de terrorista.

Cuando no quedaban rebeldes moderados en Siria ni para llenar un campo de ftbol de segunda divisin en palabras del periodista Eugenio G. Gascn, Estados Unidos lo ha intentado de nuevo alentando la traicin kurda para reactivar su ensimo intento de disponer de efectivos sobre el terreno y de apropiarse de un trozo del suelo sirio para trocear y debilitar al pas o disponer de cartas en una posible mesa de negociacin futura. Las Fuerzas Democrticas Sirias (FDS), como las han bautizado irnicamente los propagandistas del Pentgono, se componen de restos minoritarios del antiguo Ejrcito Sirio Libre y de mercenarios kurdos que operan en el norte del pas, aunque bien lejos del Kurdistn originario sirio. Otro pequeo grupo de las FDS, integrado principalmente por mercenarios entrenados en Jordania, ha penetrado por el sureste para evitar que el EAS se haga con los territorios progresivamente arrebatados al ISIS que constituan el soado sunnistn de los planes de remodelacin de Oriente Medio. No obstante, es poco probable que puedan ir mucho ms all de la base militar que EEUU ha instalado en Al-Tanf, cada vez ms rodeada de tropas leales al gobierno sirio.

En cuanto a los kurdos, la promesa de contar con un estado propio, aunque sea robado, parece que les ha movido a ponerse del lado de los enemigos del mismo pas que, desinteresadamente, les dio acogida aos atrs como refugiados y que les otorg la nacionalidad en 2011 (es necesario recordar que ms de partes de los kurdos de Siria tiene origen turco reciente). No obstante, el romper los acuerdos firmados con Rusia y el gobierno sirios y ponerse al servicio del imperialismo mundial, como hicieran antes los mercenarios yihadistas, con su mismo objetivo, desacredita totalmente las demandas kurdas y ensombrece los logros sociales alcanzados en las zonas bajo su control.

En definitiva, los rebeldes moderados, como la primavera siria, slo han existido en la mente de los planificadores de la guerra. No han sido ms que un dogma de fe alentado por los medios de desinformacin masiva, sin traslacin alguna sobre el terreno. Estados Unidos no cuenta con un recambio para el gobierno de Al Assad, ahora solo dispone de actores regionales con los que negociar una salida medianamente honrosa al caos que lleva generando durante ms de seis aos. Ello si no consideramos el ascendiente que mantiene sobre las facciones yihadistas apoyadas fundamentalmente por Qatar y Arabia Saud que quedan en Idleb y en otras bolsas territoriales menores de Siria.

Fuente: http://www.bitsrojiverdes.org/wordpress/?p=14187

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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