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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-07-2017

Aproximaciones a El siglo sovitico de Moshe Lewin
Samir Amin y Octubre de 1917. Compases finales

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Sin embargo, la huella de la revolucin bolchevique est ah, y se encuentra en los territorios cotidianos conquistados por las mujeres y en las leyes que aseguraron los derechos de los trabajadores (en la reduccin de las horas de trabajo diarias y en el derecho a vacaciones pagadas, en la asistencia sanitaria gratuita y en los permisos de maternidad, en el derecho a tener pensiones y en la jubilacin a una edad antes impensable), como se encuentra en la derrota del monstruo nazi y en el proceso que dio inicio de la emancipacin de las colonias que los pases capitalistas oprimieron, y en los espacios de libertad contempornea que se salvaron por el esfuerzo sovitico de ser enterrados en la cal viva del nazismo.

Higinio Polo (2017)

 

Estbamos en las aproximaciones de Samir Amin a la revolucin de Octubre [1]. Dijimos que el gran marxista egipcio no se cortaba ni un pelo, con la mxima claridad: la Humanidad entera debe mucho a la Unin Sovitica surgida de esta revolucin, pues fue el Ejrcito Rojo, y solo l, el que derrot a las hordas nazis. No slo eso: El modelo de la Unin Sovitica, el de un estado plurinacional basado en el apoyo aportado por los menos necesitados a los ms necesitados, sigue a da de hoy sin haber sido igualado.

Seguimos, la penltima entrega de la serie aminiana, con algunas de sus reflexiones ms importantes. Los asuntos estn indicados en negrita:

1. Revolucin nacional popular

Al final del ciclo sovitico, a estas alturas ya cerrado, se impone hacer balance. No es ciertamente ni un balance globalmente positivo ni, a a inversa, globalmente negativo. La URSS, y despus de ella China e incluso los pequeos pases de la Europa oriental, han construido unas economas autocentradas modernas como ningn pas del capitalismo perifrico ha conseguido hacer. La razn de ello es, segn mis anlisis, que la burguesa sovitica ha sido producida por una revolucin nacional popular (llamada socialista), mientras que las burguesas del Tercer Mundo, constituidas en a estela de la expansin mundial del capitalismo, son, en su naturaleza dominante, de tipo compradores.

2. Flujo de capitales.

El flujo de capitales en la URSS iba desde las regiones avanzadas hacia las periferias pobres, exactamente lo contrario de lo que caracteriza al mundo capitalista. La Unin Sovitica invent la ayuda internacional y puso realmente en prctica este principio, mientras que el discurso occidental relativo a la ayuda internacional es un discurso falaz, acompaado en la realidad por el pillaje de los recursos de las periferias dominadas y la sobreexplotacin de su trabajo.

La destruccin de la Unin no ha constituido, por tanto, de ninguna manera un progreso que haya permitido a las naciones supuestamente oprimidas liberarse del yugo colonial ruso, como repiten los medios de comunicacin imperialistas El pueblo de Alemania del Este fue brutalmente desposedo de sus riquezas en beneficio exclusivo de un puado de oligarcas financieros de la Alemania occidental.

3. Totalitarismo.

El discurso sobe el totalitarismo, en sus versiones universitarias pretenciosas (al estilo Arendt) o en las versiones infantilizadas por los medios de comunicacin (para hacer pasar al adversario como el imperio del mal, la expresin utilizada por un presidente norteamericano, que no se ha querido relacionar con el discurso del ayatol Jomeini, que al final solamente utilizaba expresiones de este mismo estilo), no tiene ms consistencia. Se ha olvidado lo que pretenda ese discurso: que la sociedad, devenida amorfa, no podra jamss liberarse de este tipo de despotismo?

Yo he criticado desde el primer momento -es decir, desde mediados de la dcada de 1960- las propuestas hechas por los reformadores soviticos. Yo vea en ellas una tentativa de superar el callejn sin salida del estalinsimo por la derecha y no por izquierda.

4. El viejo sueo "saint-simoniano".

Este viejo sueo saint-simoniano de la gestin cientfica de la sociedad, retomado por la socialdemocracia alemana (Engels fue el primero en ver en l el sueo de un capitalismo sin capitalistas), expresa, llevado a sus lmites extremos, la alienacin economicista de toda la ideologa burguesa, ctyo carcter irreal y utpico trataba de demostrar el materialismo histrico.

