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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-07-2017

Tirana, publicidad y derechos: la necesidad de regular las redes

Pablo Lozano
Tribuna Hacker


Como hemos dicho antes, las empresas periodsticas viven ante las redes (sociales o antisociales) e Internet lo que las discogrficas ante el MP3: su esquema de negocios est obsoleto, carecen de credibilidad y sus formas de obtener ingresos estn llevndolas a la ruina. Las empresas periodsticas en Argentina -contrario a lo que nos muestran medios y gobernantes- han venido basando sus ganancias no en la pauta publicitaria privada sino en la oficial, pero sistemas de multinacionales como AdSense o Facebook Ads terminan compitiendo de una forma ms conveniente para el estado que la que utilizan estas empresas. Lo que est en crisis es la forma de negociar: las multinacionales no extorsionan con titular en negativo, ni siquiera les interesa, sino que en su cinismo ofrecen un producto que puede ser mesurado (tanto en informacin como en lo econmico), cosa que en empresas periodsticas no. Los anuncios basados en preferencias venden informacin obtenida a travs de tcnicas espionaje, permiten direccionar los mensajes, segmentar el pblico geogrficamente, a nivel socioeconmico, etrio (entre otras posibilidades) y no tienen ninguna tapa en negativo como forma de aumentar el pautado. Ellas venden lectoras, no venden aquello sobre lo que piensan las lectoras.

Un modelo de negocios espurio en declive augura un futuro mejor?

La respuesta es simple y horrenda: no. El declive se produce ante un esquema aun peor y sobre el que el estado no puede poner condiciones. Las redes antisociales estn gobernadas por las empresas que las poseen y no pueden ser reguladas por el estado en sus contenidos, al menos hasta el momento (y sobre todo en pases con gobiernos como el argentino). Responden a intereses de corporaciones de alcance mucho ms profundo que el de una empresa periodstica (su negocio no es decir o callar, sino el pblico, porque su esquema es comercializar personas), por lo que si esto se profundiza, no puede augurarse un futuro mejor que el que tenemos en la actualidad. Si bien la cada del esquema de negocios de las empresas periodsticas es algo positivo, su reemplazo por uno en que no se venden pblicos sino personas es ms preocupante, ms teniendo en cuenta la incapacidad actual de un estado para regular lo que sucede al interior de una red, cosa que adems pondra en juego la libertad de expresin no de las empresas periodsticas o las personas que en ellas escriben sino de las ciudadanas, por lo que planteara intensos y muy ricos debates entorno del tema en caso de que los estados tomaran una decisin contundente hacia avanzar en la regulacin del poder de las corporaciones sobre las personas, situacin que no se advierte posible ante un esquema que favorece la penetracin y la desinformacin que resulta por dems conveniente a los gobiernos antipopulares.

Las empresas periodsticas no cuentan con ese tipo de herramientas ni ese know how, por lo que aunque se propusieran espiar a sus lectoras a nivel del tutano, no lograran la misma precisin que las multinacionales, ni siquiera a nivel estructura. Doscientos millones de visitas diarias, no son nada ante 800 millones de usuarias nicas, y el primer nmero es uno que no puede alcanzar ningn medio del globo. Sumado a esto, seran tratadas como proveedoras de informacin y no como mediadoras indispensables en la relacin de un gobierno y sus medios, deberan aumentar sus impresiones (que estn vinculadas a la cantidad de visitas y a su propia credibilidad) y bajar costos a niveles exorbitantes (pautar en redes antisociales es un 800% ms barato -por lo menos- que hacerlo en empresas periodsticas, y est garantizado el alcance, cosa que no sucede con las segundas).

Paralelo a esto, las empresas periodsticas no slo han perdido dinero, adems estn perdiendo credibilidad, producto de una escalada desenfrenada de vender la mejor o la peor noticia y la conciencia social cada vez mayor de que detrs de un contenido publicado en una empresa periodstica, hay una intencionalidad poltica que toma por rehn a las lectoras. Esa conciencia ha favorecido a medios autogestivos como el que ests leyendo, que no han parado de crecer en los ltimos 15 aos producto de su honestidad y transparencia: nadie sospecha qu hay detrs de lo que hacemos, porque no se pone nada detrs de una noticia sino que, por el contrario se explicitan las posiciones y nuestros contenidos apuntan a la gente que nos lee, le escribimos a nuestras lectoras y no hablamos al poder tomndolo como rehn. Tampoco las vendemos ni vendemos su identidad: nuestros ingresos provienen de la conciencia de nuestras lectoras y su voluntad por financiar la existencia de espacios como este. Aunque estamos en una etapa de crecimiento, este esquema de financiamiento comunitario, tico y consciente es todava incipiente. Financiar medios autogestivos activamente significa abandonar la testimonialidad de una donacin econmica pensando que con eso alcanza. Necesitamos tus ingresos, pero tambin tu lectura y eso slo puede hacerse de forma consciente y coherente. Si no, nada cambia.

