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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-07-2017

Contexto histrico del golpismo

Editorial de Punto Final
Rebelin


Durante el acto de Juramento a la Bandera, y en presencia de la presidenta de la Repblica, el ministro de Defensa y otras altas autoridades civiles, el general Humberto Oviedo Arriagada, comandante en jefe del ejrcito, pidi comprender el contexto histrico en que las FF.AA. cometieron horribles violaciones de los derechos humanos. Las palabras de Oviedo -que inici su carrera en 1978como subteniente de la Escuela de Infantera de San Bernardo, lugar de numerosas ejecuciones y torturas de prisioneros polticos- buscaban sensibilizar al Ejecutivo por la angustiante y dolorosa situacin de militares procesados que se vieron obligados a acatar rdenes.

El discurso de Oviedo -en los bordes de la deliberacin- repone la sombra de la amenaza militar sobre el futuro poltico de la nacin. Aparte de sus propias eventuales responsabilidades en materia de violaciones de DD.HH., el general Oviedo tiene directo conocimiento de lo que habla. Su hermano, el general (r) Carlos Oviedo Arriagada, fue detenido en Temuco en abril de este ao. Se encuentraprocesado desde 2013 en Concepcin y en Temuco, acusado de asesinatos y torturas. Mientras la justicia avanza en su tarea, el general (r) Oviedo cumple detencin domiciliaria nocturna en Collipulli.

El inslito discurso del comandante en jefe del ejrcito ha sido repudiado por las agrupaciones defensoras de los derechos humanos y por sectores polticos, entre ellos la bancada de senadores del Partido Socialista y el vicepresidente de la DC, diputado Matas Walker. El contexto histrico del general Humberto Oviedo hace omisin del atropello a la Constitucin mediante el derrocamiento del gobierno legtimo del presidente Salvador Allende en un contexto poltico-social generado -como hoy est probado- por la CIA norteamericana, la ultraderecha, sectores del Partido Demcrata Cristiano, el gran empresariado y la prensa opositora.

La impertinente alocucin del general Humberto Oviedo -en un escenario de la ms alta relevancia cvico-militar- deja en claro que el tiempo ha pasado en vano para el ejrcito y que ste contina siendo una sombra que amenaza el avance poltico y social de Chile. Las palabras de Oviedo ponen en duda el sometimiento castrense al poder civil. Su alto mando podra encontrar en elfuturo otro contexto que le lleve a entrometerse en forma violenta y criminal -como lo hizo en 1973- en la vida poltica de la Repblica.

Chile, sin duda, retomar en algn momento el camino de la justicia social, de la igualdad de derechos y deberes y de la profundizacin de la democracia -el contexto histrico- que interrumpi el golpe militar hace 44 aos y que provoc la inmolacin del presidente Allende y desat el terrorismo de Estado con miles de vctimas. Un nuevo proyecto de esa naturaleza -un camino revolucionario para superar la institucionalidad decrpita y corrupta con que carga la nacin-, tendr que considerar el trasfondo amenazante del discurso del general Oviedo.

Cul sera la conducta de las FF.AA. frente a un gobierno de Izquierda? Seguira siendo el guardin de los intereses de la oligarqua? Le hara el juego alimperialismo como en 1973? Volvera a asesinar, torturar, encarcelar y exiliar a miles de chilenos? De las palabras del general Oviedo se deduce que el ejrcito no ha aprendido de la trgica experiencia vivida. La leccin ha resbalado por la piel de la institucin sin tocar sus fibras ms ntimas. Sigue justificando las horribles violaciones de los derechos humanos mediante la invocacin de un contexto histrico -una mentira elaborada por mentes criminales- que justificara todos los atropellos y crmenes.

Oviedo deja en claro que estamos muy lejos todava de una fusin de ideales democrticos entre el pueblo y el ejrcito. Sin embargo, la Izquierda debe seguir trabajando con ese rumbo y sin vacilar en la exigencia de verdad y justicia contra los responsables intelectuales y materiales de los crmenes. Solo as se alcanzar un contexto histrico en que el pueblo -incluyendo a sus fuerzas armadas- sea dueo de su destino.

La opinin pblica en tanto espera que la incursin deliberante del comandante en jefe sea sancionada de una manera algo ms firme que las dbiles palabras del ministro de Defensa a una radioemisora.

Editorial de Punto Final, edicin N 880, 21 de julio 2017.

[email protected]

www.puntofinal.cl


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