Ahora bien, esta filosofa est en el centro del conjunto de las concepciones reformistas desde Kruschov a Gorbachov, pasando incluso por sus versiones edulcoradas de la poca de Breznev. La historia ha demostrado que estas concepciones eran insostenibles y que la deriva a la derecha tena que llegar a su fin: la transformacin de la burguesa normal, propietaria privada.

5. La nueva guerra fra.

La guerra fra prosigue, pues, pese a la restauracin del capitalismo en Rusia, por la nica razn de que el Estado ruso, ahora en manos de Putin, no acepta el estatus de potencia dominada que Estados Unidos haba conseguido imponerle durante los aos de la presidencia de Yeltsin. Y eso pese a que el sistema econmico de Rusia sigue estando dominado por una oligarqua que, ella s, aceptara sin poner mucha resistencia el estatuto de clase dominante compradore sometida a las exigencias de la mundializacin imperialista vigente. El conflicto entre esta clase y las ambiciones de Putin de reconstruir una forma independiente de capitalismo de Estado estn por tanto condenada a ampliarse. La prosecucin de la guerra fra contra Rusia debera hacer comprender que el objetivo de Washington y de sus aliados subalternos en Europa es simplemente imponer al mundo entero -y en beneficio exclusivo de la trada Estados Unidos/Europa occidental/Japn- el estatus de periferias dominadas.

6. Intervenciones extranjeras.

Los objetivos de la intervencin sovitica ms all de las fronteras de Yalta son ms difciles de definir. A mi modo de ver, las intervenciones en la URSS no expresaban una voluntad agresiva de exportar la revolucin y de imponer su dominio por la va de los hechos, sino ms bien una estrategia defensiva en posicin de debilidad relativa, pese a la paridad adquirida en materia de disuasin nuclear.

7. Praxis.

La intervencin directa del pueblo trabajador a todos los niveles, desde la empresa a la nacin, tiene que ser inventada por la prctica poltica en marcha. Ni la autogestin de la empresa por parte de sus trabajadores, ni la planificacin autoritaria del estado nacional constituyen respuestas suficientes al desafo, aunque hay elementos de una y otra en el sistema puesto en marcha para avanzar por la ruta del socialismo.

En cualquier caso, el punto de partida ineludible es la nacionalizacin/ estatalizacin de la propiedad de los principales medios de produccin.

Pero esta definicin negativa (la abolicin de la propiedad privada) no constituye ms que la condicin que permite eventualmente la socializacin progresiva de la nueva propiedad de los trabajadores.

() El criterio de apreciacin de una planificacin socialista cualquiera, en cada etapa de su despliegue, tiene que ser este: hace avanzar o no la socializacin de la gestin de la vida econmica, social y poltica? La planificacin sovitica o china tiene que valorarse en cada una de las etapas de su historia en funcin de este criterio.

Con esta idea, el principio de la planificacin es proclamado por Lenin al da siguiente mismo de la revolucin de octubre y el Gosplan es creado en 1921. Sin embargo, su puesta en prcica efectiva es retrasada por la Nueva Poltica Econmica (NEP)

Podemos dejarlo aqu por el momento. En la prxima entrada, cierro la aproximacin de Samir Amir, una reflexin que, en mi opinin, est llena de buenas ideas e intuiciones, algunas de las cuales exigiran mucho trabajo emprico de contrastacin y meterse con ms detalle en la historia de la Unin Sovitica, cuya irrupcin y desarrollo fue, sin ninguna duda, una esperanza para todos los trabajadores del mundo. Por ejemplo, para mi padre. Resisti durante el fascismo espaol pensando en aquello. Para no ocultar su posicin, el bigotes, l le llamaba as, era para l alguien que infunda temor al capitalismo y los capitalistas. Un amigo, por tanto, de la clase obrera. 

 

Nota:

1) Tomo pie en Samir Amin, Octubre 1917, Vilassar de DAlt, El Viejo Topo, 2017 (traduccin de Josep Sarret), Samir Amin, La revolucin de octubre. Cien aos despus, Vilassar de Dat (Barcelona), El Viejo Topo, 2017 (traduccin de Josep Darret) y en Samir Amin, Rusia en la larga duracin, Vilassar de DAlt, El Viejo Topo, 2017.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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