Volviendo a la dualidad redes/empresas periodsticas, la combinacin de prdida de credibilidad y disminucin de pauta oficial, conlleva una importante baja en las visitas que generan las impresiones que permiten obtener ingresos a las empresas periodsticas. El shock que produjeron en el mercado publicitario, y la ignorancia que estas empresas han demostrado tener respecto de Internet -sumada a la forma en que desprecian a quienes las leen- est resultando mortal. No pudieron competir y decidieron unrseles, pero esto no genera un beneficio: cada click en un medio que utiliza AdSense genera que esa persona abandone el sitio, por lo que ganan dinero pero pierden pblico, y el beneficio que obtienen es mayor. Los ingresos generados por sistemas de impresiones (y no por costo por click, como el caso anterior) pueden ser rentables para emprendimientos de menor envergadura, pero son verdaderamente magros para estructuras como las que deben sostener estas empresas. Pods ganar 15.000 dlares al mes con un blog con cientos de miles de visitas diarias, pero con eso no se pagan 100 sueldos.

Algunas empresas decidieron crear su propio sistema publicitario con servidores de Ads personalizados propios y comercializar en conjunto (su propio AdSense), lo que si se orienta al mercado publicitario privado genera un aumento en sus beneficios pero no las saca del pozo de haber montado su negocio principal en extorsionar a un estado que ya no las necesita, que est interesado en un pblico que adems ya no tienen. Este ccktel produce que las empresas periodsticas intenten recuperar el pblico que les quitaron las redes, pero las redes estn hechas para concentrar las audiencias, por lo que cada medio que busca aumentar sus visitas obteniendo trfico de redes, termina tomndolas como proveedoras de trfico, por lo que en realidad aumentan sus costos para obtener pblico, lo que hace que gasten ms y pierdan audiencias genuinas. As, diarios digitales tradicionales dependen hasta en un 80% de las redes para obtener las visitas que les permiten negociar con el estado en peores condiciones que las que tendran si las redes no existieran. S, les robaron el negocio. En realidad ya no pueden ejercer de tiranas producto de que perdieron su condicin de intermediarias con el poder. Si diarios como UNO Digital pierden su Fanpage, probablemente sus visitas caigan al 10% de lo que habitualmente tienen.

Las empresas periodsticas son conscientes de esta crisis, pero enemigas de migrar a esquemas ticos, porque aunque comprenden el concepto, ante la disyuntiva de ganar credibilidad o dinero prefieren lo segundo, estn constantemente pegndose un tiro en los pies. Esto las est llevando a buscar el pblico que les permite vender, pero para eso tienen que negociar con quienes ocuparon su lugar, que tienen su negocio montado en el pblico y no en el estado, y no les permiten obtener trfico genuino. Por esto, cada vez ms diarios comerciales publican sus contenidos directamente en las redes con el objetivo de monetizarlos de alguna manera y obtener las visitas de lectoras, que ni les creen ni se interesan en sus contenidos, por lo que aunque suman trfico, es un pblico que no abandona la red y mayormente lee titulares sin acceder a los contenidos, una conducta que ha sido alentada desde las propias empresas periodsticas. Otro tiro en los pies.

La presin de las corporaciones mediticas sobre las redes antisociales se ha transformado en un negocio para las segundas. Recientemente el New York Times -que tiene un esquema de suscripciones, un modelo ms compatible con el modelo de las redes- inform que The Wall Street Journal se encuentra en negociaciones con Facebook para comenzar a pagar por contenidos directamente en las redes. Para esto Facebook est trabajando en una herramienta que se agregar a Facebook Instant Articles y permitir a estas empresas postear notas para que sean consumidas directamente en las redes. Un paso ms en la monetizacin de artculos, un paso ms en el declive del pblico de las empresas periodsticas: si esto se profundiza -junto al concepto de transmedia- plataformas de contenidos como las actuales sern las mediadoras para alcanzar a los medios y estos no tendrn pblico propio. As como Google se prometi -y logr- transformarse en la puerta de ingreso a la web de superficie, Facebook avanza hacia ser una plataforma de consumo y distribucin de contenidos, un esquema de negocios que adems es compatible y puede coexistir sin competir con el de Google, que parece tener un acuerdo de reparticin del mundo occidental con la red de Zuckerberg y cumplirlo a rajatabla.

