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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-07-2017

Crnica desde la VII Conferencia Internacional de La Va Campesina (I)
Identidad campesina

Gustavo Duch
Soberana Alimentaria


VII Conferencia de La Va Campesina, en Derio, Bizkaia.

Fue en 1993, cuando 46 personas cargadas de intuiciones decidieron poner en marcha una audaz propuesta. No saban que los temas que entonces les preocupaban y que estaban decididas a enfrentar son, casi 25 aos despus, los asuntos claves para los movimientos sociales de hoy. El libre comercio en el campo de la alimentacin avanzaba empujado desde la Organizacin Mundial del Comercio y contra ella se enfrentaron durante muchos aos, de una forma ms que decidida. Las mismas intenciones de liberalizacin las tenemos actualmente muy presentes en todos los tratados bilaterales conocidos y por conocer (TTIP, TLCAN, CETA, etc.). La llamada revolucin verde, que campaba a sus anchas y solo reciba vtores y aplausos, tambin estuvo en su punto de mira. A contracorriente denunciaron, con argumentos y experiencias, cmo representaba el principio del fin de una agricultura campesina integrada respetuosamente en los ciclos de la naturaleza. A ese supuesto avance que llegaba con las semillas hbridas y transgnicas, los pesticidas y los fertilizantes de sntesis, lo calificaron como un peligro que hoy se sabe es pura aniquilacin y envenenamiento de la vida. A la vez, advertan que solo servira para entregar en bandeja de plata la agricultura y la alimentacin a las multinacionales, como as ha sido. Es de todas sabido, que la sospecha de aquel grupo de campesinos y campesinas llegados de muchos lugares del mundo a Mons, Blgica, se ha hecho cierta pues son muy pocas empresas las que poseen la casi totalidad del sector que da de comer al mundo.

Cmo pudieron anticiparse? Por qu desde el primer minuto de la creacin de La Va Campesina, sus gritos eran tan certeros? Porque su pensamiento se redactaba en primera persona. Eran ellas y ellos quienes, arrastradas por las corrientes neoliberales, perdan sus formas de vida en el campo y no tenan otra opcin que migrar a las ciudades en busca de posibles soluciones. Como sigue ocurriendo en nuestros das, donde la indiscutible crisis global que vivimos tiene forma de patera repleta de seres humanos, mayoritariamente campesinos y campesinas, balancendose en el mar.

Ayer, 19 de julio de 2017, en la inauguracin de la VII Conferencia Internacional de La Va Campesina en el Pas Vasco, varias de estas 46 personas estaban participando del evento, mezcladas entre los ms de 800 delegados y delegadas que representan a los 200 millones de familias que hoy conforman La Va Campesina. Como explic Paul Nicholson, uno de los fundadores, la creacin de este movimiento tena y tiene la vocacin fundamental de agrupar la voz campesina. Es justo reconocer y las cifras lo corroboran que dicho objetivo se ha conseguido de forma clara y rotunda.

Tan sorprendente me parece que no puedo dejar de preguntarme el secreto o la clave que ha permitido este proceso inaudito de confluencia internacional. Ayer, disfrutando del acto de inauguracin de la conferencia, sentado junto a las personas amigas de La Va Campesina, como as se nos llama a quienes tenemos alianzas y proyectos con este movimiento, pienso que nos ofrecieron la respuesta.

Cuatro manos manejan sendos palos de madera y los dejan caer sobre tablas sostenidas horizontalmente. Cada golpe es una nota que conforma, como salida del bosque, una sinfona. Con esos retumbos en el aire, un bailarn danza con sutiles saltos dejando, como si fuera rbol, su cuerpo rgido como un tronco. En escena, aparecen los sabios y sabias del lugar, como chamanes listos para trasmitir un mensaje. Se agrupan y lo hacen con un canto coral. Cuando se retiran, despus de hablarnos de libertad y amor, por el final de la sala vemos llegar sobre una caja de madera sostenida por cuatro hombres, otro danzante que intenta guardar el equilibrio cual marino en su barca. Representa a la gente de la costa del pueblo vasco. Diez o doce cuerpos, que en ofrenda a las ovejas lachas propias de esta zona, van cubiertos de su lana y cargan en la espalda con dos grandes cencerros que los hacen repicar al unsono. Desde lo que fue el cuerno de una vaca, salen aullidos de aviso, para demandar la atencin. As es, en la pantalla de la sala aparecen retratos de quienes ahora son espritus de esta comunidad. A una de ellas se le aplaude con una ternura inexplicable, es Berta Cceres. Finalmente, como muchas veces hemos escuchado a las mujeres magrebes, las mujeres vascas en el escenario, con un alarido gutural, cierran la ceremonia. Sin decirlo, pero se entiende, lo han dicho. Con las palabras de la msica y la danza, con el lenguaje de sus ropas y sus adornos, con los gestos de las azadas y los bastones, han mostrado su identidad baserritarra, que as se llaman en este territorio los campesinos y campesinas.

Y toda la sala, esas otras 800 personas venidas de todo el mundo, se han reconocido, como dira Atahualpa Yupanqui, por el lejano mirar.

Fuente: http://soberaniaalimentaria.info/otros-documentos/luchas/442-identidad-campesina




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