A quin salvamos?

A ninguna de las de ms arriba: es momento de empoderar a las sociedades, avanzando en la regulacin de los derechos de las personas para lograr desaparecer este esquema en el que las poderosas obtienen sus ganancias de vendernos, espiarnos o manipularnos.

Es necesario regular empresas como Google, que brindan servicios pblicos de magnitud, alcances y penetracin tan profundos que incluso todava no han llegado a estudiarse. La presin hacia eso, como en otras causas como la lucha contra la megaminera contaminante, la diversidad o contra la trata de personas, slo puede ser social y contra la conveniencia de las gobernantes, que se ven obligadas a abandonar momentneamente su rol de representantes y asumir uno de mandatarias, haciendo caso a exigencias sociales que ya no pueden desconocer, aunque por el momento se trata de triunfos populares arrancados a los gobiernos, que caen en el saco roto de la falta de financiamiento y se tornan hasta cierto punto testimoniales, porque si el estado que avanza en derecho positivo, no destina las herramientas para que su cumplimiento sea efectivo, son derechos que no pueden ejercerse y en consecuencia no existen. Y en esto se sirve del hecho de que quienes gobiernan tienen derecho a no hacer caso a las gobernadas, un sistema representativo y no participativo significa ceder la soberana en las manos de unas pocas. La propiedad no es la columna vertebral del capitalismo: es el sistema representativo.

Si hablamos de informacin en sociedades atomizadas como las que tenemos, hablamos de la forma en que sabemos qu le sucede a la gente que vive en nuestro propio barrio. En momentos de transicin como el actual, nos encontramos ante gigantes dbiles y podemos comenzar a torcerles el brazo. Para lograr este triunfo, por el momento contamos con un magro arsenal de conciencia, pero contamos con la ventaja con que basta que su credibilidad caiga del todo para desempoderarlas por completo. Dependen de cada una de nosotras y no de nosotras como masa. La solucin ante este conflicto de la democracia y la libertad que plantea esta situacin del avance digital desregulado por sobre una sociedad, es justamente analgica: basta con que nuestra actitud sea lo suficientemente comprometida como para dejar de utilizar redes y consumir contenidos envenenados por las empresas periodsticas, que son las que permiten a estos gobiernos sostener esta falsa situacin de calma, paradjicamente, un loop en el que socialmente nos disparamos en los pies.

Quers que Google y Facebook caigan? Instal AdBlockPlus y Google no va a poder vender tu identidad. Con eso basta. Miles de chinas saltando en el mismo lugar y al mismo momento.

Quers que las empresas periodsticas caigan? No consumas medios que no quers que existan, porque el hecho de que no pagues por algo en internet, no significa que esto sea gratis: no sos una lectora, sos un producto que est siendo vendido.

No financiar con nuestra existencia a estas corporaciones que lucran con las libertades que nos faltan, es el camino ms corto a ponerlas en crisis. Se hace de a una, y aunque hoy resulte hasta romntico este paso hacia una conducta comprometida con las dems, basta con que cada una decida no favorecerlas para que dejen de existir. Estas empresas no tienen tica: si el comunismo les redunda en un beneficio, sern comunistas.

Si las sociedades se organizan bajo la pauta de no beneficiar nada que no queremos que exista (y entendemos que en sociedades de consumo el ejercicio de nuestros derechos se da al momento de consumir), somos nosotras las que tenemos el poder. En ese sentido, resulta crucial no slo la toma de conciencia, sino adems el ejercicio cotidiano de estas micro-formas de presin social, no menospreciando nuestros derechos ante el maniquesmo conservador que nos plantea que lo urgente y lo necesario son cosas distintas. Una sociedad sin hambre ni explotacin, no es posible si no es una sociedad igualitaria ni equitativa, de la misma forma en una sociedad no puede ser mejor ni ms justa si no es feminista. Pensar que podemos ponderar una lucha a la otra y ceder en los micro derechos (como los vinculados al consumo) o encarando la solucin de lo atroz ante lo injusto, es construir y afianzar una sociedad en la que seguimos siendo oprimidas, aunque menos. No existe un avance gradual hacia eso, cuando las poderosas que sostienen el mango de esta sartn son las que detentan las herramientas con que contamos para modificar nuestra realidad actual.

El barco se hunde, no salvemos el barco.

Happy Hacking!

 

Fuente: http://www.tribunahacker.com.ar/2017/07/tirania-publicidad-y-derechos-la-necesidad-de-regular-las-redes/


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